viernes, 30 de junio de 2023

Martín de Álzaga



Era 1766, y en una mañana fría, llegaba al puerto de Buenos Aires un vasco de 12 años. Estaba solo, sin dinero y sin poder hablar el idioma castellano. Lo único que tenía era la dirección de su tío comerciante en estas extrañas tierras lejanas. La idea era poder trabajar en el comercio familiar entre Cádiz y Buenos Aires como cualquier otro joven pero no, él se convirtió en alcalde de la ciudad, héroe de las invasiones inglesas, conspirador y su cuerpo colgó 4 días en Plaza de Mayo. Un hombre clave para la historia argentina: Martin de Álzaga.

Luego de llegar a Buenos Aires, rápidamente logró independizase económicamente de su tío y abrió su propia compañía.  Sin embargo, la fortuna la hizo con el contrabando de armas y esclavos.

Se convirtió en terrateniente, se casó con una vecina de prestigiosos apellido (una de sus hijas fue abuela del presidente Quintana) y logró codearse con la cúpula de la ciudad.

Esta posición, y siendo español, lo ayudó para ser elegido como miembro del cabildo. Fue defensor de los pobres, fundó (junto a Belgrano) el Consulado de Comercio de Buenos Aires y en 1795 fue alcalde de primer voto (Administrador de justicia). Se opuso siempre al libre comercio y fue un férvido defensor del monopolio español.

En 1806, durante la primera invasiones inglesas, financió las milicias; alquiló casas frente a la plaza de mayo para tener zonas de tiro; cavó túneles para el tráfico de armas, movimiento de tropas y colocar dinamita para hacer explotar las barricadas inglesas desde abajo. También alquiló la quinta de Perdriel donde entrenaba Pueyrredón con sus Húsares y donde se libró la famosa batalla.

Álzaga fue un hombre clave para la reconquista de Buenos aires. Él conspiraba desde Buenos Aires, mientras Pueyrredón y Liniers, atacaban desde afuera. Ese efecto pinza fue inesperado para Beresford ya que pensaba que la ciudad estaba con él.

Luego de la rendición de los ingleses, fue nuevamente nombrado Alcalde y se encargó de reemplazar al Virrey Sobremonte por Santiago de Liniers (virrey interino).

En junio de 1807, en la segunda invasión inglesa, nuevamente eligieron la misma táctica: Liniers, desde afuera con una acción ofensiva, y Álzaga, desde Buenos Aires con una acción defensiva.

Lamentablemente, Liniers pierde su batalla en Miserere y los ingleses ingresan a la ciudad. Pero la defensa organizada por Álzaga, logró repelerlos convirtiéndose en el verdadero héroe de la defensa. Por esto, la Jun­ta de Se­vi­lla le otor­gó una me­da­lla de oro.

En 1808, Francia invade España y pone preso a Fernando VII. Ante este hecho, la posición de Martin de Álzaga para con el virrey Liniers cambia rotundamente ya que Santiago era Francés de nacimiento.

El 1 de enero de 1809, Álzaga (junto a sus milicias españolas)  intentó un golpe de estado pero no tuvo éxito. Saavedra, con sus milicias criollas (Patricios), los hizo cambiar de opinión. Esa misma noche, la Real Au­dien­cia pre­si­di­da, por el Vi­rrey Li­niers, con­de­nó a Ál­za­ga y sus alia­dos y los des­te­rró a Pa­ta­go­nes.

Aquí vemos dos cosas. Por un lado, la fidelidad eterna de Álzaga para con la corona española, y por otro lado, el primer indicio de independencia criolla, ya que preferían un virrey francés elegido por ellos a  volver a un virrey español elegido por el rey.

A pesar de su encarcelamiento, la suerte de Álzaga cambió rápidamente en 1809 cuando llegó a Buenos Aires el nuevo virrey nombrado por la junta de Cádiz. Baltazar Cisneros lo liberó de inmediato.

En 1810, Álzaga fue testigo de la Revolución de Mayo. Pero sorpresivamente, no se opuso, de hecho, colaboró con dinero. Claramente, fue obligado.

Apenas iniciada la revolución criolla, todos los comerciantes españoles de importancia fueron hostigados y saqueados.

A pesar de su colaboración, lo en­ce­rraron en un ca­la­bo­zo con ba­rra de gri­llos. Su esposa tuvo que pagar grandes sumas para que lo liberaran.

