sábado, 17 de octubre de 2026

El Congreso de Tucumán y la caída del Poder Central (1816–1820)

 



1. El contexto geopolítico: De la frustración de 1813 a la crisis de 1815

La Asamblea del Año XIII no llegó a declarar la independencia debido al retorno de Fernando VII al trono español en diciembre de 1813. En Buenos Aires se prefirió adoptar una postura cautelosa para evaluar el nuevo escenario político, especulando con la posibilidad de negociar una emancipación diplomática en el marco de una España parlamentaria regida por la Constitución de Cádiz de 1812.

Sin embargo, el panorama geopolítico dio un vuelco drástico en perjuicio de las Provincias Unidas:

  • Mayo de 1814 – Restauración absolutista: Fernando VII desconoció la Constitución de 1812 y, mediante el golpe militar encabezado por el general Francisco Javier Elio, reasumió el poder absoluto. Con ello se esfumó la vía del diálogo y la metrópoli fijó como objetivo la reconquista intransigente de sus colonias.
  • Octubre de 1814 – Desastre de Rancagua: Las fuerzas realistas reconquistaron Chile, dejando a las Provincias Unidas amenazadas al otro lado de la cordillera de los Andes.
  • Diciembre de 1814 – Misión diplomática en Europa: Manuel Belgrano y Bernardino Rivadavia viajaron a Madrid y Londres en busca de respaldo político o mediación internacional. La misión fracasó ante el nuevo clima absolutista europeo.
  • Enero de 1815 – La desesperación del Directorio: Carlos María de Alvear envió sus célebres cartas a Lord Strangford y Lord Castlereagh ofreciendo un protectorado británico sobre el Río de la Plata. Aunque las misivas nunca se entregaron formalmente, evidenciaban la extrema gravedad del momento: la inminente expedición punitiva española, la pérdida del Alto Perú, el aislamiento frente a la Liga de los Pueblos Libres y la reconquista de Chile.
  • Agosto de 1815 – La Expedición Pacificadora: La Corona española envió al general Pablo Morillo al mando de más de 10.000 hombres. Aunque la fuerza estaba destinada originalmente al Río de la Plata, la caída de Montevideo en manos patriotas obligó a desviarla hacia Venezuela y Nueva Granada (Colombia), donde desató una sangrienta represión.
  • Septiembre de 1815 – El Congreso de Viena: Las potencias europeas consolidaron la Santa Alianza, condenando las ideas republicanas y respaldando las monarquías legítimas. Proclamar una república en América equivalía al aislamiento diplomático absoluto.
  • Junio de 1815 – El Congreso de Oriente: Meses antes de la convocatoria a Tucumán, la Liga de los Pueblos Libres (encabezada por José Gervasio Artigas) celebró el Congreso de los Pueblos Libres en Arroyo de la China, ratificando la independencia respecto de España y de cualquier otra potencia extranjera.
  • Noviembre de 1815 – La derrota de Sipe-Sipe: La sangrienta derrota de las tropas patriotas en el Alto Perú confirmó la tesis de José de San Martín: la vía terrestre a través del norte era inviable tanto para avanzar sobre Lima como para repeler a los españoles. La única alternativa estratégica era cruzar los Andes, liberar Chile y avanzar por mar hacia el Perú. Pero para liberar otros pueblos, era requisito indispensable proclamar primero la soberanía de una nación independiente.

Para 1816, la inmensa mayoría de los focos revolucionarios en Hispanoamérica habían sido sofocados. Las Provincias Unidas del Río de la Plata permanecían como el único baluarte libre del continente. Ante la inminencia de una ofensiva generalizada, la Logia Lautaro —y en particular figuras como José de San Martín, Manuel Belgrano y Martín Miguel de Güemes— exigieron la inmediata declaración de la independencia.

2. El Congreso General Constituyente de Tucumán (1816)

Antes de iniciar las sesiones, el Directorio tuvo que sellar el Pacto de los Cerrillos (22 de marzo de 1816) con Martín Miguel de Güemes, reconociéndolo como gobernador de Salta para pacificar el norte y asegurar la protección militar del Congreso.

Escudo del Congreso

El 24 de marzo de 1816 comenzaron formalmente las sesiones en San Miguel de Tucumán, elegida como sede para atenuar el resentimiento de las provincias hacia el centralismo porteño.

