jueves, 17 de septiembre de 2026

La resistencia a la revolución: El Alto Perú 5: Las republiquetas en el Alto Perú (1811 - 1825)

 



Eran pequeños núcleos soberanos del Alto Perú. Tenían sus propios líderes (caudillos), dictaban leyes locales, cobraban impuestos para financiarse, reclutaban tropas y ejercían control efectivo sobre sus comunidades.

Generalmente, buscaban expulsar el español, lo que las hacia combativas con estrategias de guerrilla. Fueron las protagonistas de todos los levantamientos en el Alto Perú.

Hubo una alianza con el ejército del Norte desde el principio, ya que la combinación era explosiva: ellos aportaban la táctica de  guerrilla con el dominio del terreno y su población local y Buenos Aires las armas modernas.

Protección del repliegue tras la derrota de Huaqui (1811): Tras el primer colapso patriota en el Alto Perú, la formación de las primeras partidas de guerrilleros y caudillos locales impidió que el ejército realista avanzara de manera inmediata hacia el sur, otorgándole un tiempo vital a Manuel Belgrano para reorganizar el Ejército del Norte en Jujuy y Tucumán.

Apoyo a la Segunda Expedición Auxiliadora (1813): Mientras Belgrano avanzaba hacia el Alto Perú tras las victorias de Tucumán y Salta, la Republiqueta de Vallegrande (Arenales) y la de La Laguna (Padilla y Azurduy) insurreccionaron los valles del centro, cortando las líneas de suministro realistas y facilitando el ingreso de las tropas rioplatenses hasta Potosí.

Batalla de La Florida (1814): Las fuerzas combinadas de las republiquetas de Vallegrande y Santa Cruz (Arenales y Warnes) derrotaron de manera directa al ejército realista conducido por el coronel Joaquín Blanco. Este triunfo aseguró el control patriota sobre las provincias de los valles y la llanura cruceña, neutralizando la amenaza sobre la retaguardia de la insurrección.

 Inmovilización del ejército de Pezuela (1814-1815): Durante el periodo en que el general realista Joaquín de la Pezuela planeaba invadir el norte argentino, las constantes incursiones de las republiquetas de Larecaja (Muñecas) y Cinti (Camargo) lo obligaron a dispersar sus tropas para sofocar rebeliones internas, retrasando y debilitando de forma significativa cualquier intento de marcha masiva hacia el sur.

Sostenimiento de la frontera tras la catástrofe de Sipe-Sipe (1815-1816): Tras el colapso definitivo del Ejército del Norte en Sipe-Sipe, las republiquetas absorbieron el primer embate de la contraofensiva realista. Aunque la mayoría de sus líderes (Padilla, Warnes, Camargo, Muñecas) murieron en combate durante la feroz represión española de 1816, su resistencia ofreció un margen de tiempo crucial para que Martín Miguel de Güemes consolidara la línea defensiva en Salta y Jujuy.

Preservación de la chispa independentista y creación de Bolivia (1816-1825): Durante casi una década, la Republiqueta de Ayopaya (liderada por José Miguel Lanza) se mantuvo imbatible en las zonas montañosas entre La Paz y Cochabamba. Su permanencia continua evitó que la Corona española pacificara la región por completo, permitiendo que existiera una estructura patriota organizada en el territorio para recibir al Ejército Libertador de Antonio José de Sucre en 1825.

 

Principales Republíquelas y sus Líderes

Republiqueta de Vallegrande (Mizque y Vallegrande): Liderada por Juan Antonio Álvarez de Arenales. Controlaba los valles entre Cochabamba y Santa Cruz.

Republiqueta de La Laguna (Chuqisaca y Potosí): Encabezada por los esposos Manuel Ascencio Padilla y Juana Azurduy. Operaba en el departamento de Chuquisaca.

Republiqueta de Ayopaya (Sica Sica y Ayopaya): Comandada por José Miguel Lanza (y anteriormente por Eusebio Lira). Fue la única republiqueta que logró mantener una resistencia continua e ininterrumpida hasta 1825.

Republiqueta de Santa Cruz: Liderada por Ignacio Warnes, héroe de la batalla de La Florida y de la defensa del oriente boliviano.

Republiqueta de Larecaja: Dirigida por el sacerdote Ildefonso de las Muñecas. Operaba cerca del Lago Titicaca movilizando a numerosa población indígena.

Republiqueta de Cinti: Liderada por Vicente Camargo, operaba en el sur (actual departamento de Chuquisaca), protegiendo una de las rutas de acceso hacia Tarija y Jujuy.

Reconocimientos oficiales por parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata:

Juana Azurduy: En 1816, tras arrebatar el estandarte español al batallón enemigo en el combate de El Villar, el Director Supremo de las Provincias Unidas, Juan Martín de Pueyrredón, le otorgó el grado de Teniente Coronela del Ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata (promovido por Manuel Belgrano). De manera póstuma, en 2009 fue ascendida al rango de Generala del Ejército Argentino.

Manuel Ascensio Padilla: El Directorio de Buenos Aires le concedió el despacho de Coronel de las Provincias Unidas del Río de la Plata como comandante en jefe de las fuerzas insurgentes en la región de La Laguna y Chayanta.

José Miguel Lanza: Al frente de la Republiqueta de Ayopaya, fue nombrado Teniente Coronel y posteriormente militar de alto rango en la nómina del Ejército de las Provincias Unidas, manteniendo correspondencia directa con el gobierno patriota para coordinar la resistencia.

Eustaquio "El Moto" Méndez: Actuó bajo las órdenes directas de los comandantes argentinos de la Frontera Norte (como Martín Miguel de Güemes) y fue reconocido con el rango de Capitán de las milicias patriotas por su papel decisivo al frente de las guerrillas de Tarija.

Ildefonso de las Muñecas: El sacerdote revolucionario que lideró la Republiqueta de Larecaja recibió el nombramiento formal de Comandante de las fuerzas del Norte otorgado por las autoridades de Buenos Aires y ratificado por el general Manuel Belgrano.


"Estas gavillas de insurgentes en el Alto Perú son como una hidra: se destruye una y nacen dos. Impiden el avance de nuestras tropas hacia el sur y consumen nuestros recursos sin darnos descanso."

Joaquín de la Pezuela

"No me anima otro deseo que el de ver a mi patria libre del yugo español... No tengo más que ofrecer que mi vida y la de los míos para sostener la causa sagrada."

Juana Azurduy a Manuel Belgrano (1816)




La resistencia a la revolución: El Alto Perú 3: La tercera campaña Auxiliadora. La última expedición y la pérdida definitiva del Alto Perú (1815)

 

Batalla Sipe Sipe


Con la reciente victoria en Montevideo, el Directorio (Alvear) quiso aprovechar el momento y dar un golpe al último foco de guerra con España a pesar de desobedecer a la estrategia de San Martin.

