lunes, 31 de julio de 2023

De las armas a las urnas. El modo de hacer política a través de la historia Argentina.

 



En el Siglo XIX la gente no votaba. Las diferencias políticas se resolvían a través de la guerra. Por eso, la mayoría de los líderes políticos eran militares de profesión o civiles que agarraban las armas.

Belgrano, es un ejemplo de un civil, que para involucrarse en política, tuvo que aprender a ser militar. Y San Martin era un excelente militar que podía llevarlas a cabo.

Se necesitaba, si o si, de la fuerza militar para llevar adelante cualquier idea política. No hubiéramos tenido una revolución de mayo sin el regimiento de Patricios. No fue casualidad que Saavedra terminara siendo el presidente de la primera junta y no un civil. Y tampoco hubiera existido la figura de Rosas sin su ejército de “Los colorados del Monte”. Ni la famosa frase de Sarmiento al entregarle el mando de Presidente a Avellaneda en 1874: “Usted es el primer presidente que no sabe usar un arma”.

Es por eso, que el Siglo XIX está caracterizado por guerras civiles y el Siglo XX no. En verdad, son las mismas eternas diferencias políticas, que antes se resolvían con las armas y ahora con las urnas.

viernes, 28 de julio de 2023

La campaña del desierto

 


El tema del “indio” era una problemática centenaria que preocupaba a las autoridades de la zona desde la época de los españoles.

Pero vayamos más atrás. En teoría, el “indio” es de estas tierras pero ¿Lo es realmente?

El hombre evolucionado “nació” en África y se expandió por el mundo. Una corriente migratoria lo trajo a nuestro continente que estaba vacío. Por lo tanto, nadie es autóctono en ningún lugar del planeta. Somos seres que migran y se encuentran.

Lo que pasó con la llegada de Colón al continente, fue un encuentro de dos oleadas migratorias distintas de homo sapiens sapiens en el mismo lugar en distintos momentos.

Algunos podrán decir, “Los tehuelches llegaron primero que los Argentinos. Nacieron ahí, su cultura era de esa zona y no merecían que los atacaran”. Pero con ese pensamiento, entonces no tendríamos que haber atacado y echado a los españoles de américa porque también ellos llegaron primero, también nacieron acá y también su cultura se adaptó a estas tierras.

Y aquí aparece el factor de convivencia conflictiva del ser humano que se dio siempre y en todos lados.

Desde los comienzos de la civilización tenemos datos de enfrentamientos organizados de grupos humanos con el propósito de controlar recursos naturales o humanos (conflictos entre cazadores nómadas y recolectores sedentarios).

Tenemos el ejemplo del Código de Hammurabi como primera lista de leyes de convivencia entre humanos para evitar más muertes entre vecinos de la antigua Persia. Una de las leyes decía: “Si un hombre libre le rompía un hueso a otro hombre libre, se le rompería a él también ese hueso”. Por suerte, las leyes fueron avanzando.

Pero con esto quiero dejar en claro que el problema está en la convivencia de los seres humanos. Está en nuestro gen.

El conflicto con el “indio” siempre fue por territorios. Lo mismo pasó con los españoles en nuestra guerra de independencia, sin embargo nadie criticó a San Martin por todas sus campañas y las catalogó de genocidios. También pasó con Paraguay en 1811, sin embargo nadie criticó a Belgrano por esa campaña y la catalogaron de genocidio. También fue un conflicto territorial con los Brasileros en 1825 por la banda oriental, sin embargo, nadie la catalogó como un genocidio. Y también, nuestras guerras civiles fueron conflictos de convivencia entre argentinos y nadie las catalogo como genocidios. Son guerras y no las inventó Roca.

Los “indios” se habían quedado en un sistema de caza y recolección, eran nómades. Y los argentinos teníamos un sistema de cultivo y crianza de animales, éramos sedentarios. Esta diferencia de modos de vida, generaba el mayor conflicto. Los “indios”, al ver las vacas, ovejas, gallos en corrales, los robaban. Para ellos, era un regalo servido en bandeja porque se evitan la cacería. Lo mismo, con frutas, granos y todo tipo de alimento.

Entre 1820 y 1870 los “indios” robaron 11 millones de cabezas de ganado, 2 millones de caballos y 2 millones de ovejas; asesinaron o capturaron a 50.000 personas, y robaron bienes por valor de 20 millones de pesos.

Lamentablemente, ante una imposibilidad de llegar a una convivencia pacífica, siempre el paso siguiente es la guerra.

Tengamos en cuenta, que cuando se habla de “Patagonia” en esta campaña de 1879, se habla del oeste de la Provincia de Buenos Aires, la totalidad de la provincia de la Pampa y del sur de San Luis, Mendoza y el norte de la provincia actual de Neuquén. Zonas muy cercanas a la civilización argentina y rica para cultivos que Europa estaba queriendo comprar más y más. Luego, en 1881, se terminaría de extender hasta Tierra del Fuego.