Representación por provincia:

  • Por Buenos Aires: Tomás de Anchorena, José Darragueira, Esteban Agustín Gascón, Pedro Medrano, Juan José Paso y Antonio Sáenz.
  • Por Córdoba: José Antonio Cabrera, Miguel Calixto del Corro, Eduardo Pérez Bulnes y Jerónimo Salguero de Cabrera.
  • Por Tucumán: Pedro Miguel Aráoz y José Ignacio Thames.
  • Por Salta: José Ignacio Gorriti y Mariano Boedo.
  • Por Catamarca: Manuel Antonio Acevedo y José Eusebio Colombres.
  • Por Santiago del Estero: Pedro Francisco de Uriarte y Pedro León Gallo.
  • Por Jujuy: Teodoro Sánchez de Bustamante.
  • Por Cuyo:
    • Mendoza: Narciso Laprida (presidente el día de la jura) y Tomás Godoy Cruz.
    • San Juan: Justo Santa María de Oro y Francisco Narciso de Laprida / Fray Justo Santa María de Oro.
    • San Luis: Juan Martín de Pueyrredón (designado luego Director Supremo) y Pedro Ignacio de Castro Barros / Pedro Mallea.
  • Por La Rioja: Pedro Ignacio de Castro Barros.
  • Por el Alto Perú (territorios bajo ocupación realista que enviaron representantes por su significación histórica y política):
    • Charcas (Chuquisaca): José Mariano Serrano.
    • Chichas: Pedro Ignacio Rivera.
    • Mizque: Pedro Ignacio de Castro y Calvo.

Provincias ausentes: Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y la Banda Oriental, alineadas en la Liga de los Pueblos Libres bajo la conducción de Artigas, rechazaron la convocatoria por su enfrentamiento político y militar con el Directorio centralista.


Casa de Tucuman


3. La Proclamación de la Independencia

El Congreso eligió como nuevo Director Supremo a Juan Martín de Pueyrredón, evidenciando la influencia de la Logia Lautaro.

El 9 de julio de 1816, bajo la presidencia de Narciso Laprida, el Congreso proclamó solemnemente la ruptura de los lazos coloniales:

«...es voluntad unánime e indudable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli.»

El 19 de julio, a propuesta del diputado Pedro Medrano, se aprobó en sesión secreta una enmienda estratégica para aventar las sospechas sobre negociaciones encubiertas con otras potencias, añadiendo al texto la cláusula:

«...y de toda otra dominación extranjera.»

Acta independencia en castellano y quechua

4. Las consecuencias inmediatas y la Guerra de Independencia

  • Agosto de 1816 – Invasión luso-brasileña: El Reino de Portugal, Brasil y Algarves invadió la Banda Oriental con el beneplácito tácito del Directorio porteño, que buscaba neutralizar el poder de Artigas aun a costa de perder la Provincia Oriental.
  • Enero de 1817 – El Cruce de los Andes: Con la legalidad política que le otorgaba el Acta de la Independencia de una nación soberana, San Martín inició la gesta libertadora al frente del Ejército de los Andes.
  • Febrero de 1817 – Traslado del Congreso: El Congreso mudó sus sesiones a Buenos Aires. La razón oficial fue el peligro que representaba la invasión española de Enero de 1817 en Salta que fue sofocada por Güemes ; sin embargo, en la práctica significó la subordinación del cuerpo legislativo a la elite centralista porteña.

5. La Constitución de 1819 y el colapso del Directorio

El 25 de mayo de 1819, el Congreso promulgó la primera Carta Magna de la región: la Constitución de 1819. Su estructura consagró un modelo abiertamente centralista:

  1. Centralización del poder: Concentraba las facultades políticas, fiscales y administrativas en el Ejecutivo con sede en Buenos Aires.
  2. Designación de mandatarios: El Director Supremo nombraba directamente a los gobernadores provinciales, suprimiendo la autonomía de las provincias.
  3. Ambigüedad institucional: Omitió definir taxativamente la forma republicana, dejando el marco abierto para las negociaciones monárquicas que el Directorio gestionaba en Europa (como la búsqueda de un príncipe francés o italiano).
Constitución 1819


6. El estallido federal y Cepeda (1820)

La Constitución fue rechazada unánimemente por las provincias. Los caudillos del Litoral, Estanislao López (Santa Fe) y Francisco Ramírez (Entre Ríos), movilizaron sus tropas hacia Buenos Aires.

Ante la emergencia militar, Pueyrredón renunció y fue reemplazado por José Rondeau, quien ordenó a los ejércitos nacionales intervenir en la guerra civil:

  • El Ejército de los Andes: San Martín desobedeció formalmente la orden del Directorio para priorizar la campaña libertadora del Perú y evitar el derramamiento de sangre entre compatriotas.
  • El Ejército del Norte: Durante su marcha hacia el sur, la fuerza acantonada en la posta de Arequito (8 de enero de 1820) se sublevó al mando de los oficiales Juan Bautista Bustos, Alejandro Heredia y José María Paz, negándose a combatir a las provincias hermanas.

Desprovisto del respaldo de los ejércitos regulares, Rondeau enfrentó a las fuerzas federales en la Batalla de Cepeda (1 de febrero de 1820), siendo derrotado en pocos minutos.

