lunes, 24 de agosto de 2026

La resistencia al poder de la Primera Junta. Parte 3: El Alto Perú y la primera campaña. De nuestra primera victoria a la pérdida total.

 


Campaña al Alto Perú


A finales de Junio de 1810, el Virrey del Virreinato del Perú, José Fernando de Abascal (1806–1816 El "Faro de la Contrarrevolución". Desde Lima sofocó los intentos revolucionarios de las juntas de gobierno en Quito, La Paz y Chile) se enteró de la revolución de mayo y la destitución de Cisneros. El virreinato del Rio de la Plata estaba en rebeldía casi en su totalidad, menos La banda oriental, Córdoba, Paraguay y el Alto Perú.

Ante esta situación, la prioridad del Virrey, era no perder la plata del Potosí. Es por eso, que el 13 de julio de 1810, emitió un decreto en el que declaró la reincorporación provisional al Virreinato del Perú de las provincias del Alto Perú.

Por otro lado, era vital controlar la vía más importante de comunicación: el Camino Real (ex camino del Inca)

En ese momento, el Camino Real era el único camino decente que unía ambas capitales de Virreinatos (y otras ciudades importantes). Todos lo utilizaban, desde carretas comerciales, ejércitos, mensajería y viajeros. Era rápida y segura gracias a sus postas.

Particularmente en la zona del Alto Perú, era la única opción de paso por el infranqueable paisaje del altiplano entre montañas, ríos, quebradas y desiertos. Es por eso, que se formó un “embudo militar” donde ambos bandos chocarían varias veces hasta transformarse en una guerra de desgaste.

Es por eso, que la ofensiva cambió directamente a Lima y por mar. San Martin, aprovechando los escases de barcos españoles, utilizó la táctica del sitio sobre el puerto del Callao con barcos ingleses. Al poco tiempo, y sin un disparo, la ciudad se rindió.

Primera campaña auxiliadora

Al viajar al norte del virreinato, los patriotas estaban entrando a una zona que un gran historial de levantamientos contra España. Era el territorio INCA que había sido invadido y brutalmente explotado por España desde 1525. Las ganas de libertad emergían de su sangre desde generaciones. Y veían en estos nuevos patriotas, mejor armados que ellos, una posibilidad de ayuda con mejores chances. 

El 12 de septiembre de 1810, el ejército del Norte Parte desde Córdoba (luego del fusilamiento de Liniers) hacia el alto Perú.


1. Plana Mayor y Mando General

  • Representante de la Primera Junta (Mando Político): Dr. Juan José Castelli
  • Comandante en Jefe / Mayor General (Mando Militar): Coronel Antonio González Balcarce
  • Segundo Jefe / Comandante de la Vanguardia: Coronel Juan José Viamonte
  • Secretario de la Junta en campaña: Hipólito Vieytes

2. Infantería (Cuerpo Principal de Línea)

  • Regimiento N.º 1 de Infantería (ex-Patricios):
    • Unidad de elite porteña.
    • Comandado originalmente por Manuel Belgrano; sus compañías en el norte marchaban integradas al cuerpo principal.
  • Regimiento N.º 2 de Infantería:
    • Infantería de línea veterana procedente de Buenos Aires.
  • Regimiento N.º 6 de Infantería (ex-Arribeños):
    • Comandado por el Coronel Juan José Viamonte.
    • Formado por los veteranos de las Invasiones Inglesas originarios de las provincias del interior ("arribeños").
  • Batallón de Castas (Pardos y Morenos):
    • Integramente formado por libertos y afrodescendientes de Buenos Aires.
  • Batallón de Voluntarios del Norte (o Fernando VII):
    • Batallón reclutado, instruido e incorporado en las paradas tácticas de Tucumán, Salta y Jujuy.

3. Caballería (Cuerpo Ligero y Milicias)

  • Escuadrón de Blandengues de la Frontera de Buenos Aires:
    • Caballería de línea profesional enviada desde la capital.
  • Escuadrones de Dragones de la Patria / Húsares del Rey:
    • Fuerzas de caballería ligera regular.
  • Milicias y Escuadrones Gauchos del Norte (Salta y Jujuy):
    • Voluntarios a caballo que apoyaron el avance logístico, exploración y combate (incluyendo partidas al mando de Martín Miguel de Güemes).
  • Escuadrones de Milicianos de Tarija:
    • Alrededor de 600 jinetes tarijeños al mando de José María Avilés que se incorporaron antes de la Batalla de Suipacha.
  • Caballería Chicheña de Tupiza:
    • Escuadrones locales del Alto Perú comandados por el Coronel Pedro Arraya.

4. Artillería y Parque de Guerra

  • Cuerpo de Artillería de la Patria:
    • Unidad proveniente de Buenos Aires bajo la dirección técnica del capitán Diego de la Fuente.
    • Armamento: Contaba con entre 4 y 6 cañones ligeros de campaña y montaña (calibres de 2, 4 y 6 libras).

5. Fuerzas Auxiliares y Apoyo Local

  • Guerrillas e Indígenas de la provincia de Chichas (Alto Perú):
    • Comuneros y parcialidades indígenas locales agregados como auxiliares para guías, transporte, aprovisionamiento de mulas/víveres y hostigamiento de retaguardia.

Resumen Numérico Aproximado

  • Salida de Buenos Aires (julio de 1810): ~1.150 hombres.
  • Llegada al Alto Perú / Batalla de Suipacha (noviembre de 1810): Entre 2.000 y 2.300 efectivos combinados entre tropas de línea regulares, milicias regionales incorporadas en el trayecto y auxiliares locales.

Revoluciones en al Alto Perú

Poco después de partir, en el Alto Perú, estallaron dos revoluciones independentistas.

Aprovechando que el gobernador de Cochabamba (José González Prada) había enviado las tropas al sur para esperar a Castelli Y Balcarce, estallaron las revoluciones de Cochabamba y Oruro (14 de septiembre y 6 de octubre de 1810). Con líderes como Francisco del Rivero, Esteban Arze y Tomás Barrón. Ambas lograron estar en pie hasta la derrota de Guaqui, cortando la logística de los ejércitos españoles del sur con Lima. Una gran ayuda para el avance patriota.