Si los españoles se hubieran retirado aceptando perder sus colonias, no hubiera habido una guerra de independencia y nadie hubiera muerto, sin embargo no querían perderlas y la guerra fue el resultado.

La guerra es el fracaso del dialogo pacífico y de entendimiento entre seres humanos. Siempre pasó, pasa y pasará.

El conflicto con los pueblos “autóctonos” fue una convivencia conflictiva desde un inicio que, lamentablemente, terminó en guerra.

Y tampoco fue el racismo el motor de esta guerra. Todas las divisiones del ejército argentino contaban con soldados “autóctonos” de tribus aliadas.

El motor de esta campaña, no fue contra el “indio rebelde de la Patagonia” sino contra Chile.

En 1856, La confederación Argentina y Chile firmaron un “Tratado de paz, amistad, comercio y navegación”. En el artículo 33, se estableció que ambas partes reconocían como “límites de sus respectivos territorios, los que poseían como tales en tiempo de separarse de la dominación española el año 1810. Chile presentó cédulas reales, mapas y otros documentos coloniales que avalaban que la Patagonia estaba bajo la jurisdicción de la Capitanía General de Chile en 1810. La pretensión de Chile por la Patagonia, ya era un hecho.


Pretensiones chilenas


En 1879, se va a dar un hecho, que Roca utiliza para ganarle a Chile la Patagonia.

El país vecino había iniciado la guerra del Pacifico (1879-1884) contra Bolivia y Perú en el límite con ellos para extender su territorio. Eso ubicaba al ejército chileno a miles de kilómetros de la Patagonia. Era el momento ideal para ocupar la Patagonia y luego negociar los limites. Y eso hizo Roca, ocupó la Patagonia en 1789 y negocio los limites en 1881 que se respetan hasta el día de hoy.

De hecho, la pérdida de la Patagonia se ve en Chile como un episodio vergonzoso en su historia. Ellos siempre colocaban en sus mapas a la Patagonia. Después de la guerra del Pacifico, iban a ocuparla. Roca, simplemente, se adelantó. Y como Chile no podía pelear dos guerra en dos frentes al mismo tiempo, no les quedó otra que firmar el tratado de límites en medio de la Guerra del Pacifico.

Por lo tanto, los chilenos también se iban a  enfrentar con los mismos pueblos “autóctonos” de la Patagonia.

Roca, con un brillante movimiento estratégico, ocupó la Patagonia antes que Chile y lo obligó a firmar un tratado de límites que favorecía notablemente a la Argentina. Roca consiguió extender el territorio nacional sin tirar un tiro y sin entrar en conflicto con el país vecino que poseía un ejército moderno. Roca, evitó una guerra sangrienta, larga y costosa.

El conflicto con el “indio” fue una consecuencia de estar en medio de dos civilizaciones vecinas, con ejércitos modernos, que pretendían extender sus límites en una época donde el imperialismo estaba muy bien visto y en donde ambas naciones estaban naciendo y definiendo sus límites.

Si no hubiera sido Roca, hubiera sido algún General Chileno el que se enfrentase con los pueblos “Autóctonos” y hoy la provincia de La Pampa, San Luis, Mendoza, Neuquén serían Chilenas. Y quizás, no sabemos si más. ¿Quién nos asegura que Chile no pretendía ocupar toda la Argentina? Mantener el límite en la cordillera, también es una estrategia de defensa natural.

Todo este conflicto con el “indio”, ocupar la Patagonia, frenar el avance Chileno, definir los limites, no lo inventó ni lo comenzó Roca, él lo finalizó. Y lo consiguió de la misma manera que lo hubiera hecho Chile, Inglaterra, Francia o cualquier país en el SXIX.



Gracias a Roca, en nuestro mapas figuran: El oeste de la Provincia de Buenos Aires, la totalidad de la provincia de la Pampa, le sur de la provincia de San Luis, el sur de la provincia de  Mendoza, la totalidad de la provincia de Neuquén, Rio negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, la Antártida y Malvinas.

Además, nunca hubiera sobrevivió un país mapuche. Si lo hubiéramos respetado nosotros, lo hubiera conquistado Chile.

El General Roca aseguró el 60% de nuestro territorio actual ante la pretensión de otros países o pueblos “autóctonos”. Era vital para el naciente estado argentino, el control formal del territorio que consideraba suyo.


martes, 11 de julio de 2023

España también tuvo su revolución de 1810




En 1810, al igual que nosotros y al mismo tiempo, España también tuvo su revolución para cambiar su antigua forma de gobierno por una nueva.

Hay que tener en cuenta, que había muchos españoles liberales que no querían más un rey y un sistema medieval. Querían avanzar y pasar a ser una República o monarquía parlamentaria. Buscaban participar de esa nueva edad moderna que se estaba iniciando (junto a EEUU, Inglaterra y Francia).

