jueves, 5 de octubre de 2023

El pánico de 1890, la Revolución del Parque y la estrategia de Roca para evitar mayores consecuencias políticas.



Revolucionarios de la Unión Cívica armados 



“Los partidos políticos, siempre que no salgan de la órbita constitucional y no degeneren en partidos revolucionarios, pueden estar tranquilos y seguros de que su acción no será limitada ni coartada por mi gobierno.” (Roca 1881)

En 1880, la Argentina tenía todo para crecer y lograr ser un país exportador de carnes y cereales. Es por eso, que capitales ingleses apuestan a nuestro naciente país y prestan dinero para construir trenes, puertos y demás.

La idea de que los productos de Argentina iban a ser un gran negocio, generó una especulación financiera y cada vez más entidades prestaban dinero al gobierno de Roca.

Pero hubo un problema, a mediados de 1889, Europa se había recuperado de la crisis de 1873 y los precios internacionales de nuestras exportaciones comenzaron a bajar, y además, no pudimos lograr que las exportaciones crezcan al mismo ritmo que las importaciones.

Se gastaba más dinero en las importaciones que lo que nos generaba de ganancias las exportaciones. Argentina se apuró, porque sí logramos generar grandes ganancia de las exportaciones pero recién a partir de 1894. Se tardaba más en construir trenes de lo que pensábamos.

Roca y el presidente Celman


La crisis económica creó un pánico entre los ahorristas que comenzaron a retirar sus depósitos de los bancos que terminan quebrando.

Crecieron los niveles de desempleo, huelgas y el malestar por el fraude electoral.

Las masas reaccionaron ante al gobierno de Celman y crearon la Unión Cívica con Leandro N. Alem, Aristóbulo del Valle y Bartolomé Mitre a la cabeza.



La Unión Cívica organizó un levantamiento a lo largo del país. Terminó siendo conocido como “La Revolución del Parque”. A pesar de fuertes enfrentamientos, el estado aplastó la revolución, sin embargo, Celman tuvo que renunciar a la presidencia ante la falta de apoyo de Roca y Pellegrini.

Insignia de la Unión cívica

Puesto de los revolucionaros dentro del palacio Miró, frente al parque. Aquella mansión supo ser la casa de la sobrina de Dorrego. Hoy no está más y es la plaza Lavalle (el que fusiló a Dorrego).



Carlos Pellegrini, como vicepresidente, asume la presidencia. Roca, dejó su banca del senado para ser Ministro del Interior de Pellegrini demostrando su apoyo.

Ese mismo año, Roca quedó viudo.

El Zorro

La revolución de la Unión Cívica asustó a Roca por lo que solicitó juntarse con uno de los líderes: Mitre.

Ante el reclamo de Bartolomé Mitre de llamar a unas elecciones libres, sin fraude, Roca le propuso elegir al próximo presidente entre ambos y Mitre aceptó.

Este desafortunado trato para la Unión Cívica, le costó a Mitre que la mayoría se separasen de él y formasen un nuevo partido: La Unión Cívica Radical (U.C.R.) con Alem y Aristóbulo del Valle a la cabeza.

De esta manera, Roca no sólo evito que las masas voten sino que, además, otra vez volvió a elegir al próximo presidente: Luis Sáenz Peña (1892-1895)

Mitre y Roca




miércoles, 4 de octubre de 2023

Julio Argentino Roca





“La paz, el orden y la libertad, reinan en toda la República. Y nuestro crédito político y económico penetra en todos los pueblos y mercados europeos, que empiezan a creer, por fin, que hemos entrado en la época de la razón y de la edad madura.”
 (Roca, 1881)


José Segundo Roca fue un tucumano coronel del ejército argentino que estuvo bajo el mando de San Martín, Bolívar, Sucre, Santa Cruz, Alvear, Mansilla, Lavalleja, Lavalle, Paz, La Madrid, Urquiza y Mitre. Participó, desde la liberación de Chile y del Perú junto a San Martin, hasta su muerte, en la guerra del Paraguay con Mitre.

En 1842, cuando se encontraba en su provincia natal, conoció a Agustina Paz, hermana de Marcos Paz (Gobernador de Tucumán, Córdoba y vicepresidente de Mitre). Al otro año, nacería Alejo Julio Argentino Roca, el quinto de ocho hijos.

Estallada la guerra contra Rosas en 1852, Urquiza llamó a José Segundo Roca para que aporte su experiencia militar.

Julio, su hijo, terminó estudiando como pupilo en el Colegio de Concepción del Uruguay becado por el mismo Urquiza. Fue compañero de Victorino de la Plaza, y al cual Julio nombró Ministro de Hacienda y Ministro de Relaciones Exteriores y que también fue presidente argentino. Otro compañero famoso fue Eduardo Wilde, al cual Roca nombró Ministro de Justicia, y que además, fue amante de su esposa, Guillermina de Oliveira Cézar.

En los colegio se daba instrucción militar, y su primer combate, fue en la histórica batalla de Cepeda de 1859 contra el Estado de Buenos Aires. Tenía 16 años y conoció el poder de la victoria.

En el Siglo XIX la gente no votaba. Las diferencias políticas se resolvían a través de la guerra. Por eso, la mayoría de los líderes políticos eran militares de profesión o civiles que agarraban las armas.

Belgrano, es un ejemplo de un civil, que para involucrarse en política, tuvo que aprender a ser militar. Y San Martin era un excelente militar que podía llevarlas a cabo.

Se necesitaba, si o si, de la fuerza militar para llevar adelante cualquier idea política. No hubiéramos tenido una revolución de mayo sin el regimiento de Patricios. No fue casualidad que Saavedra terminara siendo el presidente de la primera junta y no un civil. Y tampoco hubiera existido la figura de Rosas sin su ejército de “Los colorados del Monte”. Ni la famosa frase de Sarmiento al entregarle el mando de Presidente a Avellaneda en 1874: “Usted es el primer presidente que no sabe usar un arma”.

Es por eso, que el Siglo XIX está caracterizado por guerras civiles y el Siglo XX no. En verdad, son las mismas eternas diferencias políticas, que antes se resolvían con las armas y ahora con las urnas.

