lunes, 21 de septiembre de 2026

La resistencia a la revolución: La Conspiración de Álzaga y el esclavo que salvó la revolución (4 julio de 1812)

 



El enemigo no solo acechaba en las fronteras; habitaba en el mismísimo corazón de Buenos Aires, infiltrado entre las filas revolucionarias. Tras los acontecimientos de Mayo, mientras una facción realista ofreció una resistencia abierta —sufriendo persecuciones, juicios y el embargo de sus bienes—, otra optó por la cautela y el sometimiento táctico para adaptarse al nuevo orden. Sin embargo, en esta última anidaba un resentimiento latente, a la espera de la menor grieta para salir a la superficie.

Esa oportunidad llegó tras el colapso en la batalla de Huaqui y el avance de la invasión portuguesa en la Banda Oriental. Acorralada, la Junta de Buenos Aires se vio forzada a replegar sus tropas en el Norte y a firmar un armisticio con el bastión realista de Montevideo. En este punto crítico de vulnerabilidad para la Revolución, comenzó a gestarse la contrarrevolución interna.

Durante casi un año, el exalcalde de la ciudad, héroe de las Invasiones Inglesas y el hombre más acaudalado de la plaza, Martín de Álzaga, articuló en secreto la logística y el reclutamiento de la trama. La conspiración tejió una red heterogénea: en la cúspide, comerciantes, militares, frailes, ingenieros y profesores españoles; en las bases, peones, sirvientes y dependientes de sus casas comerciales; y, en el horizonte, el respaldo naval de las fuerzas montevideanas.

Martín de Alzaga (27 de septiembre de 1755- Aramayona, España - 6 de julio de 1812 Buenos Aires

Álzaga logró además la complicidad de oficiales peninsulares que aún prestaban servicio en las filas patriotas, como en los regimientos de Patricios y Montañeses.

El plan era audaz: sublevar a ambas unidades el 5 de julio de 1812, tomar el Fuerte, derrocar al Primer Triunvirato, ejecutar a los líderes revolucionarios y restaurar el dominio de la Corona española en el Río de la Plata.

Todo estaba a punto para ejecutarse, hasta que un esclavo (El negro Ventura) escuchó por azar a un grupo de españoles discutir los pormenores del golpe. Sin perder tiempo, acudió ante su ama, doña Valentina Feijoo, para revelarle la conspiración.

Al ser informado, Bernardino Rivadavia —en representación del Gobierno— ordenó una investigación inmediata que permitió desmantelar la contrarrevolución. En reconocimiento a su valiosa delación, el Triunvirato otorgó a Ventura la libertad mediante la compra de su pase a la patrona. Además, fue recompensado con una gratificación económica, el sueldo y uniforme de soldado del Regimiento N.° 2 y un distintivo de honor grabado con la leyenda: «Por fiel a la Patria».

Medalla entregada al esclavo Ventura "Por fiel a la Patria"


En los primeros días del despliegue policial, Martín de Álzaga logró eludir a las autoridades y mantenerse oculto. Sin embargo, fue capturado en una quinta tras ser delatado por su propio confesor, el sacerdote fray José Calvo, quien reveló a los investigadores el paradero exacto del comerciante vasco. En total, 33 personas fueron detenidas y posteriormente fusiladas.

 

Los Fusilados:

Principales líderes y financistas

  • Martín de Álzaga: Comerciante, ex-alcalde de primer voto del Cabildo y líder de la conspiración.
  • Felipe Sentenach: Militar, ingeniero catalán y profesor de matemáticas en la Academia Militar (artífice técnico del plan).
  • Francisco Tellechea: Acaudalado comerciante vasco y financista.
  • Matías de la Cámara: Empresario, comerciante y yerno de Álzaga.
  • Fray José de las Ánimas: Fraile de la orden de los betlemitas.