Pero era difícil tener la oportunidad para semejante cambio en una monarquía absoluta. Pero con la invasión de Francia en 1808, y su rey preso, se creó el terreno ideal para la revolución (al igual que para nosotros).

Ante la pérdida, cada vez mayor, de terreno y la presión de los españoles liberales, la junta central de nobles (que gobernaba en nombre del rey preso) asumió su derrota y realizó un paso al costado. Su último decreto fue la creación de la cortes de Cádiz para crear una constitución. La noticia de caída de la junta central en enero de 1810, es el motivo del inicio de nuestra  revolución de mayo.

Por lo tanto, en 1810, tanto las provincias Unidas como España, estábamos derrocando antiguos gobiernos para levantar nuevos.

Los españoles liberales de la corte de Cádiz se aliaron con Inglaterra e iniciaron el camino a una constitución que contemplaría a las colonias de américa como nuevas provincias.

Es por eso, que luego de la revolución de mayo no sabíamos bien como avanzar, justamente porque España y Europa estaban en profundos cambios. La postura de Rivadavia era esperar y negociar la independencia con los liberales de la corte de Cádiz; y la postura de San Martin era no esperar y librar la guerra con España independientemente de su sistema de gobierno.

En 1812, apareció la Constitución española y en 1813 la Francia de Napoleón abandona la península. Era una nueva España, sin rey, sin ejército francés y con una constitución que tenía  nuevas pretensiones en sus antiguas colonias. Es por eso, que los independentistas de Buenos Aires apresuraron la  organización de la asamblea constituyente del año XIII para crear una constitución (cosa que no terminó pasando).

Pero la época de la España liberal duraría poco. Luego de la caída de Napoleón en 1814, vuelven a asumir los nobles en Francia, liberando a Fernando VII y apoyando su vuelta a la corona española mediante un golpe de estado.

En 1814, España volvería a ser una monarquía absoluta con su rey liberado.  Todo lo ganado por los liberales se derrumbó y España volvía a 1808.

A raíz de la vuelta de Fernando VII, los independentistas del rio de la plata presionaron para declarar la independencia de cualquier manera aunque no tuviéramos una constitución. Se terminó declarando en 1816 en un clima de suma inestabilidad política.

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En 1810, al igual que nosotros, España también tuvo su propia revolución para cambiar su rey en una constitución. Ellos lograron crearla en 2 años pero todo se derrumbó en 1814 con la vuelta del rey. En cambio, nosotros nunca volvimos a ser colonia pero tardamos 43 años en tener una constitución.

Bernardino Rivadavia

 



Un gallego abogado y español, con importantes cargos en el cabildo y un rotundo éxito en el comercio de esclavos, tuvo un hijo en Buenos Aires en 1780: Bernardino Rivadavia.

Logró ingresar a su hijo al colegio San Carlos (Nacional de Buenos Aires) pero este abandonó los estudios en 1803 para dedicarse al comercio.

En 1806, lo ingleses invadieron Buenos Aires, y como no llegaban refuerzos de España, los vecinos armaron sus propias milicias. Se agrupaban según su ciudad de origen, por lo tanto,  formó parte del tercio de gallegos junto a su padre Benito. Él con 26 y su padre con 60 años, pelearon juntos en la reconquista y la defensa.

En 1808, Francia invade España, y tener un virrey francés (Liniers había nacido en Francia) no le cayó muy bien a los españoles defensores de la corona española. Es por eso, que en 1809, el tercio de gallegos, con su padre, intentó derrocarlo sin éxito. En esta ocasión, no lo acompañó. Ya comenzaban las diferencias entre padre e hijo.

Ese mismo año, Bernandino, se casó con la hija del ex Virrey del Pino y esto mejoró su estándar social.

Bernandino Rivadavia, participó de la Revolución de mayo. Votó para echar a Cisneros e implementar un gobierno patrio.

Claramente, no compartía las ideas de su padre, él si quería la independencia. Pero, además de su padre pro español, se casó con la hija del Virrey Del Pino. Por lo tanto, para los demás independentistas, la imagen de Rivadavia siempre estuvo ligada a las fiestas, reuniones y negocios españoles. Era la gente con la cual él se codeaba por parte de su padre y esposa.

Su postora, poder, dinero, poder de convicción le permitió ser un verdadero animal político.  Llegó a ser nombrado Secretario de Gobierno y Guerra del primer triunvirato. Y a pesar de no ser miembro directo, su postura política fue tan fuerte, que se impuso en todas las decisiones de ese gobierno.

Y si faltaba algo para levantar sospechas, además de ser hijo de un español anti independencia y una esposa hija de un virrey, impulsó la estrategia “máscara de la monarquía”. La misma,  apelaba a una supuesta fidelidad a la causa de Fernando VII que desde 1808 se encontraba preso. Pero a pesar de todo, esta estrategia no pretendía volver a ser colonia. Era una manera de ganar tiempo y reconocimiento de las demás potencias. De hecho, esa estrategia tampoco era nueva, la primera junta firmó gobernar en nombre de Fernando VII (detalle que nadie nombra).