Julio Roca:

Participó en la batalla Histórica de Cepeda (1859)

Participó en la batalla Histórica de Pavón (1861)

Participó en la Guerra de la Triple Alianza donde perdió a su padre y a dos de sus hermanos. Fue el único ileso en la batalla de Curupayti. (1866)

Participó en las campañas para combatir las montoneras.

Participó en las campañas contra unidades militares irregulares de Felipe Varela que se sublevaban contra el gobierno nacional (1868).

Cuidó la línea de fronteras en Córdoba, Tucumán, Santa Fe, Salta, Córdoba, San Luis y Mendoza.

Participó en la batalla de Ñaembé, y esa, le dio notoriedad a nivel nacional por el enfrentamiento con las tropas de López Jordán. (1871)

Participó de las victorias contra Mitre en la revolución de 1874.

Peleó bajó las órdenes de Urquiza, Mitre, Sarmiento y Avellaneda. Con 31 años, ya era un reconocido General del Ejército Argentino.

Entendiendo las características de la época, podemos llegar a la conclusión de que un militar exitoso, que ganaba toda batalla que le asignaban, tarde o temprano iba a estar involucrado en política. Ya sea por su propia cuenta o por civiles que busquen convencerlo de sumarse a su partido político.

En 1872, cuando cuidaba las fronteras de Córdoba, conoció a su mujer: Clara Funes (cuñada de Miguel Juárez Celman, quien lo ayudará a meterse en la policita y será el presidente que lo suceda). Con ella tuvo seis hijos: cinco mujeres y un varón, Julio Argentino, que será vicepresidente de Agustín P. Justo y famoso por el, no tan celebre, pacto Roca-Runciman (1933).


Roca Ministro de Guerra:

El estado nacional era un concepto muy nuevo y muy frágil. Durante las dos primeras presidencias (Mitre y Sarmiento), el poder seguía estando en la provincia de Buenos Aires, su ciudad y su puerto. Pero en 1874, gana las elecciones un Tucumano con ganas de federalizar la ciudad de Buenos Aires: Nicolás Avellaneda.

Ante el miedo de Buenos Aires de perder su ciudad-puerto, Mitre llevó a cabo un levantamiento de armas conocida como la revolución de 1874 pero fue aplastada por el estado nacional con un ejército a cargo del General Roca.

Para tirar mantos fríos a la situación, Avellaneda había nombrado un gabinete ministerial formado por cuatro provincianos y un porteño, Adolfo Alsina, que ejercía como Ministro de Guerra.

Alsina, era un peso fuerte que representaba los intereses de Buenos Aires y su puerto. Y además, era el candidato para ganar las próximas elecciones. Por lo tanto, Buenos Aires solo tenía que esperar los 6 años de presidencia de Avellaneda y Alsina sería el próximo presidente.

Sin embargo, Alsina muere en enero de 1878. Los planes cambiaron y se inició el distanciamiento definitivo del gobierno de Avellaneda con Buenos Aires.

No sólo fue nombrado aquel general que aplastó la revolución de 1874 en su lugar, sino que también se empezó a correr el rumor de que iba a ser el candidato para futuro presidente. Julio Argentino Roca estaba armando su camino a la presidencia con la viveza de un zorro, apodo que le inventó Avellaneda.

Julio es nombrado Ministro de Guerra. Apenas asume, el tema de “indio” y el control de los territorios disputados con Chile fueron prioridad. Su estrategia fue la contraria a la de Alsina. En vez de una posición defensiva, apoyada con la famosa “zanja de Alsina”, Roca optó por la ofensiva, apoyada con la compra de los famosos fusiles Remington.


La famosa campaña del desierto:

“Que no haya un solo palmo de tierra argentina que no se halle bajo la jurisdicción de las leyes de la nación.” (ROCA 1880)

El tema del “indio” era una problemática centenaria que preocupaba a las autoridades de la zona desde la época de los españoles.

Pero vayamos más atrás. En teoría, el “indio” es de estas tierras pero ¿Lo es realmente?

El hombre evolucionado “nació” en África y se expandió por el mundo. Una corriente migratoria lo trajo a nuestro continente que estaba vacío. Por lo tanto, nadie es autóctono en ningún lugar del planeta. Somos seres que migran y se encuentran.

Lo que pasó con la llegada de Colón al continente, fue un encuentro de dos oleadas migratorias distintas de homo sapiens sapiens en el mismo lugar en distintos momentos.

Algunos podrán decir, “Los tehuelches llegaron primero que los Argentinos. Nacieron ahí, su cultura era de esa zona y no merecían que los atacaran”. Pero con ese pensamiento, entonces no tendríamos que haber atacado y echado a los españoles de américa porque también ellos llegaron primero, también nacieron acá y también su cultura se adaptó a estas tierras.

Y aquí aparece el factor de convivencia conflictiva del ser humano que se dio siempre y en todos lados.

Desde los comienzos de la civilización tenemos datos de enfrentamientos organizados de grupos humanos con el propósito de controlar recursos naturales o humanos (conflictos entre cazadores nómadas y recolectores sedentarios).

Tenemos el ejemplo del Código de Hammurabi como primera lista de leyes de convivencia entre humanos para evitar más muertes entre vecinos de la antigua Persia. Una de las leyes decía: “Si un hombre libre le rompía un hueso a otro hombre libre, se le rompería a él también ese hueso”. Por suerte, las leyes fueron avanzando.

Pero con esto quiero dejar en claro que el problema está en la convivencia de los seres humanos. Está en nuestro gen.

El conflicto con el “indio” siempre fue por territorios. Lo mismo pasó con los españoles en nuestra guerra de independencia, sin embargo nadie criticó a San Martin por todas sus campañas y las catalogó de genocidios. También pasó con Paraguay en 1811, sin embargo nadie criticó a Belgrano por esa campaña y la catalogaron de genocidio. También fue un conflicto territorial con los Brasileros en 1825 por la banda oriental, sin embargo, nadie la catalogó como un genocidio. Y también, nuestras guerras civiles fueron conflictos de convivencia entre argentinos y nadie las catalogo como genocidios. Son guerras y no las inventó Roca.