 Combate de Cotagaita (27 de octubre de 1810)

Las tropas españolas estaban compuestas principalmente por milicias locales alto peruanas y oficiales coloniales desplazados desde Potosí, Chuquisaca y Tupiza. Respondían al presidente de la Audiencia de Charcas (Vicente Nieto) y al gobernador de Potosí (Francisco de Paula Sanz) y estaban siendo dirigidas por Córdoba y Rojas.

El terreno montañoso y estrecho ofreció a los realistas una posición defensiva sólida. En la posta de Cotagaita, construyó un foso seco de pared a pared de la quebrada con infantería, colocó parapetos con estacas anti-caballería y ubico 10 piezas de artillería en las alturas a ambos lados de la quebrada. Un total de 1200 hombres. Impenetrable.

El ejército patriota estaba asentado en la posta de Tupiza (3 postas antes) y de ahí, salió Balcarce con la vanguardia. Al llegar a Cotagaita, se encontró con el puesto de defensa español.

Balcarce les pide que se rindan, pero no aceptaron, y a pesar de ser solo 700 hombres y 2 piezas de artillería, decidió atacar. Fueron 4 horas de balacera, hasta que Balcarce ordenó la retirada. Con sólo 3 muertos y una pieza de artillaría menos, vuelven a Tupiza y de ahí a la Posta de Suipacha más al sur, puntualmente a una casona en Nazareno, el poblado cruzando el rio.

Combate de Suipacha (7 de noviembre de 1810)




Balcarce analizó la situación ante el primer encuentro con los realistas. La posición defensiva con la quebrada cubriendo sus flancos era muy difícil de penetrar. Los españoles proponían un ataque directo dónde ellos tenían las de ganar. Es por eso, que Balcarce tenía que lograr que salgan de sus trincheras para llevarlos a una emboscada.

Para eso, envió un paisano con falsas noticias para que los españoles creyeran que los patriotas eran menos, desprovistos de ropa, armas y en una retirada desmoralizante. Esto los iba a motivar a asumir el rol ofensivo que necesitaba Balcarce.

El presidente de la Audiencia de Charcas escribió al virrey del Perú:

"Las fuerzas rebeldes que vienen de Buenos Aires se hallan desmoralizadas y divididas. El capitán de fragata Don José de Córdoba marcha sobre ellas y confío en que muy pronto quedará totalmente limpia esta provincia de los focos de insurrección."

Luego de Cotagaita, los españoles avanzaron muy confiados hasta llegar a Suipacha y en frente, cruzando el rio, estaba el poblado de Nazareno con las “desmoralizadas” tropas patriotas. Pero en vez de atacar, se volvieron a atrincherar.

Antes de cruzar el río Suipacha, el comandante realista envió una nota intimidatoria a la vanguardia patriota exigiendo su rendición incondicional:

"A los jefes de las tropas insurrectas: Se les previene por última vez que depongan las armas y juren fidelidad al Consejo de Regencia... De lo contrario, no habrá piedad para los que obstinadamente sigan el camino de la rebelión contra la majestad de nuestro augusto soberano Fernando VII."

Balcarce, se frustró al ver que no salían de sus trincheras y mandó una pequeña ofensiva de caballería para que simulen una falsa retirada desordenada y eso logre motivarlos a salir de sus trincheras para perseguirlos.

Los españoles salieron de sus trincheras confiados y fueron guiados a una pequeña quebrada de dónde salieron soldados de todos lados y dónde se destacó la caballería de Güemes (además se encontraban indios observando la batalla en las cimas y los españoles dudaron si estaban con los patriotas o no). Finalmente, el plan de Balcarce funcionó y los españoles cayeron en la trampa. Iniciaron una retirada desordenada abandonando todo (cuerpos, armas, alimentos). Fue una victoria tan rotunda de las fuerzas patriotas que le dejó a su merced todo el Alto Perú libre de resistencia española, gracias también, a los levantamientos de Cochabamba y Oruro.

Castelli:

"Exmo. Señor: Son las dos de la mañana, y media hora hace que llegan dos ayudantes del ejército... dándome de orden del mayor general Balcarce el parte del resultado feliz para nuestras armas del ataque que hicieron los enemigos sobre la retirada de los nuestros de Tupiza a Suipacha...

Nuestra gente los esperó gallardamente, operó la artillería... obró la mosquetería, y cargó la caballería, poniendo en fuga vergonzosa el resto de los que no quedaron tendidos en los cerros. Han perdido toda la artillería y municiones, banderas, armamentos... pidiendo clemencia, que mandé no se les diese."


Bandera Española capturada en Suipacha. (Cabildo de Buenos Aires)


 

El Alto Perú como parte de las Provincias Unidas (8 meses)


Sin resistencia española, Potosí, Chuquisaca y La Paz se sumaron a jurar obediencia a la Primera Junta de Buenos Aires.

Castelli (guiado por Buenos Aires) tomó una postura determínate para gobernar.

-Fusiló a los líderes españoles: Vicente Nieto, Francisco de Paula Sanz y José de Córdoba y Rojas. (15 diciembre 1810)

-Proclamó la abolición del tributo, la mita y los servicios personales, garantizando derechos políticos y acceso a cargos públicos.

-Llevó a cabo un emblemático acto simbólico en las ruinas de Tiwanaku el 25 de mayo de 1811 (a pocos KM de Guaqui)

- Impuso fuertes contribuciones económicas forzosas a las clases acomodadas para financiar al Ejército Auxiliar

- Ingresó a la ciudad en Semana Santa sin respetar los ritos religiosos, organizó festejos públicos profanos para el Clero.

Rápidamente, la elite y el Clero empezaron a ver con otros ojos a Castelli. La relación se fue deteriorando hasta llegar a acusarlo de jacobino por su comportamiento autoritario. Lo que no generó el mejor ánimo en las tropas locales convocadas para la batalla de Guaqui.


Batalla de Huaqui (20 de junio de 1811)


Para marzo de 1811, el ejército patriota (6000 infantería, 1600 caballería y 15 piezas artillería) ya se encontraba en la frontera con el Virreinato del Perú cerca del lago Titicaca. En una postura amenazante.

Del otro lado del río Desaguadero, se encontraba el General Goyeneche al mando del ejército español (7000 infantería, 700 caballería y 13 piezas de artillería).