El Combate de Puesto del Marqués (17 de abril de 1815)

Aprovechando la oscuridad de la madrugada y la densa niebla de la Puna, las fuerzas de Güemes ejecutaron una maniobra envolvente y tomaron por sorpresa al campamento realista mientras dormía en una de las postas de la provincia de Jujuy (una zona que conocían muy bien).  La caballería gaucha atacó con ferocidad y rapidez, imposibilitando que el enemigo organizara una línea de defensa efectiva.

Fuerzas Patriotas

Entre 800 y 1.000 efectivos, caballería gaucha de Martín Miguel de Güemes y los escuadrones de infantería/cazadores de la vanguardia patriota conducidos por los comandantes Manuel Rojas y Juan Antonio Medina. Sin piezas de artillería.

Fuerzas Realistas

Alrededor de 300 hombres de caballería e infantería al mando del coronel Pedro Antonio Olañeta, acampados como destacamento de observación e invasión de la Puna. Sin piezas de artillería

Martín Miguel de Güemes: Comandante militar de la vanguardia patriota en la acción. Lideró a las milicias gauchas y planificó el sorpresivo ataque nocturno que destruyó la avanzada española, consolidando su reputación militar.

Francisco Fernández de la Cruz: Coronel del Ejército del Norte y jefe formal de la vanguardia designada por el general José Rondeau. Aunque era el oficial al mando superior en el área, la ejecución táctica del ataque quedó en manos de Güemes.

José Rondeau: General en jefe de la Tercera Expedición Auxiliadora al Alto Perú. No participó directamente en el combate por encontrarse más al sur con el grueso del ejército, pero fue el destinatario de los partes bélicos y quien posteriormente minimizó el rol de Güemes.

Manuel Rojas y Juan Antonio Medina: Comandantes de los escuadrones de Cazadores del Perú, unidades de línea que apoyaron la embestida de la caballería gaucha contra las posiciones realistas.


Pezuela replegó hasta Oruro y envió un destacamento para evacuar Potosí, trasladando las máquinas de la Casa de Moneda y los caudales públicos.

Durante los meses siguientes, los patriotas ocuparon Potosí, Chuquisaca (Sucre) y Cochabamba.


Combate de Puesto del Marqués

Conflicto con Güemes

Luego de un primer triunfo en Puente de Márquez, hubo conflictos de liderazgo.

Para Rondeau, Güemes no tenía intenciones de obedecer órdenes del Ejercito del Norte. Lo que generaba un peligro a la hora de coordinar las batallas. Además, lo culpó de tomar armamento “sin permiso”. Era un indisciplinado y vulgar gaucho.

Para Güemes, Rondeau omitió el mérito de Güemes y sus jinetes en el triunfo. Eso se vio reflejado en los informes enviados a Buenos Aires.

En otras palabras, Güemes poseía suficiente poder político y militar en el norte para colocarse como un subordinado de Rondeau, que era un porteño envido por Buenos Aires. Que hayan sido la clave del triunfo, sólo tensionó más la situación.

Finalmente, Güemes retiró sus fuerzas del frente y regresó a Salta a mediados de 1815, donde fue elegido Gobernador por su pueblo. El Ejercito del Norte, se quedó sin la prestigiosa caballería de Güemes.


Batalla de Venta y Media - 20 de octubre de 1815

Martín Rodríguez: 1500 hombres

Baldomero Espartero: 1800 hombres

Luego de la partida de Güemes, Rondeau puso a Martin Rodríguez a cargo e la vanguardia.

Se localizó un pequeño campamento realista en Chayanta donde se estimaban 300 hombres. Rondeau quiso repetir la estrategia del ataque sorpresa nocturno con Martin Rodríguez, pero los españoles habían tomado recaudos para que no les volvieses pasar.

Al llegar, los realistas no eran 300, sino 1800 y estaban esperándolos. Rotunda victoria española.

En esta acción sería herido José María Paz en su brazo derecho, quedando inutilizado de por vida, razón por la cual fuera luego conocido como "el manco Paz".

·  General Martín Rodríguez (Comandante en Jefe de la Vanguardia): Lideró la columna patriota en esta trágica expedición. A pesar de la dura derrota y las críticas por la falta de reconocimiento previo, mantuvo altos cargos militares. Posteriormente fue Gobernador de Buenos Aires (1820-1824) y héroe de la Guerra del Brasil.

·  General José María Paz ("El Manco Paz"): En Venta y Media, siendo apenas un joven capitán de caballería, recibió un balazo que le inhabilitó para siempre el brazo derecho. Años más tarde se convirtió en el máximo estratega militar unitario, creador de la Liga del Interior y célebre memorialista.

·  General Mariano Necochea: Capitán del Regimiento de Granaderos a Caballo en esta acción. Encabezó las heroicas cargas de caballería que frenaron la persecución realista y salvaron a las tropas patriotas de la aniquilación total. Se convirtió en prócer de la independencia de Argentina, Chile y Perú.

·  Coronel Manuel Rojas: Oficial de Granaderos a Caballo que luchó junto a Necochea en la protección de la retaguardia durante la desordenada retirada a través de la Puna.

·  General José Rondeau (Comandante Supremo del Ejército del Norte): Aunque no estuvo en el frente de batalla en Venta y Media, fue el ideólogo de la misión. La derrota mermó seriamente su autoridad frente a la tropa a pocas semanas de encarar la Batalla de Sipe Sipe.


Batalla de Sipe-Sipe (29 de noviembre de 1815)

Ejército del Norte: 3.000 a 3.500 hombres al mando del general José Rondeau con 9 piezas de artillería.

Ejército Real del Perú: 5.000 hombres al mando del general Joaquín de la Pezuela con 20 piezas de artillería.

Rondeau sabía, que estaba en menores condicione que Pezuela, por eso, para equilibrar la batalla, buscó elegir el lugar de la contienda. Como el ejército de Pezuela se encontraba en Cochabamba, Rondeau lo esperó en Sipe-Sipe, un pueblo cercano dentro de una llanura, rodeado de montes. Se ubicó en el medio de esa olla de montañas para que le quedara la retaguardia y los flancos cubiertos. Pero Pezuela, apareció por detrás y ubicó la artillería sobre los montes. Rondeau nunca se lo esperó.  La artillería realista bombardeó con precisión las líneas patriotas mientras la infantería española avanzaba descendiendo de los montes.

