martes, 18 de agosto de 2026

La resistencia al poder de la Primera Junta. Parte 2: Paraguay y la subestimada anexión.

 


Al igual que cualquier territorio fértil que descansa sobre las costas del imponente, transitado (y con salida directa al Atlántico) Río Paraná, Paraguay no necesitaba de la tutela de nadie. Soñaban con poder aprovechar su ubicación y comerciar sus productos estrella (tabaco y Yerba) directamente con el resto del mundo sin intermediarios que le exijan comisiones.
Ante la revolución de mayo, al gobernador español de Paraguay (Velasco y Huidobro), no le quedó otra que formar ejércitos criollos (ya que no tenía tropas españolas) para rechazar el intento de incorporación de la Junta rebelde de Buenos Aires. Logró rechazarla, pero al mismo tiempo armó al pueblo que soñaba con su libertad.
Fueron los mismos paraguayos los que expulsaron a las Provincias Unidas y a la corona española en tan sólo dos meses. 

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José de Espínola y Peña era un funcionario y militar paraguayo que vivía teniendo problemas con el Cabildo de Asunción por su despotismo y malos tratos. Nadie lo quería. 

Cuando el gobernador, Velasco y Huidobro, le quitó su cargo, Espínola y Peña viajó a Buenos Aires para intentar hablar directamente con el virrey y lograr recuperarlo.

Al llegar, justo cuando se instaló la Primera Junta, aprovechó el cambio de gobierno para presentarse como una "víctima del régimen colonial". Ofreció sus servicios a los revolucionarios porteños, lo que llevó a la Primera Junta a cometer el error de nombrarlo su emisario en el Paraguay.

El 21 de junio de 1810 lo mandaron al Paraguay para exigir su anexión. 

El gobernador lo recibió con profunda desconfianza y un rechazo inmediato a la medida. A tal punto, que ordenó arrestarlo (logró escaparse y volvió a Buenos Aires).

Asunción convocó un Congreso General del 24 de julio de 1810, donde se juró fidelidad al Consejo de Regencia de España y se rechazó formalmente la autoridad de Buenos Aires.

Velasco y Huidobro sabía que la nueva junta iba a mandar un ejército, y al no poseer ningún soldado español, ordenó el reclutamiento de criollos. Los líderes fueron los paraguayos Fulgencio Yegros y Pedro Juan Caballero.

El 13 de agosto de 1810 llegó la noticia del rechazó en Paraguay y la junta ordenó el envío de un ejército. Volvieron a cometer el error de volver a confiar en Espínola y Peña enviándolo a   Paraguay como espía para realizar inteligencia.  

Su informe fue tan malo, que la conclusión era que el pueblo paraguayo iba a apoyar al ejército de la Junta. Es por este motivo, que la campaña al Paraguay se pensó más como una avanzada política que iba a tener el apoyo del pueblo. Casi una misión pacífica. Y mandaron lo peor del ejército (soldados sin instrucción, sin ropa, con lanzas) y pusieron a Belgrano de líder, un abogado. El ejército fuerte y los mejores militares estaban pensados para la campaña de Córdoba-Alto Perú, donde sabían que iba a haber resistencia, y además, era el acceso a las minas de plata de Potosí.


El 26 de septiembre de 1810 partió el ejército de Belgrano con la siguiente cúpula:

-Jefe al mando: Belgrano

-Segundo al mando: teniente coronel Machain (Militar paraguayo)

- Tercero al mando: Álvarez Thomas

-Capitán de Artillería: Bartolomé Mitre y Martínez Oficial de origen español fiel a la Junta de Buenos Aires (abuelo del futuro presidente argentino Bartolomé Mitre)

-Juan Ramón Balcarce: Oficial veterano de las Invasiones Inglesas.


Estaba conformada por:

1. Infantería (El núcleo combatiente)

Regimiento de Patricios (Sexto Batallón): La unidad más veterana e instruida, formada por milicianos criollos de las Invasiones Inglesas al mando del capitán Gregorio Perdriel.

Blandengues de la Frontera: Cuerpos originalmente destinados a la caballería de frontera que fueron reconvertidos e instruidos a toda prisa como batallón de infantería.

Granaderos y Cazadores de Fernando VII: Pequeñas compañías de infantería ligera de línea.

Miñones de Cataluña y Batallón de Pardos y Morenos: Piquetes de milicianos que se integraron a la columna durante la marcha.

2. Caballería

Blandengues y Dragones de la Patria: Encargados de las tareas de vanguardia, exploración y protección de los flancos bajo el mando del mayor Juan Ramón Balcarce.

Milicianos locales: Contingentes de paisanos armados a caballo que se incorporaron en la Mesopotamia (muchos al mando de líderes locales como Tomás de Rocamora), aunque con escasa disciplina y formación militar.

3. Artillería

Real Cuerpo de Artillería: Dirigido por el capitán Bartolomé Mitre y Martínez (abuelo del expresidente argentino).

Parque de armas: Contaba únicamente con 6 cañones ligeros (piezas de 2, 4 y 8 libras) y 2 obuses, con dotaciones de proyectiles y pólvora muy limitadas.


Era una fuerza pequeña, improvisada y heterogénea que varió entre los 200 hombres iniciales y un máximo de 950 a 1100 efectivos acumulados a lo largo de su marcha. 