Pero quizás, tan errados no estaban los independentistas en sospechar de Álzaga, ya que en 1812, lo descubrieron conspirando para realizar un golpe de estado. Esta información llego a los criollos por una denuncia de un esclavo: “El Ne­gro Ven­tu­ra”, cuya colaboración, fue ge­ne­ro­sa­men­te pre­mia­do por el triunvirato con la libertad.

Álzaga fue sentenciado a muerte por Bernandino Rivadavia. Y para muchos, esto no es casualidad. Siempre se rumoreó que Álzaga estuvo con la esposa de Rivadavia, Joaquina (hija del Virrey Del Pino). Y en un acto de celos y codicia (ya que por traidor se apropió de todos sus bienes) Bernardino “compró” una confesión de un esclavo a cambio de su libertad.

El 6 de Julio de 1812, Martin de Álzaga fue fusilado y su cadáver colgado en plaza de mayo durante 4 días como señal de amenaza ante cualquier intento de conspiración contra el nuevo gobierno patrio.

Nunca sabremos si lo mataron por ser conspirador, por haber sido amante de la mujer de Rivadavia o para poseer sus bienes para financiar la revolución. Seguramente sean todas.

Martin de Álzaga, un hombre que la historia Argentina lo vio como un traidor, pero que en verdad, nunca lo fue. Álzaga era español y siempre fue fiel a su España.


Su busto en su plaza en el barrio de Palermo

Descansa en Recoleta en su bóveda familiar junto a Felicitas Guerrero.



viernes, 23 de junio de 2023

Los espías argentinos que evitaron que España recupere Buenos Aires

 



Nos encontramos en España en 1820, más precisamente, en la ciudad de Cádiz. Entre los comerciantes de aquella ciudad puerto, se encontraban dos argentinos: Andrés Arguibel y Tomás Antonio de Lezica, que además de comerciantes, fueron espías nuestros.

Ambos eran de familias pudientes de Buenos Aires dedicadas al comercio con España, y desde pequeños, fueron enviados a aprender el negocio familiar y operar desde Cádiz (al igual que Juan Martin Pueyrredón y muchos jóvenes más de esa época).

Ambos pertenecían a organizaciones secretas que apoyaban los ideales liberales y de República (se cree que ya conocían a San Martin, Alvear y Zapiola). Y en 1810, cuando estalló la revolución de Mayo, se pusieron a disposición del nuevo gobierno.

Cádiz era el puerto desde donde partían las fuerzas destinadas a América. Por lo tanto, ambos vivían en el lugar ideal para recolectar información.

Después de su regreso a la corona española en 1814, Fernando VII se encaprichó en recuperar Buenos Aires.

En 1819, Andrés Arguibel y Tomás Antonio de Lezica, descubrieron que una Expedición militar, de significante magnitud, estaba preparada para recuperar Buenos Aires en cualquier momento. Esta información llegó al Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, nada más y nada menos, que el Señor Juan Martín Pueyrredón.

Pueyrredón accionó una estrategia. La misma, no fue la defensa de la ciudad de Buenos Aires ante la llegada de la flota española, sino directamente, evitar que esa flota saliera del puerto de Cádiz.

Para lograr eso, Pueyrredón aprovechó el descontento general dentro del ejército y los comerciantes españoles con la vuelta al antiguo régimen. La vuelta de Fernando VII fue bastante repudiada y hubieron cincos intentos internos de destronarlo (Pronunciamientos) para volver a la constitución de 1812. Estos pronunciamientos fueron en 1814, 1815, 1816, 1817 y 1819.

El plan consistía en articular un nuevo pronunciamiento que logre la sublevación de los marinos de esa flota.

Lezica y Arguibel utilizaron todas las herramientas que tuvieron a su alcance para lograr influenciar y sobornar a todo militar español que estuviera ligado a esa flota. Sobre todo, si eran liberales y estaban descontentos con Fernando VII. Entre esos se encontraba el militar liberal español, Rafael del Riego.

Encabezados por Riego, el 1 de enero de 1820, se llevó a cabo el pronunciamiento en Las cabezas de San Juan (ciudad cercana a Cádiz) donde se encontraban las tropas que iban a embarcar. Se sublevaron más de 22.000 efectivos militares expedicionarios.