Luego de la derrota de Huaqui, y para evitar pelear en dos frentes (Perú y Montevideo), el 20 de octubre de 1811, Rivadavia firmó un Tratado de Paz por el que las Provincias del Río de la Plata se reconocían como parte integrante de la nación española y a Fernando VII como su único soberano. Este tratado parece ser pro español, sin embargo, es simplemente diplomacia. Era para evitar la guerra en dos frentes, ya que de ser así, las perderíamos. Además, faltaba poco la que España (sin su rey) firmara una constitución.

Finalmente, en marzo de 1812, la corte de Cádiz creó la Constitución de 1812 (“Viva la pepa”). España pasó a ser una monarquía constitucional que contemplaba a las colonias como nuevas provincias del nuevo estado español. España dio fin al Antiguo Régimen monárquico absoluto.

Esto era lo que estaba esperando Rivadavia. Buscaba tiempo para que España termine su proceso hacia una monarquía parlamente y poder negociar con un ministro y no con un rey.

Es por eso, que le prohibió a Belgrano utilizar la bandera Argentina y lo obligó a desplegarse hasta Córdoba para evitar nuevos enfrentamientos. Para Rivadavia, eran nuevas aguas para negociar la independencia. Sin embargo, Belgrano, no cumplió esa orden, peleó igual y ganó la batalla de Tucumán.

Esta rebeldía de Belgrano, fue bajo la influencia de la masonería recientemente desembarcada en Buenos Aires en marzo de 1812. San Martin, Alvear y Zapiola llegaron a imponer su modelo ofensivo con el fin de eliminar completamente la influencia española en América. Realizaron un golpe de estado en Octubre, lo echaron a Rivadavia e inauguraron el segundo triunvirato al cual le exigieron crear una constitución y declarar la independencia. Para ellos, Rivadavia era “pro-español” igual que su padre.

San Martin, finalizó la vida política de Rivadavia (por dos años), sin embargo, la venganza llegaría más tarde.

Dos años más tarde, las vueltas de la vida, juntaron a Rivadavia y su “rebelde” Belgrano en un viaje a Europa juntos. La misión, encargada por el directorio, era buscar el reconocimiento de las potencias europeas pero fue un fracaso (El delfín francés, el Carlotismo, etc.)

Era 1816, Belgrano regresaría a Buenos Aires para apoyar el congreso de Tucumán y Rivadavia decidió quedarse en Londres. Esa decisión, le quitó la última oportunidad de ver a su padre vivo. Benito nunca apoyó la idea de independizarnos de España, y quizás sea casualidad, pero murió en septiembre, a dos meses de la firma de la independencia en Tucumán.

En 1820, la situación política de las provincias unidas fue la peor desde la revolución de mayo. Luego del fracaso de la constitución de 1819, colapsó la unidad. Cada provincia comenzó a dirigirse por sí misma, y para eso, el gobernador de Buenos Aires, Martin Rodríguez, se contactó con Rivadavia para ofrecerle el cargo de primer ministro.

Rivadavia, con 40 años, aceptó y volvió a su Buenos Aires natal. Esa vez, volvió empapado de la forma inglesa de hacer política e hizo todo para instaurarla acá. Sus reformas fueron conocidas como “las reformas rivadavianas”. Entre los principales cambios:

-Suprimió los cabildos.

-Fundó la Universidad de Buenos Aires.

-Impuso el Regalismo:

Una doctrina que sostenía que no existía un Iglesia regida por el Papa, sino que existían comunidades de fieles a los cuales el gobierno de cada país podía dirigir a su conveniencia. Modificó la organización de la Iglesia católica, les quitó propiedades y elimino órdenes.

-Fomentó fervientemente las ciencias:

 Creo la Sociedad Literaria, la Sociedad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Sociedad de Jurisprudencia, la Academia de Medicina, las academias de música y canto,  el Museo Argentino de Ciencias Naturales, el Archivo General, el Registro Oficial, el Departamento Topográfico y Estadístico. Trajo profesionales de otros países, entre ellos, al ingeniero francés Carlos Henry Pellegrini, futuro padre del presidente.

-Introducción de animales puros de distintas razas.

-Fundó la Bolsa de Comercio y el Banco de Descuentos (Futuro Banco de Buenos Aires)

-Sancionó la primera ley  que habla Sufragio Universal.

-Creó la Policía del Estado.

-Construyó edificios públicos.

-Creó el Cementerio de la Recoleta.

A pesar de vivir 6 años en Londres y traer nuevas ideas, había algunas que nunca cambiaban. Se negó a colaborar con los ejércitos que luchaban contra los realistas, tanto el de Martín Miguel de Güemes en Salta, como la campaña de José de San Martín en Perú. De hecho, consideró que San Martin hacia uso de recursos sin autorización, ya que no era la prioridad del estado ayudar a Perú con su independencia sino la próxima guerra de las provincias unidas contra Brasil.