Comerciantes, eclesiásticos y civiles peninsulares

  • Esteban de la Rosa
  • José María de la Rosa
  • Manuel de la Rosa
  • Benito de la Rosa
  • Juan Esteban de la Rosa
  • Manuel de los Santos
  • José de los Santos
  • Antonio de los Santos
  • Francisco de Paula
  • José de Paula
  • Pedro Nolasco
  • Francisco Xavier
  • Miguel de la Torre
  • Manuel de la Torre
  • José de la Torre
  • Juan de la Torre

Militantes, suboficiales y personal subordinado

  • Alfonso Castellanos (Alférez)
  • José Fernández
  • Manuel Fernández
  • Antonio Fernández
  • Francisco Martínez
  • José Martínez
  • Manuel Martínez
  • Juan Gómez
  • Pedro Gómez
  • José Gómez
  • Francisco Gómez
  • Manuel Gómez

 

Las ejecuciones se llevaron a cabo entre el 4 y el 21 de julio de 1812 en la Plaza de Mayo. Los ajusticiados eran fusilados e inmediatamente ahorcados; de hecho, algunos cadáveres —entre ellos el del propio Álzaga— permanecieron colgados en la horca durante tres días como escarmiento público. Posteriormente, las autoridades religiosas retiraban los restos para darles sepultura en el cementerio de la Iglesia de San Miguel Arcángel o en las fosas comunes del Hospital de los Bethlemitas.

 

Finalmente, ambos héroes de las invasiones inglesas (Liniers y Alzaga) fueron ejecutados por la revolución.


«Un golpe terrible preparado en la sombra iba a sepultar a la Patria en sus ruinas... La justicia ha debido obrar con la severidad que exigen las circunstancias para asegurar la libertad de todos.»

— Bernardino Rivadavia, carta de oficio enviada a las provincias y al ejército (julio de 1812).

«Los tiranos de Buenos Aires han consumado el más atroz e inhumano crimen pasándole a cuchillo y llevando a la horca a los más virtuosos y leales vasallos de Su Majestad, encabezados por el memorable don Martín de Álzaga...»

— Gaspar de Vigodet, carta dirigida a las autoridades de la Península (agosto de 1812).

«Se me ha traspasado el corazón con las noticias de la conspiración de Álzaga [...]. ¡Qué desgracia! ¡Cuánta sangre! Pero era preciso escarmientar a los enemigos de la patria para no ser víctimas de sus feroces proyectos.»

-Belgrano

«Imploramos la clemencia de vuestra excelencia para que la pena capital sea cambiada por la confiscación de nuestros bienes y la expulsión del suelo patrio, evitando que queden en la orfandad absoluta tantos hijos inocentes...»

 -Familiares de los ejecutados

«No hay día en que no tengamos dos, tres o cuatro ejecuciones. La plaza está hecha un osario y no se oye otra cosa que los tiros de fusil y el doble de las campanas [...]. Álzaga murió con suma compostura y resignación, dando muestras de una piedad que ha conmovido a cuantos le vieron.»

-Fray Cayetano Rodríguez

 


jueves, 17 de septiembre de 2026

La resistencia a la revolución: El Alto Perú 5: Las republiquetas en el Alto Perú (1811 - 1825)

 



Eran pequeños núcleos soberanos del Alto Perú. Tenían sus propios líderes (caudillos), dictaban leyes locales, cobraban impuestos para financiarse, reclutaban tropas y ejercían control efectivo sobre sus comunidades.

Generalmente, buscaban expulsar el español, lo que las hacia combativas con estrategias de guerrilla. Fueron las protagonistas de todos los levantamientos en el Alto Perú.

Hubo una alianza con el ejército del Norte desde el principio, ya que la combinación era explosiva: ellos aportaban la táctica de  guerrilla con el dominio del terreno y su población local y Buenos Aires las armas modernas.

Protección del repliegue tras la derrota de Huaqui (1811): Tras el primer colapso patriota en el Alto Perú, la formación de las primeras partidas de guerrilleros y caudillos locales impidió que el ejército realista avanzara de manera inmediata hacia el sur, otorgándole un tiempo vital a Manuel Belgrano para reorganizar el Ejército del Norte en Jujuy y Tucumán.