El pronunciamiento, fue tan exitoso, que no solo evitó que nunca más una flota saliera a recuperar Buenos Aires, sino que fue el hecho que generó la Revolución de 1820 en España, donde finalmente, Fernando VII firmó la constitución de 1812.

En una acción conjunta, los independentistas argentinos y los liberales españoles lograron sus objetivos de libertad mediante inteligencia sin disparar una sola bala.



“La eficacia y destreza con que manejaron apareció en el resultado. El ejército de la Isla de León se insurreccionó, la terrible expedición que nos amenazaba se convirtió en daño del mismo que la formó y la República Argentina se vio por este medio libre y triunfante de sus enemigos. ¡Honor eterno a los nombres de Lezica y Arguibel entre los amigos de la libertad!"

Juan Martín de Pueyrredón

miércoles, 14 de junio de 2023

¿Con cuántos votos ganaron los presidentes antes de la ley Sáenz Peña?


Año

Presidente

Lo votaron

Total de votantes

1826

Rivadavia

35

38

1854

Urquiza

91

98

1860

Derqui

72

118

1862

Mitre

133

156

1868

Sarmiento

79

131

1874

Avellaneda

145

224

1880

Roca

155

225

1886

Celman

168

213

1892

Luis Sáenz Peña

210

220

1898

Roca

218

256

1904

Quintana

240

288

1910

Roque Sáenz Peña

265

266

1916

Yrigoyen

340.802

752.932

 

jueves, 8 de junio de 2023

Los virreyes que descansan en Buenos Aires

 

Generalmente, los virreyes eran nobles españoles que cruzaban el atlántico para cumplir su mandato y volvían a sus tierras. Sin embargo dos, nunca volvieron y están enterrados en Buenos Aires.

Virrey Pedro Melo de Portugal (1795-1797)

-Una muerte dudosa que las hormigas negras, con su espadín de oro, buscaron esclarecer-

El Virrey Melo visitaba con frecuencia el convento de las monjas capuchinas (Hoy iglesia San Juan Bautista). Entre las monjas se encontraba, sor María Clara, que tenía fama de profetisa. Y un día le dijo: “Señor, mándese Vuestra Merced sepultar aquí, porque sus monjas se han de acordar de encomendarlo a Dios”.

En abril de 1797, el virrey, realizó una visita a las fortificaciones de Montevideo (por el avance portugués). Y allí ocurrió un hecho muy raro e inesperado.

Según las fuentes oficiales, cuando estaba andando en su caballo, se empezó a sentir mal, y en pleno movimiento, se cayó al piso donde  golpeó su cabeza con una piedra generándole la muerte.

Mucho infortunio para una muerte y muy sospechosa para haberle ocurrido a un Virrey, que además, se dio lejos de su ciudad de influencia.

Quizás sea casualidad, pero el gobernador de Montevideo en esa época, era Antonio Olaguer Feliú, que luego de la muerta de Pedro de Melo, sería nombrado Virrey.

Los restos del virrey muerto fueron llevados, como no podía ser de otra manera, al convento de las monjas capuchinas. Fue enterrado vestido de gala con su espadín de oro y plata.

En 1870, una plaga de hormigas negras invadió el templo. Y cuando siguieron su camino, llegaron a su hormiguero. El mismo, estaba dentro del cráneo de Pedro de Melo. De casualidad, descubrieron su tumba. Ahí estaban sus huesos y su espadín reluciente. Casi, como si las hormigas negras buscaban atraer a alguien para esclarecer su dudosa muerte.

Lamentablemente, en esa época no existía el concepto de conservación histórica. El cuerpo no fue conservado y el espadín lo fundieron para fabricar una patena.

Hoy, su lapida se encuentra en el costado derecho del altar de la iglesia San Juan Bautista en Buenos Aires.




Virrey Joaquín del Pino (1801-1804)

-Crónica de una muerte anunciada-

En una época donde el promedio de vida era corto, y llegar a los 40 años era un milagro, nombrar un virrey con 71 años era más un presagio de dejar un cargo vacío que otra cosa.

Llegó a Buenos Aires en 1771, porque además de ser militar era ingeniero, y el virrey Vértiz lo solicitó para reparar los baluartes de Montevideo (Había diseñado el castillo de Montjuic en Barcelona). Llegó sin imaginar que iba a ser virrey, y menos, que iba a morir acá.