Los “indios” se habían quedado en un sistema de caza y recolección, eran nómades. Y los argentinos teníamos un sistema de cultivo y crianza de animales, éramos sedentarios. Esta diferencia de modos de vida, generaba el mayor conflicto. Los “indios”, al ver las vacas, ovejas, gallos en corrales, los robaban. Para ellos, era un regalo servido en bandeja porque se evitan la cacería. Lo mismo, con frutas, granos y todo tipo de alimento.

Entre 1820 y 1870 los “indios” robaron 11 millones de cabezas de ganado, 2 millones de caballos y 2 millones de ovejas; asesinaron o capturaron a 50.000 personas, y robaron bienes por valor de 20 millones de pesos.

Lamentablemente, ante una imposibilidad de llegar a una convivencia pacífica, siempre el paso siguiente es la guerra.

Tengamos en cuenta, que cuando se habla de “Patagonia” en esta campaña de 1879, se habla del oeste de la Provincia de Buenos Aires, la totalidad de la provincia de la Pampa y del sur de San Luis, Mendoza y el norte de la provincia actual de Neuquén. Zonas muy cercanas a la civilización argentina y rica para cultivos que Europa estaba queriendo comprar más y más. Luego, en 1881, se terminaría de extender hasta Tierra del Fuego.

Si los españoles se hubieran retirado aceptando perder sus colonias, no hubiera habido una guerra de independencia y nadie hubiera muerto, sin embargo no querían perderlas y la guerra fue el resultado.

La guerra es el fracaso del dialogo pacífico y de entendimiento entre seres humanos. Siempre pasó, pasa y pasará.

El conflicto con los pueblos “autóctonos” fue una convivencia conflictiva desde un inicio que, lamentablemente, terminó en guerra.

Y tampoco fue el racismo el motor de esta guerra. Todas las divisiones del ejército argentino contaban con soldados “autóctonos” de tribus aliadas.

El motor de esta campaña, no fue contra el “indio rebelde de la Patagonia” sino contra Chile.

En 1856, La confederación Argentina y Chile firmaron un “Tratado de paz, amistad, comercio y navegación”. En el artículo 33, se estableció que ambas partes reconocían como “límites de sus respectivos territorios, los que poseían como tales en tiempo de separarse de la dominación española el año 1810. Chile presentó cédulas reales, mapas y otros documentos coloniales que avalaban que la Patagonia estaba bajo la jurisdicción de la Capitanía General de Chile en 1810. La pretensión de Chile por la Patagonia, ya era un hecho.

Pretensiones chilenas



En 1879, se va a dar un hecho, que Roca utiliza para ganarle a Chile la Patagonia.

El país vecino había iniciado la guerra del Pacifico (1879-1884) contra Bolivia y Perú en el límite con ellos para extender su territorio. Eso ubicaba al ejército chileno a miles de kilómetros de la Patagonia. Era el momento ideal para ocupar la Patagonia y luego negociar los limites. Y eso hizo Roca, ocupó la Patagonia en 1789 y negocio los limites en 1881 que se respetan hasta el día de hoy.

De hecho, la pérdida de la Patagonia se ve en Chile como un episodio vergonzoso en su historia. Ellos siempre colocaban en sus mapas a la Patagonia. Después de la guerra del Pacifico, iban a ocuparla. Roca, simplemente, se adelantó. Y como Chile no podía pelear dos guerra en dos frentes al mismo tiempo, no les quedó otra que firmar el tratado de límites en medio de la Guerra del Pacifico.

Por lo tanto, los chilenos también se iban a enfrentar con los mismos pueblos “autóctonos” de la Patagonia.

Roca, con un brillante movimiento estratégico, ocupó la Patagonia antes que Chile y lo obligó a firmar un tratado de límites que favorecía notablemente a la Argentina. Roca consiguió extender el territorio nacional sin tirar un tiro y sin entrar en conflicto con el país vecino que poseía un ejército moderno. Roca, evitó una guerra sangrienta, larga y costosa.

El conflicto con el “indio” fue una consecuencia de estar en medio de dos civilizaciones vecinas, con ejércitos modernos, que pretendían extender sus límites en una época donde el imperialismo estaba muy bien visto y en donde ambas naciones estaban naciendo y definiendo sus límites.

Si no hubiera sido Roca, hubiera sido algún General Chileno el que se enfrentase con los pueblos “Autóctonos” y hoy la provincia de La Pampa, San Luis, Mendoza, Neuquén serían Chilenas. Y quizás, no sabemos si más. ¿Quién nos asegura que Chile no pretendía ocupar toda la Argentina? Mantener el límite en la cordillera, también es una estrategia de defensa natural.

Todo este conflicto con el “indio”, ocupar la Patagonia, frenar el avance Chileno, definir los limites, no lo inventó ni lo comenzó Roca, él lo finalizó. Y lo consiguió de la misma manera que lo hubiera hecho Chile, Inglaterra, Francia o cualquier país en el SXIX.

Gracias a Roca, en nuestro mapas figuran: El oeste de la Provincia de Buenos Aires, la totalidad de la provincia de la Pampa, le sur de la provincia de San Luis, el sur de la provincia de Mendoza, la totalidad de la provincia de Neuquén, Rio negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, la Antártida y Malvinas.

Además, nunca hubiera sobrevivió un país mapuche. Si lo hubiéramos respetado nosotros, lo hubiera conquistado Chile.

El General Roca aseguró el 60% de nuestro territorio actual ante la pretensión de otros países o pueblos “autóctonos”. Era vital para el naciente estado argentino, el control formal del territorio que consideraba suyo.

Roca y su injusta condena política

En 1879, Roca tuvo la oportunidad única de anexar el 60% del territorio ante el reclamo de Chile, ya que este estaba en guerra con Perú y Bolivia.

Para eso, generó tratados con todas las distintas tribus/clanes nómadas que circulaban por esas tierras. Si no aceptaban el sometimiento pacifico, les declaraba la guerra.

Exactamente lo mismo, pasó con los españoles (1810-1824), los ingleses (1806-1807 y 1982), los paraguayos (1811), los portugueses (1816) y los brasileños (1825).