Apoyo a la Segunda Expedición Auxiliadora (1813): Mientras Belgrano avanzaba hacia el Alto Perú tras las victorias de Tucumán y Salta, la Republiqueta de Vallegrande (Arenales) y la de La Laguna (Padilla y Azurduy) insurreccionaron los valles del centro, cortando las líneas de suministro realistas y facilitando el ingreso de las tropas rioplatenses hasta Potosí.

Batalla de La Florida (1814): Las fuerzas combinadas de las republiquetas de Vallegrande y Santa Cruz (Arenales y Warnes) derrotaron de manera directa al ejército realista conducido por el coronel Joaquín Blanco. Este triunfo aseguró el control patriota sobre las provincias de los valles y la llanura cruceña, neutralizando la amenaza sobre la retaguardia de la insurrección.

 Inmovilización del ejército de Pezuela (1814-1815): Durante el periodo en que el general realista Joaquín de la Pezuela planeaba invadir el norte argentino, las constantes incursiones de las republiquetas de Larecaja (Muñecas) y Cinti (Camargo) lo obligaron a dispersar sus tropas para sofocar rebeliones internas, retrasando y debilitando de forma significativa cualquier intento de marcha masiva hacia el sur.

Sostenimiento de la frontera tras la catástrofe de Sipe-Sipe (1815-1816): Tras el colapso definitivo del Ejército del Norte en Sipe-Sipe, las republiquetas absorbieron el primer embate de la contraofensiva realista. Aunque la mayoría de sus líderes (Padilla, Warnes, Camargo, Muñecas) murieron en combate durante la feroz represión española de 1816, su resistencia ofreció un margen de tiempo crucial para que Martín Miguel de Güemes consolidara la línea defensiva en Salta y Jujuy.

Preservación de la chispa independentista y creación de Bolivia (1816-1825): Durante casi una década, la Republiqueta de Ayopaya (liderada por José Miguel Lanza) se mantuvo imbatible en las zonas montañosas entre La Paz y Cochabamba. Su permanencia continua evitó que la Corona española pacificara la región por completo, permitiendo que existiera una estructura patriota organizada en el territorio para recibir al Ejército Libertador de Antonio José de Sucre en 1825.

 

Principales Republíquelas y sus Líderes

Republiqueta de Vallegrande (Mizque y Vallegrande): Liderada por Juan Antonio Álvarez de Arenales. Controlaba los valles entre Cochabamba y Santa Cruz.

Republiqueta de La Laguna (Chuqisaca y Potosí): Encabezada por los esposos Manuel Ascencio Padilla y Juana Azurduy. Operaba en el departamento de Chuquisaca.

Republiqueta de Ayopaya (Sica Sica y Ayopaya): Comandada por José Miguel Lanza (y anteriormente por Eusebio Lira). Fue la única republiqueta que logró mantener una resistencia continua e ininterrumpida hasta 1825.

Republiqueta de Santa Cruz: Liderada por Ignacio Warnes, héroe de la batalla de La Florida y de la defensa del oriente boliviano.

Republiqueta de Larecaja: Dirigida por el sacerdote Ildefonso de las Muñecas. Operaba cerca del Lago Titicaca movilizando a numerosa población indígena.

Republiqueta de Cinti: Liderada por Vicente Camargo, operaba en el sur (actual departamento de Chuquisaca), protegiendo una de las rutas de acceso hacia Tarija y Jujuy.

Reconocimientos oficiales por parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata:

Juana Azurduy: En 1816, tras arrebatar el estandarte español al batallón enemigo en el combate de El Villar, el Director Supremo de las Provincias Unidas, Juan Martín de Pueyrredón, le otorgó el grado de Teniente Coronela del Ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata (promovido por Manuel Belgrano). De manera póstuma, en 2009 fue ascendida al rango de Generala del Ejército Argentino.

Manuel Ascensio Padilla: El Directorio de Buenos Aires le concedió el despacho de Coronel de las Provincias Unidas del Río de la Plata como comandante en jefe de las fuerzas insurgentes en la región de La Laguna y Chayanta.