Fue una rotunda victoria de Pezuela. Los patriotas tuvieron más de 1.000 muertos y heridos. Se llevaron a más de 1.500 prisioneros. Se perdió toda la artillería, todo el parque de municiones, las banderas, bagajes y la caja militar del ejército. Un desastre total. De las peores derrotas de la guerra de independencia junto a la de Huaqui.




·  General José Rondeau (Comandante en Jefe): Tras la derrota, su prestigio político y militar quedó destruido. Tuvo que replegar lo que quedaba del Ejército del Norte hacia Salta y más tarde asumir como Director Supremo de las Provincias Unidas en un periodo de profunda guerra civil.

·  General Martín Rodríguez: Comandó una de las divisiones de infantería patriotas en la batalla. Tras el desastre de Venta y Media y Sipe Sipe, logró salvar la vida y reorientó su carrera política hasta ser Gobernador de Buenos Aires.

·  General Mariano Necochea: Tuvo una actuación legendaria al mando del Regimiento de Granaderos a Caballo. Ejecutó repetidas e intensas cargas de caballería contra el ala derecha realista, logrando sostener el frente el tiempo suficiente para evitar que el ejército patriota fuera masacrado por completo.

·  Capitán José María Paz ("El Manco Paz"): A pesar de tener el brazo derecho destrozado e inservible por el balazo recibido apenas un mes antes en Venta y Media, peleó a caballo en la batalla dirigiendo un escuadrón de caballería de la retaguardia.

·  General Gregorio Aráoz de Lamadrid: En ese momento joven oficial de caballería, combatió en la vanguardia. Más tarde se convirtió en uno de los más temidos y audaces jefes de la facción Unitaria junto a Paz.

·  Coronel Francisco Fernández de la Cruz: Desempeñó el rol de Jefe de Estado Mayor del Ejército del Norte durante la batalla, intentando reorganizar las líneas de infantería bajo el fuego de la artillería enemiga.


El derrota de Sipe-Sipe género:

-La pérdida definitiva del Alto Perú para las Provincias Unidas.

-El aislamiento de las Republiquetas, que no pudieron recibir más apoyo y fueron duramente castigadas por los realistas.

-Confirmó las tesis de José de San Martín, en donde era imposible avanzar por el Alto Perú; Güemes era el único que podía defender la frontera y que debían cruzar la Cordillera de los Andes para luego ir por mar a Lima.

 

 

«Todo anunciaba el triunfo más completo, cuando una maniobra imprevista del enemigo sobre nuestra izquierda y el terreno escabroso en que tuvimos que empeñar la acción mudaron el aspecto de las cosas... La tropa combatió con valor, pero el desorden se apoderó de nuestras filas al verse cortadas.»

José Rondeau (General en Jefe del Ejército del Norte)

«Sipe Sipe nos ha dado el último golpe en el Norte. Ya no hay que pensar en esa vía para llegar a Lima; la puerta del Alto Perú está definitivamente cerrada para nosotros y solo por el mar y por Chile podremos hacer algo valioso.»

José de San Martín (Gobernador de Cuyo)

«Sipe Sipe lo ha desorganizado todo. No encuentro en las tropas ni el espíritu ni los recursos de antes; la disciplina se ha roto con la retirada y la desconfianza reina en los oficiales. Todo está por hacerse de nuevo en este ejército que ha quedado reducido a un fantasma.»

Manuel Belgrano (Diputado en la Misión Diplomática en Europa / Futuro Jefe del Ejército del Norte)

 

«Un revés funesto en las armas de la patria en los campos de Viluma nos impone los mayores sacrificios. El Ejército del Norte ha sufrido un golpe que exige la unión de todos los pueblos para sostener el sagrado depósito de nuestra libertad. Es momento de constancia, no de abatimiento.»

Ignacio Álvarez Thomas (Director Supremo Interino de las Provincias Unidas)


lunes, 14 de septiembre de 2026

La resistencia a la revolución: El Alto Perú 4: La Guerra Gaucha - Güemes (1814-1822)

 


Cuando San Martín reemplazó a Belgrano en el ejército del norte, llevó a cabo su plan entre enero y abril de 1814:

-Nombró a Martín Miguel de Güemes jefe de su vanguardia, remplazando a Manuel Dorrego por problemas de conducta. Además, en el norte no se veían con bueno ojos a los porteños y Güemes era un salteño muy respetado en la zona, tanto por los hacendados como por los gauchos.

-Los infernales de Güemes deberían detener al invasor español con tácticas de guerrilla en Jujuy y Salta.

-El ejército regular del Norte, estaría en Tucumán defendiendo la retaguardia al mando de Rondeau.

Güemes

Güemes se llamaba: Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero de Goyechea y la Corte, con ese nombre, claramente, pertenecía a las familias aristocráticas de Salta.

Su padre, Gabriel de Güemes Montero, era un español funcionario de la Corona española que trabajaba como Tesorero de las Cajas Reales de la Intendencia de Salta del Tucumán, un cargo de altísima confianza e importancia económica.

De muy chico, transitaba las tierras de su padre hablando y compartiendo tiempo con los gauchos e indígenas. Aprendió a interactuar con ellos y a ser “uno más” a pesar de ser el dueño de todo. Una especie de Rosas del Norte. Lo que le valió luego del carisma para liderar a los infernales.

En esa época los jóvenes aristócratas podían elegir entre el clero, las leyes o las armas. Güemes no dudó y se incorporó como cadete a la Compañía del Regimiento Fijo de Buenos Aires que estaba apostada en Salta. Durante las Invasiones inglesas su compañía fue llamada a defender Buenos Aires y fue dónde capturó el barco inglés “Justina” a caballo.

Luego, en 1810, se incorpora al ejército del norte, donde lideró los jinetes salteños logrando una destacada participación en la batalla de Suipacha.

Güemes mantenía una relación amorosa con Juana Iguanazo, una mujer casada con un oficial del mismo ejército. Belgrano decidió castigarlo y lo desterró a Buenos Aires. Por eso no participó del éxodo jujeño, la batalla de Tucumán y la de Salta.

Sin embargo, ese destierro, le trajo suerte, porque en Buenos Aires, conoció personalmente a San Martín ganando su aprecio, y cuando este reemplazó Belgrano en el ejército del norte, se lo llevó con él.

