viernes, 9 de octubre de 2026

La banda oriental de Artigas y la invasión lusobrasileña (1815-1820)


José Gervasio Artigas (1764–1850)


Artigas recupera Montevideo (1815)

El 23 de junio de 1814, el Directorio de Buenos Aires logró expulsar a los españoles de Montevideo. Sin embargo, la ciudad no fue entregada a los orientales dirigidos por Artigas, a pesar de que así se había acordado. Posadas decidió colocar allí a un gobernador designado por Buenos Aires. De este modo, comenzó una nueva etapa en la que Montevideo quedó bajo el control del Directorio porteño, de orientación centralista, mientras permanecía rodeada por la Banda Oriental, que respondía al proyecto federal de Artigas.

El Directorio veía en Artigas a un líder con un creciente poder político y militar en la Mesopotamia, y consideraba que sus intenciones podían poner en riesgo la unidad de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Por este motivo, se negó a entregarle Montevideo con facilidad, ya que buscaba mantener el control sobre una ciudad estratégica y evitar que Artigas ampliara su influencia en la región

La situación se volvió cada vez más tensa y comenzaron a producirse enfrentamientos militares entre las fuerzas antigüistas y las del Directorio, hasta llegar a la batalla de Guayabos, el 10 de enero de 1815.

El ejército oriental estaba al mando de Fructuoso “Frutos” Rivera, quien sería posteriormente el primer presidente de Uruguay. Contaba con alrededor de 1.500 hombres y tenía como principal fortaleza a la caballería gaucha, caracterizada por su gran movilidad y su conocimiento del terreno. Sin embargo, carecía de artillería.

Por su parte, las fuerzas del Directorio estaban comandadas por Manuel Dorrego y contaban con unos 800 hombres y cuatro cañones pequeños. Entre sus tropas se encontraban los Granaderos a Caballo, dirigidos por un joven Juan Lavalle

Tras un repliegue táctico inicial, Rivera logró que Dorrego iniciara su persecución a través de un terreno irregular y desfavorable. Cuando las fuerzas del Directorio se alejaron de sus cañones, soldados de infantería ocultos entre los cañaverales aparecieron de manera sorpresiva y abrieron fuego a quemarropa. La maniobra tomó por sorpresa a las tropas de Dorrego, que no esperaban aquella emboscada. Triunfo total para Artigas.

El 25 de febrero de 1815, el Directorio entregó Montevideo a los antigüistas. De este modo, la Banda Oriental quedó libre tanto de la dominación realista como del control centralista de Buenos Aires.

La derrota del Directorio significó un importante impulso para el movimiento federal. En poco tiempo, las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes y la Banda Oriental se sumaron al proyecto político impulsado por Artigas. Córdoba, por su parte, mantuvo una relación más cercana a la alianza que a una adhesión plena. De esta manera, Artigas amplió rápidamente su influencia y pasó a ser reconocido como el “Protector de los Pueblos Libres”.

Ante el avance del federalismo, Alvear envió un ejército para enfrentarlo, bajo el mando del coronel Ignacio Álvarez Thomas. Sin embargo, al llegar al paraje de Fontezuelas, Álvarez Thomas, respaldado por parte de la oficialidad y por tropas como las comandadas por Eustaquio Díaz Vélez, se negó a marchar contra las provincias del Litoral.

Este levantamiento dio inicio al Motín de Fontezuelas, el 3 de abril de 1815. El movimiento provocó la caída de Alvear, quien, al quedarse sin apoyo político y militar, se vio obligado a renunciar el 15 de abril de 1815 y posteriormente marchó al exilio. Y también, se dio por finalizada la asamblea del año XIII.


El Congreso de oriente y la creación formal de la Liga federal o Pueblos libres.



Se llevó a cabo el 29 de junio de 1815 en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), bajo la conducción de José Gervasio Artigas. El objetivo fue organizar institucionalmente a la Liga Federal y acordar las bases para una negociación de paz y confederación con el nuevo Directorio de Buenos Aires.

Participaron representantes de varias provincias y territorios vinculados a la Liga Federal, entre ellos: Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe y Córdoba.