José Miguel Lanza: Al frente de la Republiqueta de Ayopaya, fue nombrado Teniente Coronel y posteriormente militar de alto rango en la nómina del Ejército de las Provincias Unidas, manteniendo correspondencia directa con el gobierno patriota para coordinar la resistencia.

Eustaquio "El Moto" Méndez: Actuó bajo las órdenes directas de los comandantes argentinos de la Frontera Norte (como Martín Miguel de Güemes) y fue reconocido con el rango de Capitán de las milicias patriotas por su papel decisivo al frente de las guerrillas de Tarija.

Ildefonso de las Muñecas: El sacerdote revolucionario que lideró la Republiqueta de Larecaja recibió el nombramiento formal de Comandante de las fuerzas del Norte otorgado por las autoridades de Buenos Aires y ratificado por el general Manuel Belgrano.


"Estas gavillas de insurgentes en el Alto Perú son como una hidra: se destruye una y nacen dos. Impiden el avance de nuestras tropas hacia el sur y consumen nuestros recursos sin darnos descanso."

Joaquín de la Pezuela

"No me anima otro deseo que el de ver a mi patria libre del yugo español... No tengo más que ofrecer que mi vida y la de los míos para sostener la causa sagrada."

Juana Azurduy a Manuel Belgrano (1816)




La resistencia a la revolución: El Alto Perú 3: La tercera campaña Auxiliadora. La última expedición y la pérdida definitiva del Alto Perú (1815)

 

Batalla Sipe Sipe


Con la reciente victoria en Montevideo, el Directorio (Alvear) quiso aprovechar el momento y dar un golpe al último foco de guerra con España a pesar de desobedecer a la estrategia de San Martin.

El Combate de Puesto del Marqués (17 de abril de 1815)

Aprovechando la oscuridad de la madrugada y la densa niebla de la Puna, las fuerzas de Güemes ejecutaron una maniobra envolvente y tomaron por sorpresa al campamento realista mientras dormía en una de las postas de la provincia de Jujuy (una zona que conocían muy bien).  La caballería gaucha atacó con ferocidad y rapidez, imposibilitando que el enemigo organizara una línea de defensa efectiva.

Fuerzas Patriotas

Entre 800 y 1.000 efectivos, caballería gaucha de Martín Miguel de Güemes y los escuadrones de infantería/cazadores de la vanguardia patriota conducidos por los comandantes Manuel Rojas y Juan Antonio Medina. Sin piezas de artillería.

Fuerzas Realistas

Alrededor de 300 hombres de caballería e infantería al mando del coronel Pedro Antonio Olañeta, acampados como destacamento de observación e invasión de la Puna. Sin piezas de artillería

Martín Miguel de Güemes: Comandante militar de la vanguardia patriota en la acción. Lideró a las milicias gauchas y planificó el sorpresivo ataque nocturno que destruyó la avanzada española, consolidando su reputación militar.

Francisco Fernández de la Cruz: Coronel del Ejército del Norte y jefe formal de la vanguardia designada por el general José Rondeau. Aunque era el oficial al mando superior en el área, la ejecución táctica del ataque quedó en manos de Güemes.

José Rondeau: General en jefe de la Tercera Expedición Auxiliadora al Alto Perú. No participó directamente en el combate por encontrarse más al sur con el grueso del ejército, pero fue el destinatario de los partes bélicos y quien posteriormente minimizó el rol de Güemes.

Manuel Rojas y Juan Antonio Medina: Comandantes de los escuadrones de Cazadores del Perú, unidades de línea que apoyaron la embestida de la caballería gaucha contra las posiciones realistas.


Pezuela replegó hasta Oruro y envió un destacamento para evacuar Potosí, trasladando las máquinas de la Casa de Moneda y los caudales públicos.

Durante los meses siguientes, los patriotas ocuparon Potosí, Chuquisaca (Sucre) y Cochabamba.


Combate de Puesto del Marqués

Conflicto con Güemes

Luego de un primer triunfo en Puente de Márquez, hubo conflictos de liderazgo.