Goyeneche era un peruano formado en España. Se recibió de abogado, filósofo y militar.  Perteneció al Regimiento de Granaderos de Caballería Real. Entre 1803 y 1805, el gobierno español lo envió en una misión militar por Europa (visitando Prusia, Austria, Francia y Gran Bretaña) para estudiar las tácticas y la organización de los ejércitos europeos modernos. Claramente, en 1811, era el mejor militar de todo Sudamérica.

José Manuel de Goyeneche y Barreda (Primer conde de Guaqui) (1776-1846)

Además, en 1808 fue enviado como comisionado a América para asegurar la lealtad de las colonias a la Junta Central de Sevilla donde mantuvo reuniones con Cornelio Saavedra, Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Juan José Castelli y el entonces virrey Santiago de Liniers.

Luego de ser acusado de oportunista (se lo vinculó en alianzas secretas con franceses, americanos y españoles) terminó ocupando cargos políticos en el Alto Perú hasta ser nombrado General en jefe del Ejército Realista del Alto Perú, el cargo más alto.

El 11 de abril de 1811, hubo un leve encuentro de vanguardias cerca de Guaqui, fue el primer encuentro con tropas de Goyeneche. El 23, Castelli le envió una carta pidiendo respetar el límite entre cada virreinato y que no se pasara al este del rio el Desaguadero.  En ese clima tenso, deciden, firmar un armisticio por 40 días (14 de mayo de 1811).

Entre el Puente del Inca (límite con el virreinato del Perú), por donde podían ingresar lo españoles, y Huaqui, hay una pequeña península que se ubica entre el lago Titicaca y el río el Desaguadero en donde se forman dos pequeñas cordilleras horizontales divididas por la Quebrada Yuraicoragua.

El ejército patriota se encontraba en Huaqui, controlando el lado del norte y en Jesús de Machaca controlando el sur. Pero, el 18 de junio, Viamonte implanta un nuevo campamento al sur de la Quebrada Yuraicoragua y este movimiento fue el que les dio ventaja a los españoles y terminó de romper el armisticio.

En la madrugada del 20 de junio, Goyeneche cruzó el río Desaguadero rompiendo el pacto e inició una maniobra de envolvimiento en dos columnas coordinadas. Una por el norte y otra por el sur.

El factor sorpresa fue clave, ya que el ejército patriota estaba muy separado entre sí y sin tiempo de posicionarse de manera defendida. Ellos creían que estaban en el armisticio y que iban a ser los que iniciaran la ofensiva.

En el pasaje del sur, ante la sorpresa del avance español, Díaz Vélez le propuso a Viamonte replegarse hasta Huaqui para pensar una nueva estrategia defensiva (ya que la idea no era pelar tan separados y menos de manera defensiva). Viamonte no aceptó y decidió pelear solos.

La posición era pésima ya que estaban en la quebrada. Por un lado, posicionándose para enfrentar a los españoles y por la espalda cuidando el flanqueo por el camino de la quebrada. Además, al estar en una quebrada, había que dominar las alturas. Eran 3 objetivos clave. Mucho para una sola división.

Mientras Viamonte resistía como podía, en Huaqui se están enterando del avance español por el sur y deciden ir en su ayuda. El ejército de Balcarce salea las apuradas y de manera desordenada. Y en medio del camino, se encentran con la otra sección del ejército español, al mando e Goyeneche. Otra vez la sorpresa fue total. El pánico sucumbió a las tropas y corrieron por sus vidas.  Finalmente, Viamonte tampoco pudo sostener su posición y también se replegaron.




Goyeneche, aprovechó que la avanzada de Viamonte había quedado muy aislada y mal ubicada para una defensa y sabiendo que el refuerzo iba a salir de manera desorganizada.  Ambos tenían ejércitos similares, pero Goyeneche sabía que su estrategia generaría sorpresa y pánico.

En otras palabras, enfrentarse a un General de carrera fue lo que marcó diferencia. Los patriotas todavía no tenían a ninguno, pero llegarían pronto…

Castelli fue juzgado en Buenos Aires, pero falleció (cáncer de lengua) el 12 de octubre de 1812 antes de que se dictara una sentencia definitiva, por lo que el juicio quedó inconcluso.

 

La derrota en Huaqui provocó:

-La pérdida total del Alto Perú.

-La designación del ejército del norte a Belgrano.

-El éxodo Jujeño.

-El repliegue de ejército hasta Tucumán (con órdenes de que sea hasta Córdoba).

-El fin de la junta grande.

-El comienzo del triunvirato.

-Armisticio con Montevideo para evitar dos frentes.

-La contrarrevolución de Álzaga.

-La llegada de los oficiales de carrera San Martin y Alvear.

 

Castelli:

"La sorpresa y la dispersión han sido la causa principal de nuestra desgracia. El ejército no ha respondido con el valor esperado y la confusión se apoderó de las filas antes de que pudiéramos organizar la resistencia... Se hace indispensable rearmar las fuerzas en Potosí para evitar la pérdida total de estas provincias."

"El mal éxito de la jornada del 20 no ha sido por falta de disposiciones ni de valor en la mayor parte de los jefes, sino por la dispersión intempestiva e inexplicable de un cuerpo de infantería que contagió al resto. La fuga fue tan precipitada que inutilizó toda medida para sostener la posición. Exijo se abra un sumario para castigar a los cobardes y cobardías que nos han puesto en esta extremidad."

Saavedra:

"He encontrado un ejército destrozado, sin disciplina, desmoralizado y en la más completa anarquía. Los excesos cometidos y la conducta impolítica de los comisionados han concitado el odio de estos pueblos contra la causa de la Patria... Es preciso poner orden y restaurar la disciplina si queremos salvar la Revolución."

Goyeneche:

"Excelentísimo Señor: Las armas del Rey nuestro Señor han obtenido una victoria completa en los campos de Huaqui sobre los rebeldes de Buenos Aires. El enemigo ha sido deshecho, dejando en nuestro poder su artillería, pertrechos y gran número de prisioneros. Las provincias del Alto Perú quedan libres del yugo insurgente..."

