viernes, 29 de abril de 2022

La primera junta antes de la primera junta (La Asonada de Álzaga)-1809


Luego de las Invasiones Inglesas, Liniers quedó como héroe de las mismas y fue propuesto por el cabildo (y los vecinos) como el nuevo Virrey. La noticia llegó a Carlos IV y este aceptó.

Liniers era francés pero siempre fue fiel a la corona española. Sin embargo, va a ser su nacionalidad la que le juegue en contra en su gobierno.

Cuando Carlos IV lo aceptó como Virrey (Marzo 1808) faltaban todavía 2 meses, para que los españoles entraran en guerra con Francia. Hasta ese entonces, no veían mal tener como virrey a un francés.

Liniers tuvo un pequeño periodo de feliz gobierno hasta que la noticia de que sus compatriotas habían encarcelado al rey español llegó a oídos de los cabildantes.

Pero lo que terminó de desencadenar la revuelta, fue su relación con el enviado por Napoleón a las colonias españolas para buscar reconocimiento al nuevo monarca francés. 

Este se llamaba Charles Henri Etienne Bernand, marqués de Sassenay.  Había llegado primero a Montevideo pero fue expulsado rápidamente. En cambio, cuando visitó Buenos Aires, fue recibido muy cordialmente por Liniers. De hecho, ya se conocían porque habían realizados negocios juntos. Tuvieron muchas reuniones a solas.  Liniers nunca optó una postura bélica ante los franceses, por lo contrario, su postura fue la de esperar a ver como se desarrollaban los hechos en Europa.

Esto motivó, a Martín de Álzaga (español, alcalde de Buenos Aires y héroe de la defensa) a generar una campaña para destituirlo. El Cabildo, que era el fuerte de los españoles, le había jurado la guerra al virrey francés traidor. Mal acusado, ya que Liniers siempre demostró su fidelidad a la corona española. Es más, muere por ella, al intentar combatir la Junta revolucionara de 1810.

Sin embargo, su nacionalidad no lo perdonó e idearon un golpe armado para derrocarlo. Iba a ser el 1 de enero de 1809 y llevado a cabo por los tercios de Gallegos, Catalanes y Vizcaínos (todas milicias formadas por vecinos españoles). Se conoció como la “Asonada del 1 de enero de 1809” o la “Asonada de Álzaga”.

Aquella mañana la plaza de Mayo se vio repleta de estos hombres a los gritos de:

“¡Junta como en España! ¡Abajo el francés Liniers! ¡Viva el Cabildo y muera el mal gobierno!”

Rápidamente los regidores llamaron a un Cabildo abierto y se nombró una Junta Gubernamental que respondía a la Junta de Sevilla, tal cual lo había hecho Montevideo, que tampoco reconocían a Liniers como su virrey.

La junta estaba compuesta principalmente por españoles, como era de esperar. El presidente fue el Gral. Ruiz Huidobro. Como vocales, Martín de Álzaga, Juan Larrea, Antonio Santa Coloma, Esteban Villanueva y Olaguer Reynalds. Y como secretarios, los únicos criollos, Leyva y Mariano Moreno.

Formada la Junta, los juntistas se dirigieron al fuerte para comunicarle a Liniers del nuevo gobierno. Pero al acercarse al mismo, aparecieron los leales. Saavedra con los Patricios impidieron el accionar del Cabildo español.

Martín de Álzaga y otros funcionarios fueron desterrados de Buenos Aires. El gobernador de Montevideo, Elío, les ofreció asilo político. Álzaga intentará una vez más reimponer el gobierno español en 1812, pero terminará ahorcado en Plaza de Mayo.

La junta de españoles se disuelve y continúa Liniers en el cargo de Virrey.  

Su virreinato interino funcionó hasta que la junta previsional de Sevilla nombró, como nuevo virrey, al marino español héroe de la batalla de Trafalgar: Baltasar Hidalgo de Cisneros. Fue el único virrey que no lo designó, o aprobó, el rey. Quedó en la historia como el virrey que tuvo que enfrentar la Revolución de Mayo.

La asonada de 1809 fue un gran ejemplo de hacía donde querían empezar a dirigir la política los patriotas revolucionarios. Evitaron, a toda costa, que nuevamente un representante español gobernara el virreinato. Y también fue un ejemplo de la inestabilidad política que se vivía en aquellos años, en donde un Cabildo abierto y una junta, se podían llevar a cabo en una misma tarde. Sin embargo, esta inestabilidad política, luego va a ser esencial para el triunfo de la junta patriota revolucionaria.


jueves, 21 de abril de 2022

La crisis del PAN y la aparición de la Unión Cívica como forjador de democracia. (1890-1930)





Los gobiernos oligarcas del PAN (1874-1916) se encargaron de mantener a la Argentina dentro del circuito del capitalismo mundial: Una economía agroexportadora, un estado conservador, ordenado, complaciente y con fraude electoral para que nada de esto cambie.