Todo lo que consideramos el actual territorio nacional, fue peleado por el Estado Argentino contra otra nación o pueblo, ya sean españoles o mapuches. En otras palabras, le fue "quitado" a otro que lo consideraba propio.

Se comete el error de considerar a las tribus indígenas como parte de la sociedad argentina, cuando nunca lo fueron. No se logró esa integración porque no compartíamos la misma organización social. Eran extranjeros que pretendían nuestro territorio al igual que otras naciones. Y fuimos a la guerra con ellos al igual que lo hicimos con otras naciones.




Buenos Aires, Agosto 13 de 1867.

LEY (Nº 215)

Art. 1º - Se ocupará por fuerzas del Ejército de la República la ribera del río "Neuquén" ó "Neuquen", desde su nacimiento en los Andes hasta su confluencia en el Río Negro en el Océano Atlántico estableciendo la línea en la margen Septentrional del expresado Río de Cordillera a mar.

Art. 2º - A las tribus nómades existentes en el territorio nacional comprendido entre la actual linea de frontera y la fijada por el artículo 1º de esta ley, se les concederá todo lo que sea necesario para su existencia fija y pacífica.

Artr. 3º - La extensión y límite de los territorios que se otorguen en virtud del artículo anterior, serán fijados por convenios entre las tribus que se sometan voluntariamente y el Ejecutivo de la Nación – Quedará exclusivamente al arbitrio del Gobierno Nacional fijar la extensión y los límites de las tierras otorgadas á las tribus sometidas por la fuerza – En ambos casos se requerirá la autorización del Congreso.

Art. 4º - En el caso que todas ó algunas de las tribus se resistan al sometimiento pacífico de la autoridad nacional, se organizará contra ellas una expedición general hasta someterlas y arrojarlas al Sud de los Ríos Negro y Neuquen.



Roca, al igual que San Martin, Belgrano, Güemes, Mitre, Alvear, Lavalle, Alsina, Rosas (y muchos más) extendió el control nacional de la misma manera que lo hicieron todos: Peleando. Sin embargo, a los demás, no se los condena políticamente.

Ningún territorio nos fue regalado, todo se consiguió con trabajo, sacrificio y vidas de nuestros patriotas.

Roca, el tercero desde la izquierda.



Federalización de la ciudad de Buenos Aires

La federalización de la ciudad de Buenos Aires, es quizás el hecho más importante de la historia argentina del SXIX.

La provincia de Buenos Aires, gracias a su ciudad, su puerto, su aduana y su dinero, lograba tener mayor poder ante las demás provincias. Esto pasaba desde la época de los españoles. No había igualdad a la hora de tomar las decisiones del destino del país. Buenos Aires, siempre se tomó, merecidamente o no, la atribución de decir por todas. Esta diferencia generó la famosa rivalidad entre unitarios u federales.

Fueron 70 años de asimetría y guerras entre provincias. Aquella ley, le quitaría la ciudad puerto a la provincia de Buenos Aires y pasaría a depender del Estado Nacional y directamente del Poder Ejecutivo. Por primera vez, el Gobierno Nacional no sería más huésped de la provincia Buenos Aires, ahora estaría en su propia jurisdicción.

El Estado Nacional existía hace 18 años, pero Buenos Aires seguía “gobernando” por poseer la Ciudad de Buenos Aires. Argentina aprendió, que el ente que gobernará debería poseer de ella. Por eso, de alguna manera, el verdadero Estado Nacional comienza en 1880 con la presidencia de Roca y la federalización de la ciudad de Buenos Aires.

Cuando la presidencia de Avellaneda llegaba a su fin, se pronosticaban los candidatos a próximo presidente. Por un lado, el actual gobernador de Buenos Aires, Carlos Tejedor que pretendía que la ciudad siga siendo de la Provincia. Y por otro lado, el actual ministro de Guerra, Julio Roca, que pretendía quitarle la ciudad a la provincia.

El 11 de abril de 1880, las elecciones dieron como ganador a Roca.

Rápidamente creció el rechazo por parte de Buenos Aires, llegando a la instancia de que se baleé la casa de Avellaneda.

El 29 de mayo, se dispuso la intervención de la provincia de Buenos Aires a raíz de la violencia.

El 1 de junio, ingresa por el Riachuelo, un barco con 5.000 fusiles Schneider y 500.000 cartuchos comprados por el gobernador de Buenos Aires, Carlos Tejedor.

El 4 de junio, el presidente ordenó desalojar la ciudad rebelde de Buenos Aires y mudar la capital al pueblo de Belgrano, donde la municipalidad, se transformó en la nueva sede de gobierno (Actual Museo Sarmiento). Avellaneda se alojó primero en el hotel Watson y más tarde fue huésped de la familia Astigueta, que ocupaba una casona en la esquina de Echeverría y Vuelta de Obligado.

El 9 de junio, Carlos Tejedor, al ver la “huida” del presidente, se instaló en la Casa de Gobierno.

Entre el 17 y el 30 de junio, se llevan a cabo las batallas entre el estado y la provincia de Buenos Aires. Nuevamente, Roca fue el encargado de organizar las fuerzas del estado y, nuevamente, vence. Finalmente, Tejedor se rinde.

El 24 de agosto el presidente Avellaneda envió el proyecto de ley para federalizar la ciudad de Buenos Aires haciendo real su deseo.

El 21 de septiembre de 1880, todavía en Belgrano, fue aprobada por el Congreso la Ley 1029 que federalizó la ciudad de Buenos Aires y otra prohibió a las provincias formar cuerpos militares.

“La ley que acabáis de sancionar fijando la capital definitiva de la República, es el punto de partida de una nueva era en que el gobierno podrá ejercer su acción con entera libertad.” (Roca, 1880)

Luego, el 6 de diciembre, la ley fue promulgada por Julio Argentino Roca, ya como presidente.