Rivadavia le pidió que volviera con sus ejércitos, San Martin se reusó y Bernardino pidió el arresto.  Podrán haber pasado diez años, pero Rivadavia nunca se olvidó de aquel golpe de estado perpetuado por San Martin y que le tiró abajo su preciado triunvirato. Sin embargo, el arresto nunca se llevó a cabo por el peso del Prócer. Lo dejó volver en 1823 para embarcarse en el puerto de Buenos Aires rumbo a Francia. Será la última vez de San Martin en nuestras tierras.

Finalizado el mandato de Martin Rodríguez en 1824, Rivadavia volvió a intentar una vida de comerciante en Londres, sin embargo iba a tener que volver por la guerra con Brasil.

(En 1816, Portugal invade la banda oriental, y cuando Brasil se independizó, lo reclamó como herencia en 1822. En 1825, orientales (uruguayos) viviendo en Buenos Aires, llevaron a cabo un plan de recuperación. Serán conocidos como los Treinta y Tres Orientales liderados por Lavalleja. Desembarcaron y proclamaron a la Banda Oriental como parte de las provincias unidas. Ante esto, Brasil le declaró la guerra a las provincias unidas.)

La inevitable guerra con Brasil por la banda oriental, llegó a ser realidad y hacía falta que las provincias tuvieran cierta unificación para enfrentar una guerra en medio de la anarquía. Es por eso, que se sanciona, rápidamente, una constitución para tener un presidente, un congreso nacional y un ministro de guerra que lleven adelante el conflicto.

La constitución de 1826 fue unitaria y Buenos Aires eligió a Rivadavia como presidente y a Alvear como ministro de guerra, ya que ambos tenían excelentes relaciones con Inglaterra y todos los recursos saldrían de esa provincia.

Nosotros ganaríamos la guerra en tierra y los Brasileros en el mar. La guerra fue una especie de “empate” en lo militar. Esto generó que la guerra se extienda a un punto que ambas naciones, e Inglaterra, quisieran buscar un tratado de paz que reanude el comercio en el rio de la plata.

El primer intento de tratado, no favorecía a las Provincias Unidas. Esto generó una fuerte opinión en contra del gobierno de Rivadavia desde el Congreso y la opinión pública. La culpa no fue directamente de Bernardino, sino de su representante Manual García, que la negociación no era su fuerte. Sin embargo, Rivadavia tuvo que afrontar esta negociación deshonrosa y opto por la renuncia. Luego, asumió Manuel Dorrego como gobernador de Buenos Aires y su gobierno firmaría el tratado final que propuso la independencia de Uruguay. Eso le costó la vida al mismo Dorrego y la entrada de Rosas en la historia Argentina.

Por su lado, Rivadavia se exilió a España en 1829.

En 1834, fue acusado nuevamente de ser pro español y ser un agente conspirador de la monarquía española. Esto no le gustó nada y decidió viajar a Buenos Aires para enfrentar las acusaciones pero no lo dejaron desembarcar.

Nunca más volvió a Buenos aires. Murió en Cádiz con 65 años en 1845.

Se entiende que Rivadavia era más cauteloso y diplomático. Siempre evitó la guerra, ya que era muy costosa y bloquean el puerto de Buenos Aires (el único ingreso de dinero). Buscaba ganar tiempo y quedar bien con las potencias de Europa (Incluso España) ya que su interés era que Argentina sea aceptaba como un nuevo país civilizado. Quería una independencia más diplomática. Eso lo ubicó en una posición un poco tibia para algunos independentistas aguerridos. Por eso, siempre fue acusado de ser pro español.

Pero para Rivadavia, España no era el enemigo. Era una nación que también estaba transitando una revolución en su forma de gobierno. Y tanto las Provincias Unidas como España, estaban yendo la misma. Es por eso, que siempre esperaba y no quería el conflicto directo. Estaba convencido de que la nueva Argentina y la nueva España sería socios en un futuro.

Su modo de gobierno no tuvo el éxito esperado porque nunca lo dejaron gobernar tranquilo con tantas acusaciones. Es por eso que pidió no ser enterrado en Buenos Aires, algo que tampoco se le respetó.

En su corazón, convivían ambas naciones. Como convivían en su casa de pequeño con su padre, y luego, con su esposa y sus hijos. Bernardino Rivadavia, intentó una independencia “educada y familiar” rodeado de Independentistas que buscaban una independencia “épica y bélica”.


Placa en su casa de Cádiz donde se plasma su postura.