Todas las leyes creadas en estos gobiernos fueron a fin de este sistema agroexportador conservador. La ley de inmigrantes es una de las más recordadas. Será la ley que les traerá la de mano de obra barata necesaria para sus campos, pero además, les traerá la semilla del fin de su paso por el estado.

La gran mayoría de los inmigrantes no tenían formación académica. Trabajaban de sol a sol en los campos. Sus ingresos eran pocos, pero como la educación era gratuita, pueden enviar a sus hijos al colegio y universidad. Es así, como en poco tiempo, los hijos de los inmigrantes analfabetos comienzan a ser profesionales. La famosa época de “Mi hijo el dotor”. Van a ser estos jóvenes académicos los que logren formar la inexistente clase media y van a denunciar el fraude electoral. Son la Unión Cívica y harán su entrada oficial en la política en la Revolución del parque de 1890.

En ese momento el presidente era Celman (cuñado de Roca) y su mandato se vio en golpeado por la crisis económica de 1890 (generada por la especulación de las inversiones inglesas). Crisis política más crisis económica, da como resultado una revolución. La misma no generó un sufragio universal pero si un lugar para una oposición política conformada por Alem, Mitre, Bernardo de Irigoyen, Lisandro de la Torre, Juan B Justo y un joven Hipólito Yrigoyen entre otros.

La oligarquía se vio amenazada ante esta nueva organización que pedía postularse en las próximas elecciones. Roca, como líder de su partido (PAN) ideo una estrategia. No permitió el sufragio universal, claramente, pero si invitó a uno de sus líderes (Mitre) a participar de la elección de la próxima fórmula presidencial del PAN. De esa manera, Roca logró que ellos creyeran que estaban participando del gobierno, cuando en verdad, evitó que se postulen en las elecciones. Este arreglo generó un quiebre en a U.C. Los que se sintieron decepcionados por Mitre, fundaron la Unión Cívica Radical (UCR) con Alem a la cabeza. Y son ellos, luego de varias revoluciones más, los que no dieron a torcer el brazo y lograron el voto universal, secreto y obligatorio decretado por Roque Sanz Peña en 1912.

Las elecciones presidenciales siguientes a la ley, fueron las de 1916. En esa elección dejó de existir el PAN y se presentaron reales partidos políticos. Ganó la fórmula de la UCR, Yrigoyen- Luna. Y por primera vez en la historia Argentina, el estado, la ciudad de Buenos Aires, su puerto, su aduana y todas las riquezas generadas por el campo, no fueron administradas por los terratenientes, sino por una creciente clase media.

Sin embargo, esto no podía durar mucho. La situación política fue muy tensa durante las presidencias radicales (1916-1930).

Que el estado no estuviese en manos de la oligarquía, generaba para muchos, una injustica y una mala idea. ¿Cómo podía ser que un país agroexportador no estuviese administrado por sus terratenientes? Y por otro lado, también generaba el terreno ideal para el comienzo de una revolución más profunda.

Los inmigrantes no sólo trajeron mano de obra barata, sino también, ideas anarquistas y comunistas. Las mismas fueron sólo ideas teóricas, a las cuales los estados no le daban mucha importancia, hasta que se hicieron reales en 1917 con la revolución rusa.

La revolución bolchevique motivo a los grupos de obreros en Argentina. Yrigoyen (el presidente más cercano a las masas) tuvo que vivir en su propio gobierno dos de los hechos más lamentables de represión estatal: La semana trágica y las huelgas de la Patagonia.

La oligarquía presionaba al gobierno radical para que no permita que el “fantasma rojo” triunfe y ellos pierdan sus tierras. Yrigoyen fue duro con las huelgas y hasta puso como presidente a su ministro más oligarca para calmar las aguas: Marcelo T. de Alvear.

Los años 20 fueron muy buenos para la oligarquía argentina. Una Europa reconstruyéndose de la gran guerra solicitaba mucho alimento.

Todo parecía controlado hasta que se empiezan a dar dos factores. Por un lado, la amenaza roja era duramente reprimida en las calles por el ejército nacional, sin embargo, en las urnas, cada vez más socialistas ocupaban cargos políticos. Y el otro factor fue la caída de la bolsa en EEUU. La gran depresión generó que Inglaterra tuviera que ahorrar dinero y esto implicó dejar de comprar carne a la argentina.

Esta situación fue tan grave para la Argentina conservadora y la oligarquía que generó una reacción rápida. Para ellos, la democracia ya no convencía porque se estaba llenado de socialistas el congreso. Y la cancelación de compra de carnes por parte de Inglaterra, era culpa de una mala política diplomática por parte de los radicales.

Crisis política más crisis económica, da como resultado una revolución o golpe de estado.