Rápidamente, y gracias a que era un administrador muy eficiente e ilustrado,  comenzaron a  asignarle cargos políticos. Fue gobernador de Montevideo, de Chile, de Charcas y en 1800 lo nombraron virrey del virreinato del rio de la plata. Merecido cargo pero a una edad tardía.

Estaba casado con Rafaela de Vera Mujica y López Pintado o simplemente “la virreina”. Ella era santafesina y vivó, luego de la muerta de su marido, en una casona en Belgrano y Perú conocida como “la casona de la virreina”. En esa casona se libró una famosa y sangrienta batalla durante las invasiones inglesas. Hoy se encuentra el edificio Otto Wulff. También sus restos descansan en Buenos Aires en la iglesia del Pilar en Recoleta.

Juntos tuvieron una hija, Joaquina del Pino. En una ocasión, acompañó a su padre al Colegio San Carlos (Nacional de Buenos Aires) para felicitar a los alumnos más destacados. Entre ellos, se encontraba Bernardino Rivadavia que no pudo quitarle los ojos en todo el acto. Luego, ambos se casarían en la iglesia de la Merced (donde también se casó San Martin) en 1809.

Finalmente, en 1804, Joaquín del Pino no aguantó más y se enfermó en pleno mandato. Murió a los 75 años.

Está enterrado en la catedral de Buenos Aires.




lunes, 5 de junio de 2023

Los Pueyrredón (Padre e hijo)




Juan Martin de Pueyrredón y Labrucherie era un francés convertido en soldado español que logró, a los 25 años, una licencia para poder comerciar con España en las indias occidentales. Corría el año 1763 y se mudó a Buenos Aires.

En el incipiente pueblo porteño, abrió una casa de exportación y sus negocios prosperaron. En 1766, en la catedral de la ciudad, se casó con la criolla Rita Damasia Dogan y Soria y tuvieron 11 hijos. El sexto, fue Juan Martín Mariano Pueyrredón Dogan nacido en 1777 (un año antes que su amigo San Martin y ambos morirían en 1850).

A los Pueyrredón les iba muy bien en el monopolio comercial con España. Es por eso, que lograron enviar a Juan Martin a estudiar y participar del negocio familiar a Europa. Pueyrredón viaja en 1795 y es testigo del ascenso de Napoleón, y consecuentemente, de las guerras napoleónicas.

A comienzos de SXIX, los ataques de la flota británica a la española y francesa iban en aumento. Y en 1804, con el hundimiento por parte de Inglaterra a un barco de pasajeros provenientes de América, España le declara formalmente la guerra a Inglaterra.

España y Francia se alían contra Inglaterra que pretendía las rutas comerciales del atlántico.

Es en ese momento, cuando Pueyrredón decidió volver a Buenos Aires a defender su negocio familiar en tiempos de guerra con Inglaterra. Llegó en 1805, justo antes de la primera invasión inglesa, y con su gran fortuna, logró formar un pequeño ejército (futuro cuerpo de Húsares).

Húsares de Pueyrredón

Finalmente, los ingleses invadieron Buenos Aires en 1806. Pueyrredón, con su ejército personal, intentó retomar la ciudad pero los ingleses lo descubrieron antes y lo vencieron en la famosa batalla de Perdriel (1 agosto 1806). Pueyrredón escapó a Montevideo donde se reunió con Liniers que había ido a buscar soldados españoles para la reconquista. Ambos retomaron Buenos Aires el 12 de agosto de 1806 y se convirtió en un héroe.

Aprovechando su momento de fama, su porte social, y sus contactos con España, el Cabildo lo nombró representante para enviarlo a Madrid en noviembre. Su misión era poder contarle al Rey que habíamos vencido a los ingleses pero que seguían en el Rio de la plata por lo que necesitábamos una flota española con soldados y armas.


Pueyrredón, no logró su cometido porque España estaba sumergida en grandes problemas: Primero, la guerra contra Inglaterra, que luego de la batalla de Trafalgar, ya no poseían ni un barco. Y segundo, la invasión de su aliado Napoleón en 1808.

De hecho, Juan Martin es testigo de los acontecimientos del 2 y 3 de mayo de 1808 inmortalizados en los cuadros de Goya y en la memoria española.

