1. El contexto geopolítico: De la frustración de
1813 a la crisis de 1815
La Asamblea
del Año XIII no llegó a declarar la independencia debido al retorno de
Fernando VII al trono español en diciembre de 1813. En Buenos Aires se prefirió
adoptar una postura cautelosa para evaluar el nuevo escenario político,
especulando con la posibilidad de negociar una emancipación diplomática en el
marco de una España parlamentaria regida por la Constitución de Cádiz de 1812.
Sin
embargo, el panorama geopolítico dio un vuelco drástico en perjuicio de las
Provincias Unidas:
- Mayo de 1814 – Restauración
absolutista:
Fernando VII desconoció la Constitución de 1812 y, mediante el golpe
militar encabezado por el general Francisco Javier Elio, reasumió el poder
absoluto. Con ello se esfumó la vía del diálogo y la metrópoli fijó como
objetivo la reconquista intransigente de sus colonias.
- Octubre de 1814 – Desastre
de Rancagua: Las
fuerzas realistas reconquistaron Chile, dejando a las Provincias Unidas
amenazadas al otro lado de la cordillera de los Andes.
- Diciembre de 1814 – Misión
diplomática en Europa: Manuel Belgrano y Bernardino Rivadavia
viajaron a Madrid y Londres en busca de respaldo político o mediación
internacional. La misión fracasó ante el nuevo clima absolutista europeo.
- Enero de 1815 – La
desesperación del Directorio: Carlos María de Alvear envió sus célebres
cartas a Lord Strangford y Lord Castlereagh ofreciendo un protectorado
británico sobre el Río de la Plata. Aunque las misivas nunca se entregaron
formalmente, evidenciaban la extrema gravedad del momento: la inminente
expedición punitiva española, la pérdida del Alto Perú, el aislamiento
frente a la Liga de los Pueblos Libres y la reconquista de Chile.
- Agosto de 1815 – La
Expedición Pacificadora: La Corona española envió al general Pablo
Morillo al mando de más de 10.000 hombres. Aunque la fuerza estaba
destinada originalmente al Río de la Plata, la caída de Montevideo en
manos patriotas obligó a desviarla hacia Venezuela y Nueva Granada
(Colombia), donde desató una sangrienta represión.
- Septiembre de 1815 – El
Congreso de Viena: Las potencias europeas consolidaron la Santa
Alianza, condenando las ideas republicanas y respaldando las
monarquías legítimas. Proclamar una república en América equivalía al
aislamiento diplomático absoluto.
- Junio de 1815 – El Congreso
de Oriente:
Meses antes de la convocatoria a Tucumán, la Liga de los Pueblos Libres
(encabezada por José Gervasio Artigas) celebró el Congreso de los Pueblos
Libres en Arroyo de la China, ratificando la independencia respecto de
España y de cualquier otra potencia extranjera.
- Noviembre de 1815 – La
derrota de Sipe-Sipe: La sangrienta derrota de las tropas patriotas
en el Alto Perú confirmó la tesis de José de San Martín: la vía terrestre
a través del norte era inviable tanto para avanzar sobre Lima como para
repeler a los españoles. La única alternativa estratégica era cruzar los
Andes, liberar Chile y avanzar por mar hacia el Perú. Pero para liberar
otros pueblos, era requisito indispensable proclamar primero la soberanía
de una nación independiente.
Para 1816,
la inmensa mayoría de los focos revolucionarios en Hispanoamérica habían sido
sofocados. Las Provincias Unidas del Río de la Plata permanecían como el
único baluarte libre del continente. Ante la inminencia de una ofensiva
generalizada, la Logia Lautaro —y en particular figuras como José de San
Martín, Manuel Belgrano y Martín Miguel de Güemes— exigieron la inmediata
declaración de la independencia.
2. El Congreso General Constituyente de Tucumán
(1816)
Antes de
iniciar las sesiones, el Directorio tuvo que sellar el Pacto de los
Cerrillos (22 de marzo de 1816) con Martín Miguel de Güemes, reconociéndolo
como gobernador de Salta para pacificar el norte y asegurar la protección
militar del Congreso.
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| Escudo del Congreso |
El 24
de marzo de 1816 comenzaron formalmente las sesiones en San Miguel de
Tucumán, elegida como sede para atenuar el resentimiento de las provincias
hacia el centralismo porteño.
Representación por provincia:
- Por Buenos Aires: Tomás de Anchorena, José
Darragueira, Esteban Agustín Gascón, Pedro Medrano, Juan José Paso y
Antonio Sáenz.
- Por Córdoba: José Antonio Cabrera,
Miguel Calixto del Corro, Eduardo Pérez Bulnes y Jerónimo Salguero de
Cabrera.
- Por Tucumán: Pedro Miguel Aráoz y José
Ignacio Thames.
- Por Salta: José Ignacio Gorriti y
Mariano Boedo.
- Por Catamarca: Manuel Antonio Acevedo y
José Eusebio Colombres.