Así fue, que el 6 de septiembre de 1930, se llevó a cabo el golpe de estado que retornó a la Argentina a fraude electoral y a la colonia inglesa (pacto Roca –Runciman) Una clara regresión a la época del PAN. Se dio inicio a la famosa “Década infame”, que además, incorporó en la Argentina un sistema político muy en auge en esa época: El Corporativismo.

Formación y consolidación del estado. (El Leviatán argentino)-(1862-1890)






Después de años de no poder ponernos de acuerdo entre las provincias, en 1862, la Argentina dio uno de los pasos más importantes en su historia: La creación del estado argentino.

El estado es un contrato social. Es un acuerdo en el cual, ninguna ciudad o provincia, iba a llevar adelante el gobierno del país. Todo el poder de gobierno, administrativo, legal, fiscal, represivo y ejercito iba a estar en manos de un Estado.

El poder del Estado es llevado adelante por el presidente, sus ministros, diputados, senadores y jueces que están conformados por ciudadanos de todas las provincias. Por primera vez en la historia Argentina, un ente estaba por sobre todo lo demás.

La consolidación del poder del estado llegó cuando, en 1880, se federalizó la ciudad de Buenos Aires. Esto significaba, que la ciudad, su puerto, su aduana y todo su dinero, ya no pertenecerían más a la provincia de Buenos Aires sino que pasarían a depender directamente del ente estatal. Esto generó la resistencia del gobernador de la Provincia, Carlos Tejedor, que inició una resistencia sin éxito (Revolución de 1880).

Se podría decir que el fin de la guerra entre unitarios y federales llegó en 1880 cuando el naciente estado les quita a todos el puerto de Buenos Aires para quedárselo él mismo. De esa manera, se puso fin a un desequilibrio de poder pero se inició otro.

El estado argentino fue creado y administrado por un mismo sector social: La oligarquía nacional. Fueron ellos, mediante el reclamo europeo, los que idearon un nuevo país, organizado, con garantías y sin guerras internas para dar una imagen seria que nos permitiera ingresar al comercio mundial. Es por eso, que durante la primera presidencia de Roca (1880-1886) el lema fue: “Paz y administración”. Claramente, el lema del partido, era para los europeos que nos veían de lejos.

Europa estaba en plena “belle époque” (1871-1914) Un periodo sin guerras, donde todo el esfuerzo estaba puesto en la expansión colonial, la segunda revolución industrial y el capitalismo. Es en este contexto donde los europeos promulgaron una división mundial del trabajo donde hubiera países productores de materia prima y países que los procesen en sus fábricas. Claramente, a la Argentina le propusieron ser un país exportador de materia prima y nosotros aceptamos complacientes (además traían inversiones en trenes y transportes públicos).

Los gobiernos oligarcas del PAN (1874-1916) se van a encargar de mantener a la Argentina en este rol del capitalismo mundial: Una economía agroexportadora, un estado conservador, ordenado, complaciente y con fraude electoral para que nada de esto cambie.

Por lo tanto, la riqueza que generaba la argentina y sus puertos, ya no estaba en manos de unitarios o federales. Ahora, con la federalización de Buenos aires, estaba en manos de la oligarquía disfrazada de estado nacional democrático.

Los unitarios y federales eran ambos terratenientes, pero que no se reconocían como la misma clase social porque no existía ese concepto en 1810. Al ser de distintas provincias, eran peleas más territoriales pero ambos producían lo mismo y tenían los mismos clientes. El estado nacional es la unión de todos los terratenientes controlando todos los puertos nacionales y que se empiezan a reconocen como una misma clase social digna de gobernar.

martes, 19 de abril de 2022

La confederación argentina por un lado y el estado de Buenos Aires por el otro. La edad media entre Rosas y el estado argentino moderno. (1852-1862)




La confederación argentina por un lado y el estado de Buenos Aires por el otro. La edad media entre Rosas y el estado argentino moderno. (1852-1862)

Luego de ganar la batalla de Caseros, de expulsar a Rosas y consolidarse en el poder, Urquiza asumió el rol de representante de comercio exterior de la confederación. Uno de sus primeros actos fue invalidar el tratado de Rosas y dictó la apertura de los ríos a todas las naciones, siendo los buques libres para navegar y levantar o dejar carga sin tener que parar antes en Buenos Aires.

Era el tan deseado sueño federal. Sin embargo, esto provocó la separación de Buenos Aires de la confederación con la revolución del 11 de septiembre de 1852. Así nació el estado de Buenos Aires (1852-1861). Sus líderes fueron Valentín Alsina y Bartolomé Mitre.

En 1853, se crea la tan deseada y pospuesta constitución. La misma fue republicana, federal y presidencialista. La capital fue Paraná y el primer presidente, Urquiza. Buenos Aires no participó por ser un estado independiente.