7. Desenlace: El Tratado del Pilar y la Anarquía del Año XX

Tras la victoria federal:

  1. Rondeau renunció al cargo y el Congreso Constituyente quedó disuelto para siempre.
  2. El 23 de febrero de 1820 se firmó el Tratado del Pilar entre Manuel de Sarratea (gobernador interino de la recién creada Provincia de Buenos Aires), Estanislao López y Francisco Ramírez.
  3. El acuerdo consagró el fin del Directorio, la caducidad de la Constitución de 1819 y el reconocimiento formal del sistema federal de gobierno.

A partir de este momento, cada provincia asumió su propia soberanía, iniciando el período conocido historiográficamente como la "Anarquía del Año XX" y dando paso a la etapa de las Autonomías Provinciales (1820–1852).

 Tratado de Pilar

 


San Martín a Tomás Godoy Cruz (12 de abril de 1816):

«¡Hasta cuándo esperamos declarar nuestra independencia! ¿No es una cosa insólita que tengamos bandera, escarapela, moneda y hagamos la guerra a un gobierno del que se dice dependemos? Que se diga que estamos en emancipación, pero no en independencia; esto me da la idea de un hijo que ha tirado una piedra a su padre (...) ¡Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas!»

 (24 de mayo de 1816):

«Que el Congreso declare la independencia cuanto antes. ¡Ojo! Que los enemigos no nos van a esperar. ¿Con qué derecho vamos a combatir si formalmente no somos una nación soberana?»

 (16 de julio de 1816, tras enterarse de la jura):

«Ha dado el Congreso el golpe magistral. ¡Al fin somos libres e independientes! Ya podemos presentarnos al mundo como una nación digna y soberana. Ahora nos toca sostenerla con las armas en la mano. Yo me hallo ocupado de lleno en los preparativos de la fuerza que ha de cruzar los Andes para llevar la libertad a nuestros hermanos de Chile.»

Carta al Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón (22 de julio de 1816):

«La independencia declarada por el Supremo Congreso es el paso más grande y glorioso que se ha dado en nuestra revolución. Sin ella, el ejército a mi mando no pasaba de ser una tropa de insurgentes; con ella, es el ejército regular de una República Soberana.»

Manuel Belgrano al Congreso de Tucumán (6 de julio de 1816):

«Aunque la resolución de las Provincias Unidas fue declarar la independencia, la situación en Europa exige modificar nuestras ideas sobre la forma de gobierno. En Europa se ha producido una mutación completa de ideas... así como el espíritu general de las naciones en años anteriores era republicano todo, hoy se trata de monarquizarlo todo. Una monarquía constitucional, llamando a la dinastía de los Incas, aseguraría la adhesión del interior y de las poblaciones indígenas, dándonos el reconocimiento de las potencias europeas.»

Belgrano a Bernardino Rivadavia (desde Europa, finales de 1815):

«En Europa todo se ha vuelto monárquico y absolutista. La idea de una República en estas latitudes es mirada con horror y desprecio por las potencias. Si queremos el reconocimiento de alguna nación poderosa, debemos pensar seriamente en adaptar nuestras instituciones a las formas que prevalecen en el mundo civilizado.»

Manuel Belgrano a José de San Martín (20 de julio de 1816):

«El Congreso ha hecho lo que debía: romper los lazos con España y con cualquier potencia. Mi propuesta de la corona incaica ha causado revuelo entre los diputados porteños, pero sostengo que es la única forma de unir al interior, integrar al pueblo indígena y dar una imagen de orden ante las potencias europeas.»

Artigas al Gobernador de Corrientes, Méndez (24 de julio de 1816):

«Nosotros ya proclamamos nuestra independencia en el Congreso de Arroyo de la China en 1815. Nada tenemos que esperar de Buenos Aires ni de un Congreso en Tucumán que no respeta el sistema federal ni la autonomía de los pueblos. Sin embargo, celebro que al fin se hayan decidido a romper con España, aunque temo que solo busquen cambiar de amo.

Tomas Anchorena a Juan Manuel de Rosas (1846, recordando las sesiones de 1816):

«Nos quedamos atónitos cuando oímos al general Belgrano proponer la coronación de un monarca de la casta de los Incas. Los diputados de Buenos Aires y algunos del interior nos mantuvimos firmes. Nos parecía un despropósito ridículo poner a un indio de la casta de los Incas a gobernar a un pueblo civilizado... Aprobamos la Independencia con entusiasmo, pero rechazamos de plano semejante forma de gobierno.»

Manifiesto del Congreso General Constituyente (Agosto de 1816):

«El estado peninsular era desesperado; el rey restablecido en su trono no nos ofrecía sino cadenas y cadalsos. No quedaba otro camino que el de la libertad absoluta. Ponderad la grandeza de este acto, ciudadanos: ya no tenéis dueños, ya no dependéis de nadie. Vuestro destino está en vuestras propias manos y en el valor de vuestros brazos.»