Belgrano:

"No hallo más que fragmentos de lo que fue un ejército. Falta todo: vestuario, armas, dinero y, sobre todo, confianza. La derrota de Huaqui ha dejado una herida profunda en el ánimo de la tropa y de los pueblos del Norte que nos costará mucho trabajo sanar..."

martes, 18 de agosto de 2026

La resistencia al poder de la Primera Junta. Parte 2: Paraguay y la subestimada anexión.

 


Al igual que cualquier territorio fértil que descansa sobre las costas del imponente, transitado (y con salida directa al Atlántico) Río Paraná, Paraguay no necesitaba de la tutela de nadie. Soñaban con poder aprovechar su ubicación y comerciar sus productos estrella (tabaco y Yerba) directamente con el resto del mundo sin intermediarios que le exijan comisiones.
Ante la revolución de mayo, al gobernador español de Paraguay (Velasco y Huidobro), no le quedó otra que formar ejércitos criollos (ya que no tenía tropas españolas) para rechazar el intento de incorporación de la Junta rebelde de Buenos Aires. Logró rechazarla, pero al mismo tiempo armó al pueblo que soñaba con su libertad.
Fueron los mismos paraguayos los que expulsaron a las Provincias Unidas y a la corona española en tan sólo dos meses. 

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José de Espínola y Peña era un funcionario y militar paraguayo que vivía teniendo problemas con el Cabildo de Asunción por su despotismo y malos tratos. Nadie lo quería. 

Cuando el gobernador, Velasco y Huidobro, le quitó su cargo, Espínola y Peña viajó a Buenos Aires para intentar hablar directamente con el virrey y lograr recuperarlo.

Al llegar, justo cuando se instaló la Primera Junta, aprovechó el cambio de gobierno para presentarse como una "víctima del régimen colonial". Ofreció sus servicios a los revolucionarios porteños, lo que llevó a la Primera Junta a cometer el error de nombrarlo su emisario en el Paraguay.

El 21 de junio de 1810 lo mandaron al Paraguay para exigir su anexión. 

El gobernador lo recibió con profunda desconfianza y un rechazo inmediato a la medida. A tal punto, que ordenó arrestarlo (logró escaparse y volvió a Buenos Aires).

Asunción convocó un Congreso General del 24 de julio de 1810, donde se juró fidelidad al Consejo de Regencia de España y se rechazó formalmente la autoridad de Buenos Aires.

Velasco y Huidobro sabía que la nueva junta iba a mandar un ejército, y al no poseer ningún soldado español, ordenó el reclutamiento de criollos. Los líderes fueron los paraguayos Fulgencio Yegros y Pedro Juan Caballero.

El 13 de agosto de 1810 llegó la noticia del rechazó en Paraguay y la junta ordenó el envío de un ejército. Volvieron a cometer el error de volver a confiar en Espínola y Peña enviándolo a   Paraguay como espía para realizar inteligencia.  

Su informe fue tan malo, que la conclusión era que el pueblo paraguayo iba a apoyar al ejército de la Junta. Es por este motivo, que la campaña al Paraguay se pensó más como una avanzada política que iba a tener el apoyo del pueblo. Casi una misión pacífica. Y mandaron lo peor del ejército (soldados sin instrucción, sin ropa, con lanzas) y pusieron a Belgrano de líder, un abogado. El ejército fuerte y los mejores militares estaban pensados para la campaña de Córdoba-Alto Perú, donde sabían que iba a haber resistencia, y además, era el acceso a las minas de plata de Potosí.


El 26 de septiembre de 1810 partió el ejército de Belgrano con la siguiente cúpula:

-Jefe al mando: Belgrano

-Segundo al mando: teniente coronel Machain (Militar paraguayo)

- Tercero al mando: Álvarez Thomas

-Capitán de Artillería: Bartolomé Mitre y Martínez Oficial de origen español fiel a la Junta de Buenos Aires (abuelo del futuro presidente argentino Bartolomé Mitre)

-Juan Ramón Balcarce: Oficial veterano de las Invasiones Inglesas.


Estaba conformada por:

1. Infantería (El núcleo combatiente)

Regimiento de Patricios (Sexto Batallón): La unidad más veterana e instruida, formada por milicianos criollos de las Invasiones Inglesas al mando del capitán Gregorio Perdriel.

Blandengues de la Frontera: Cuerpos originalmente destinados a la caballería de frontera que fueron reconvertidos e instruidos a toda prisa como batallón de infantería.

Granaderos y Cazadores de Fernando VII: Pequeñas compañías de infantería ligera de línea.

Miñones de Cataluña y Batallón de Pardos y Morenos: Piquetes de milicianos que se integraron a la columna durante la marcha.

2. Caballería

Blandengues y Dragones de la Patria: Encargados de las tareas de vanguardia, exploración y protección de los flancos bajo el mando del mayor Juan Ramón Balcarce.

Milicianos locales: Contingentes de paisanos armados a caballo que se incorporaron en la Mesopotamia (muchos al mando de líderes locales como Tomás de Rocamora), aunque con escasa disciplina y formación militar.

3. Artillería

Real Cuerpo de Artillería: Dirigido por el capitán Bartolomé Mitre y Martínez (abuelo del expresidente argentino).

Parque de armas: Contaba únicamente con 6 cañones ligeros (piezas de 2, 4 y 8 libras) y 2 obuses, con dotaciones de proyectiles y pólvora muy limitadas.


Era una fuerza pequeña, improvisada y heterogénea que varió entre los 200 hombres iniciales y un máximo de 950 a 1100 efectivos acumulados a lo largo de su marcha. 

A diferencia del Ejército del norte, ellos no avanzaron por un camino real, sino, por la estepa pura de la Mesopotamia. Caminaron descalzos por barro y cruzaban ríos a nado. 


Carta de Belgrano antes de ingresar al Paraguay:

Campamento de Candelaria, 6 de diciembre de 1810

Al Señor comandante de la Campaña del Paraguay, Don Pablo Thompson:

"Señor comandante:

Traigo la paz, la unión y la amistad en mis manos para los que me reciban como deben; del mismo modo traigo la guerra y la desolación para los que no aceptaren aquellos bienes. 

V.S. y las tropas de su mando no deben dudar que el objeto de las de la Excelentísima Junta Provisoria Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, que vienen bajo mi mando, no es otro que auxiliar a sus hermanos del Paraguay para que salgan de la opresión en que los tienen los enemigos de la patria.