- Por Santiago del Estero: Pedro Francisco de Uriarte
y Pedro León Gallo.
- Por Jujuy: Teodoro Sánchez de
Bustamante.
- Por Cuyo:
- Mendoza: Narciso Laprida
(presidente el día de la jura) y Tomás Godoy Cruz.
- San Juan: Justo Santa María de Oro y
Francisco Narciso de Laprida / Fray Justo Santa María de Oro.
- San Luis: Juan Martín de Pueyrredón
(designado luego Director Supremo) y Pedro Ignacio de Castro Barros /
Pedro Mallea.
- Por La Rioja: Pedro Ignacio de Castro
Barros.
- Por el Alto Perú (territorios bajo ocupación
realista que enviaron representantes por su significación histórica y
política):
- Charcas (Chuquisaca): José Mariano Serrano.
- Chichas: Pedro Ignacio Rivera.
- Mizque: Pedro Ignacio de Castro y
Calvo.
Provincias
ausentes: Santa
Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y la Banda Oriental, alineadas en la Liga
de los Pueblos Libres bajo la conducción de Artigas, rechazaron la convocatoria
por su enfrentamiento político y militar con el Directorio centralista.
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| Casa de Tucuman |
3. La Proclamación de la Independencia
El
Congreso eligió como nuevo Director Supremo a Juan Martín de Pueyrredón,
evidenciando la influencia de la Logia Lautaro.
El 9
de julio de 1816, bajo la presidencia de Narciso Laprida, el Congreso
proclamó solemnemente la ruptura de los lazos coloniales:
«...es voluntad unánime e
indudable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a
los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse
del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus
sucesores y metrópoli.»
El 19
de julio, a propuesta del diputado Pedro Medrano, se aprobó en sesión
secreta una enmienda estratégica para aventar las sospechas sobre negociaciones
encubiertas con otras potencias, añadiendo al texto la cláusula:
«...y de toda otra dominación
extranjera.»
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| Acta independencia en castellano y quechua |
4. Las consecuencias inmediatas y la Guerra de
Independencia
- Agosto de 1816 – Invasión
luso-brasileña: El
Reino de Portugal, Brasil y Algarves invadió la Banda Oriental con el
beneplácito tácito del Directorio porteño, que buscaba neutralizar el
poder de Artigas aun a costa de perder la Provincia Oriental.
- Enero de 1817 – El Cruce de
los Andes: Con
la legalidad política que le otorgaba el Acta de la Independencia de una
nación soberana, San Martín inició la gesta libertadora al frente del
Ejército de los Andes.
- Febrero de 1817 – Traslado
del Congreso: El
Congreso mudó sus sesiones a Buenos Aires. La razón oficial fue
el peligro que representaba la invasión española de Enero de 1817 en Salta que fue sofocada por Güemes ; sin
embargo, en la práctica significó la subordinación del cuerpo legislativo
a la elite centralista porteña.
5. La Constitución de 1819 y el colapso del
Directorio
El 25
de mayo de 1819, el Congreso promulgó la primera Carta Magna de la región:
la Constitución de 1819. Su estructura consagró un modelo abiertamente
centralista:
- Centralización del poder: Concentraba las facultades
políticas, fiscales y administrativas en el Ejecutivo con sede en Buenos
Aires.
- Designación de mandatarios: El Director Supremo
nombraba directamente a los gobernadores provinciales, suprimiendo la
autonomía de las provincias.
- Ambigüedad institucional: Omitió definir
taxativamente la forma republicana, dejando el marco abierto para las
negociaciones monárquicas que el Directorio gestionaba en Europa (como la
búsqueda de un príncipe francés o italiano).
6. El estallido federal y Cepeda (1820)
La
Constitución fue rechazada unánimemente por las provincias. Los caudillos del
Litoral, Estanislao López (Santa Fe) y Francisco Ramírez (Entre
Ríos), movilizaron sus tropas hacia Buenos Aires.
Ante la
emergencia militar, Pueyrredón renunció y fue reemplazado por José Rondeau,
quien ordenó a los ejércitos nacionales intervenir en la guerra civil:
- El Ejército de los Andes: San Martín desobedeció
formalmente la orden del Directorio para priorizar la campaña libertadora
del Perú y evitar el derramamiento de sangre entre compatriotas.
- El Ejército del Norte: Durante su marcha hacia el
sur, la fuerza acantonada en la posta de Arequito (8 de enero de 1820)
se sublevó al mando de los oficiales Juan Bautista Bustos, Alejandro
Heredia y José María Paz, negándose a combatir a las provincias hermanas.
Desprovisto
del respaldo de los ejércitos regulares, Rondeau enfrentó a las fuerzas
federales en la Batalla de Cepeda (1 de febrero de 1820), siendo
derrotado en pocos minutos.
7. Desenlace: El Tratado del Pilar y la Anarquía
del Año XX
Tras la
victoria federal:
- Rondeau renunció al cargo y
el Congreso Constituyente quedó disuelto para siempre.