 

Güemes

 

Tácticas y armamentos de los infernales

 

  • Ataques sorpresa y dispersión: Golpeaban de noche o al amanecer en grupos pequeños y se desvanecían rápido en el monte, dejando al enemigo sin capacidad de contraataque.
  • Asfixia y tierra arrasada: Sitiaban las ciudades tomadas para cortar el ingreso de comida y quemaban campos o bloqueaban pozos de agua para desgastar físicamente a los invasores.
  • Versatilidad y armas adaptadas: Combatían a caballo o a pie con sables y fusiles. Ante la falta de armas de fuego, usaban lanzas caseras (con tijeras de esquilar o cuchillos atados a cañas de tacuara), facones, lazos y boleadoras.
  • Guerra psicológica: Ejecutaban falsas alarmas nocturnas para impedir el descanso realista y alteraban los toques de clarín para confundir al enemigo sobre sus movimientos reales.
  • Aprovechamiento de la recarga enemiga: Atacaban velozmente durante los lentos intervalos que le tomaba a la infantería española recargar o destrabar sus armas de fuego, protegidos por sus guardamontes.
  • Red de espionaje popular: Toda la población participaba; las mujeres lideraban el contrabando de información y los sacerdotes usaban los campanarios como puestos de vigilancia.
Infernal de Güemes


1.ª Invasión (Junio de 1811-febrero de 1813) Manuel de Goyeneche / Pío Tristán 3.000 – 3.500

Tras la victoria de Huaqui, el ejército avanzó hasta Tucumán donde pierden contra Belgrano.

2.ª Invasión (Enero de 1814-Julio de 1814) Joaquín de la Pezuela 3.500 – 4.000

Tras la victoria de Ayohúma, Pezuela avanzó con 4.000 veteranos, ocupó Jujuy y Salta.

Los infernales no los dejaban avanzar y los hacían los días tediosos. Pero, además, en junio de 1814, los españoles pierden Montevideo y el directorio quiso aprovechar esta ventaja y lanzó una tercera campaña auxiliadora obligando al ejército español a retroceder.

Tercer campaña Auxiliadora con Rondeau y Güemes (Enero 1815- Noviembre 1815)

Con la victoria en Montevideo, el Directorio (Alvear) quiso aprovechar el momento y dar un golpe al último foco de guerra con España a pesar de desobedecer a la estrategia de San Martin.

Luego de un primer triunfo en Puente de Márquez, hubo conflictos de liderazgo, sin intenciones de obedecer órdenes de Rondeau, Güemes retiró sus fuerzas del frente y regresó a Salta a mediados de 1815. Esto obligó a Rondeau a continuar solo, donde pierde en la batalla de Sipe-Sipe contra Pezuela.

"El Artigas del Norte"

A pesar de tener el apoyo de San Martín, el vínculo con el Directorio fue siempre tensó. Por su poder y llegada al pueblo del norte tenían miedo de que se convierta en "El Artigas del Norte". El pueblo de salta lo nombró su gobernador en 1815 tras la pelea con Rondeau. Una decisión que dejó fuera al directorio.

Pacto de Los Cerrillos - 22 de marzo de 1816.

Luego de retirarse del Ejercito del Norte, el directorio (Balcarce) lo catalogó de Traidor y envió a Rondeau (luego de la derrota de Sipe-Sipe) a enfrentarlo a Salta para que entienda que Buenos Aires es la que manda.

Güemes lo esperó y accionó su táctica de tierra arrasada, obligando a Rondeau a negociar.

Finalmente, el directorio tuvo que reconocer a Güemes como gobernador de Salta y encargado de la defensa del Norte.

Para Buenos Aires, reconocer a un gobernador no elegido por ellos, era arriesgado, pero sabían que era el único que podía detener a los españoles y necesitaban paz cerca de Tucumán, ya que estaba por comenzar el Congreso de Tucumán (24 marzo 1816).

El norte estaba protegido, pero por un ejército en el cual Buenos Aires no tenía injerencia.

3.ª Invasión (abril de 1816-junio de 1816) Guillermo Marquiegui / Pedro A. Olañeta           1.000 – 1.200

Rechazada por Güemes

Pezuela Virrey del Perú

El 7 de julio de 1816, gracias sus logros militares en la zona, el rey Fernando VII, lo nombra Virrey del Perú y a su vez, Pezuela nombró a José de la Serna encargado del ejército.

4.ª Invasión (Noviembre de 1816-Mayo de 1817) José de la Serna 6.000 – 7.000

Rechazada por Güemes

5.ª Invasión (Agosto de 1817-Enero de 1818) Pedro Antonio Olañeta  1.000 – 1.500

Rechazada por Güemes

6.ª Invasión (Marzo de 1818-Abril de 1818) José de la Serna 2.500 – 3.000

Rechazada por Güemes

7.ª Invasión (Marzo de 1819-Abril de 1819) Pedro A. Olañeta / José M. Valdez          1.200 – 1.500

Rechazada por Güemes

El Trienio Liberal (1820-1823)

Se implementó la Monarquía Constitucional. Fernando VII jura, bajo presión, la constitución de 1812.

8.ª Invasión (Mayo de 1820-Junio de 1820) Juan Ramírez Orozco 5.500 – 6.000

Rechazada por Güemes

De la Serna Virrey del Perú

Ante el sitio de San Martín en el Callao y la perdida de territorios al norte, generó el motín de Aznapuquio el 29 de enero de 1821. De la Serna, con el apoyo del Trienio Liberal, derrocó y reemplazó a Pezuela.

De la Serna

9.ª Invasión (mayo de 1821-Julio de 1821) José M. Valdez / Pedro A. Olañeta 2.000 – 2.500

Muerte de Güemes - 17 junio 1821

Güemes tenía enemigos internos: la élite salteña los "Patria Nueva". Su odio hacia él se basaba en:

- Güemes otorgó fueros militares a los campesinos y milicianos gauchos. Esto los eximía de pagar los arriendos de las tierras a los terratenientes.

- Para financiar los víveres, uniformes y pertrechos de los Infernales y demás tropas, Güemes confiscaba ganado, cosechas y exigía empréstitos forzosos a las familias adineradas de la provincia.

- La guerra permanente cortó el comercio de mulas y mercaderías con el Alto Perú.

Esto llevó a la elite a la Revolución del Comercio en mayo de 1821: aprovechando que Güemes estaba en combate con el gobernador de Tucumán (Araoz), el Cabildo de lo declaró depuesto. Sin embargo, Güemes regresó y recuperó el control sin ningún problema y los conspiradores se fugaron al campamento realista y pactaron la entrada a la ciudad sin levantar sospechas.

Güemes, que estaba en la casa de su hermana Macacha, intentó escapar a caballo y recibió un disparo por la espalda en la zona lumbar/glútea. Logró llegar a la Cañada de la Horqueta herido dónde estaba el campamento de sus infernales.

El general español Valdez, le ofreció atención médica a cambio de la rendición. Güemes no sólo no aceptó, sino que le exigió su comandante Vidt, que nunca se rindan cuando él esté muerto.

Los infernales con Vidt a la cabeza, rechazaron a los españoles.