Durante 1853 – 1859, convivieron sin guerras, la Confederación a cargo del federal Urquiza y el estado de Buenos Aires a cargo del unitario Mitre. La libre navegación de los ríos les convenía a ambos.

Sin embargo, el puerto de Buenos Aires, seguía siendo el mejor en estructura, ubicación, condiciones navegables y políticas. Era el puerto conocido y respetado por Europa. A la confederación le costó competir con sus puertos de río pocos profundos y alejados. Las potencias europeas, preferían comerciar con el puerto de Buenos Aires y esto llevo a qué las provincias de la confederación se vuelquen, de nuevo, al puerto de Buenos Aires. Esto hizo más rica a la provincia generando su mejor época económica.

Al ser un estado independiente, las provincias pagaban para entrar y para utilizar el puerto. Buenos aires disfrutaba de ingresos aduaneros sin tener que dividirlos con el resto de la Confederación o gastarlos en guerras. Apareció el servicio de agua corriente, el de gas de alumbrado y la primera línea de tren con la famosa locomotora: “La porteña”. Lujos que soñaban las otras provincias. Además poseía su propia moneda, leyes y ejército. Y en 1855 se comenzó a construir el primer puerto funcional de Buenos Aires: La aduana de Taylor y el muelle de pasajeros. Hasta ese entonces, el “puerto” eran carretas tiradas por caballos que se adentraban en el río (donde el agua no llegaba a taparlos) hasta llegar al barco donde realizaban la carga/descarga de mercadería/pasajeros en medio del agua.

Hay que tener en cuenta que el río de la plata es poco profundo, casi plato o como le dicen los ingleses: “River Plate”. Es muy interesante que el factor más importante de nuestra historia no existiera realmente como tal antes de 1857. O sea, obtuvimos la Constitución, con todo lo que nos costó por el tema del puerto de Buenos Aires, antes que la creación del mismo.)

Urquiza intentó cambiar la situación anexando Buenos Aires a la confederación con la batalla de Cepeda (1859). Logró vencer a Mitre y la anexión pero no logró quitarle su importancia. Finalmente, le concedió el poder a Mitre mediante una falsa derrota en la batalla de Pavón (1861). Una decisión, que no sólo lo transformó en un traidor para los federales, sino que le costó su propia vida.

La Argentina volvió a tener a la cabeza a la ciudad de Buenos Aires a pesar de ser un estado federal declarado en su constitución y de que Mitre haya perdido ambas batallas.

Quedó en evidencia que el vínculo comercial entre el puerto de Buenos Aires y Europa fue más fuerte que las armas y la pluma juntas.



lunes, 18 de abril de 2022

La guerra con el Brasil por la banda oriental y el nacimiento de Uruguay (1825-1828)





Uruguay, pertenecía al virreinato del rio de la plata. Y al igual que Paraguay y Bolivia, las perdimos en el transcurso de nuestra formación como país.

A diferencia de otras provincias, la banda oriental era extremadamente importe. Principalmente por su ubicación estratégica, sus tierras fértiles ideales para el ganado y su puerto natural. Esto generó que la ciudad de Montevideo ganara consideración y estuviera amurallada.

Cuando estalló la revolución de mayo, todo el poder militar y político español de mudó a Montevideo y se declaró la nueva capital del virreinato del rio de la plata (1811-1814). Se nombró a un nuevo virrey (Francisco Javier de Elío y luego Gaspar de Vigodet)

Los españoles, casi sin ayuda de la metrópoli, sólo pudieron resistir encerrándose en la ciudad amurallada de Montevideo. En el exterior, estaban siendo sitiados por los ejércitos rurales de Artigas y los ejércitos de las provincias unidas. Allí, apareció Guillermo Brown, bloqueando el puerto de Montevideo con sus barcos y obteniendo sus primeras victorias.

Los españoles, casi sin provisiones, intentaban escabullirse en pequeñas barcazas por el rio Paraná para saquear algún convento. Es así, cuando divisaron el convento de Santo Domingo en San Lorenzo y decidieron desembarcar. Como ya sabemos, San Martin, con su regimiento de granaderos (aunque sin granadas) libraron la famosa (y poco importante) batalla de San Lorenzo en 1813. La única batalla (o escaramuza) de San Martin en nuestro territorio.

Finalmente, sin recursos, sin apoyo de España y con derrotas importantes ante Belgrano en Salta y Tucumán, los españoles entregan su rendición a Carlos María de Alvear en 1814.

Sin embargo, las provincias unidas no logran anexar la banda oriental. El conflicto entre unitarios y federales había estallado. El padre del federalismo era Artigas y no la iba a entregar a los unitarios del directorio tan fácilmente.