- El 23 de febrero de 1820
se firmó el Tratado del Pilar entre Manuel de Sarratea (gobernador
interino de la recién creada Provincia de Buenos Aires), Estanislao López
y Francisco Ramírez.
- El acuerdo consagró el fin
del Directorio, la caducidad de la Constitución de 1819 y el
reconocimiento formal del sistema federal de gobierno.
A partir de este momento, cada provincia asumió su propia soberanía, iniciando el período conocido historiográficamente como la "Anarquía del Año XX" y dando paso a la etapa de las Autonomías Provinciales (1820–1852).
San
Martín a Tomás Godoy Cruz (12 de abril de 1816):
«¡Hasta
cuándo esperamos declarar nuestra independencia! ¿No es una cosa insólita que
tengamos bandera, escarapela, moneda y hagamos la guerra a un gobierno del que
se dice dependemos? Que se diga que estamos en emancipación, pero no en
independencia; esto me da la idea de un hijo que ha tirado una piedra a su
padre (...) ¡Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas!»
(24 de mayo de 1816):
«Que
el Congreso declare la independencia cuanto antes. ¡Ojo! Que los enemigos no
nos van a esperar. ¿Con qué derecho vamos a combatir si formalmente no somos
una nación soberana?»
(16 de julio de 1816, tras enterarse de la
jura):
«Ha
dado el Congreso el golpe magistral. ¡Al fin somos libres e independientes! Ya
podemos presentarnos al mundo como una nación digna y soberana. Ahora nos toca
sostenerla con las armas en la mano. Yo me hallo ocupado de lleno en los
preparativos de la fuerza que ha de cruzar los Andes para llevar la libertad a
nuestros hermanos de Chile.»
Carta
al Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón (22 de julio de 1816):
«La
independencia declarada por el Supremo Congreso es el paso más grande y
glorioso que se ha dado en nuestra revolución. Sin ella, el ejército a mi mando
no pasaba de ser una tropa de insurgentes; con ella, es el ejército regular de
una República Soberana.»
Manuel
Belgrano al Congreso de Tucumán (6 de julio de 1816):
«Aunque
la resolución de las Provincias Unidas fue declarar la independencia, la
situación en Europa exige modificar nuestras ideas sobre la forma de gobierno.
En Europa se ha producido una mutación completa de ideas... así como el
espíritu general de las naciones en años anteriores era republicano todo, hoy
se trata de monarquizarlo todo. Una monarquía constitucional, llamando a la
dinastía de los Incas, aseguraría la adhesión del interior y de las poblaciones
indígenas, dándonos el reconocimiento de las potencias europeas.»
Belgrano
a Bernardino Rivadavia (desde Europa,
finales de 1815):
«En Europa todo se ha vuelto monárquico y absolutista. La idea de una República en estas latitudes es mirada con horror y desprecio por las potencias. Si queremos el reconocimiento de alguna nación poderosa, debemos pensar seriamente en adaptar nuestras instituciones a las formas que prevalecen en el mundo civilizado.»
Manuel Belgrano a José de San Martín (20 de julio de
1816):
«El Congreso ha hecho lo que debía:
romper los lazos con España y con cualquier potencia. Mi propuesta de la corona
incaica ha causado revuelo entre los diputados porteños, pero sostengo que es
la única forma de unir al interior, integrar al pueblo indígena y dar una
imagen de orden ante las potencias europeas.»
Artigas
al Gobernador de Corrientes, Méndez (24 de julio de 1816):
«Nosotros
ya proclamamos nuestra independencia en el Congreso de Arroyo de la China en
1815. Nada tenemos que esperar de Buenos Aires ni de un Congreso en Tucumán que
no respeta el sistema federal ni la autonomía de los pueblos. Sin embargo,
celebro que al fin se hayan decidido a romper con España, aunque temo que solo
busquen cambiar de amo.
Tomas
Anchorena a Juan Manuel de Rosas (1846, recordando las sesiones de 1816):
«Nos quedamos atónitos cuando oímos al
general Belgrano proponer la coronación de un monarca de la casta de los Incas.
Los diputados de Buenos Aires y algunos del interior nos mantuvimos firmes. Nos
parecía un despropósito ridículo poner a un indio de la casta de los Incas a
gobernar a un pueblo civilizado... Aprobamos la Independencia con entusiasmo,
pero rechazamos de plano semejante forma de gobierno.»
Manifiesto
del Congreso General Constituyente (Agosto de 1816):
«El
estado peninsular era desesperado; el rey restablecido en su trono no nos
ofrecía sino cadenas y cadalsos. No quedaba otro camino que el de la libertad
absoluta. Ponderad la grandeza de este acto, ciudadanos: ya no tenéis dueños,
ya no dependéis de nadie. Vuestro destino está en vuestras propias manos y en
el valor de vuestros brazos.»
Alvear
a Lord Castlereagh
"Estas
provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a
su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso".









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