Alvear a Lord Castlereagh

"Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso".



lunes, 12 de octubre de 2026

Asamblea año XIII- El intento de Independencia frustrado por el retorno de Fernando VII (1813-1815)

 



La llegada de José de San Martín, Carlos María de Alvear y otros patriotas al Río de la Plata y la posterior fundación de la Logia Lautaro tenían como meta innegociable la declaración de la independencia. Ante la postura tibia y vacilante del Primer Triunvirato —y galvanizada por el inesperado triunfo de Manuel Belgrano en la Batalla de Tucumán—, la Logia ejecutó un golpe de Estado en octubre de 1812. No obstante, el nuevo gobierno provisional decidió conceder una última oportunidad al sistema institucional bajo una condición estricta: convocar de inmediato a una asamblea constituyente soberana que proclamara la independencia. Así fue como el Segundo Triunvirato dispuso la creación de la Asamblea del Año XIII, operando bajo la atenta tutela política de la Logia.

Los patriotas urgían por declarar la independencia porque esto le brindaría a Gran Bretaña el marco legal indispensable para comerciar formalmente y para legitimar los planes continentales de liberar a Chile y al Perú. A la par, una Constitución firme aportaría el orden interno necesario para frenar la creciente amenaza de guerra civil.

Las ciudades del interior elegían a sus representantes mediante un sufragio restringido, en el que solo participaban los "vecinos notables": hombres libres, propietarios, de holgada posición económica, prestigio social y arraigo local. Por su parte, la elite de Buenos Aires lograba filtrar la nómina final de diputados ejerciendo una fuerte presión e influencia sobre los cabildos encargados de organizar el proceso.

Diputados:

1. Buenos Aires

Por ser el centro político y financiero, Buenos Aires aportó una delegación numerosa e influyente, muchos de ellos miembros directos de la Logia Lautaro o afines a sus ideas centralistas:

• Carlos María de Alvear 

• Bernardo de Monteagudo 

• Juan José Paso

• Antonio Álvarez Jonte

• José Valentín Gómez

• Gervasio Antonio de Posadas

2. Córdoba

• Deán Gregorio Funes 

• Eduardo Pérez Bulnes

3. Tucumán

• Pedro Miguel Aráoz 

•  José Ignacio Thames

4. Salta

• Francisco de Gurruchaga

5. Cuyo (Mendoza / San Juan / San Luis)

•  Manuel Ignacio Molina (por Mendoza).

•  Agustín Delgado (por San Juan).

6. Catamarca y Santiago del Estero

• Dr. Manuel Antonio Acevedo (por Catamarca, sacerdote de gran trayectoria en los congresos patrios).

•  Pedro Francisco de Uriarte (por Santiago del Estero).

El caso de los diputados rechazados (Banda Oriental)

La Banda también eligió a sus representantes bajo las directivas de José Gervasio Artigas, pero sus diplomas fueron rechazados por la mayoría porteña de la Asamblea. Ellos eran:

•  Dámaso Antonio Larrañaga

• Felipe Cardoso

•  José Fructuoso Penco

•  Mateo Vidal

• Oroncio Gómez

Las sesiones comenzaron el 31 de enero de 1813 y, para junio, estalló el primer gran conflicto. Los diputados de la Banda Oriental se presentaron con un mandato redactado bajo la guía de José Gervasio Artigas: las célebres Instrucciones del Año XIII. El documento exigía tres condiciones innegociables:

1-Declaración inmediata de la Independencia respecto de la Corona española.

2-Organización Federal: Autonomía política y económica para cada provincia, delegando en el gobierno central únicamente la defensa y las relaciones exteriores.

3-Capital fuera de Buenos Aires: Traslado de la sede del gobierno central a un territorio neutral.

La Asamblea, dominada por la facción centralista de Carlos María de Alvear, rechazó de plano semejantes exigencias y expulsó a los enviados. Aquel choque entre Alvear y Artigas precipitó la conformación de la Liga de los Pueblos Libres y marcó el punto de no retorno en la fractura entre unitarios y federales en la historia argentina.

Caída de Napoleón y vuelta de Fernando VII

En paralelo, el dominio napoleónico en Europa comenzaba a derrumbarse. El 21 de junio de 1813 se libró la Batalla de Vitoria, el hito que marcó el inicio de la expulsión definitiva de los franceses de la península ibérica. A fines de ese año, las fuerzas de la Coalición cruzaron la frontera e invadieron el propio territorio francés.

