viernes, 31 de julio de 2026

Quitar a España del medio entre las elites coloniales e Inglaterra: La revolución de mayo

 


Durante el SXIX, España impuso un monopolio comercial en sus colonias cuando no tenía la capacidad industrial para producir las manufacturas que ellas solicitaban. Por lo tanto, se las compraba a Inglaterra y las vendía más caro a sus colonias.  Lo mismo pasaba al revés, compraba las materias primas a sus colonias para luego ofrecérselas más caro a Inglaterra. 

Por ende, España se transformó en un peaje caro, innecesario y molesto entre las elites comerciales de América e Inglaterra. 

La idea de quitar a España del medio tuvo dos etapas con dos modos diferentes de hacerlo, porque justo en ese momento, hubo un cambio de paradigma imperial a nivel mundial.

La primera etapa fue cuando España e Inglaterra eran enemigos (hasta 1808) y el modo de esa época era la conquista / invasión militar directa/ colonia. (Imperialismo formal)

La segunda etapa fue cuando España e Inglaterra eran Aliados (1808-1814) y el modo de esa época era incitar/apoyar/ financiar/guiar revoluciones autóctonas para que ellas mismas declaren su independencia y luego se conviertan en socios comerciales. (Imperialismo informal) 

En Buenos Aires tuvimos las dos experiencias: Las invasiones inglesas (1806-1807) y la revolución de mayo (1810).

El momento vértice fue en 1808. Los ingleses (al mando del futuro Duque de Wellington) estaban preparando una invasión militar en Caracas y el Rio de la plata (por lo tanto, íbamos a tener una tercera invasión inglesa). Esto lo iban a hacer con el apoyo de Francisco de Miranda para poder convencer a las elites locales de alzarse contra los españoles. Este modo era una especie de traspaso entre el imperialismo formal e informal. 

A punto de zarpar la flota, Francia invade España y ésta se transforma en aliado de Inglaterra. La invasión militar se cancela y esas tropas fueron enviadas a Portugal para dar comienzo a la guerra de independencia española contra Francia.

Al no ser más enemigos, los ingleses tuvieron que anexar las colonias españolas con el modo de imperialismo informal.

La primera etapa se llevó con éxito, las elites lograron llevar a cabo la revolución y echar a las autoridades políticas españolas. Pero la segunda etapa, enfrentarse militarmente a España, generó derrotas que implicaron el riesgo de que todo se perdiera. (Huaqui 1811).

El problema era que los criollos no contaban prácticamente con oficiales de carrera, los oficiales en esas primeras batallas eran sólo españoles. Nosotros teníamos abogados, como Belgrano y Castelli, dirigiendo nuestros ejércitos. 

(Belgrano fue nombrado General por la primera junta en septiembre de 1810. En 4 meses pasó de ser abogado a General del ejército, cuando sólo el 5% de los oficiales de carrera lo logra después de 35 años de carrera ininterrumpida.)

Había que enviar oficiales urgentes, pero como no querían enviar oficiales ingleses, porque eran “aliados” de España, se comenzó a reclutar oficiales que hayan estudiado en las academias europeas pero que hayan nacido en América.

Miranda llevó a cabo esa búsqueda con ayuda de los ingleses, donde convencieron a oficiales a regresas a esas lejanas tierras que los vieron nacer, para formar, capacitar y dirigir a las nuevas tropas.  La operación secreta tuvo sede en Londres, donde se los reclutó, se los liberó de la cárcel (Zapiola), se los hospedó, se los ayudó con la documentación y pasajes y se les financió el viaje de 1812 a Buenos Aires en la fragata George Canning. 

Aquellos oficiales fueron:

-El egresado de la Real Academia de Guardiamarinas de Ferrol / Cádiz y nacido en Buenos Aires, el alférez de navío José Matías Zapiola.

-El egresado del Regimiento de Carabineros Reales (España) y nacido en Santo Ángel Custodio (Brasil), el Oficial de Caballería, Carlos María de Alvear.
-El egresado del Regimiento de Infantería de Murcia (España) y Seminario de Nobles de Madrid y nacido en Yapeyú, el teniente coronel, José de San Martín.

El efecto pinza, Bolívar por el norte y San Martin por el sur, (ambos compañeros de la Logia Lautaro de Miranda), tuvo éxito y la última batalla contra el ejército español fue en 1824. 

Ese mismo año, Inglaterra reconoció rápidamente a los nuevos países de América dando comienzo al comercio legal entre ambos. De esa manera, evitó que España intente recuperarlas, ya que implicaría interceder en el comercio británico teniendo que asumir las consecuencias.




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