Los Rivadavia (Padre e hijo) - Pelearon juntos en las invasiones inglesas y fueron enemigos en la Revolución de Mayo




Un gallego adolescente, llegó a la ciudad de Charcas en el virreinato del Perú (Hoy Bolivia). Fue recibido por su tío, quien lo ayudó para que pudiera estudiar en la universidad de Chuquisaca (donde también estudió Mariano Moreno). Se recibió de abogado en 1775. Al año siguiente, se casó con su prima (de quien adoptaría su apellido Rivadavia) y formaría una familia en estas tierras lejanas de su Galicia Natal. Tenía 29 años, se llamaba Benito González, y sin imaginárselo, sería padre del primer presidente argentino.

Siendo abogado y español, no tendría muchos problemas para conseguir buenos trabajos en la capital del reciente creado virreinato del rio de la plata: Buenos Aires.

Fue abogado en la Real Audiencia, juez de bienes de difuntos, regidor, tesorero de la Catedral de Buenos Aires y alférez real. Además, acumuló fortunas  como comerciante de esclavos.

Se recibió en la escuela náutica (creada por Manuel Belgrano) a los 55 años. Incursionó en la construcción de barcos pero no le fue bien.

Logró ingresar a su hijo Bernardino al colegio San Carlos (Nacional de Buenos Aires) pero este abandonó los estudios en 1803 para dedicarse al comercio.

En 1806, lo ingleses invadieron Buenos Aires, y como no llegaban refuerzos de España, los vecinos armaron sus propias milicias. Se agrupaban según su ciudad de origen, por lo tanto, Benito formó parte del tercio de gallegos junto a su hijo Bernardino. Benito con 60 años y Bernardino con 26, pelearon juntos en la reconquista y la defensa.

Finalizadas las invasiones inglesas, se llevó a cabo un cabildo abierto para debatir el rol de Sobremonte. Benito, utilizó toda su experimenta y conocimientos del derecho, para apoyar la moción de suplantar a Sobremonte por Liniers. Y esa fue la opción ganadora.

En 1808, Francia invade España, y tener un virrey francés (Liniers había nacido en Francia) no le cayó muy bien a los españoles defensores de la corona española. Es por eso, que en 1809, el tercio de gallegos, con Benito Rivadavia, intentó derrocarlo sin éxito. En esta ocasión, no loa acompañó su hijo Bernardino. Ya comenzaban las diferencias.

Ese mismo año, su hijo, Bernandino, se casó con la hija del ex Virrey del Pino y esto mejoró su estándar social.

Durante la Revolución de Mayo, Benito se mantuvo alejado. Era un ferviente defensor de su España. Y como ya sabemos, su hijo apoyó el primer gobierno patrio.

Luego de la revolución, todos los españoles con poder y riquezas, fueron saqueados y molestados, pero Benito no fue el caso. Ser padre del secretario del Triunvirato, tenía sus beneficios. Nunca más se involucró en la política, será el tiempo de su hijo.

Claramente, Bernardino no compartía las ideas de su padre, él si quería la independencia. Pero, además de su padre pro español, se casó con la hija del Virrey Del Pino. Por lo tanto, para los demás independentistas, la imagen de Rivadavia siempre estuvo ligada a las fiestas, reuniones y negocios españoles. Era la gente con la cual él se codeaba por parte de su padre y esposa.

Bernandino Rivadavia, participó de la Revolución de mayo. Votó para echar a Cisneros e implementar un gobierno patrio. Su postora, poder, dinero, poder de convicción le permitió ser un verdadero animal político.  Llegó a ser nombrado Secretario de Gobierno y Guerra del primer triunvirato. Y a pesar de no ser miembro directo, su postura política fue tan fuerte, que se impuso en todas las decisiones de ese gobierno.

Y si faltaba algo para levantar sospechas, además de ser hijo de un español anti independencia y una esposa hija de un virrey, impulsó la estrategia “máscara de la monarquía”. La misma,  apelaba a una supuesta fidelidad a la causa de Fernando VII que desde 1808 se encontraba preso. Pero a pesar de todo, esta estrategia no pretendía volver a ser colonia. Era una manera de ganar tiempo y reconocimiento de las demás potencias. De hecho, esa estrategia tampoco era nueva, la primera junta firmó gobernar en nombre de Fernando VII (detalle que nadie nombra).

Luego de la derrota de Huaqui, y para evitar pelear en dos frentes (Perú y Montevideo), el 20 de octubre de 1811, Rivadavia firmó un Tratado de Paz por el que las Provincias del Río de la Plata se reconocían como parte integrante de la nación española y a Fernando VII como su único soberano. Este tratado parece ser pro español, sin embargo, es simplemente diplomacia. Era para evitar la guerra en dos frentes, ya que de ser así, las perderíamos. Además, faltaba poco la que España (sin su rey) firmara una constitución.

Finalmente, en marzo de 1812, la corte de Cádiz creó la Constitución de 1812 (“Viva la pepa”). España pasó a ser una monarquía constitucional que contemplaba a las colonias como nuevas provincias del nuevo estado español. España dio fin al Antiguo Régimen monárquico absoluto.