Carlos Alvear es nombrado Director supremo y envía tropas a pelar contra Artigas. Las mismas se niegan para evitar una guerra civil (Álvarez Thomas). Ese mismo año, se crea la Liga de los pueblos libres. La misma estuvo conformada por: Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, la Provincia Oriental, Santa Fe y los pueblos de Misiones.

(Por eso, estas provincias no participaron de la declaración de la independencia de 1816 en Tucumán.)

Pero no pudieron disfrutar mucho tiempo de su federalismo. No sólo estaban en guerra con Buenos Aires en el sur, sino que, aprovechando esta crisis, el reino de Portugal invadió desde el norte la Banda oriental en 1816.

Imposibilitado de mantener dos frentes, Artigas se rindió en 1820. Así nació la Provincia Cisplatina que quedará en manos del gobierno de Brasil. Esto puso fin a la liga de los pueblos libres.

Cuando finalizó la guerra de independencia y se apagó el último foco de resistencia española (1824), se inició una guerra contra el Brasil para recuperar la banda oriental (1825-1828).

Pero para poder reclamar una provincia, tuvimos que declararnos un país conformado, con una constitución y un presidente. Es por eso, que rápidamente se elaboró el segundo intento de constitución (1824) donde se nombró por primera vez a la República Argentina y a un presidente: Rivadavia.

(En esa constitución, Rivadavia propuso la ley de capitalización. Nombrar a Buenos Aires capital de la nación y quitársela a la provincia junto a la administración de su puerto y las ganancias de su aduana. Aquí vemos el primer intento de federalización de la ciudad de Buenos Aires. Finalmente, no tuvo apoyo.)

En el campo de batalla, la guerra la ganó la República Argentina de la mano de Brown, Lavalle y Alvear. San Martin ofreció su ayuda desde Francia, pero sólo si renunciaba Rivadavia.

(Desde la revolución industrial, las potencias industriales europeas buscaron expulsar la influencia de España en las colonias americanas para sumarlas al nuevo sistema capitalista. Es por eso que Inglaterra formó y apoyó focos revolucionarios para expulsar a los españoles y crear gobiernos liberales a fines. Esta tarea estuvo bajo la Masonería.)

Que Argentina ganara la guerra no le convenía a Inglaterra. De esa manera, un país tendría el control total del río de la plata. Argumentando una mediación en favor de la paz, los ingleses presionaron para que se creara un nuevo país. Ambos países terminaron aceptando y así nació la República Oriental del Uruguay.

Inglaterra creó este nuevo estado apoyando a Rivera como presidente (liberal/colorado). Y del otro lado del río, apoyó el golpe de estado de Lavalle (liberal/ unitario) contra el gobernador Federal Dorrego. De esa manera, en 1828, Inglaterra y Francia lograron su objetivo: Habían gobiernos liberales a fines a ambos márgenes del río.

Sin embargo, este desastroso arreglo para la Argentina (haber perdido la banda oriental) y el fusilamiento de Dorrego, generó una profunda crisis política que Lavalle no pudo manejar. La posibilidad de perder la unión de las provincias del sud, con consecuencias nefastas para el comercio exterior, era muy factible. Esto no sucedió gracias a un sólo hombre: Juan Manuel de Rosas.

Rosas era el terrateniente más poderoso de la provincia de Buenos Aires (y era socio del hermano de Dorrego). Se dedicaba a la explotación ganadera, saladero de pescado y exportación de productos varios en la estancia. Tenía excelentes vínculos comerciales con Inglaterra desde toda la vida. Fue él mismo, en persona, quien interfirió para que la crisis política interna no creciera. Se reunió con Lavalle para llegar a un pacto y así lograr la paz. Y además, se reunió personalmente con los comerciantes inglesas para convencerlos de que había estabilidad y que el comercio con estas tierras seguía siendo seguro y confiable. Gracias a su excelente habilidad política, logró ambos objetivos. Por algo lo bautizaron: “El restaurador de las leyes”.

Nacimiento del partido federal (1813-1820)

 



La revolución de mayo fue un cambio de integrantes de gobierno pero no un cambio de sistema. Las provincias unidas seguían manteniendo el sistema unitario heredado por los españoles. Por lo tanto, fue más parecido a un golpe de estado que a una revolución.

En cambio, los que sí quisieron proponer una revolución, fueron los terratenientes de las provincias del litoral: Santa Fé, Corrientes, Entre Ríos, los pueblos de Misiones, Córdoba (por un periodo) y la banda oriental.

Ellos, producían lo mismo que Buenos Aires y tenían salida al río para poder comerciar con el exterior, pero no tenían permiso. Es más, el puerto de Montevideo era el puerto natural y cercano a Europa. Sin embargo, los productores de la banda oriental, tenían que llevar sus mercaderías al puerto de Buenos Aires y pagar por el uso de su aduana.