Espero que V.S., penetrado de estos sentimientos, acordará la suspensión de armas en tanto que se reciben las contestaciones de esa Capital, evitando así el efugio de la sangre de nuestros hermanos.

Dios guarde a V.S. muchos años." 

Manuel Belgrano 


Combate de Campichuelo (19 de diciembre de 1810)

Cruce del río Paraná para entrar a Paraguay. (Hoy, ciudad de Encarnación, frente a Posadas)

Victoria patriota. Permitió al ejército de Belgrano establecer una cabeza de playa e iniciar la marcha hacia Asunción.  Y los paraguayos, pudieron encontrar al ejército invasor, estudiarlos y seguirlos para hacer inteligencia y armar la batalla principal.

Batalla de Paraguarí (19 de enero de 1811) La batalla principal

Cerca de Asunción, Belgrano se encuentra con un ejército de 7000 hombres mientras él tenía 1000. Derrota aplastante. 

Detalle: El gobernador español Velasco huyó pensando que la batalla estaba perdida.  Tomaron la dirección los criollos paraguayos Fulgencio Yegros, Manuel Atanasio Cabañas y Juan Manuel Gamarra y son los que ganan la batalla.

Batalla de Tacuarí (9 de marzo de 1811)

Al perder en Paraguarí, Belgrano se repele y arman unas trincheras sin cruzar el rio. Vuelven a perder.

Detalle: La capitulación fue honorífica. Cabañas aceptó la rendición de Belgrano con condiciones generosas: las tropas porteñas se retiraron al sur del río Paraná conservando sus armas y honores militares a cambio de evacuar la provincia. (Lo mismo va hacer Belgrano en la batalla de Salta)


Carta de Belgrano a Manuel Cabañas (9 de marzo de 1811)

Al Señor comandante en Jefe de las Tropas del Paraguay, Don Manuel Cabañas:

"Señor Comandante:

Las armas de las Provincias Unidas de la Plata que han venido a mi mando no han tenido por objeto conquistar al Paraguay, sino auxiliarlo para sacarlo de la opresión y del yugo de los tiranos que lo sojuzgan.

Si las circunstancias de las armas no nos han favorecido en este día, nada me resta que hacer sino proponer a V.S. que, si está dispuesto a suspender las hostilidades y a que nos entendamos francamente sobre el modo de acordar la paz y la concordia entre hermanos que no deben jamás combatir entre sí, yo estoy pronto a hacerlo por mi parte, retirando mis tropas a la otra banda del Paraná.

Dios guarde a V.S. muchos años."

Respuesta de Manuel Cabañas a Belgrano (9 de marzo de 1811)

Al Señor General Don Manuel Belgrano:

"Señor General:

Las generosas proposiciones que V.S. me hace en su oficio de esta fecha son tan conformes a la humanidad y a los sentimientos que deben animar a dos pueblos hermanos, que no puedo menos que aceptarlas con la mayor satisfacción.

Quedan desde este momento suspendidas las hostilidades. V.S. podrá emprender su retirada en la forma que acordemos, seguro de que el ejército de mi mando sabrá respetar el valor y las virtudes de las tropas que V.S. tan dignamente comanda.

Dios guarde a V.S. muchos años."

Manuel Cabañas





Gen de la independencia paraguaya

Esa victoria fue el gen de la independencia paraguaya, al igual que nos pasó a nosotros con las invasiones inglesas, los paraguayos comprobaron que el poder real residía en sus propias armas.  Dos meses después, desplazaron al gobernador con un golpe militar. 

El 12 de octubre de 1813 declararon su independencia (la primera de américa del sur) y ese mismo día se firma un tratado de paz y comercio con las provincias unidas.

Juicio y absolución de Belgrano por la derrota

El 6 de junio de 1811 la Junta Grande suspendió a Belgrano de sus cargos militares y le ordenó someterse a un sumario e investigación oficial. Sorprendentemente para sus detractores, ningún oficial ni soldado presentó cargos contra él. 

La sentencia y absolución fue el 9 de agosto de 1811. Ante la ausencia total de pruebas de negligencia, cobardía o impericia, el gobierno publicó el dictamen:

«Se declara que el General Don Manuel Belgrano se ha conducido en el mando de aquel ejército con un valor, celo y constancia dignos del reconocimiento de la patria; en consecuencia, queda libre de todo cargo y en el pleno goce de sus honores y grados militar...»

El gobierno, por un lado, entendió que no era su culpa, y por otro, necesitaba que vaya urgente al Alto Perú que era el objetivo más importante. Allí, se encontraría con sus victorias históricas en la batalla de TUCUMAN y SALTA.


viernes, 7 de agosto de 2026

La resistencia al poder de la Primera Junta. Parte 1: Córdoba y el fusilamiento de Liniers.




El verdadero desafío de una revolución no es tomar el poder, sino conservarlo. 

Es por eso, que la verdadera hazaña independentista comenzó después del 25 de mayo de 1810 sin saber cuento iba a dudar, si iba a tener éxito o terminarían todos colgados frente al cabildo.

A Cisneros lo echaron, pero la capital del Virreinato pasó a Montevideo y se nombró a otro virrey. Por lo tanto, España continuaba con el mayor poder político y militar en la zona.

Los primeros años (1810-1812) fueron los más difíciles y los más importantes. El éxito de la revolución dependía de un grupo pequeño de personas sin experiencia. Si alguien se arrepentía, si un ejército de amotinaba, si alguien traicionaba, si alguien dudaba, si algo tardaba más de lo necesario, todo se terminaba en pocos días.

(Además, las juntas de Ecuador y Bolivia habían caído frente a la reacción realista de Lima. Más adelante caerán las de Venezuela, Colombia y Chile. Es por eso que la última chance fue la Junta de Buenos Aires, que, por su posición geográfica, dificultaba bastante el avance desde Lima.)

Lo primero que hizo la Junta fue enviar una circular al interior del Virreinato buscando el reconocimiento a la nueva Junta (27 de mayo 1810). Todos aceptaron menos: Córdoba, Montevideo, Paraguay y el Alto Perú.

Ante la negativa, rápidamente, la Junta envío excursiones militares para obligarlos a aceptar y evitar una contraofensiva española.