Algunos sectores de Buenos Aires festejaron su muerte. El periódico La Gazeta de Buenos Ayres publicó:

"Murió el abominable Güemes al huir de los realistas... Ya tenemos un tirano menos."

Cae Lima-Virreinato del Perú pasa a Cuzco

Durante esta invasión, Lima se estaba rindiendo a San Martin. Cinco días después de la muerte de Güemes, se declaró la independencia del Perú.

El virrey José de la Serna estableció su sede en Cuzco. Todo el sur del Perú y el Alto Perú siguieron bajo control español.

10.ª Invasión (Octubre de 1822-Diciembre de 1822) Pedro Antonio Olañeta 1.000 – 1.200

Rechazada por el coronel Jorge Enrique Vidt y los infernales.

Regreso del absolutismo monárquico (1823-1833)

El rey Luis XVIII de Francia (junto a la santa alianza) invadió Francia para declarar nuevamente a Fernando VII rey absoluto (“Los Cien Mil Hijos de San Luis”).

Conflicto interno en el Virreinato del Perú

Olañeta se sublevó abiertamente contra el virrey La Serna a comienzos de 1824, dividiendo al Ejército Real del Perú. Olañeta era partidario al absolutismo, y el Virrey De la Serna, era constitucional.

Esto impidió que las fuerzas españolas coordinaran un nuevo avance y también que no pudieran organizarse ante la llegada de Sucre que los venció en la batalla de Ayacucho.



 “Mi amigo amado: Hemos triunfado completamente de los godos y hemos asegurado la libertad de Chile. Sé cuánto agradará a Ud. esta noticia. Probablemente la Serna se retirará precipitadamente y las Provincias del Perú serán libres; vamos amigo a trabajar con tesón ya que la causa de la patria va ganando terreno…”

San Martín a Güemes (Santiago de Chile, 12 de abril de 1818

"Güemes defendió la República Argentina desde Salta con sus gauchos, haciendo una guerra defensiva que salvó la independencia nacional en el norte, mientras San Martín la salvaba en los Andes."

Juan Bautista Alberdi

"Hablo de don Martín Miguel de Güemes, simple comandante de milicias, colocado en la frontera [...] Poseía la elocuencia peculiar que arrastraba a sus gauchos y dominaba aquella frontera de un modo absoluto."

José María paz

"Ninguno me ha hablado en contra de V. y aun cuando me hablaran jamás doy crédito a dichos, pues sé cuántos progresos ha hecho la chismografía entre nosotros [...] Ayúdeme V... sean siempre unas nuestras ideas, que al fin, como V. bien dice, el tiempo los convencerá; lo que hay que desear es que no sea tarde."

De Manuel Belgrano a Martín Miguel de Güemes (Agosto de 1816)


viernes, 11 de septiembre de 2026

La resistencia a la revolución. El Alto Perú 2: La segunda campaña Auxiliadora. El turno de Belgrano y su gloriosos Tucumán y Salta. (1812-1814)

 



 Consecuencias de la primera campaña

Luego de la derrota de Huaqui (20 junio 1811), hubo un cambio de gobierno.

Triunvirato

Aprovechando que Saavedra viajó al norte para supervisar el ejército derrotado, en Buenos Aires, hubo un golpe interno y se instauró un Triunvirato.

Ese nuevo formato, dejaba a sólo tres personas tomar las decisiones del Poder Ejecutivo echando a los diputados del resto de las provincias. Solo, los acompañaban los sus ministros para aconsejarlos. El más destacado de ellos, y el que más influencia tuvo en las decisiones, fue Rivadavia.

El objetivo del triunvirato fue detener la ofensiva bélica (que no nos estaba trayendo buenos resultados y estábamos siento acorralados por Españoles al norte y portugueses en la banda oriental) y buscar una solución diplomática con la nueva España constitucional, además de priorizar el comercio (que era la base de todo).

Entre los cambios, quitaron Castelli como jefe del Ejército del Norte, quien tuvo que volver a Buenos Aires para ser enjuiciado. En su lugar, el triunvirato nombre a Pueyrredón.

El 12 de enero de 1812, para intentar frenar el avance realista de Tristán, Pueyrredón ideó un ataque en Nazareno (mismo lugar que la victoria de Suipacha). Mientras  las tropas patriotas cruzaban el rio, una crecida desorganizo la táctica y fueron vencidos por los españoles. Hubo 26 muertos, lo que motivo a seguir retrocediendo.

La asignación de Belgrano

Manuel Belgrano


Con la expulsión de Saavedra del nuevo gobierno, un tema central era la reacción de la principal fuerza patriota: Regimiento Patricios. El cuerpo no quería otro líder que no fuera Saavedra, ni perder sus “tratos diferenciales”.

El triunvirato los renombró como Regimiento N° 1 de Infantería de Línea, pasando a ser tropas regulares sujetas a un estricto código militar y nombró como Jefe a Belgrano.

Ante la negativa, iniciaron un motín (motín de las trenzas diciembre 1811) que fue, fuertemente reprimido.

En enero de 1812, Belgrano fue designado a para vigilar las costas del río Paraná en Rosario ante el avance realista (en medio de un armisticio con Montevideo que no se terminaba de cumplir 100%).

Llegó a Rosario el 7 de febrero y se fue a las dos semanas, pero en ese breve periodo, marcó un hecho icónico en nuestra historia: Creó la escarapela para que las tropas se diferencian con las españolas con la aprobación del triunvirato. Lo que no consultó, fue la creación  e izamiento de una nueva bandera basándose en la escarapela.

Bandera1812

Escarapela 1812


El 27 de febrero, ante la renuncia de Pueyrredón (Para integrar el Triunvirato), fue designado al mando del ejército del norte y llegó a Yatasto un mes después.

Las ordenas del triunvirato, era no pelear y replegarse hasta Córdoba.

 

Éxodo jujeño

Ya una vez en el Norte, como el ejército español estaba avanzando rápidamente, Belgrano entendió que, además de retroceder, había que alentarlos o detenerlos  de alguna manera.  Esa manera fue la táctica de tierra arrasada.

Nada iba a impedir el avance español si en cada ciudad y cada posta, tenían comida y provisiones. Enfrentarlos en ese momento hubiera sido una derrota asegurada porque los superaban en número.

El táctica consistía es despoblar, vaciar y quemar la ciudad de Jujuy.

El 23 de agosto de 1812, una caravana inmensa de unas 1.500 a 2.000 personas inició la marcha a pie, a caballo y en carretas hacia Tucumán. Caminaron más de 250 kilómetros. Cuando los españoles llegaron (al otro día) cansados y extenuados, no había ni pasto para los caballos.  Esto atrasó y desmoralizó a los españoles y le dio tiempo a Belgrano a prepararse en Tucumán.