Esto era lo que estaba esperando Rivadavia. Buscaba tiempo para que España termine su proceso hacia una monarquía parlamente y poder negociar con un ministro y no con un rey.

Es por eso, que le prohibió a Belgrano utilizar la bandera Argentina y lo obligó a desplegarse hasta Córdoba para evitar nuevos enfrentamientos. Para Rivadavia, eran nuevas aguas para negociar la independencia. Sin embargo, Belgrano, no cumplió esa orden, peleó igual y ganó la batalla de Tucumán.

Esta rebeldía de Belgrano, fue bajo la influencia de la masonería recientemente desembarcada en Buenos Aires en marzo de 1812. San Martin, Alvear y Zapiola llegaron a imponer su modelo ofensivo con el fin de eliminar completamente la influencia española en América. Realizaron un golpe de estado en Octubre, lo echaron a Rivadavia e inauguraron el segundo triunvirato al cual le exigieron crear una constitución y declarar la independencia. Para ellos, Rivadavia era “pro-español” igual que su padre.

San Martin, finalizó la vida política de Rivadavia (por dos años), sin embargo, la venganza llegaría más tarde.

Dos años más tarde, las vueltas de la vida, juntaron a Rivadavia y su “rebelde” Belgrano en un viaje a Europa juntos. La misión, encargada por el directorio, era buscar el reconocimiento de las potencias europeas pero fue un fracaso (El delfín francés, el Carlotismo, etc.)

Era 1816, Belgrano regresaría a Buenos Aires para apoyar el congreso de Tucumán y Rivadavia decidió quedarse en Londres. Esa decisión, le quitó la última oportunidad de ver a su padre vivo. Benito nunca apoyó la idea de independizarnos de España, y quizás sea casualidad, pero murió en septiembre, a dos meses de la firma de la independencia en Tucumán.

Entendemos que en esa postura "tibia" de los Rivadavia era producto de su herencia familiar. Benito, como la cabeza, era un español enamorado de su España, y Joaquina era la hija de un Virrey, casi una princesa española (por más que había nacido en Montevideo). 

La diferencia es que Benito no apoyaba la independencia y Bernardino si, pero ambos lucharon para que no se vea a España como un enemigo. 



viernes, 7 de julio de 2023

Rivadavia vs San Martin - La independencia “educada” o la Independencia “épica”





Ambos venían de familias españolas. Quizás la diferencia, era que el padre de San Martin fue un militar Español que sólo estuvo en estas tierras el tiempo que le llevo su trabajo, y el padre de Rivadavia, vivió casi toda su vida en Buenos Aires ejerciendo el poder español en el cabildo y acumulando fortunas con el comercio. Representaba el prototipo de la España colonialista. Pero lo más escandaloso, fue que era un ferviente defensor de la corona española y siempre estuvo en contra de la revolución de Mayo y de la independencia.

Claramente, Bernardino no compartía las ideas de su padre, él si quería la independencia. Pero, además de su padre pro español, se casó con la hija del Virrey Del Pino. Por lo tanto, para los demás independentistas, la imagen de Rivadavia siempre estuvo ligada a las fiestas, reuniones y negocios españoles. Era la gente con la cual él se codeaba por parte de su padre y esposa.

Bernandino Rivadavia, participó de la Revolución de mayo. Votó para echar a Cisneros e implementar un gobierno patrio. Su postora, poder, dinero, poder de convicción le permitió ser un verdadero animal político.  Llegó a ser nombrado Secretario de Gobierno y Guerra del primer triunvirato. Y a pesar de no ser miembro directo, su postura política fue tan fuerte, que se impuso en todas las decisiones de ese gobierno.

Y si faltaba algo para levantar sospechas, además de ser hijo de un español anti independencia y una esposa hija de un virrey, impulsó la estrategia “máscara de la monarquía”. La misma,  apelaba a una supuesta fidelidad a la causa de Fernando VII que desde 1808 se encontraba preso. Pero a pesar de todo, esta estrategia no pretendía volver a ser colonia. Era una manera de ganar tiempo y reconocimiento de las demás potencias. De hecho, esa estrategia tampoco era nueva, la primera junta firmó gobernar en nombre de Fernando VII (detalle que nadie nombra).

Luego de la derrota de Huaqui, y para evitar pelear en dos frentes (Perú y Montevideo), el 20 de octubre de 1811, Rivadavia firmó un Tratado de Paz por el que las Provincias del Río de la Plata se reconocían como parte integrante de la nación española y a Fernando VII como su único soberano. Este tratado parece ser pro español, sin embargo, es simplemente diplomacia. Era para evitar la guerra en dos frentes, ya que de ser así, las perderíamos. Además, faltaba poco la que España (sin su rey) firmara una constitución.