“Ella (La ciudad de Buenos Aires) responde a la suprema aspiración del pueblo, porque significa la consolidación de la unión, y el imperio de la paz por largos años. Su realización era ya una necesidad inevitable y vuestro mejor título a la consideración de la República será el haber interpretado tan fielmente sus votos. En adelante, libres ya de estas preocupaciones y de conmociones internas, que a cada momento ponían en peligro todo, hasta la integridad de la República, podrá el gobierno consagrarse a la tarea de la administración y a las labores fecundas de la paz; y cerrado de una vez para siempre el período revolucionario, que ha detenido constantemente nuestra marcha regular, en breve cosecharemos los frutos de vuestro acierto y entereza.” (ROCA 1880)

Desde 1880, la riqueza de la aduana y el poder de Buenos Aires, comenzó a ser administrado por el gobierno nacional de turno elegido con el voto. Nace la Capital Federal.

Obviamente, la campaña del desierto y federalización de Buenos Aires lo ponderaron para ser el próximo presidente. Por un lado, anexó el 60% del actual territorio nacional y por otro, puso fin a la eterna guerra civil entre unitarios y federales. Era muy difícil competir contra eso, era el candidato a próximo presidente.

Primera presidencia: Paz y administración para un modelo agroexportador


Para apreciar, y entender, las características de la primera presidencia de Roca, tenemos que describir el contexto mundial que nos rodeaba.

Era la década de 1870. La revolución industrial llegaba a su segunda etapa y ya estaba claro, que las potencias mundiales, eran los países industrializados que habían apostado a esta revolución (Inglaterra, Francia, Alemania).

Esa nueva economía mundial, dividía a los países en dos grupo: Los países industrializados (que creaban y vendían productos manufacturados) y los países no industrializados (que vendían materia prima a los industrializados).

Esto se denomina, en el capitalismo, “La división del trabajo”. Cada país debería “elegir” en qué grupo iba a estar y qué modelo económico iban a optar (Modelo Industrial o Modelo Agroexportador)

Algunos países no tuvieron dudas pero otros, como EEUU, que ya tenían fábricas (norte) y todavía vendían grandes toneladas de materia prima (Sur) tuvieron que definirlo con una guerra: La famosa guerra de la secesión (1861-1865).

El sur no quería perder las ganancias de vender algodón y azúcar al mundo con mano de obra esclava. Prácticamente, no tenían perdidas. Y el norte, que no tenía las condiciones climáticas para poder sembrar, apostaba a la industria y el obrero asalariado para que pueda comprar los bienes producidos.

Finalmente, ganó el norte y EEUU se alineó a las potencias industrializadas.

Para nosotros, no había dudas, no teníamos ni una fábrica y ni un obrero. Pero si, extensas tierras y climas ideales para aportar ganado y cereales al mundo.

Decimos ser un país que exporta materia prima a los países industrializados y que les compre los productos manufacturados que no podíamos fabricar. Más que una decisión, no teníamos otra opción.

Además, la demanda de materia prima había crecido notablemente, ya que luego de finalizada la Guerra Franco-Prusiana (1871), Europa entraba en una etapa de paz hasta 1914 conocida como la “Belle Époque”.

Es por este contexto, que Roca apuntó ingresar al comercio mundial con lo mejor (y lo único) que podíamos aportarle: Materia Prima. Nace el famoso “Modelo Agroexportador” (1880-1930).


Proyectos de Puerto para Buenos Aires



La construcción de Puerto Madero (1882-1898). Llevado a cabo por el sobrino del vice presidente, Eduardo Madero. No logró cubrir las expectativas y sólo funcionó 20 años (era muy chico para los barcos). Rápidamente, en 1919, se construyó Puerto Nuevo al norte de la ciudad con la propuesta de Huergo que sigue funcionando hasta el día de hoy.

Pero para poder llevar a cabo este modelo ambicioso, el Estado debería asegurarse primero, que no hubiera más guerras civiles, tener el control total del territorio y luego, con la ayuda de capitales extranjeros, crear puertos dignos y extender las líneas férreas para que todo producto agropecuario del país lleguen a ellos.

Evolución de las lineas férreas


“Al tomar a mi cargo la administración general del país, dos preocupaciones principalmente me dominan sobre todas las demás. El ejército y las vías de comunicación. El ejército y la armada que significan la integridad y salvaguardia de la patria en el exterior, y su paz y orden internos. En cuanto a las vías de comunicación (…) es indispensable que los ferrocarriles alcancen en el menor tiempo posible sus cabeceras naturales (…) Provincias ricas y feraces sólo esperan la llegada del ferrocarril para centuplicar sus fuerzas productoras con la facilidad que les ofrezca de traer a los mercados y puertos del litoral, sus variados y óptimos frutos, que comprenden todos los reinos de la naturaleza.”

(ROCA 1880)

La moneda Nacional:

También se creó la moneda argentina. Hasta ese momento, cada provincia poseía su propia moneda y era un caos. Desde el gobierno de Roca hasta hoy en día, el país sigue manteniendo una misma moneda nacional.

Lo curioso, fueron la emisión de monedas de oro, plata y cobre (a lo medallas olímpicas) que, claramente, no lograron durar mucho e iban a traer muchos problemas. Y también, billetes con la cara del presidente Roca y de su concuñado Celman (que en ese momento era el gobernador de Córdoba).





Las leyes laicas:

“Los demás ramos de la administración, tales como la inmigración, la

instrucción pública, la difusión de la enseñanza en todas las clases sociales,

la protección debida al culto, al comercio, a las artes y a la industria, son ya

deberes normales que ningún gobierno puede desatender.” (Roca 1881)


De apoco, la administración Roquista fue tomando el control de la administración política (creación de ministerios) y de la vida civil (leyes civiles). Entre las nuevas leyes, había un conjunto bautizadas: “leyes laicas”.

Las “leyes laicas” llevan este peculiar nombre porque su objetivo era quitarle control a la iglesia en asuntos públicos. Por ejemplo: Se creó la ley de matrimonio civil (Antes, el casamiento podía ser sólo por iglesia) Se crea el registro de personas (Antes, el registro lo llevaba la iglesia con los bautismos) Se crean los cementerios públicos (Antes, los cementerios y las defunciones eran cuestión religiosa) y se crea la ley de educación (Antes, la educación estaba en manos de la Iglesia). Estas leyes “laicas” van a ocasionar grandes discusiones hasta el punto que el vaticano rompió relaciones con la Argentina.