Ante esta presión insostenible, en diciembre de 1813 Napoleón optó por firmar el Tratado de Valençay para liberar a Fernando VII y restituirle la corona española. Para mayo de 1814, el monarca ya había recuperado el trono e impuesto nuevamente el absolutismo, decidido y con sed de venganza por reconquistar sus dominios en América

La asamblea herida de muerte

La restauración de Fernando VII cayó como un jarro de agua fría en la Asamblea, obligando a sus integrantes a replantearse de inmediato la estrategia independista. No era lo mismo declarar la emancipación frente a una España ocupada y con su rey prisionero, que hacerlo ante un monarca legítimo, restablecido en el trono y con capacidad militar para enviar un ejército reconquistador.

En este nuevo mapa geopolítico, Gran Bretaña —aliada clave de España— no arriesgaría su diplomacia apoyando formalmente a las colonias insurgentes. Frente a este inminente peligro, la Asamblea optó por la prudencia táctica y mantuvo provisionalmente la "máscara de Fernando VII". Así, el regreso del absolutismo español obligó a posponer los dos grandes objetivos fundacionales de 1813: la declaración formal de la independencia y la sanción de una constitución.

La asamblea, prácticamente, dejó de sesionar en la asegunda mitad de 1814 y finalizó formalmente el 18 de abril de 1815 con la caída de Alvear como Director Supremo.

Logros:

  • Proclamó la teoría de la representación política.
  • Declaró el principio de la soberanía del pueblo.
  • Resolvió la libertad de las provincias rioplatenses.
  • Aprobó el uso de varios símbolos patrios:
  • Estableció el escudo nacional argentino.
  • Encargó la composición del Himno Nacional Argentino.
  • Autorizó el uso de la escarapela argentina.
  • Abolió el uso del escudo de armas reales de España.
  • Mandó a acuñar la primera moneda nacional en oro y plata en la Casa de la Moneda de Potosí.
  • Suprimió el uso de la efigie del rey de España sustituyéndola por el escudo nacional.
  • Declaró fiesta cívica al 25 de Mayo.
  • Dictó la llamada "libertad de vientres" de las esclavas, expresión que se usaba para decir que sus hijos e hijas nacerían libres, aunque ellas permanecerían esclavas.
  • Puso fin al tráfico de esclavos.
  • Eliminó los mayorazgos
  • Suprimió los títulos de nobleza.
  • Derogó el servicio personal de los indios: la encomienda, la mita y el yanaconazgo.
  • Libró a los indios de la obligación de pagar el tributo.
  • Abolió la Inquisición.
  • Determinó que la religión católica era el culto oficial del Estado.
  • Declaró la libertad de cultos.
  • Estableció el patronato.
  • Aprobó un estatuto reglamentario, que reemplazó al poder ejecutivo colegiado, el Triunvirato, por uno unipersonal, el Directorio.
  • Promulgó el Reglamento de Justicia, creando las Cámaras de Apelaciones.
  • Suprimió la práctica de la tortura y quemó los elementos de tortura en las plazas públicas.
  • Declaró una amnistía para los expatriados por causas políticas.
  • Proclamó la libertad de imprenta.
  • Ordenó realizar un censo nacional.
  • Otorgó franquicias para el comercio.


"actas correspondientes a las sesiones de la Asamblea General Constituyente de las Provincias Unidas del Rio de la Plata en el periodo 1813 – 1815"


viernes, 9 de octubre de 2026

La banda oriental de Artigas y la invasión lusobrasileña (1815-1820)


José Gervasio Artigas (1764–1850)


Artigas recupera Montevideo (1815)

El 23 de junio de 1814, el Directorio de Buenos Aires logró expulsar a los españoles de Montevideo. Sin embargo, la ciudad no fue entregada a los orientales dirigidos por Artigas, a pesar de que así se había acordado. Posadas decidió colocar allí a un gobernador designado por Buenos Aires. De este modo, comenzó una nueva etapa en la que Montevideo quedó bajo el control del Directorio porteño, de orientación centralista, mientras permanecía rodeada por la Banda Oriental, que respondía al proyecto federal de Artigas.

El Directorio veía en Artigas a un líder con un creciente poder político y militar en la Mesopotamia, y consideraba que sus intenciones podían poner en riesgo la unidad de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Por este motivo, se negó a entregarle Montevideo con facilidad, ya que buscaba mantener el control sobre una ciudad estratégica y evitar que Artigas ampliara su influencia en la región

La situación se volvió cada vez más tensa y comenzaron a producirse enfrentamientos militares entre las fuerzas antigüistas y las del Directorio, hasta llegar a la batalla de Guayabos, el 10 de enero de 1815.

El ejército oriental estaba al mando de Fructuoso “Frutos” Rivera, quien sería posteriormente el primer presidente de Uruguay. Contaba con alrededor de 1.500 hombres y tenía como principal fortaleza a la caballería gaucha, caracterizada por su gran movilidad y su conocimiento del terreno. Sin embargo, carecía de artillería.