Finalmente, en marzo de 1812, la corte de Cádiz creó la Constitución de 1812 (“Viva la pepa”). España pasó a ser una monarquía constitucional que contemplaba a las colonias como nuevas provincias del nuevo estado español. España dio fin al Antiguo Régimen monárquico absoluto.

Esto era lo que estaba esperando Rivadavia. Buscaba tiempo para que España termine su proceso hacia una monarquía parlamente y poder negociar con un ministro y no con un rey.

Es por eso, que le prohibió a Belgrano utilizar la bandera Argentina y lo obligó a desplegarse hasta Córdoba para evitar nuevos enfrentamientos. Para Rivadavia, eran nuevas aguas para negociar la independencia. Sin embargo, Belgrano, no cumplió esa orden, peleó igual y ganó la batalla de Tucumán.

Esta rebeldía de Belgrano, fue bajo la influencia de la masonería recientemente desembarcada en Buenos Aires en marzo de 1812. San Martin, Alvear y Zapiola llegaron a imponer su modelo ofensivo con el fin de eliminar completamente la influencia española en América. Realizaron un golpe de estado en Octubre, lo echaron a Rivadavia e inauguraron el segundo triunvirato al cual le exigieron crear una constitución y declarar la independencia. Para ellos, Rivadavia era “pro-español” igual que su padre.

San Martin, finalizó la vida política de Rivadavia (por dos años), sin embargo, la venganza llegaría más tarde.

Bernardino se fue a Europa en 1814 y vivió 6 años en Londres. En 1820 regresó como primer ministro del gobierno de Martin Rodríguez en Buenos Aires.  Trajo nuevas ideas pero había algunas que nunca cambiaron.

Se negó a colaborar con los ejércitos que luchaban contra los realistas, tanto el de Martín Miguel de Güemes en Salta, como la campaña de José de San Martín en Perú. De hecho, consideró que San Martin hacia uso de recursos sin autorización, ya que no era la prioridad del estado ayudar a Perú con su independencia sino la próxima guerra de las provincias unidas contra Brasil.

Rivadavia le pidió que volviera con sus ejércitos, San Martin se reusó y Bernardino pidió el arresto.  Podrán haber pasado diez años, pero Rivadavia nunca se olvidó de aquel golpe de estado perpetuado por San Martin y que le tiró abajo su preciado triunvirato. Sin embargo, el arresto nunca se llevó a cabo por el peso del Prócer. Lo dejó volver en 1823 para embarcarse en el puerto de Buenos Aires rumbo a Francia. Será la última vez de San Martin en nuestras tierras.

La Rivalidad entre Rivadavia y San Martin es conocida. A Bernardino siempre se lo tildo de ser “Pro español” lo contrario a San Martin.

Se entiende que Rivadavia era más cauteloso y diplomático. Siempre evitó la guerra, ya que era muy costosa y bloquean el puerto de Buenos Aires (el único ingreso de dinero). Buscaba ganar tiempo y quedar bien con las potencias de Europa (Incluso España) ya que su interés era que Argentina sea aceptaba como un nuevo país civilizado. Quería una independencia más “educada”.

San Martin, por otro lado, era un soldado. Un caballero que tenía un interese de libertad a nivel moral- político en todo el continente, no sólo Argentina. Veía a España como un enemigo. Quería una independencia “épica” con héroes, sables y gritos de libertad.

Ambos querían la independencia pero con diferentes estrategias.


lunes, 3 de julio de 2023

La Basílica de la Merced como testigo de la Historia Argentina.



Si queremos recorrer lugares con la historia de nuestra ciudad, sin lugar a dudas, las iglesias son esos lugares. En la ciudad de Buenos Aires, la Basílica de la Merced, ubicada en la esquina de las calles Reconquista y Perón, es uno de esos lugares.

Podríamos llamarla, la basílica de los casamientos. Allí se casaron:

-Domingo Belgrano y Doña María Josefa González Casero (Los padres de Manuel Belgrano) el 4 de noviembre de 1757.

-Rivadavia y Joaquina del Pino (Hija del virrey) el 14 agosto 1809

-José de San Martín y Remedios de Escalada el 12 de septiembre de 1812. (Carlos de Alvear fue testigo).

También sirvió de base de operaciones y hospital de sangre:

Durante la reconquista de Buenos aires el 12 de agosto de 1806, Santiago de Liniers, utilizó el altar como mesa de operaciones y desplegó sus mapas allí. Se dirigió toda la reconquista desde esa basílica, que además, atendió a los heridos. No es casualidad el nombre de la calle donde se ubica actualmente.

Fue la basílica que acompaño a Mitre en toda su vida:

Cerca de la Basílica, en San Martin 336, vivía el ex presidente Bartolomé Mitre. Acudía para distintos momentos de su vida. En esos bancos, lloró la muerte de su esposa Delfina; la de sus hijos Adolfo y Bartolomé. También bautizó a nietos y bisnietos y acudió el 17 de enero de 1906 para que el cura le administre la unción de los enfermos dos días antes de su muerte.