·         Declaración de Independencia: La postura historiográfica artiguita sostiene que en este congreso las provincias aliadas ratificaron formalmente la independencia de España y de todo otro poder extranjero, un año antes del Congreso de Tucumán.

·         Autonomía provincial y sistema confederado: Cada provincia conservaba su soberanía, libertad y gobierno propio, delegando solo tareas comunes de defensa exterior y comercio general.

·         República democrática: Profunda oposición a cualquier forma de monarquía o centralismo autocrático.

·         Proteccionismo económico: En contraste con el librecambio absoluto promovido por Buenos Aires (que arruinaba las economías artesanales y regionales del interior), el artiguismo propuso aranceles aduaneros protectores para fomentar la producción local, el Reglamento Aduanero de 1815 y la libre navegación de los ríos interiores para todas las provincias.

·         Reforma agraria ("Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados" de 1815): Fue la medida más revolucionaria del período. Estableció la confiscación y el reparto de tierras de los "emigrados, malos europeos y peores americanos" (realistas o enemigos de la causa) entre los más necesitados, bajo la célebre premisa de que "los más infelices sean los más privilegiados", priorizando a negros libres, zambos, indios y criollos pobres.

·         El sistema ideado por Artigas planteaba que la futura nación a concebir debía estar compuesta por provincias autónomas, ligados por pactos interprovinciales.

 

El 24 de marzo de 1816 se da inicio el congreso de Tucumán y es elegido Pueyrredón como Director supremo. Pueyrredón no aceptó las condiciones de la liga federal, lo que reanudo la guerra civil y no fueron invitados al congreso de Tucumán. La prioridad de Pueyrredón era la declaración de independencia, la constitución y el cruce de los andes.

 

La Invasión del nuevo Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves ocasiona el fin del sueño artiguista (1816-1820)




El anhelo portugués y la creación del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves 

El interés de Portugal por la Banda Oriental se remontaba a varios siglos. La región constituía un espacio fronterizo en disputa entre las coronas de España y Portugal, cuya expansión ultramarina había sido inicialmente delimitada por el Tratado de Tordesillas. Portugal fundó Colonia del Sacramento en 1680, frente a Buenos Aires, y posteriormente intentó establecer posiciones militares en el área de la actual Montevideo. En 1723, los portugueses iniciaron allí la construcción de una fortificación, pero los españoles terminaron imponiéndose y consolidando su presencia en la zona. La creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 reforzó aún más la posición española.

Portugal volvería a tener la posibilidad de avanzar sobre la Banda Oriental después de las guerras napoleónicas. La instalación de la Corte portuguesa en Río de Janeiro en 1808 había convertido a Brasil en el centro efectivo de la monarquía portuguesa. Tras la derrota de Napoleón y en el contexto de la reorganización política europea impulsada por el Congreso de Viena, el príncipe regente Juan tomó una decisión fundamental: el 16 de diciembre de 1815 creó el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves. Brasil dejó formalmente de ser una colonia y pasó a constituir un reino dentro de la monarquía portuguesa.

Esta transformación le otorgó un nuevo marco institucional para proyectar el poder portugués en América. La intervención militar sobre la Banda Oriental podía presentarse ahora como una acción de la propia monarquía portuguesa desde su territorio brasileño, y no como una operación emprendida por una colonia contra los territorios de otra monarquía.

Pocos meses después, el 20 de marzo de 1816, murió la reina María I en Río de Janeiro. Su hijo, el príncipe regente Juan, pasó a ejercer la soberanía como Juan VI de Portugal.


Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves


Juan VI



La circunstancia para la invasión

En 1816, Portugal aprovechó la derrota de Buenos Aires ante Artigas como una excusa para "pacificar" la zona frente a la "amenaza revolucionaria" de Artigas y la incapacidad de las provincias unidad de hacerse cargo.

La invasión fue bien vista por:

Congreso de Viena:

El proyecto republicano y federal de José Gervasio Artigas era visto las potencias de la Santa Alianza como una amenaza radical ("jacobina" y “napoleónica”) para el orden social de la región.