Esta situación era injusta para ellos y crearon el partido Federal. Preferían que las provincias delegaran algunas libertades y poderes, pero conservando competencias y autonomía. Se basaron en el sistema de los Estados unidos. El líder de esta propuesta fue el uruguayo Artigas.

En la asamblea del año XIII, Artigas le propuso a Buenos Aires qué el gobierno federal se situase fuera de Buenos Aires, que libere el comercio, que determinar el derecho a poseer armas y que declare puertos libres a Maldonado y Colonia (Montevideo todavía estaba en manos españolas). Buenos Aires no aceptó estos pedidos porque los veía como un intento de independencia y crean, en 1814, la Liga de los pueblos libres. La misma estuvo conformada por: Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, la Provincia Oriental (liberada de los españoles), Santa Fe y los pueblos de Misiones.

(Por eso, estas provincias no participaron de la declaración de la independencia de 1816 en Tucumán.)

Pero no pudieron disfrutar mucho tiempo de su federalismo. No sólo estaban en guerra con Buenos Aires en el sur, sino que, aprovechando esta crisis, el reino de Portugal invadió desde el norte la Banda oriental en 1816. Imposibilitado de mantener dos frentes, Artigas se rindió en 1820. Así nació la Provincia Cisplatina que quedará en manos del gobierno de Brasil. Esto puso fin a la liga de los pueblos libres.

Buenos Aires intentó una primera unificación nacional con la constitución de 1819. Pero era tan unitaria, que provocó que cada provincia quedaran en plena autonomía dando inició a la época de la “Anarquía de 1820”.

Ya creada la filosofía federal, la misma se enfrentará con la unitaria por todo el siglo XIX.

 

 

miércoles, 13 de abril de 2022

A los unitarios los creó el virreinato del río de la plata. (1776-1810)



Es sabido que Argentina no nació como un país unificado. De hecho, desde la revolución de 1810, los desacuerdos sobre cómo organizarnos, nos llevó a largas y cruentas guerras civiles.

El gran tema de siempre: La ciudad de Buenos Aires, su puerto y el resto del territorio.

Hasta 1776 Buenos Aires casi no existía. Era un pueblo y un puerto pobre que subsistía gracias al contrabando y no tenía lugar en las prioridades de la corona.

Lo importante para España radicaba en la plata del virreinato del Perú. La misma se extraía del Potosí y se trasladaba al puerto del Callao. Cargaban todo en un barco que viajaba al istmo de Panamá. Desde allí, descargaban todo y volvían a cargarlo en lomos de burros. Cruzaban todo el istmo por tierra. Llegaban al otro extremo (Portobello), donde trasladaban todo a otro barco. Cruzaban el caribe atestado de piratas y llegaban a España.

Ese sistema era caro, lento y peligroso. Por eso, surgió una nueva idea sacando la plata por ríos internos hasta llegar al puerto de Buenos Aires (primer puerto ultramar desde Potosí a España del margen de mayor control español del río de la plata. Montevideo era el puerto natural pero quedaba más lejos de Potosí y se encontraba rodeado de la amenaza portuguesa). Entonces, desde Buenos Aires, sería un viaje directo, económico y seguro hasta el viejo continente. 

Pero quizás el evento que terminó consolidando la idea, fue la independencia de EEUU.
Los ingleses, ya venían comerciando (contrabando) con el rio de la plata. Pero lo que más le preocupaba a España era que la costa oriental estaba siendo amenazada por Portugal, un fiel aliado de Inglaterra. Por lo tanto, el avance portugués era también un avance inglés. 
Desde 1775, las trece colonias inglesas de américa del norte, comenzaron una guerra de independencia que lograron ganar en 1776. España, aprovechó que la atención de los ingleses estaba lejos y decidió, ese mismo año, dividir el virreinato del Perú en dos y crear el del río de la plata. De esta manera, tuvo mayor control en la cuenca del ancho rio sobre el avance portugués/ingles en lo comercial y en lo territorial.

Buenos Aires comenzó a crecer a pasos agigantados. Ser la capital de un virreinato, no es poca cosa. La ciudad pasó a ser la única conexión de todo el nuevo virreinato con la metrópolis. Comenzó a albergar a las autoridades e instituciones políticas, jurídicas, comerciales, militares y religiosas más importantes.

Y aquí nace el dato interesante. El centro del poder estaba en Buenos Aires que extendía su accionar a lo largo de todo el territorio. Por lo tanto, era un estado unitario. Esta forma de gobernar era el vigente en España en ese momento.

(Hoy en día España es una Monarquía parlamentaria con un sistema de gobierno unitario. El primer ministro elije a los gobernadores, por ejemplo.)