Por su parte, las fuerzas del Directorio estaban comandadas por Manuel Dorrego y contaban con unos 800 hombres y cuatro cañones pequeños. Entre sus tropas se encontraban los Granaderos a Caballo, dirigidos por un joven Juan Lavalle

Tras un repliegue táctico inicial, Rivera logró que Dorrego iniciara su persecución a través de un terreno irregular y desfavorable. Cuando las fuerzas del Directorio se alejaron de sus cañones, soldados de infantería ocultos entre los cañaverales aparecieron de manera sorpresiva y abrieron fuego a quemarropa. La maniobra tomó por sorpresa a las tropas de Dorrego, que no esperaban aquella emboscada. Triunfo total para Artigas.

El 25 de febrero de 1815, el Directorio entregó Montevideo a los antigüistas. De este modo, la Banda Oriental quedó libre tanto de la dominación realista como del control centralista de Buenos Aires.

La derrota del Directorio significó un importante impulso para el movimiento federal. En poco tiempo, las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes y la Banda Oriental se sumaron al proyecto político impulsado por Artigas. Córdoba, por su parte, mantuvo una relación más cercana a la alianza que a una adhesión plena. De esta manera, Artigas amplió rápidamente su influencia y pasó a ser reconocido como el “Protector de los Pueblos Libres”.

Ante el avance del federalismo, Alvear envió un ejército para enfrentarlo, bajo el mando del coronel Ignacio Álvarez Thomas. Sin embargo, al llegar al paraje de Fontezuelas, Álvarez Thomas, respaldado por parte de la oficialidad y por tropas como las comandadas por Eustaquio Díaz Vélez, se negó a marchar contra las provincias del Litoral.

Este levantamiento dio inicio al Motín de Fontezuelas, el 3 de abril de 1815. El movimiento provocó la caída de Alvear, quien, al quedarse sin apoyo político y militar, se vio obligado a renunciar el 15 de abril de 1815 y posteriormente marchó al exilio. Y también, se dio por finalizada la asamblea del año XIII.


El Congreso de oriente y la creación formal de la Liga federal o Pueblos libres.



Se llevó a cabo el 29 de junio de 1815 en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), bajo la conducción de José Gervasio Artigas. El objetivo fue organizar institucionalmente a la Liga Federal y acordar las bases para una negociación de paz y confederación con el nuevo Directorio de Buenos Aires.

Participaron representantes de varias provincias y territorios vinculados a la Liga Federal, entre ellos: Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe y Córdoba.

·         Declaración de Independencia: La postura historiográfica artiguita sostiene que en este congreso las provincias aliadas ratificaron formalmente la independencia de España y de todo otro poder extranjero, un año antes del Congreso de Tucumán.

·         Autonomía provincial y sistema confederado: Cada provincia conservaba su soberanía, libertad y gobierno propio, delegando solo tareas comunes de defensa exterior y comercio general.

·         República democrática: Profunda oposición a cualquier forma de monarquía o centralismo autocrático.

·         Proteccionismo económico: En contraste con el librecambio absoluto promovido por Buenos Aires (que arruinaba las economías artesanales y regionales del interior), el artiguismo propuso aranceles aduaneros protectores para fomentar la producción local, el Reglamento Aduanero de 1815 y la libre navegación de los ríos interiores para todas las provincias.

·         Reforma agraria ("Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados" de 1815): Fue la medida más revolucionaria del período. Estableció la confiscación y el reparto de tierras de los "emigrados, malos europeos y peores americanos" (realistas o enemigos de la causa) entre los más necesitados, bajo la célebre premisa de que "los más infelices sean los más privilegiados", priorizando a negros libres, zambos, indios y criollos pobres.

·         El sistema ideado por Artigas planteaba que la futura nación a concebir debía estar compuesta por provincias autónomas, ligados por pactos interprovinciales.

 

El 24 de marzo de 1816 se da inicio el congreso de Tucumán y es elegido Pueyrredón como Director supremo. Pueyrredón no aceptó las condiciones de la liga federal, lo que reanudo la guerra civil y no fueron invitados al congreso de Tucumán. La prioridad de Pueyrredón era la declaración de independencia, la constitución y el cruce de los andes.

 

La Invasión del nuevo Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves ocasiona el fin del sueño artiguista (1816-1820)




El anhelo portugués y la creación del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves 

El interés de Portugal por la Banda Oriental se remontaba a varios siglos. La región constituía un espacio fronterizo en disputa entre las coronas de España y Portugal, cuya expansión ultramarina había sido inicialmente delimitada por el Tratado de Tordesillas. Portugal fundó Colonia del Sacramento en 1680, frente a Buenos Aires, y posteriormente intentó establecer posiciones militares en el área de la actual Montevideo. En 1723, los portugueses iniciaron allí la construcción de una fortificación, pero los españoles terminaron imponiéndose y consolidando su presencia en la zona. La creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 reforzó aún más la posición española.