Córdoba:

En córdoba vivía Santiago de Liniers. Héroe de las invasiones inglesas, querido y admirados por todos y exvirrey elegido por el pueblo. A pesar de sus 57 años y estar retirado, seguía siendo la figura política y militar más peligrosa a la que debía enfrentar la nueva junta.

«Lo que defiendo en el día no solamente es buenísima, sino santa y obligatoria [...] para con un militar asalariado por su Rey, honrado con las más altas distinciones [...]. No digo con el dogal al cuello, ni con la cuchilla sobre la garganta desmentiré estos sentimientos.»

Santiago de Liniers

Santiago y el gobernador, Juan Gutiérrez de la Concha, apenas lograron juntar unos 500 voluntarios mala armados. El plan era resistir hasta que llegara el refuerzo desde Perú.

Mariano Moreno (Abogado-ministro de guerra) organizó el Ejército del Norte, comandado militarmente por Francisco Ortiz de Ocampo (milicia Arribeños-riojano) / Antonio González Balcarce (Cuerpo de Blandengues de Buenos Aires) y políticamente por el vocal Hipólito Vieytes (comerciante – milicia Patricios).

Estaba formado por 800 de infantería, 200 de caballería y artillería. Eran las milicias de las invasiones inglesas (Patricios, Arribeños, Montañeses, Andaluces, Pardos y Morenos). El objetivo era sofocar la resistencia de Córdoba y luego ir al Norte para evitar el refuerzo español.

Las fuerzas al mando de Francisco Ortiz de Ocampo y Balcarse partieron de Buenos Aires el 6 de julio.  A medida que se aproximaban a Córdoba, Balcarse tuvo la genial idea de enviar un grupo de caballería para que se adelantara, rodeara la ciudad, y fuera a capturar a Liniers.

El plan funcionó y Liniers fue capturado el 6 de agosto en las inmediaciones del paraje Piedrita Blanca (en las sierras cordobesas, cerca de Chañar) Exhausto por días escapando en el monte.

Finalmente, el 8 de agosto de 1810, con la sorpresa de que no había resistencia por parte del pueblo, se tomó Córdoba sin un sólo tiro.

Cuando llega la noticia de la captura de Liniers, Mariano Moreno ordenó el fusilamiento de él y de quienes lo acompañaban:

«La Junta manda que sean pasados por las armas Don Santiago Liniers, Don Juan Gutiérrez de la Concha, el Obispo de Córdoba, Don Victorino Rodríguez, el Doctor Moreno y el Coronel Allende. Cuanto antes sean aprehendidos estos individuos, serán fusilados en cualquier punto en que se los encuentre. Si la Junta ha podido providenciar en la quietud de su gabinete la salvación de la patria, lo que no ha podido evitar es el dolor de ver ejecutadas unas medidas que la necesidad exige... Pero la junta no perdonará a nadie que ponga obstáculos a la victoria final.»

Mariano Moreno

Francisco Ortiz de Ocampo no pudo fusilar a Liniers:

¿Por qué?

Porque era un exvirrey (y había que asumir las posibles consecuencias) y porque todos querían y admiraban a Liniers. 

Y para Francisco era todavía más difícil. Había sido su aprendiz y súbdito durante las invasiones inglesa. Fue la persona que lo condecoró y lo ascendió por su valentía. Ocampo había logrado llegar a ese lugar en su carrera militar gracias a él.  Era su amigo.

Ante su impedimento de matarlo, tomó la decisión de tomarlo prisionero y llevarlo a Buenos Aires para ser juzgado. Sin embargo, contradecir a la Junta iba a tener consecuencias.

Mariano Moreno quería que lo mataran cuanto antes:

¿Por qué?

Porque la revolución llevaba muy poco tiempo. Todo se podía dar vuelta todavía. Había que actuar rápido y con firmeza. 

No quería que lo traigan a Buenos Aires porque era un héroe querido por todos, a pesar de no apoyar la revolución. Para Moreno era el candidato a transformarse en el líder de la contra revolución. Había que matarlo rápido y lejos de Buenos Aires.

Por lo tanto, decide enviar a Castelli, acompañado por Nicolás Rodríguez Peña y Domingo French con una comitiva militar (se cree que eran soldados ingleses desertores de las invasiones con intención de evitar cualquier vínculo emocional) para reemplazar a Ocampo y llevar a cabo el deseo de la Junta.

«Vaya usted, doctor Castelli, y espero que no incurra en la misma debilidad que nuestro general [Ortiz de Ocampo]; si todavía existe Liniers, quítele la vida. Vaya usted doctor, que como los revolucionarios franceses han dicho alguna vez, cuando lo exige la salvación de la patria, debe sacrificarse sin reparo hasta el ser más querido.»

Mariano Moreno 

Los interceptaron dirigiéndose a Buenos Aires el 26 de agosto en la posta de Cabeza de Tigre (formaba parte del antiguo Camino Real del Perú, el trayecto que unía el Puerto de Buenos Aires con Córdoba y el Alto Perú). Hoy, se lo conoce como monte de los papagayos en Córdoba, y ahí se llevó a cabo el fusilamiento.


Los fusilados:

Santiago de Liniers (exvirrey)

Juan Gutiérrez de la Concha (gobernador de Córdoba)

Victorino Rodríguez (miembro del Cabildo)

Santiago Alejo de Allende (coronel de milicias)

Joaquín Moreno (oficial real)

El obispo Rodrigo de Orellana fue salvado de la ejecución por su condición religiosa, aunque fue enviado prisionero.

Liniers pidió mirar de frente a sus ejecutores sin vendaje en los ojos y dejó una carta escrita a sus hijos: “Les dejo mi honor intacto... Perdono a los que me han condenado y pido a Dios que me libre de las penas del purgatorio.”

French ordenó la descarga y Liniers no murió al instante, quedó agonizando en el suelo. El mismo French, se acercó y le aplicó el tiro de gracia.


-French regresó a Buenos Aires.

-El ejército del norte continuó camino, pero sin Ocampo y con Castelli al mando. 

- En 1861, los restos de Liniers y Gutiérrez de la Concha fueron identificados, exhumados y repatriados a España por disposición del gobierno español.