En la época de la colonia, España había impuesto el monopolio en la zona del río de la plata. Por lo tanto, el puerto de Buenos Aires sólo podía comerciar con la corona española. Esto creo un sistema de comercio exterior con un sólo puerto autorizado. Este sistema, favorecía económicamente y políticamente a la elite de Buenos Aires que se acostumbró a un estilo de vida y control que no quiso perder luego de la independencia. Políticamente, querían la “revolución” pero económicamente querían mantener su sistema “monopólico colonial”.

Fue esa forma centralista impuesta por el reino de España, la primera que conocimos. En consecuencia, los unitarios no inventaron nada, sólo quisieron mantener el mecanismo al cual estaban acostumbrados (y cómodos). El objetivo de la revolución de mayo fue cambiar la cúpula de ese sistema y no cambiarlo por otro. En otras palabras, fue un golpe de estado dentro de un mismo sistema unitario.


martes, 12 de abril de 2022

Las invasiones Inglesas (1806-1807)


La burguesía de Buenos Aires, se vio desfavorecida económicamente por España. La misma, no supo avanzar, no supo adaptarse al nuevo orden mundial (Capitalismo y República). Apostaron a quedarse en un sistema casi medieval y entraron en una crisis profunda que les generó perder todas sus colonias en américa.

En cambio, el que sí avanzó y supo adaptase rápidamente al nuevo orden, fue Inglaterra. Son ellos (Masonería) los que inician las chispas para que exploten las revoluciones en América y así anexarlas a su mercado. 

La relación entre Buenos Aires e Inglaterra era excelente ya que prácticamente todo el comercio era con ellos por medio del contrabando. Todas las necesidades de Buenos Aires y del resto del virreinato, las cubría Inglaterra y no España.

Las invasiones Inglesas fueron un intento de anexo con apoyo de la elite. De hecho, durante la ocupación inglesa, 58 vecinos juraron lealtad a Su Majestad Británica. Entre ellos, Saavedra, Castelli, Vieytes, French y Beruti. Futuros artífices de la revolución de mayo. Y Rodríguez Peña, ideó la fuga carcelaria de William Beresford.

Finalmente la ocupación no fue exitosa porque fue un método antiguo. No fue la mejor manera. Un extranjero armado, es visto siempre como un invasor. No logró el apoyo del pueblo. Es por eso, que los ingleses se rindieron pudiendo haber ganado.  El plan B iba a ser más efectivo: Idear junto a la elite, una revolución propia: La futura revolución de mayo. 

Por lo tanto, la elite de Buenos Aires, decidió dejar de apoyar a España  para pasar a apoyar a Inglaterra y transformarse, de una colonia, a un estado libre asociado.


lunes, 11 de abril de 2022

Juan Manuel de Rosas (1828-1852)




Rosas era descendiente de un noble español: El conde Domingo Ortiz de Rozas. El mismo, logró ser gobernador del Río de la plata (1741-1745) y gobernador de la capitanía de Chile (1746-1755). Por lo tanto, su familia ya venía acostumbrada al dinero y al poder.

A los 13 años participó activamente en la defensa de Buenos Aires y fue reconocido por su valentía.

Era un exitoso estanciero de la provincia de Buenos Aires que nunca se había involucrado en la política hasta 1820. Ese año, comenzó la anarquía en las provincias del sur. Cada una era prácticamente un estado independiente que defendía sus intereses a la fuerza.

El límite entre Santa Fé y Buenos Aires era el más caliente de todo el territorio nacional. La zona fértil de la pampa generó disputas de frontera entre ambas provincias generando famosas batallas.

Al verse amenaza la provincia de Buenos Aires y sus tierras, el gobernador (Martín Rodríguez) pidió ayuda a su amigo, el estanciero Juan Manuel de Rosas.

Rosas, con su fortuna, formó un ejército propio: “Los colorados del Monte”. Los mismos nacieron para defender sus estancias de los pueblos originarios pero luego terminaron participando de los enfrentamientos con Santa Fé. Además, aportó 30.000 cabezas de ganado para tratados de paz.

Así comenzó su participación en política, defendiendo con armas las tierras fértiles de su provincia. Sin embargo, sería la consecuencia de la Guerra con el Brasil (1825-1828) lo que le dará su entrada oficial y estadía definitiva en la política.

La Guerra con el Brasil fue ganada en el campo de batalla por la Argentina. Pero esto no le convenía a Inglaterra. De esa manera, un país tendría el control total del río de la plata. Argumentando una mediación en favor de la paz, los ingleses presionaron para que se creara un nuevo país. Ambos países terminaron aceptando y así nació la República Oriental del Uruguay.

Inglaterra creó este nuevo estado apoyando a Rivera como presidente (liberal/colorado). Y del otro lado del río, apoyó el golpe de estado de Lavalle (liberal/ unitario) contra el gobernador Federal Dorrego. De esa manera, en 1828, Inglaterra y Francia lograron su objetivo: Gobiernos liberales a fines a ambos márgenes del río.