Portugal volvería a tener la posibilidad de avanzar sobre la Banda Oriental después de las guerras napoleónicas. La instalación de la Corte portuguesa en Río de Janeiro en 1808 había convertido a Brasil en el centro efectivo de la monarquía portuguesa. Tras la derrota de Napoleón y en el contexto de la reorganización política europea impulsada por el Congreso de Viena, el príncipe regente Juan tomó una decisión fundamental: el 16 de diciembre de 1815 creó el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves. Brasil dejó formalmente de ser una colonia y pasó a constituir un reino dentro de la monarquía portuguesa.

Esta transformación le otorgó un nuevo marco institucional para proyectar el poder portugués en América. La intervención militar sobre la Banda Oriental podía presentarse ahora como una acción de la propia monarquía portuguesa desde su territorio brasileño, y no como una operación emprendida por una colonia contra los territorios de otra monarquía.

Pocos meses después, el 20 de marzo de 1816, murió la reina María I en Río de Janeiro. Su hijo, el príncipe regente Juan, pasó a ejercer la soberanía como Juan VI de Portugal.


Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves


Juan VI



La circunstancia para la invasión

En 1816, Portugal aprovechó la derrota de Buenos Aires ante Artigas como una excusa para "pacificar" la zona frente a la "amenaza revolucionaria" de Artigas y la incapacidad de las provincias unidad de hacerse cargo.

La invasión fue bien vista por:

Congreso de Viena:

El proyecto republicano y federal de José Gervasio Artigas era visto las potencias de la Santa Alianza como una amenaza radical ("jacobina" y “napoleónica”) para el orden social de la región.

Inglaterra:

El propio ejército portugués enviado a invadir la Banda Oriental (la División de Voluntarios Reales) había sido creado, armado y adiestrado por oficiales ingleses como el mariscal William Carr Beresford, con pertrechos y financiamiento británico durante la Guerra Peninsular. La royal navy, que dominaba los mares del sur y el rio de la plata, no intervino a los barcos logísticos de Portugal.

Provincias unidas del rio de la plata:

Pueyrredón negoció con los portugueses. Aceptó de hecho la ocupación siempre que las tropas lusitanas se limitaran a la Banda Oriental y no cruzaran el río Uruguay.

El objetivo del Directorio era, que mientras Artigas combatía a los portugueses en la frontera norte,  atacarían a las provincias federales de Santa Fe y Entre Ríos. De esa manera, forzaría a las fuerzas federales a pelear en dos frentes: contra los unitarios y los portugueses.

«V.E. se dice neutral en una causa que es de toda la América. ¿Cómo es posible ver impasible a un ejército extranjero invadir nuestro suelo, devastar nuestras campanas y masacrar a nuestros paisanos? La neutralidad en este caso no es más que una traición disimulada a la causa de la libertad... Sientan V.E. y ese gobierno el peso de la responsabilidad histórica si dejan perecer a la Banda Oriental bajo las garras del despotismo lusitano.»

(Artigas a Pueyrredón, 1817)

 

«¿Con qué derecho V.E. habla de unión y de fraternidad mientras envía sus tropas a invadir a los pueblos hermanos de Santa Fe y Entre Ríos? Mientras yo combato con mis escasos hombres al invasor portugués, V.E. nos apuñala por la espalda dividiendo nuestras fuerzas. V.E. es el único responsable de los males que afligen a la patria... ¡Insolente! ¿Piensa V.E. que los orientales nacimos para ser vasallos de Buenos Aires o de Río de Janeiro?»

(Artigas a Pueyrredón, carta del campamento de Purificación, 1817)

 

«V.E. me pide auxilio de armas y tropas, pero olvida que se halla en abierta rebelión contra la autoridad suprema de las Provincias Unidas. ¿Cómo puede exigir que el Gobierno ponga sus recursos en manos de quien niega la obediencia al Congreso y divide la fuerza nacional? Reconozca V.E. la autoridad del Gobierno central, sométase a la Constitución que la Nación se dé, y todas las fuerzas del Estado marcharán a expulsar al invasor de la Banda Oriental.»

Carta de Pueyrredón a Artigas (Buenos Aires, 1817)

 

«La expedición portuguesa marcha decidida sobre la Banda Oriental. Este Gobierno no busca una guerra contra las Provincias Unidas, sino destruir la influencia nefasta de Artigas, que infecta estas fronteras con sus doctrinas disolventes. Si el Gobierno de Buenos Aires sabe conducirse con neutralidad y destreza, la presencia de Lecor en Montevideo servirá para desembarazarse de un enemigo temible y restablecer la tranquilidad en el Litoral.»

Informe confidencial de Manuel J. García al Directorio (Río de Janeiro, 1816)

 

«El Directorio debe convencerse de que los pueblos no son esclavos de sus caprichos... Si V.E. desea sinceramente la paz y la unión, no me proponga condiciones que ultrajan la dignidad de los pueblos libres. La soberanía de los pueblos no se negocia ni se vende por un puñado de fusiles.»