Ante esta situación, y desilusionado con España, Pueyrredón decidió volver a Buenos Aires.

Arribó a Montevideo en enero de 1809 y fue puesto preso por el gobernador español Francisco Javier de Elío por “sospechoso”. Logró escaparse a Brasil y volver a Buenos Aires. Pero, para su suerte, ya se encontraba Cisneros como virrey y fue, nuevamente, puesto preso, y nuevamente, se escapó al Brasil. Allí, participó de la propuesta Carlotista.

Recién llegó a Buenos Aires en junio de 1810, un mes después de la revolución de mayo. En agosto fue nombrado gobernador de Córdoba (que estaba atravesando una situación de crisis política porque recientemente habían fusilado a Liniers que residía en esa ciudad). Y en enero de 1811, fue nombrado gobernador de Chuquisaca (que también atravesaba una situación de crisis por la derrota crucial en la batalla de Huaqui).

La pérdida del alto Perú, generó la disolución de la junta grande y la creación de un triunvirato. Ante la renuncia de uno de sus miembros, Juan Martin ocupó el puesto.

Llegó el año 1812, y fue un momento bisagra para nuestra historia y la de Pueyrredón: arribó a Buenos Aires, San Martin.

A pesar de que ambos eran masones, y de que fue Pueyrredón el que ordenó la creación del cuerpo de granaderos especialmente para San Martin, el triunvirato estaba liderado por Rivadavia, enemigo de San Martin.

Rivadavia poseía una postura pasiva con España y ordenaba no luchar. Pero Belgrano, y luego de desobedecerlo, generó las victorias de Salta y Tucumán. Esto desencadenó una revuelta política generando la revolución de octubre.

Pueyrredón, por ser miembro del gobierno de Rivadavia, quedó como un “opositor” de San Martin y fue desterrado a San Luis donde se alejó de la política y se dedicó al campo.

Tuvieron que pasar dos años para que San Martin pidiera reunirse con él. El objetivo fue buscar su apoyo para llevar a cabo el principal objetivo de San Martin en estas tierras: Expulsar a los españoles de Lima. Pero para eso, faltaba declarar la independencia y juntar recursos para cruzar los andes, liberar Chile, y luego por mar, liberar Lima (Plan de Maitland). Juan Martin de Pueyrredón iba a ser clave en ambas.

En 1815 se reincorporó en la política y viajó a Buenos Aires donde se casó con Calixta Tellechea y Caviedes (hija de uno de los ajusticiados de 1812). Ambos se mudan la casa de ella en San Isidro (Hoy museo de Pueyrredón).


"ví una niña, me agradó, nos comprometimos, y hoy hacen ocho días que me casé con doña mariquita tellechea y caviedes, joven que aún no cuenta catorce años, educada en los mismos principios de nuestras familias, y acostumbrada al recogimiento y a la virtud".

En 1816 se lleva a cabo el congreso de Tucumán. Con el apoyo de San Martin y Güemes, participa como diputado de San Luis y es elegido como el próximo director.

Juan Martin de Pueyrredón asume el directorio desde 1816 a 1819. Y es aquí donde desarrolló todo su apoyo a San Martin, la masonería y su plan de llevar a cabo el plan Maitland. Gracias a Pueyrredón, muchos recursos de la nación fueron destinados al cruce de los andes. Esto recibió muchas críticas, porque en una situación de crisis económica y política, estábamos gastando recursos en liberar a países que no podían hacerlo solos (recordemos que Argentina liberó Chile y Perú pero no anexó a ninguno).

Pueyrredón se arriesgó mucho en esta colaboración con San Martin, y es ahí, donde se forjó su amistad.

« (…) Van 400 recados. Van hoy por correo, en un cajón, los dos únicos clarines que se han encontrado. Van los 2000 sables de repuesto que me pide. Van 200 tiendas de campaña o pabellones. Y no hay más. Va el mundo. Va el demonio. Va la carne. Y no sé yo cómo me irá con las trampas en que quedo para pagarlo todo o bien que entrando en quiebra, me voy yo también para que usted me dé algo del charqui que le mando. ¡Y qué caray! No me vuelva a pedir más, si no quiere recibir la noticia de que he amanecido colgado en un tirante de la fortaleza de Buenos Aires…”.