Sin embargo, este desastroso arreglo para la Argentina (haber perdido la banda oriental) y el fusilamiento de Dorrego, generó una profunda crisis política que Lavalle no pudo manejar. La posibilidad de perder la unión de las provincias del sud, con consecuencias nefastas para el comercio exterior, era muy factible. Esto no sucedió gracias a un sólo hombre: Juan Manuel de Rosas.

Rosas era el terrateniente más poderoso de la provincia de Buenos Aires (y era socio del hermano de Dorrego). Se dedicaba a la explotación ganadera, saladero de pescado y exportación de productos varios en la estancia. Tenía excelentes vínculos comerciales con Inglaterra desde toda la vida. Fue él mismo, en persona, quien interfirió para que la crisis política interna no creciera. Se reunió con Lavalle para llegar a un pacto y así lograr la paz. Y además, se reunió personalmente con los comerciantes inglesas para convencerlos de que había estabilidad y que el comercio con estas tierras seguía siendo seguro y confiable. Gracias a su excelente habilidad política, logró ambos objetivos. Por algo lo bautizaron: “El restaurador de las leyes”.

No había mucho más que pensar, era el candidato ideal a gobernador de su provincia. Asumió en 1829 y su influencia fue total sobre el territorio hasta 1852.

Rosas se declaró un ferviente Federal en lo político, sin embargo en lo económico, era más bien flexible, y por momentos, un extremo unitario. Esta ambigüedad le permitió reconocerse entre las masas populares (peones, gauchos y caudillos) y al mismo tiempo, con los terratenientes ricos y finos de Buenos Aires.

Por un lado, desarrolló su facción federal: Confeccionó la Confederación argentina que le brindó la tan deseada autonomía a las provincias lideradas por caudillos. Las mismas, poseían sus ejércitos, moneda, leyes y solamente (y no porque fuera poco) le designaban a Rosas la representación exterior. Eran estados autónomos unidos con una misma representación exterior.

Creó la “ley de aduanas”, infringiendo impuestos a productos importados que se producían en la confederación. Y bloqueó la navegación de los ríos para barcos extranjeros que no tuvieran permiso. Ambas medidas pasaron a la historia como un claro símbolo de soberanía.

Y por otro lado, desarrolló su lado Unitario: Para gobernar, exigió poderes extraordinarios. Todo tenía que pasar por él. Al ser el único representante de la confederación con el exterior, exigió que sólo el puerto de Buenos Aires pueda comerciar con Europa. De esta manera, las demás provincias se vieron obligas a exportar pagando los aranceles de la aduana de Buenos Aires.

Y con respecto a la “ley de aduanas”, el dinero del impuesto a los productos extranjeros, se quedaban en la aduana de Buenos Aires. O sea, por un lado, permitía el ingreso de la mercadería (lo que ya generaba un ingreso a la aduana de Buenos Aires) pero además, se generaba otro ingreso por el impuesto de “la ley de aduana” que también quedaba en la aduana de Buenos Aires.

Pero para que el centralismo en el puerto de Buenos Aires se cumpliera, debió bloquear la libre navegación del río de la plata. Para lo que tuvo que buscar influenciar en la naciente República Oriental del Uruguay liberal creada por Inglaterra y lleno de Unitarios opositores. Para eso, apoyó un golpe de estado de Oribe (blancos/ federales). Lo que dio comienzo a la Guerra Grande entre 1838-1852.

Esa guerra estuvo marcada por bloqueos ingleses y francés al puerto de Buenos Aires y bloqueos de la confederación al puerto de Montevideo, donde se encontraban Rivera, los colorados y unitarios argentinos sitiados por Oribe.

En ese conflicto (por el control de la navegación y el comercio del Río de la plata) se libró la famosa (pero poco importante) batalla de “Vuelta de Obligado”. También se sumaron otras potencias europeas, como Italia, la cual trajo al famoso Giuseppe Garibaldi a pelear en nuestras tierras del lado de los liberales.

Los intereses europeos cambiaron rotundamente sobre estos pagos en el trascurso de las revoluciones de 1848. Los nuevos gobiernos consideraron que el conflicto del río de plata les traía más problemas que beneficios económicos y firmaron un tratado de paz que favorecía Rosas y su control de los ríos.

Esta falta de interés por parte de las potencias europeas sobre el río de la plata, inició una escalada violenta contra Rosas, a tal punto, que su amigo y General federal, Urquiza, se proclamó líder de la oposición.

Justo José de Urquiza invadió Uruguay donde derrotó a Oribe (aliado de Rosas). Se reunió con los unitarios y los colorados de Montevideo. Consiguió apoyo del imperio del Brasil (también perjudicado por los tratados) y desembarcó en Buenos aires en 1852. En Caseros, se libró la famosa batalla y Rosas fue desterrado del país. El liberalismo volvió a triunfar en las aguas frías del sur.