Pero la ley que más debate generó, fue la 1420. Quien controlara la educación de las masas tendría más poder que el sólo enseñar a escribir y leer a niños. La educación es la manera más efectiva de adoctrinamiento político.

La ley de educación 1420 marca un antes y un después en la historia argentina. No sólo en el ámbito académico, sino también, en lo social, económico y político. Por primera vez, el estado argentino asume el 100% en el rol de educar a las masas según su criterio y necesidad. Y esta acción será el inicio de la construcción del gen argentino moderno.

Presidente Celman, su concuñado:

El estado argentino fue pensado, ideado y ejecutado por las familias terratenientes que armaron un modelo económico agroexportador, que por un lado, era de su conveniencia, y por otro lado, no teníamos otra cosa para ofrecer al mundo.

Los gobiernos oligarcas del PAN (1874-1916) se encargaron de mantener a la Argentina dentro del circuito del capitalismo mundial: Una economía agroexportadora, un estado conservador, ordenado, complaciente y con fraude electoral para que nada de esto cambie.

"No creo en el sufragio universal. Consultar al pueblo siempre es errar pues éste únicamente tiene opiniones turbias.” (Celman)

Es por eso, que Roca propone como próximo presidente a Miguel Juárez Celman. Un hombre de una familia tradicional cordobesa, con estudios, con carrera política y su concuñado. Además, sin la ayuda de Celman y sus contactos en política, a Roca le hubiera costado más entrar en la política.

Finalizada su primera presidencia, Roca sigue en política asumiendo cargo de senador por la capital federal.


Pánico de 1890 y la Revolución del parque

“Los partidos políticos, siempre que no salgan de la órbita constitucional y no

degeneren en partidos revolucionarios, pueden estar tranquilos y seguros

de que su acción no será limitada ni coartada por mi gobierno.” (Roca 1881)


En 1880, la Argentina tenía todo para crecer y lograr ser un país exportador de carnes y cereales. Es por eso, que capitales ingleses apuestan a nuestro naciente país y prestan dinero para construir trenes, puertos y demás.

La idea de que los productos de Argentina iban a ser un gran negocio, generó una especulación financiera y cada vez más entidades prestaban dinero al gobierno de Roca.

Pero hubo un problema, a mediados de 1889, Europa se había recuperado de la crisis de 1873 y los precios internacionales de nuestras exportaciones comenzaron a bajar, y además, no pudimos lograr que las exportaciones crezcan al mismo ritmo que las importaciones.

Se gastaba más dinero en las importaciones que lo que nos generaba de ganancias las exportaciones. Argentina se apuró, porque sí logramos generar grandes ganancia de las exportaciones pero recién a partir de 1894. Se tardaba más en construir trenes de lo que pensábamos.

La crisis económica creó un pánico entre los ahorristas que comenzaron a retirar sus depósitos de los bancos que terminan quebrando.

Crecieron los niveles de desempleo, huelgas y el malestar por el fraude electoral.

Las masas reaccionaron ante al gobierno de Celman y crearon la Unión Cívica con Leandro N. Alem, Aristóbulo del Valle y Bartolomé Mitre a la cabeza.

La Unión Cívica organizó un levantamiento a lo largo del país. Terminó siendo conocido como “La Revolución del Parque”. A pesar de fuertes enfrentamientos, el estado aplastó la revolución, sin embargo, Celman tuvo que renunciar a la presidencia ante la falta de apoyo de Roca y Pellegrini.

Carlos Pellegrini, como vicepresidente, asume la presidencia. Roca, dejó su banca del senado para ser Ministro del Interior de Pellegrini demostrando su apoyo.

Ese mismo año, Roca quedó viudo.

El Zorro

La revolución de la Unión Cívica asustó a Roca por lo que solicitó juntarse con uno de los líderes: Mitre.

Ante el reclamo de Bartolomé Mitre de llamar a unas elecciones libres, sin fraude, Roca le propuso elegir al próximo presidente entre ambos y Mitre aceptó.

Este desafortunado trato para la Unión Cívica, le costó a Mitre que la mayoría se separasen de él y formasen un nuevo partido: La Unión Cívica Radical (U.C.R.) con Alem y Aristóbulo del Valle a la cabeza.

De esta manera, Roca no sólo evito que las masas voten sino que, además, otra vez volvió a elegir al próximo presidente: Luis Sáenz Peña (1892-1895)


Luis Sáenz Peña y la Revolución de 1893

“En cualquier punto del territorio argentino en que se levante un brazo fratricida, o en que estalle un movimiento subversivo contra una autoridad constituida, allí estará todo el poder de la nación para reprimirlo. Espero, sin embargo, que no llegará este caso, porque ya nadie, ni hombres ni partidos, tienen el brazo bastante fuerte para detener el carro del progreso de la República por el crimen de la guerra civil.” (Roca 1881)

Luis Sáenz Peña no pudo controlar la crisis política que estaba generando la oposición. Ante la presión de la UCR, decide ofrecerle a uno de sus líderes un puesto de ministro y Aristóbulo del Valle fue nombrado Ministro de Guerra en 1893.

Grave error por parte del Gobierno, porque siendo ministro, Aristóbulo ideó la revolución de 1893.

Durante su mandato, de tan solo 42 días, fue un infiltrado en el gobierno y trabó las acciones del Ejército y la Marina lo que permitió a los radicales tomar varias provincias. (Entre los miembros de la UCR se encontraba un joven Marcelo T. de Alvear futuro presidente.)

Había sólo una persona que podía frenar eso: Roca. Pasó de ser senador por la provincia de Tucumán a jefe del ejército y aplastó las revueltas.

Ante las derrotas en las provincias, Alem le ordenó a Aristóbulo dar un golpe de estado como último recurso, ya que era el ministro de guerra y podía hacerlo, sin embargo no lo realizó. Del valle, era un destacado profesor de Derecho Constitucional en la UBA, y haber dado un golpe de estado, hubiera ido en contra de sus principios. La idea era obligar al gobierno del PAN a brindar elecciones libres (donde ellos estaban seguros que iban ganar) y no tomar el poder por la fuerza.