Esta táctica era bien conocida y efectiva cuando se acercaba un ejército mayor en número. De hecho, fue la táctica que utilizaron los rusos contra Napoleón, dos semanas después (14 de septiembre de 1812) y que inicio el fin del su imperio.


Combate/escaramuza rio de las piedras - 3 de septiembre de 1812

Luego de encontraste a Jujuy arrasada, los españoles continuaron marchando. Manuel Belgrano y Eustaquio Díaz Vélez organizaron una trampa para emboscar a la avanzada de ellos.

Utilizaron la maniobra clásica de falsa retirada y flanqueo envolvente.

Les hicieron creer que su retaguarda estaba escapando de su avanzada, y el cruzar el rio de las piedras, apareció la caballería de Díaz Vélez y Lamadrid. Triunfo Patriota y con el jefe español preso.

Este triunfo, motivo a Belgrano y al pueblo de Tucumán (que aportó con hombres y dinero) a desobedecer al triunvirato y presentar batalla en Tucumán.


                                                Batalla Tucumán – 24 septiembre 1812

La batalla fue un caos por el terreno, los vientos fuertes de tierra y la plaga de langostas. Todo fue una confusión para ambos lados. Sin embargo, los patriotas se quedaron firmes luchando (gran actuación de la caballería tucumana que logró atacar la retaguardia española saqueando gran parte del parque de municiones, el equipamiento y varias piezas de artillería) pero Tristán dudó ante la poca y mala información que obtenía en tal desorden y decisión replegarse para pasar la noche en las afueras. A la mañana siguiente, al ver la ciudad tomada por los patriotas y el faltante de su equipamiento, decidió replegarse a Salta.

Si Belgrano hubiese perdido en Tucumán, los españoles habrían tenido un acceso directo a Buenos Aires sin un ejército digno para detenerlos.

El glorioso triunfo, dejó mal parado al Triunvirato, lo que generó su caída. En su lugar vendrá el Segundo triunvirato con una postura ofensiva.

La batalla de Tucumán quedó como el triunfo más importante en la historia Argentina.

Ejército del Norte (Patriotas): Unos 1.800 hombres. La mitad eran soldados regulares mal equipados y la otra mitad eran milicianos tucumanos armados con lanzas precarias y guardamontes.

    Manuel Belgrano (General en Jefe): Asumió la responsabilidad histórica de desobedecer al Triunvirato y presentar batalla. Tras la victoria, atribuyó el triunfo a la Virgen de las Mercedes, nombrándola Generala del Ejército.

      Eustoquio Díaz Vélez (Mayor General): Segundo al mando de Belgrano. Lideró la reserva de la infantería y desempeñó un papel clave al recuperar y consolidar la ciudad de Tucumán en medio del caos del combate.

     Juan Ramón Balcarce: Comandó la caballería del ala derecha, formada en gran parte por los milicianos gauchos tucumanos. Su violenta carga inicial desbarató el flanco izquierdo realista.

      Manuel Dorrego: Con el grado de mayor, actuó con enorme bravura al mando de la reserva de infantería, persiguiendo al enemigo en retirada y capturando piezas de artillería y banderas realistas.

     José María Paz: Con apenas 21 años y el rango de teniente, combatió en el batallón de Cazadores. Años más tarde se convertiría en el famoso "Manco Paz", estratega militar y referente del partido Unitario.

   Gregorio Aráoz de Lamadrid: Participó como teniente de caballería. Dejó registrado en sus Memorias valiosos detalles sobre el desorden causado por el humo, la polvareda y la invasión de langostas durante el combate.

      Bernabé Aráoz: Líder político y militar tucumano. Fue la figura fundamental que convenció a Belgrano de no retirarse a Córdoba, comprometiéndose a aportar hombres, caballos y suministros locales.

      Diego González Balcarce: Hermano de Juan Ramón, comandó el centro de la línea de infantería patriota resistiendo la embestida enemiga.

      Barón de Holmberg: Armó y puso a punto los pocos cañones disponibles (apenas 12 piezas), entrenando a los artilleros en tiempo récord.

 

Ejército Realista: Unos 3.000 soldados profesionales y fuertemente armados, comandados por el general Pío Tristán.

 

"Estimado Pío: Tu carta me comprueba que conservas el afecto que me tenías en Madrid y Salamanca; yo no he variado tampoco, pero la suerte nos ha puesto en diferentes campos... La Patria exige de mí el sacrificio de mis afectos, y lo haré con placer si con ello logro asegurar la libertad de mi suelo."

Manuel Belgrano a Pío Tristán (septiembre de 1812)

"Algo más que humano ha sido el triunfo alcanzado sobre las armas de la tiranía en el día de ayer... Las tropas de mi mando han demostrado un valor y una constancia dignas de la causa que defienden, sosteniendo un fuego vivo y una lucha terrible en que la Providencia ha querido coronar nuestros esfuerzos."

— Manuel Belgrano (Parte oficial de la batalla, 25 de septiembre de 1812)

"La batalla de Tucumán ha sido la que salvó la Revolución de Mayo. Sin ella, las provincias del norte habrían sido subyugadas y las armas enemigas habrían llegado a las puertas de Buenos Aires."

 José de San Martín (Correspondencia posterior)

"Todo se ha perdido en el momento en que la victoria parecía segura... El desorden que causó un viento furioso e inesperado y la intrepidez del enemigo nos privaron del triunfo. Debo confesar que la generosidad de Belgrano para con nuestros heridos y prisioneros excede a todo elogio."

Pío Tristán (Informe a sus superiores realistas)

"Tucumán fue el triunfo de la resolución sobre la obediencia ciega. Belgrano comprendió que retirarse hasta Córdoba era entregar la revolución. Desobedeció las órdenes del Triunvirato para obedecer a la voz de la Patria, y con un ejército improvisado logró el milagro militar más importante de la campaña del Norte."

Bartolomé Mitre

"El fuego era terrible por todas partes y la confusión llegó a su cumbre cuando una plaga de langostas oscureció el cielo, estrellándose contra los caballos y los hombres. Nadie sabía quién vencía ni dónde estaba el general en jefe, pero el entusiasmo de nuestros gauchos tucumanos con sus lanzas terminó por envolver y desbaratar la caballería enemiga."

Gregorio Aráoz de Lamadrid (Memorias de la Guerra de la Independencia)

Tristán y el "Ejército Grande"

Días antes de las acciones del 24 de septiembre, Tristán intimó a Belgrano enviando una nota diplomática exigiendo su rendición o retiro. Para infundir temor y remarcar su apabullante superioridad numérica (contaba con unos 3.000 hombres bien pertrechados frente a los poco más de 1.800 de Belgrano), fechó y firmó la carta de forma pomposa:

"Campamento del Ejército Grande, 15 de septiembre de 1812."