Inglaterra:

El propio ejército portugués enviado a invadir la Banda Oriental (la División de Voluntarios Reales) había sido creado, armado y adiestrado por oficiales ingleses como el mariscal William Carr Beresford, con pertrechos y financiamiento británico durante la Guerra Peninsular. La royal navy, que dominaba los mares del sur y el rio de la plata, no intervino a los barcos logísticos de Portugal.

Provincias unidas del rio de la plata:

Pueyrredón negoció con los portugueses. Aceptó de hecho la ocupación siempre que las tropas lusitanas se limitaran a la Banda Oriental y no cruzaran el río Uruguay.

El objetivo del Directorio era, que mientras Artigas combatía a los portugueses en la frontera norte,  atacarían a las provincias federales de Santa Fe y Entre Ríos. De esa manera, forzaría a las fuerzas federales a pelear en dos frentes: contra los unitarios y los portugueses.

«V.E. se dice neutral en una causa que es de toda la América. ¿Cómo es posible ver impasible a un ejército extranjero invadir nuestro suelo, devastar nuestras campanas y masacrar a nuestros paisanos? La neutralidad en este caso no es más que una traición disimulada a la causa de la libertad... Sientan V.E. y ese gobierno el peso de la responsabilidad histórica si dejan perecer a la Banda Oriental bajo las garras del despotismo lusitano.»

(Artigas a Pueyrredón, 1817)

 

«¿Con qué derecho V.E. habla de unión y de fraternidad mientras envía sus tropas a invadir a los pueblos hermanos de Santa Fe y Entre Ríos? Mientras yo combato con mis escasos hombres al invasor portugués, V.E. nos apuñala por la espalda dividiendo nuestras fuerzas. V.E. es el único responsable de los males que afligen a la patria... ¡Insolente! ¿Piensa V.E. que los orientales nacimos para ser vasallos de Buenos Aires o de Río de Janeiro?»

(Artigas a Pueyrredón, carta del campamento de Purificación, 1817)

 

«V.E. me pide auxilio de armas y tropas, pero olvida que se halla en abierta rebelión contra la autoridad suprema de las Provincias Unidas. ¿Cómo puede exigir que el Gobierno ponga sus recursos en manos de quien niega la obediencia al Congreso y divide la fuerza nacional? Reconozca V.E. la autoridad del Gobierno central, sométase a la Constitución que la Nación se dé, y todas las fuerzas del Estado marcharán a expulsar al invasor de la Banda Oriental.»

Carta de Pueyrredón a Artigas (Buenos Aires, 1817)

 

«La expedición portuguesa marcha decidida sobre la Banda Oriental. Este Gobierno no busca una guerra contra las Provincias Unidas, sino destruir la influencia nefasta de Artigas, que infecta estas fronteras con sus doctrinas disolventes. Si el Gobierno de Buenos Aires sabe conducirse con neutralidad y destreza, la presencia de Lecor en Montevideo servirá para desembarazarse de un enemigo temible y restablecer la tranquilidad en el Litoral.»

Informe confidencial de Manuel J. García al Directorio (Río de Janeiro, 1816)

 

«El Directorio debe convencerse de que los pueblos no son esclavos de sus caprichos... Si V.E. desea sinceramente la paz y la unión, no me proponga condiciones que ultrajan la dignidad de los pueblos libres. La soberanía de los pueblos no se negocia ni se vende por un puñado de fusiles.»

(Artigas a Pueyrredón, noviembre de 1816)

 

Pueyrredon


Finalmente, en agosto de 1816, las tropas portuguesas invadieron la Banda Oriental con un contingente de 12.000 hombres, más de 10 piezas de artillería y apoyo naval. En contraste, el ejército de Artigas contaba con apenas la mitad de efectivos, carecía prácticamente de artillería y no disponía de apoyo naval.