Alem y Del Valle fueron presos. Finalmente, Aristóbulo del Valle muere en enero de 1896 y Alem se suicida en julio del mismo año. LA UCR perdió a sus fundadores, quedando a la cabeza, Hipólito Yrigoyen que llevará a cabo la revolución de 1905 y luego será presidente en 1916.

Luego de la Revolución, en 1895, Sáenz Peña ya no controlaba nada de su gobierno (todo era tejido por Roca y Pellegrini) y presentó su renuncia el día 22 de enero. Asumió el vice, Evaristo Aramburu.

Roca, en su traje de militar, había detenido las insurrecciones revolucionarias que amenazaban a los gobiernos de su partido. Tal cual como lo hizo en 1874, 1880, 1890 y 1893. Una vez más, era el único candidato para ser el próximo presidente ante semejante inestabilidad política.


Roca y sus hijas en su segundo mandato.



Segunda presidencia

Sexto país del mundo

Se logró conectar a toda la Argentina con el telégrafo. Pocos países en ese momento lo habían logrado.

Se reinició el dialogo con el vaticano luego de las leyes laicas.

Se logró evitar la guerra con países limítrofes. Con Chile, se firmaron los Pactos de Mayo que acordaban someter al arbitraje de la corona británica ante futuras disputas limítrofes y limitaban la carrera armamentista.

En 1904, se establece la primera base en la Antártida: La base Orcadas del Sur.

El modelo agroexportador, ideado y cuidado por Roca, seguía en notable crecimiento. Con la aparición de la tecnología de los frigoríficos en tierra y en los barcos, acrecentó la exportación de carne congelada a Europa y las ganancias para el campo no dejaban de crecer. Argentina llegó a ser el sexto país más importante del mundo.


Presión de las masas por la participación política

Pero, a pesar de esto, Roca asume la presidencia en respuesta a la presión de las masas, que cada vez más, buscaban participación política para obtener justos derechos.

El 25 de mayo de 1901, se fundó la primera central sindical argentina, la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) declarándose las primeras huelgas generales y logrando los primeros derechos.

La ideología del FORA se dividía en dos pensamientos: Los anarquistas (que eran la mayoría) detestaban el Estado y no buscaban tener participación en el mismo. Su fin era un comunismo anárquico. Y por otro lado, estaban los socialistas, que sí buscaban formar parte del Estado y otorgar derechos a los trabajadores.

En 1902 se concretó la primera huelga general de Obreros del puerto que perjudicó especialmente la exportación por el puerto de Buenos Aires. Buscaron el punto débil de Roca.

La represión policial y militar, fue brutal. Ese mismo año, el gobierno lanzó la Ley de Residencia o Ley Cané, que permitía el encarcelamiento y expulsión de inmigrantes sin juicio previo.

El ministro de Guerra, Pablo Riccheri, estableció el servicio militar obligatorio y declaró: "Sirve para acelerar la fusión de los diversos y múltiples elementos étnicos que están constituyendo a nuestro país en forma de inmigraciones".

Como la escuela pública, la conscripción buscaba también homogeneizar y adoctrinar a las masas de inmigrantes que empezaron a habitar la Argentina. Los inmigrantes no sólo traían un idioma distinto, sino también, ideas políticas que había que doblegar.

Las huelgas y sus conquistas en 1903:

Zapateros, 21 días de huelga; 15.000 obreros.

Albañiles: 9.000 huelguistas; 36 días de paro, que terminaron con una transacción.

Carpinteros: 4.500 huelguistas; 23 días; volvieron al trabajo con mejoras en el horario y el jornal.

Obreros del puerto: 57 días de huelga; 6.000 hombres; sin éxito.

Marineros y foguistas: 4.500 huelguistas; 57 días de paro; buen resultado.

Conductores de carros: 8 días; triunfo completo; 12 mil huelguistas.

Pintores: 45 días de resistencia; 3.500 hombres; éxito mediano.

Mecánicos, varios movimientos, uno general triunfante; conquistan las 8 horas.

Cocheros: varios movimientos. También fueron a movimientos huelguísticos los sombrereros, los fideeros, los panaderos, los escultores en madera, los biseladores, el arte textil y otros.


Roca busca consentimiento

Pero, a pesar de estas fuertes medidas, Roca también buscó un consentimiento.

En 1902, recomendó al Congreso una reforma de la Ley Electoral que estableció padrones fijos, uso de libreta electoral y elección de candidatos por circunscripciones. Esa ley permitió el primer diputado Socialista en el Congreso, Alfredo L. Palacios que impulsó, en 1904, la Ley N. º 4661 de Descanso Dominical. Fue la primera ley de derechos del trabajador.

También, el mismo Roca, creo la Caja Nacional de Jubilaciones y Pensiones para los Funcionarios, Empleados y Agentes Civiles.

Pero quizás, lo más progresista que hizo, fue presentar un proyecto de ley laboral al Congreso. El informe fue encabezado por el ministro Joaquín V. González con ayuda de Juan Bialet Massé. El mismo, era un conjunto de leyes que buscaban mejorar las condiciones de trabajo en cuestiones de accidentes, horarios, enfermedades, los niños, la mujer y el sector rural. Sin embargo, el congreso no la aprobó.

Los dientes de Belgrano

Luego de 83 años de su muerte, el estado Argentino decidió rendir el merecido homenaje a Juan Manuel Belgrano y se decidió la creación de un mausoleo en la Basílica de Santo Domingo en Buenos Aires.

Para eso, tuvieron que ir a buscar sus restos enterrados en el atrio de la misma basílica. En ese acto, rompieron el mármol que estaba en el piso y el Padre Becco recolectó los restos en una bandeja de plata.

El Ministro de Guerra, Pablo Ricchieri y el Ministro del Interior, Joaquín V. González estaban presentes, y cada uno, se llevó un diente de Belgrano.

Fue un escándalo nacional. El hecho repercutió en todos los medios y diarios del país. La vergüenza fue tan grande, que Roca tuvo que obligarlos a devolver las piezas dentarias.