La respuesta de Belgrano (El "Ejército Chico")

Lejos de intimidarse, Belgrano acusó el recibo de la intimación dos días después. Respondió con la cortesía de sus años de amistad compartidos en la Universidad de Salamanca, pero apeló a la ironía y al humor para devolver el golpe psicológico:

"Campamento del Ejército Chico, 17 de septiembre de 1812."


 

Cambio de Gobierno en Buenos Aires: Aparece el Segundo triunvirato (8 octubre 1812)

Llegada de San Martin y golpe de estado del 8 de octubre. La logia Lautaro exige el reinicio de la guerra independentista, la independencia y la constitución. El ejército napoleónico estaba perdiendo en España y en Rusia, lo que inició su irreversible final, indicando la vuelta de Fernando VII.

 Batalla de Salta- 20 de febrero de 1813

Luego de la victoria en Tucumán, era el turno de los patriotas de perseguir al ejército derrotado para obligarlos a una batalla final e inicia la avanzada.

El 13 de febrero de 1813, a orillas del entonces río Pasaje, Belgrano hizo que todo su ejército jurara fidelidad a la Asamblea General Constituyente y, por primera vez de forma oficial, a la bandera azul y blanca. A raíz de este hecho, el río pasó a llamarse Río Juramento.

Tristán había posicionado su ejército en la entrada a la ciudad sobre el camino real.

Belgrano evitó el choque frontal (que era lo que quería Tristán) y rodeó la ciudad transitando cumbres y quebradas (un terreno desfavorable y desconocido por ambos ejércitos pero revelado a Belgrano por un baqueano de la zona) para poder sorprenderlo por la retaguardia (Marcha de flanco, rodeo y bloqueo de retirada).

Triunfo patriota. Tristán aceptó la rendición total. (Belgrano no aceptó su espada por caballerosidad y porque habían estudiado juntos en Salamanca)

Todo el ejército realista sobreviviente (cerca de 3.400 hombres, entre oficiales y soldados) quedó prisionero. Belgrano les otorgó la libertad bajo juramento de no volver a tomar las armas contra las Provincias Unidas, un gesto de hondo contenido político y humanitario.

 

Ejército del Norte (Patriotas): 3.700 hombres 12 piezas

·     Manuel Belgrano (General en Jefe): Diseñó una brillante maniobra envolvente ingresando a la ciudad por el arroyo Castellanos (guiado por locales), tomando por sorpresa a los realistas. Tras la victoria, concedió la célebre capitulación de honor que liberó a los prisioneros bajo juramento.

·         Eustaquio Díaz Vélez (Mayor General / Segundo al mando): Comandó el ala derecha del ejército y tuvo la responsabilidad de liderar el ataque frontal sobre el campo de Castañares, presionando a los realistas hasta acorralarlos en la ciudad.

·        José María Paz: Con solo 21 años y el grado de teniente, combatió en el batallón de Cazadores. En sus famosas Memorias Póstumas dejó uno de los relatos más detallados del combate. Años más tarde se convertiría en el "Manco Paz", célebre estratega unitario y gobernador de Córdoba.

·       Manuel Dorrego: Actuó como mayor al mando de una reserva de infantería. Su desempeño fue tan destacado que fue nombrado por Belgrano como el oficial encargado de tomar la plaza central de Salta y plantar la bandera patriota. Luego sería líder del Partido Federal y gobernador de Buenos Aires.

·         Gregorio Aráoz de Lamadrid: Con el grado de teniente, luchó con la audacia que lo caracterizaría a lo largo de su carrera militar, persiguiendo a las fuerzas enemigas en retirada hacia el casco urbano.

·         Apolinario Saravia (El "Gaucho Saravia"): Capitán patriota y hacendado salteño que desempeñó un rol clave de inteligencia y logística: guió al ejército de Belgrano a través de un paso montañoso oculto (el Chañar) para esquivar las defensas realistas de la quebrada del Portezuelo.

·        Martín Miguel de Güemes: Aunque no participó directamente del choque del 20 de febrero (ya que Belgrano lo había enviado transitoriamente a Buenos Aires por desavenencias disciplinarias), sus partidas de gauchos salteños y la red de inteligencia que dejó en la provincia resultaron determinantes para el éxito de la operación.

·         Barón de Holmberg: Tuvo a su cargo la coordinación del fuego de los cañones en la marcha envolvente y el ataque final al casco urbano de Salta. Invento del coche-cañón: Diseñó una pieza de artillería ligera montada en un carruaje rápido, ideal para desplazarse en los terrenos irregulares del Norte.

Ejército Realista: 3.400 hombres 10 piezas

 

"El triunfo de las armas de la Patria ha sido completo... Las armas de sus opresores han quedado en nuestro poder. Siempre he creído que la victoria debe ser acompañada por la piedad para con los vencidos, porque el fin de esta contienda no es la destrucción de nuestros hermanos, sino la recuperación de nuestros derechos."

Manuel Belgrano al Gobierno de Buenos Aires (21 de febrero de 1813)

Desde Buenos Aires, criticaron la liberación de 3.000 prisioneros bajo la promesa de un juramento. Belgrano se defendió:

"No se me oculta que en Buenos Aires se dirá que debí fusilar a los jefes o enviarlos prisioneros; pero yo he querido convencer a estos pueblos de que nuestra causa es justa y digna, y no la de unos verdugos. Si juran y cumplen, habremos ganado hombres para la causa; si juran y faltan a su palabra, la execración de la posteridad caerá sobre ellos y la Providencia nos dará la victoria nuevamente."

Manuel Belgrano al Triunvirato (marzo de 1813)






Tristán


Llegada de Pezuela

Ante las derrotas de Tucumán y Salta,  José Fernando de Abascal (Virrey del Perú) quitó del mando del ejército a Goyeneche y puso a Joaquín de Pezuela.

Su capacidad estratégica logró vencer a Belgrano en la segunda campaña, a Rondeau en la Tercera y fue el motivo por el cual San Martin decide abandonar el intento de ir por tierra y probar cruzando la cordillera.

Estos logros terminarán convirtiéndolo en el próximo virrey.

Joaquín de Pezuela

Batalla de Vilcapugio (1 de octubre de 1813)

Luego de la batalla de Salta, el ejército e Belgrano comenzó a avanzar por el alto Perú sin resistencia y con la aceptación de los pueblos.

Instala un campamento en la pampa de Vilcapugio, que en quechua significa "Pozo Santo", porque contaba con una vertiente de agua del que nacía un pequeño arroyo, recurso vital para mantener la tropa y la caballada.