Panteón de Marinos Ilustres ubicado en la población militar de San Carlos, en San Fernando (Cádiz), España


Córdoba será el único, de los que no aceptaron a la Junta, que se termine anexando. Los demás, los perderemos para siempre.

«No se contempló en las personas de los delincuentes la calidad de sus empleos, ni sus antiguas consideraciones. La junta no puede dejar de escarmentar este atentado [...]. La ley es igual para todos, y la salud de la patria no puede sacrificarse a miradas personales... Sólo el temor del suplicio puede servir de escarmiento a los cómplices.»

Mariano Moreno, septiembre 1810


«La aprehensión de estos individuos y su triste fin causó un dolor general a todos los amantes de la patria... Liniers era un héroe popular por las Invasiones Inglesas, pero su conducta en Córdoba nos puso en la alternativa de morir nosotros o hacerlos morir a ellos. La junta juzgó indispensable su ejecución para contener a los demás enemigos.»

Cornelio Saavedra


«El fusilamiento de Liniers y sus compañeros infundió un terror saludable en los enemigos de la Revolución, pero a la vez dejó en el ánimo de muchos una impresión de horror que no se borró jamás. Se comprendió desde aquel momento que la contienda que empezaba no admitía término medio entre la victoria o el cadalso.»

José María Paz



viernes, 31 de julio de 2026

Quitar a España del medio entre las elites coloniales e Inglaterra: La revolución de mayo

 


Durante el SXIX, España impuso un monopolio comercial en sus colonias cuando no tenía la capacidad industrial para producir las manufacturas que ellas solicitaban. Por lo tanto, se las compraba a Inglaterra y las vendía más caro a sus colonias.  Lo mismo pasaba al revés, compraba las materias primas a sus colonias para luego ofrecérselas más caro a Inglaterra. 

Por ende, España se transformó en un peaje caro, innecesario y molesto entre las elites comerciales de América e Inglaterra. 

La idea de quitar a España del medio tuvo dos etapas con dos modos diferentes de hacerlo, porque justo en ese momento, hubo un cambio de paradigma imperial a nivel mundial.

La primera etapa fue cuando España e Inglaterra eran enemigos (hasta 1808) y el modo de esa época era la conquista / invasión militar directa/ colonia. (Imperialismo formal)

La segunda etapa fue cuando España e Inglaterra eran Aliados (1808-1814) y el modo de esa época era incitar/apoyar/ financiar/guiar revoluciones autóctonas para que ellas mismas declaren su independencia y luego se conviertan en socios comerciales. (Imperialismo informal) 

En Buenos Aires tuvimos las dos experiencias: Las invasiones inglesas (1806-1807) y la revolución de mayo (1810).

El momento vértice fue en 1808. Los ingleses (al mando del futuro Duque de Wellington) estaban preparando una invasión militar en Caracas y el Rio de la plata (por lo tanto, íbamos a tener una tercera invasión inglesa). Esto lo iban a hacer con el apoyo de Francisco de Miranda para poder convencer a las elites locales de alzarse contra los españoles. Este modo era una especie de traspaso entre el imperialismo formal e informal. 

A punto de zarpar la flota, Francia invade España y ésta se transforma en aliado de Inglaterra. La invasión militar se cancela y esas tropas fueron enviadas a Portugal para dar comienzo a la guerra de independencia española contra Francia.

Al no ser más enemigos, los ingleses tuvieron que anexar las colonias españolas con el modo de imperialismo informal.

La primera etapa se llevó con éxito, las elites lograron llevar a cabo la revolución y echar a las autoridades políticas españolas. Pero la segunda etapa, enfrentarse militarmente a España, generó derrotas que implicaron el riesgo de que todo se perdiera. (Huaqui 1811).

El problema era que los criollos no contaban prácticamente con oficiales de carrera, los oficiales en esas primeras batallas eran sólo españoles. Nosotros teníamos abogados, como Belgrano y Castelli, dirigiendo nuestros ejércitos. 

(Belgrano fue nombrado General por la primera junta en septiembre de 1810. En 4 meses pasó de ser abogado a General del ejército, cuando sólo el 5% de los oficiales de carrera lo logra después de 35 años de carrera ininterrumpida.)

Había que enviar oficiales urgentes, pero como no querían enviar oficiales ingleses, porque eran “aliados” de España, se comenzó a reclutar oficiales que hayan estudiado en las academias europeas pero que hayan nacido en América.

Miranda llevó a cabo esa búsqueda con ayuda de los ingleses, donde convencieron a oficiales a regresas a esas lejanas tierras que los vieron nacer, para formar, capacitar y dirigir a las nuevas tropas.  La operación secreta tuvo sede en Londres, donde se los reclutó, se los liberó de la cárcel (Zapiola), se los hospedó, se los ayudó con la documentación y pasajes y se les financió el viaje de 1812 a Buenos Aires en la fragata George Canning. 

Aquellos oficiales fueron:

-El egresado de la Real Academia de Guardiamarinas de Ferrol / Cádiz y nacido en Buenos Aires, el alférez de navío José Matías Zapiola.

-El egresado del Regimiento de Carabineros Reales (España) y nacido en Santo Ángel Custodio (Brasil), el Oficial de Caballería, Carlos María de Alvear.
-El egresado del Regimiento de Infantería de Murcia (España) y Seminario de Nobles de Madrid y nacido en Yapeyú, el teniente coronel, José de San Martín.

El efecto pinza, Bolívar por el norte y San Martin por el sur, (ambos compañeros de la Logia Lautaro de Miranda), tuvo éxito y la última batalla contra el ejército español fue en 1824. 

Ese mismo año, Inglaterra reconoció rápidamente a los nuevos países de América dando comienzo al comercio legal entre ambos. De esa manera, evitó que España intente recuperarlas, ya que implicaría interceder en el comercio británico teniendo que asumir las consecuencias.




lunes, 29 de junio de 2026

Las huelgas históricas - Las pésimas condiciones laborales, la inclusión política y el miedo a la revolución.



El modelo agroexportador trajo una explosión económica en la Argentina. La demanda mundial crecía exageradamente. Eso, implicó capturar más tierras (Campaña del desierto) y fomentar la inmigración como mano de obra barata.