Y no solo fue clave para la independencia americana en nuestras tierras, sino que también lo fue en España. En 1819, Pueyrredon en persona, se encargó de financiar y colaborar con el “Pronunciamiento de Riego” que se llevó a cabo en Cádiz. El mismo, fue un levantamiento militar español contra Fernando VII generando el final del deseo de recuperar las colonias de América.

El congreso de Tucumán también sancionó la creación de una constitución. En 1819 se escribió la primera constitución argentina. Pero la misma, era tan unitaria que generó un fuerte rechazó en el interior promoviendo la renuncia de Pueyrredon al directorio. Otra vez, será puesto preso por el gobernador de Buenos Aires, Sarratea. Pero fue solo una movida política, el mismo Sarratea (que habían sido compañeros en el triunvirato) lo ayudo a escapar y se refugió en Montevideo.

Finalmente, la constitución sería rechazada en su totalidad y se iniciaría la anarquía del año XX.

Volvió a Buenos Aires en 1821, y cuando Rivadavia fue presidente, esté lo nombró miembro de la Comisión Militar encargada de la reforma del ejército.

Luego del fusilamiento de Dorrego, intentó mediar entre Lavalle y Rosas pero no logró su objetivo. Esa fue su última participación en la política.

En 1823, nació su hijo, el pintor y arquitecto argentino: Prilidiano Paz Pueyrredón.

Los Pueyrredón eran muy amigos de los Ortiz de Rozas, entre otros miembros de la sociedad porteña. Sin embargo, Rosas había decidido expropiar los bienes de todos los ciudadanos franceses (y descendientes) a raíz del conflicto que en ese momento existía con Francia. A los Pueyrredón, no se les llegó a quitar nada por su historia y contactos, igualmente, decidieron exiliarse entre 1835 y 1849. Vivieron a París, Burdeos y Rio de Janeiro.

El negocio de la exportación de cuero permitió que Prilidiano estudiase bellas artes y se recibiera de ingeniero. La situación tensa entre Rosas y Francia llegaría a su fin luego de la batalla de vuelta de obligado (1845).

Finalmente, los Pueyrredón regresaron a Buenos y Juan Martin de Pueyrredón muere en su casa de San Isidro en 1850 mientras San Martin moría en Francia.


“Yo no quiero vida, sin la vida de mi Patria y viviré con ella, y moriré por darle vida”.


Prilidiano, con 26 años. Era un joven de la sociedad porteña al cual recurrían por retratos. Entre ellos se encuentra el de la hija de Rosas, Manuelita de 1851 y su vestido rojo punzó (se encuentra en el bellas artes y fue utilizada para los billetes de 20 pesos).

Manuelita Rosas 1851 (MNBA)







Otro de sus retratos conocidos es el de su prima segunda, Magdalena Mercedes Sinforosa Costa Ituarte, su gran amor. Ante el rechazo de ella, nunca terminó de pintarlo.


Retrato de Magdalena Costa 1851 (Museo Pueyrredón)


Pero si en algo se destacó en la pintura, fue por realizar los primeros desnudos en el río de la plata.

“El Baño” 1865 (MNBA)


“Yo me llamo Pedro Pablo Prilidiano Pueyrredón, pobre pintor que pinta cuadros por pocos pesos"

Aparentemente, con el corazón roto por el rechazo de su prima, se mudó a Cádiz donde tuvo una hija a la cual le puso el nombre de su prima.

Volvió a Buenos Aires en 1854 y se dedicó más a la arquitectura y a la ingeniería. Comenzó con restauraciones (Pirámide de mayo y casa rosada). Luego realizó los planos de la casa quinta de Miguel de Azcuénaga (hoy la quinta presidencial).

En 1862 construyó, como ingeniero, el puente sobre el riachuelo en Barracas. Pero, lamentablemente, esté se derrumbó. Esto le generó un pico de estrés y lo enfermó bastaste. Comenzó la construcción de un nuevo puente pero nunca lo vio terminado.

No sabremos si fue por la muerte de su madre en 1869 o por el malestar de su puente caído, pero su salud se agravó tanto que falleció en la quinta de San Isidro en 1870 con 47 años.

"Cada uno tiene una misión que cumplir en el mundo; la mía es el olvido de mí mismo en favor de los seres amados que me rodean."