 Era una zona plana para poder armar un campamento y maniobrar fácilmente la caballería y artillería en caso de batalla.  

Desde ahí, envió a oficiales a reclutar tropas a Potosí, Sucre y Cochabamba para armar un gran ejército. En esa misión, tropas realistas interceptaron a las fuerzas de Cárdenas y le secuestraron información de las posiciones e intenciones de Belgrano.

Con esta información, Pezuela, atacó sabiendo perfectamente por donde sorprender a las fuerzas de Belgrano, y a pesar de no lograr vencer a los patriotas al comienzo, finalmente terminó ganando la batalla.

 

Ejército del Norte (Manuel Belgrano)~3.500 a 3.800 hombres

• Infantería: ~2.500 soldados (Regimientos N.º 1, 2, 6, 8 y Cazadores).

•Caballería: ~1.000 jinetes (Gauchos, Dragones y Milicias).

• Artillería: 12 cañones.

·        Manuel Belgrano (General en Jefe): Comandó las fuerzas patriotas durante la campaña. Intentó sostener la posición en el momento crítico ondeando la bandera patriota en la cima de un cerro para reunir a las tropas dispersas.

·         Eustoquio Díaz Vélez (Mayor General): Actuó como segundo al mando de Belgrano. Tras el repliegue, marchó hacia Potosí para reunir a las tropas dispersas y reorganizar la retaguardia.

·         Manuel Dorrego: Con el grado de mayor de artillería, comandó con eficacia los cañones patriotas en la primera fase del ataque. Años más tarde sería el máximo referente del partido federal de Buenos Aires.

·         Gregorio Aráoz de Lamadrid: Con el grado de capitán, advirtió durante la batalla la oportunidad de atacar preventivamente mientras las tropas enemigas descendían de la montaña. Tuvo un papel activo intentando frenar el avance realista.

·         Lorenzo Lugones: Joven oficial de caballería que participó en las acciones y dejó en sus Memorias valiosos relatos sobre el desorden y la confusión generados por el humo del combate.

·         Cornelio Zelaya: Comandante de la caballería que marchaba con tropas cochabambinas para unirse al grueso del ejército de Belgrano.

·         Ignacio Warnes: Coronel patriota que poco tiempo después se convertiría en el principal líder de la Republiqueta de Santa Cruz de la Sierra.

·         Benito Álvarez: Coronel que comandó el Batallón N.º 8 y falleció heroicamente durante las acciones defendiendo la posición

 

Ejército Realista (Joaquín de la Pezuela)~3.000 a 3.200 hombres

• Infantería: ~2.000 veteranos disciplinados (Cuzco, Lima, Castro).

• Caballería: ~800 a 1.000 jinetes (Dragones de Chichas y Castro).

• Artillería: 14 cañones.




Batalla de Ayohúma (14 de noviembre de 1813) 

Tras el desastre de Vilcapugio, Belgrano se replegó a Macha para reagrupar lo que le quedaba de su ejército e intentar una contraofensiva.  

En menos de tres horas, el ejército patriota se desmoronó. Belgrano debió ordenar la retirada hasta Salta dejando en el campo más de 400 muertos, 800 prisioneros y la totalidad de su parque de artillería. Pezuela era superior en número y en táctica militar.

María Remedios del Valle: Conocida como la "Madre de la Patria". Actuó como auxilio de caballería y enfermera en el frente; fue herida de bala, tomada prisionera por los realistas y azotada públicamente.

Ejército del Norte (Manuel Belgrano)~3.400 hombres

• Infantería: ~2.300 soldados (Regimientos N.º 1, 6, 8 y Cazadores).

• Caballería: ~1.100 jinetes (Dragones, Milicias y auxilios de la región).

• Artillería: 8 cañones (varios de menor calibre).

Ejército Realista (Joaquín de la Pezuela)~4.200 hombres

• Infantería: ~3.000 veteranos disciplinados (Regimientos Cuzco, Castro, Lima y Fernando VII).

• Caballería: ~1.200 jinetes bien pertrechados (Dragones de Chichas y Castro).

• Artillería: 18 cañones de montaña y de campaña.

 

"La fortuna nos ha sido adversa en la pampa de Ayohúma... Nuestras tropas han combatido con un valor digno de mejor suerte, pero la superioridad de la artillería enemiga y la posición que ocupaba han decidido el día. Todo se ha perdido, menos el honor y la firmeza de nuestros corazones para sostener la causa de la Patria."

— Manuel Belgrano al Gobierno de Buenos Aires (16 de noviembre de 1813)

"Mi querido amigo y compañero: Los resultados de Ayohúma han sido harto fatales... He hecho cuanto he podido y cuanto se ha presentado a mi alcance; mas las cosas no han salido a medida de nuestros deseos. Venga usted cuanto antes; vuele, si es posible. Su presencia es indispensable para salvar los restos de este ejército y dar una nueva dirección a nuestras armas."

— Manuel Belgrano a José de San Martín (noviembre de 1813)

"Tengo la satisfacción de anunciar a V.E. que el ejército insurgente del mando de Don Manuel Belgrano ha sido enteramente destruido en los campos de Ayohúma. Toda su artillería, pertrechos y banderas han quedado en nuestro poder. El camino del Tucumán queda abierto para las armas de Su Majestad."

Joaquín de la Pezuela al Virrey Abascal (noviembre de 1813)


   
Las banderas de Belgrano, escondidas en Macha luego de la derrota.


 La vuelta de Fernando VII -El Tratado de Valençay -11 de diciembre de 1813

Napoleón Bonaparte reconoció a Fernando VII como legítimo rey de España y de las Indias, poniendo fin a la Guerra de Independencia Española.

                                                  San Martin por Belgrano

El 30 enero 1814, el triunvirato relevó a Belgrano (quién fue llevado a juicio) y nombró a San Martin jefe del ejército del norte.

San Martín no realizó ningún avance al alto Perú. Al contrario, pensaba que esa no era la mejor opción y llevó adelante su propio plan: contener el avance de Pezuela con la Guerra Gaucha de Güemes y cruzar los Andes hacia Chile para luego, por mar, llegar a Lima.

Luego, el Directorio de Alvear, no va escuchar esta estrategia de San Martín y va a volver internar con la tercera campaña auxiliadora en 1815 al mando de Rondeau siendo un fracaso.

Cambio de Gobierno: Directorio

Con la derrota de Ayohúma y el regreso de Fernando VII, la Asamblea del año XIII creó el puesto de Directorio en reemplazo del triunvirato para agilizar el PE. Posadas asumió el 31 de enero de 1814.