A diferencia del Ejército del norte, ellos no avanzaron por un camino real, sino, por la estepa pura de la Mesopotamia. Caminaron descalzos por barro y cruzaban ríos a nado. 


Carta de Belgrano antes de ingresar al Paraguay:

Campamento de Candelaria, 6 de diciembre de 1810

Al Señor comandante de la Campaña del Paraguay, Don Pablo Thompson:

"Señor comandante:

Traigo la paz, la unión y la amistad en mis manos para los que me reciban como deben; del mismo modo traigo la guerra y la desolación para los que no aceptaren aquellos bienes. 

V.S. y las tropas de su mando no deben dudar que el objeto de las de la Excelentísima Junta Provisoria Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, que vienen bajo mi mando, no es otro que auxiliar a sus hermanos del Paraguay para que salgan de la opresión en que los tienen los enemigos de la patria.

Espero que V.S., penetrado de estos sentimientos, acordará la suspensión de armas en tanto que se reciben las contestaciones de esa Capital, evitando así el efugio de la sangre de nuestros hermanos.

Dios guarde a V.S. muchos años." 

Manuel Belgrano 


Combate de Campichuelo (19 de diciembre de 1810)

Cruce del río Paraná para entrar a Paraguay. (Hoy, ciudad de Encarnación, frente a Posadas)

Victoria patriota. Permitió al ejército de Belgrano establecer una cabeza de playa e iniciar la marcha hacia Asunción.  Y los paraguayos, pudieron encontrar al ejército invasor, estudiarlos y seguirlos para hacer inteligencia y armar la batalla principal.

Batalla de Paraguarí (19 de enero de 1811) La batalla principal

Cerca de Asunción, Belgrano se encuentra con un ejército de 7000 hombres mientras él tenía 1000. Derrota aplastante. 

Detalle: El gobernador español Velasco huyó pensando que la batalla estaba perdida.  Tomaron la dirección los criollos paraguayos Fulgencio Yegros, Manuel Atanasio Cabañas y Juan Manuel Gamarra y son los que ganan la batalla.

Batalla de Tacuarí (9 de marzo de 1811)

Al perder en Paraguarí, Belgrano se repele y arman unas trincheras sin cruzar el rio. Vuelven a perder.

Detalle: La capitulación fue honorífica. Cabañas aceptó la rendición de Belgrano con condiciones generosas: las tropas porteñas se retiraron al sur del río Paraná conservando sus armas y honores militares a cambio de evacuar la provincia. (Lo mismo va hacer Belgrano en la batalla de Salta)


Carta de Belgrano a Manuel Cabañas (9 de marzo de 1811)

Al Señor comandante en Jefe de las Tropas del Paraguay, Don Manuel Cabañas:

"Señor Comandante:

Las armas de las Provincias Unidas de la Plata que han venido a mi mando no han tenido por objeto conquistar al Paraguay, sino auxiliarlo para sacarlo de la opresión y del yugo de los tiranos que lo sojuzgan.

Si las circunstancias de las armas no nos han favorecido en este día, nada me resta que hacer sino proponer a V.S. que, si está dispuesto a suspender las hostilidades y a que nos entendamos francamente sobre el modo de acordar la paz y la concordia entre hermanos que no deben jamás combatir entre sí, yo estoy pronto a hacerlo por mi parte, retirando mis tropas a la otra banda del Paraná.

Dios guarde a V.S. muchos años."

Respuesta de Manuel Cabañas a Belgrano (9 de marzo de 1811)

Al Señor General Don Manuel Belgrano:

"Señor General:

Las generosas proposiciones que V.S. me hace en su oficio de esta fecha son tan conformes a la humanidad y a los sentimientos que deben animar a dos pueblos hermanos, que no puedo menos que aceptarlas con la mayor satisfacción.

Quedan desde este momento suspendidas las hostilidades. V.S. podrá emprender su retirada en la forma que acordemos, seguro de que el ejército de mi mando sabrá respetar el valor y las virtudes de las tropas que V.S. tan dignamente comanda.

Dios guarde a V.S. muchos años."

Manuel Cabañas





Gen de la independencia paraguaya

Esa victoria fue el gen de la independencia paraguaya, al igual que nos pasó a nosotros con las invasiones inglesas, los paraguayos comprobaron que el poder real residía en sus propias armas.  Dos meses después, desplazaron al gobernador con un golpe militar. 

El 12 de octubre de 1813 declararon su independencia (la primera de américa del sur) y ese mismo día se firma un tratado de paz y comercio con las provincias unidas.

Juicio y absolución de Belgrano por la derrota

El 6 de junio de 1811 la Junta Grande suspendió a Belgrano de sus cargos militares y le ordenó someterse a un sumario e investigación oficial. Sorprendentemente para sus detractores, ningún oficial ni soldado presentó cargos contra él. 

La sentencia y absolución fue el 9 de agosto de 1811. Ante la ausencia total de pruebas de negligencia, cobardía o impericia, el gobierno publicó el dictamen:

«Se declara que el General Don Manuel Belgrano se ha conducido en el mando de aquel ejército con un valor, celo y constancia dignos del reconocimiento de la patria; en consecuencia, queda libre de todo cargo y en el pleno goce de sus honores y grados militar...»

El gobierno, por un lado, entendió que no era su culpa, y por otro, necesitaba que vaya urgente al Alto Perú que era el objetivo más importante. Allí, se encontraría con sus victorias históricas en la batalla de TUCUMAN y SALTA.


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