(Artigas a Pueyrredón, noviembre de 1816)

 

Pueyrredon


Finalmente, en agosto de 1816, las tropas portuguesas invadieron la Banda Oriental con un contingente de 12.000 hombres, más de 10 piezas de artillería y apoyo naval. En contraste, el ejército de Artigas contaba con apenas la mitad de efectivos, carecía prácticamente de artillería y no disponía de apoyo naval.

Aunque los portugueses tomaron Montevideo el 4 de enero de 1817, la resistencia continuó mediante tácticas de guerrilla lideradas por Fructuoso Rivera, Juan Antonio Lavalleja, Fernando Otorgués y el propio Artigas. Esta lucha se sostuvo —sin el respaldo de Entre Ríos, Santa Fe ni Buenos Aires— hasta la decisiva Batalla de Tacuarembó, librada el 22 de enero de 1820.




 

1820: el final de Artigas

La derrota de Artigas en Tacuarembó ante los portugueses fue total. Privado de su ejército y recursos, su única esperanza residía en una intervención milagrosa de sus aliados, Francisco Ramírez y Estanislao López; sin embargo, estos se hallaban ocupados combatiendo al Directorio.

El 1 de febrero de 1820 se libró la célebre batalla de Cepeda, en la cual Ramírez y López derrotaron a las fuerzas de José Rondeau. Con este triunfo, los caudillos federales doblegaron el centralismo del Directorio, lo que marcó el fin de dicho gobierno y del Congreso de Tucumán (el cual había sancionado la impopular constitución unitaria de 1819).



Tratado del Pilar

- Promulgaba la paz y la federación de las provincias como el sistema de organización política para todo el territorio.

- Establecía la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay

-Postergaba cualquier acción militar abierta o declaración de guerra contra el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarbes.


El final

Para Ramírez y López, la prioridad era vencer al Directorio para poder comenzar a comercial bajo el modelo federal después de tantos años de guerra. No querían comenzar otra campaña costosa, larga y ante un rival superior como era el reino de Portugal y Brasil.

«Compatriotas: La guerra continua ha arruinado nuestros campos y deshecho nuestras familias. Hemos vencido al centralismo en Cepeda y le hemos dado a la Patria la paz que necesitaba sobre las bases del sistema federal. Sin embargo, el General Artigas, ciego en su empeño, nos exige continuar una contienda interminable que terminaría por sepultar a Entre Ríos en la miseria. [...] Mi deber es asegurar la existencia de este pueblo. La patria exige orden, trabajo y constitución; no la guerra perpetua.»

Proclama de Francisco Ramírez a los entrerrianos (Paraná, 1820)

«Santafesinos: La tiranía del Directorio ha caído para no levantarse más. En las pampas de Cepeda hemos hecho valer el derecho sagrado de los pueblos a gobernarse por sí mismos. Con el Tratado del Pilar aseguramos nuestra autonomía, la libre navegación de nuestros ríos y la pronta reunión de un Congreso Federal. [...] No hemos olvidado la suerte de los hermanos orientales, pero solo con provincias organizadas y en paz podremos ser fuertes frente a las agresiones extranjeras.»

Manifiesto de Estanislao López al pueblo de Santa Fe (Febrero de 1820)

Al enterarse de que Ramírez y López se habían aliado con Buenos Aires, Artigas sintió una profunda traición. Convencido de que habían postergado la lucha fundamental contra Portugal, decidió enfrentarlos militarmente.

«Usted me llama traidor, General, porque firmé la paz en el Pilar. Pero traición hubiera sido seguir desangrando a mis paisanos para sostener un mando que V.E. ya no puede ejercer con eficacia sobre el territorio oriental. Si V.E. insiste en traer la guerra a Entre Ríos, nos encontrará con las armas en la mano defensoras de nuestro suelo y de nuestros hogares.»

Carta de Ramírez a Artigas al estallar la contienda civil (Junio de 1820)

 

Los enfrentamientos se desarrollaron a lo largo de tres combates: la batalla de Las Guachas (13 de junio), la de Las Tunas (24 de junio) y la de Cambay (20 de septiembre de 1820). Para confirmar las sospechas de Artigas, las fuerzas de Ramírez recibieron el apoyo de la artillería de Buenos Aires, que se encontraba bajo el mando de Lucio Mansilla.

A pesar de haber obtenido un triunfo inicial en Las Guachas, Artigas fue derrotado en los encuentros sucesivos, lo que lo vio obligado a exiliarse en el Paraguay, de donde nunca más regresó.

La Banda Oriental quedó por completo bajo el dominio del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves bajo el nombre de Provincia Cisplatina.



Bandera Provincia Cisplatina.