La caída del PAN y del fraude electoral.

No sólo la oposición y las masas buscaban terminar con el fraude electoral y esa manera elitista de hacer política, sus propios miembros del partido también.

Varios integrantes del PAN, encabezados por Carlos Pellegrini, comenzaron a alejarse de Roca, lo que generó una crisis política muy importante en el partido y en el gobierno.

Uno de los miembros del PAN que participó de esa separación fue Roque Sáenz Peña, hijo del ex presidente Luis Sáenz Peña. Roque, será el último presidente del PAN, ya que durante su mandato (1910-1914), promulgó la ley de voto universal, secreto y obligativo (conocida como Ley Sáenz Peña). En las posteriores elecciones a presidente, gracias a esta ley, ganaría la UCR con Hipólito Yrigoyen y el PAN nunca más gobernaría la Argentina.

Últimos días

Finalizada su segunda presidencia en 1904, y sin apoyo político, se retiró a descansar a su estancia “La Paz” en Córdoba. Su hijo continuaría en política y sería vicepresidente de Agustín P. Justo.

Paradójicamente, muere en 1914, el mismo año que también lo hace Roque Sáenz Peña, el miembro de su partido político que puso fin al fraude y a esa manera de hacer política tan defendida por él.

Síntesis

Roca consolidó el poder del estado federalizando la ciudad de Buenos Aires, creando los ministerios, creado el ejército nacional, extendiendo un 60% el territorio nacional, expandiendo las líneas ferroviarias, los telégrafos, construyendo puertos, creando las leyes laicas, la ley 1420 de educación y buscando la paz interna y externa.

Hizo, de un territorio desorganizado económicamente y políticamente, a un país ordenado como cualquiera de Europa.

Y para llegar a ser un país organizado y reconocido mundialmente, el único camino era serlo dentro del modelo agroexportador.

Ese modelo era nuestra única opción en aquel momento. No teníamos fábricas, teníamos grandes extensiones de tierras fértiles para ofrecer materia prima a los países industrializados.

Es justamente por elegir ese modelo, que los que ocuparon los cargos del gobierno, pertenecían a las familias dueñas de las tierras que producían las riquezas que exportábamos.

Fueron las familias que lograron que Inglaterra y Francia (las potencias en ese momento) confíen en este país (que no paraba de tener guerras civiles) para que inviertan su dinero para poder construir trenes y puertos. Y además, viajaban para hacer “lobby” con grandes empresarios europeos y cerrar tratados comerciales.

El problema, es que esas familias creían que eran las únicas merecedoras de disfrutar de los benéficos económicos, políticos y laborales del modelo agroexportador. No hacían participe al trabajador.

Fueron las familias que no permitían que las masas de trabajadores del campo, trenes, puerto, telégrafos y todos los rubros relacionados al modelo, tuvieran sueldos dignos, francos, ocho horas de trabajo, descanso, y mucho menos, derecho al voto. Creían que si dejaban participar a las masas en la política, todo se vendría abajo.

Pero también, hay que tener en cuenta, que el nivel de analfabetismo en la Argentina cuando asumió Roca era del 77.4%.

Pero la Argentina creció en todos los aspectos, no sólo en lo económico. Porque, gracias a la educación gratuita, pública y laica creada por Roca con la ley 1420 de Sarmiento, es que los hijos de los inmigrantes analfabetos lograron estudiar y ser profesionales. Fueron los que comenzaron a darse cuenta del fraude electoral y de la falta de derechos que sufrieron sus padres e hicieron presión para que los dejen participar en política.

En otras palabras, Roca generó su propia oposición con sus políticas educativas laicas, inclusivas y gratuitas. Para su segundo mandato, el nivel de analfabetismo bajó al 36%.

Roca es un personaje clave en la historia Argentina por el simple hecho de que, antes de él, nuestro país estaba más cerca de seguir siendo aquel conjunto de pueblos con características coloniales de 1810, y luego de él, llegamos a ser reconocidos como la sexta potencia mundial. Y ese gran cambio, fue en tan sólo 20 años de su estricta dirección.

Claramente, faltaban derechos a conquistar, pero no nos olvidemos que era el SXIX. Hoy, nos parece inaceptable la campaña del desierto o que una persona trabaje 12 horas sin parar, o que haya niños trabajando o que haya cierto grupo de personas a las cuales no se les permitía votar. Pero eso, era muy común en esa época en todo el mundo. Sin ir muy lejos, en Argentina la mujer pudo votar en 1952, y en EEUU, los afroamericanos fueron capaces de hacerlo recién en 1960.

No podemos exigirle a Roca, a finales del SXIX, los derechos conquistados a mediados del SXX. Roca es el que inició el camino a la modernización, en todos los aspectos, no el que la finalizó. Esa es la tarea de nuestros actuales gobernantes.

Julio Alejo Argentino, es el verdadero padre del Estado Argentino Moderno en el cual nacimos y vivimos actualmente. Es el Prócer que hizo el cambio que había que hacer para dejar de ser un conjunto de pueblos desorganizados y comenzar a ser un país moderno.


martes, 3 de octubre de 2023

Los dientes de Belgrano



                                                       Caricatura de "Caras y Caretas"


Luego de 83 años de su muerte, el estado Argentino decidió rendir el merecido homenaje a Juan Manuel Belgrano y se decidió la creación de un mausoleo en la Basílica de Santo Domingo en Buenos Aires.

Para eso, tuvieron que ir a buscar sus restos enterrados en el atrio de la misma basílica. En ese acto, rompieron el mármol que estaba en el piso y el Padre Becco recolectó los restos en una bandeja de plata.


El Padre Becco recolectando los restos 


El Ministro de Guerra, Pablo Ricchieri y el Ministro del Interior, Joaquín V. González estaban presentes, y cada uno, se llevó un diente de Belgrano.


Momento en que Ricchieri encuentra el diente

Joaquín V. González y Pablo Ricchieri


Fue un escándalo nacional. El hecho repercutió en todos los medios y diarios del país. El escandaló fue tan grande, que Roca tuvo que obligarlos a devolver las piezas dentarias.