Buenos Aires fue testigo de oleadas de inmigrantes que venían a buscar un mejor futuro. Consiguieron trabajo rápidamente pero no en las mejores condiciones, lo que fue llevando a la creación de sindicatos, huelgas y protestas en todo el país, pero principalmente en las ciudades puerto.

Las protestas estuvieron siempre, pero se empezaron a organizar y a ser más combativas desde el inicio del SXX. La FORA marcó el rumbo de tendencia anarquista.

Hay que entender, que el obrero no podía votar. No tenían un partido político que los representara. No lo hubo nunca desde que nació la Argentina. Es por eso, que la única manera de “participación política” era la Huelga. Que no sólo representaba al anarquista, representaba a todos los trabajadores. La diferencia, es que el anarquista inmigrante europeo ya tenía experiencia y el empuje de cómo llevarlo a cabo para lograr mejoras laborales en estas nuevas tierras con un naciente gobierno prospero.

La respuesta del gobierno siempre fue la mano dura. Huelga que había, muertos que aparecían. El miedo del gobierno era la revolución y/o fin del sistema vigente.

Van a ser cinco huelgas (y sus consecuencias) que lograron englobar a las demás generando un impacto mayor en la sociedad y la historia argentina.

La huelga de inquilinos de 1907
La Semana roja de 1909
La semana trágica de 1919
La Patagonia rebelde de 1921

Claramente, las condiciones laborales no eran las mejores y claramente la protesta llegó a un nivel tan elevado donde existía la posibilidad de un intento de golpe de estado como se estaba llevando en otros países. Es por eso, que el estado reprimió duramente y también forzó a las empresas y a los estancieros a mejorar sus condiciones laborales. De esa manera, los trabajadores lograron sus exigencias y el estado/ burguesía evitó una potencial inestabilidad en su sistema vigente.




jueves, 26 de febrero de 2026

"SPENCER" (2021)

 





La película se basa en los últimos días de convivencia entre Diana y la familia de su esposo, Carlos. Centrándose en la tensión que llevará al quiebre definitivo de la princesa con la realeza inglesa.

Este conflicto sólo la vamos a ver desde la perspectiva de Diana en toda la película. Y esto es muy interesante, porque da la sensación de que Diana estuviera sola en este gran castillo. La familia real casi no aparece en la película, pero no porque no estuvieran en la casa, sino porque evitaban cruzarse con ella y viceversa.

No existen escenas de otros personajes hablando entre ellos, y menos, hablando de Diana. Por lo tanto, no tenemos ninguna referencia de lo que los demás opinan sobre ella en ese momento tan conflictivo. Solo, a través del control que ejercían los empleados de la reina hacia Diana, podemos darnos cuenta de la postura de la misma: La perseguían para que se vistiera, para que bajara a cenar a tiempo, le clausuraban las ventanas, la perseguían en los campos y evitaban conversar con ella. Todos, menos su vestuarista Maggie. Ella era su confidente junto a sus hijos.

No solo la familia real es su enemigo, la comida también. Casi como un personaje más, la comida está muy presente en toda la película haciendo referencia a su pelea contra la bulimia. Diana lucha contra la Reina, Carlos, el mayordomo, la sopa, Camila y contra ella misma...

Intenta buscar refugio en su infancia.  A través de metáforas de su casa de la niñez y un abrigo de su padre, busca pequeñas caricias de felicidad pasada y explicaciones del presente.

Diana se da cuenta de que la ven bonita y tonta, como a los faisanes que crían sólo para poder cazarlos como protocolo de entretenimiento. Finalmente, entiende cual es el lugar que la familia real esperaba de ella, sin embargo, no los complacerá.  


Un excelente guion que utiliza varias metáforas y elementos de fantasía, pero que no llegan a ser abusivos, y ayudan a  describir el estado mental de Diana. 

La fotografía y la música son dos personajes principales más. Tomas muy cuidadas en los encuadres, composición, iluminación y colores. Y la música, que no es tradicional, termina envolviendo todo para que vaya en el mismo sentido.


martes, 14 de octubre de 2025

"Una batalla tras otra"

 




“Una batalla tras otra” es una película que nos deja en ridículo como sociedad a la hora de creer, que logrando imponer nuestra manera de ver las cosas, sólo así se hará “Justicia para todos”.

Una organización subversiva, intenta imponer su manera de ver la política migratoria utilizando la violencia y la clandestinidad ante un estado que también impone la suya utilizando los mismos métodos.

Estos extremos se representan en una mujer negra extremista revolucionaria y un coronel del ejército racista ultraderechista. Sus odios son tan grandes que se terminan convirtiendo en una mutua atracción sexual. Los extremos no suelen ser tan distintos entre sí como aparentan sus discursos. Hay algo en el odio, que los viste iguales.

El guion se centra en que estos opuestos podrían ser los padres de una niña. Una representación del concepto de que siempre aparece una nueva manera de ver las cosas. Porque la solución no es imponer una u otra (porque se basan en el odio), sino trabajar en una nueva con la esperanza de que sea más avanzada y conciliadora que las anteriores.

La película inicia como si estuviera por la mitad. No hay tiempo para presentaciones de personajes, contexto ni introducciones de espacio/tiempo. El director te obliga a prestar mucha atención desde el primer momento para poder entender lo que está pasando. Y esa manera de dirigir, la mantiene durante las 2 horas que dura la película.

Diálogos e imágenes fuertes que sólo grandes actores pueden llevar a cabo.

Se destacan los actores de reparto. Están al mismo nivel que los protagonistas. Quizás, porque los personajes secundarios, en este guion, tienen mucha importancia y son los que hacen girar la rueda de la historia para dejarles a los personajes principales el terreno llano para que continúen su camino. Son los verdaderos héroes.

La música es tan buena, que ocupa el lugar de un protagonista más. Composiciones e interpretaciones no tradicionales nos recuerdan lo importante de la música en el cine.

El director busca incomodar al espectador. Desde la dirección, los diálogos, las escenas fuertes, el humor ácido, la música. Uno nunca tiene tiempo de relajarse. Desde el comienzo, el espectador es empujado a un río donde se ve obligado a nadar en la corriente. Lo que la hace una excelente película, que no sólo nos recuerda el buen cine, sino que también, nos obliga a hacer una introspección como sociedad.