Aunque los portugueses tomaron Montevideo el 4 de enero de 1817, la resistencia continuó mediante tácticas de guerrilla lideradas por Fructuoso Rivera, Juan Antonio Lavalleja, Fernando Otorgués y el propio Artigas. Esta lucha se sostuvo —sin el respaldo de Entre Ríos, Santa Fe ni Buenos Aires— hasta la decisiva Batalla de Tacuarembó, librada el 22 de enero de 1820.




 

1820: el final de Artigas

La derrota de Artigas en Tacuarembó ante los portugueses fue total. Privado de su ejército y recursos, su única esperanza residía en una intervención milagrosa de sus aliados, Francisco Ramírez y Estanislao López; sin embargo, estos se hallaban ocupados combatiendo al Directorio.

El 1 de febrero de 1820 se libró la célebre batalla de Cepeda, en la cual Ramírez y López derrotaron a las fuerzas de José Rondeau. Con este triunfo, los caudillos federales doblegaron el centralismo del Directorio, lo que marcó el fin de dicho gobierno y del Congreso de Tucumán (el cual había sancionado la impopular constitución unitaria de 1819).



Tratado del Pilar

- Promulgaba la paz y la federación de las provincias como el sistema de organización política para todo el territorio.

- Establecía la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay

-Postergaba cualquier acción militar abierta o declaración de guerra contra el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarbes.


El final

Para Ramírez y López, la prioridad era vencer al Directorio para poder comenzar a comercial bajo el modelo federal después de tantos años de guerra. No querían comenzar otra campaña costosa, larga y ante un rival superior como era el reino de Portugal y Brasil.

«Compatriotas: La guerra continua ha arruinado nuestros campos y deshecho nuestras familias. Hemos vencido al centralismo en Cepeda y le hemos dado a la Patria la paz que necesitaba sobre las bases del sistema federal. Sin embargo, el General Artigas, ciego en su empeño, nos exige continuar una contienda interminable que terminaría por sepultar a Entre Ríos en la miseria. [...] Mi deber es asegurar la existencia de este pueblo. La patria exige orden, trabajo y constitución; no la guerra perpetua.»

Proclama de Francisco Ramírez a los entrerrianos (Paraná, 1820)

«Santafesinos: La tiranía del Directorio ha caído para no levantarse más. En las pampas de Cepeda hemos hecho valer el derecho sagrado de los pueblos a gobernarse por sí mismos. Con el Tratado del Pilar aseguramos nuestra autonomía, la libre navegación de nuestros ríos y la pronta reunión de un Congreso Federal. [...] No hemos olvidado la suerte de los hermanos orientales, pero solo con provincias organizadas y en paz podremos ser fuertes frente a las agresiones extranjeras.»

Manifiesto de Estanislao López al pueblo de Santa Fe (Febrero de 1820)

Al enterarse de que Ramírez y López se habían aliado con Buenos Aires, Artigas sintió una profunda traición. Convencido de que habían postergado la lucha fundamental contra Portugal, decidió enfrentarlos militarmente.

«Usted me llama traidor, General, porque firmé la paz en el Pilar. Pero traición hubiera sido seguir desangrando a mis paisanos para sostener un mando que V.E. ya no puede ejercer con eficacia sobre el territorio oriental. Si V.E. insiste en traer la guerra a Entre Ríos, nos encontrará con las armas en la mano defensoras de nuestro suelo y de nuestros hogares.»

Carta de Ramírez a Artigas al estallar la contienda civil (Junio de 1820)

 

Los enfrentamientos se desarrollaron a lo largo de tres combates: la batalla de Las Guachas (13 de junio), la de Las Tunas (24 de junio) y la de Cambay (20 de septiembre de 1820). Para confirmar las sospechas de Artigas, las fuerzas de Ramírez recibieron el apoyo de la artillería de Buenos Aires, que se encontraba bajo el mando de Lucio Mansilla.

A pesar de haber obtenido un triunfo inicial en Las Guachas, Artigas fue derrotado en los encuentros sucesivos, lo que lo vio obligado a exiliarse en el Paraguay, de donde nunca más regresó.

La Banda Oriental quedó por completo bajo el dominio del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves bajo el nombre de Provincia Cisplatina.



Bandera Provincia Cisplatina.