Para Rondeau, Güemes no tenía intenciones de obedecer órdenes del Ejercito del Norte. Lo que generaba un peligro a la hora de coordinar las batallas. Además, lo culpó de tomar armamento “sin permiso”. Era un indisciplinado y vulgar gaucho.

Para Güemes, Rondeau omitió el mérito de Güemes y sus jinetes en el triunfo. Eso se vio reflejado en los informes enviados a Buenos Aires.

En otras palabras, Güemes poseía suficiente poder político y militar en el norte para colocarse como un subordinado de Rondeau, que era un porteño envido por Buenos Aires. Que hayan sido la clave del triunfo, sólo tensionó más la situación.

Finalmente, Güemes retiró sus fuerzas del frente y regresó a Salta a mediados de 1815, donde fue elegido Gobernador por su pueblo. El Ejercito del Norte, se quedó sin la prestigiosa caballería de Güemes.


Batalla de Venta y Media - 20 de octubre de 1815

Martín Rodríguez: 1500 hombres

Baldomero Espartero: 1800 hombres

Luego de la partida de Güemes, Rondeau puso a Martin Rodríguez a cargo e la vanguardia.

Se localizó un pequeño campamento realista en Chayanta donde se estimaban 300 hombres. Rondeau quiso repetir la estrategia del ataque sorpresa nocturno con Martin Rodríguez, pero los españoles habían tomado recaudos para que no les volvieses pasar.

Al llegar, los realistas no eran 300, sino 1800 y estaban esperándolos. Rotunda victoria española.

En esta acción sería herido José María Paz en su brazo derecho, quedando inutilizado de por vida, razón por la cual fuera luego conocido como "el manco Paz".

·  General Martín Rodríguez (Comandante en Jefe de la Vanguardia): Lideró la columna patriota en esta trágica expedición. A pesar de la dura derrota y las críticas por la falta de reconocimiento previo, mantuvo altos cargos militares. Posteriormente fue Gobernador de Buenos Aires (1820-1824) y héroe de la Guerra del Brasil.

·  General José María Paz ("El Manco Paz"): En Venta y Media, siendo apenas un joven capitán de caballería, recibió un balazo que le inhabilitó para siempre el brazo derecho. Años más tarde se convirtió en el máximo estratega militar unitario, creador de la Liga del Interior y célebre memorialista.

·  General Mariano Necochea: Capitán del Regimiento de Granaderos a Caballo en esta acción. Encabezó las heroicas cargas de caballería que frenaron la persecución realista y salvaron a las tropas patriotas de la aniquilación total. Se convirtió en prócer de la independencia de Argentina, Chile y Perú.

·  Coronel Manuel Rojas: Oficial de Granaderos a Caballo que luchó junto a Necochea en la protección de la retaguardia durante la desordenada retirada a través de la Puna.

·  General José Rondeau (Comandante Supremo del Ejército del Norte): Aunque no estuvo en el frente de batalla en Venta y Media, fue el ideólogo de la misión. La derrota mermó seriamente su autoridad frente a la tropa a pocas semanas de encarar la Batalla de Sipe Sipe.


Batalla de Sipe-Sipe (29 de noviembre de 1815)

Ejército del Norte: 3.000 a 3.500 hombres al mando del general José Rondeau con 9 piezas de artillería.

Ejército Real del Perú: 5.000 hombres al mando del general Joaquín de la Pezuela con 20 piezas de artillería.

Rondeau sabía, que estaba en menores condicione que Pezuela, por eso, para equilibrar la batalla, buscó elegir el lugar de la contienda. Como el ejército de Pezuela se encontraba en Cochabamba, Rondeau lo esperó en Sipe-Sipe, un pueblo cercano dentro de una llanura, rodeado de montes. Se ubicó en el medio de esa olla de montañas para que le quedara la retaguardia y los flancos cubiertos. Pero Pezuela, apareció por detrás y ubicó la artillería sobre los montes. Rondeau nunca se lo esperó.  La artillería realista bombardeó con precisión las líneas patriotas mientras la infantería española avanzaba descendiendo de los montes.

Fue una rotunda victoria de Pezuela. Los patriotas tuvieron más de 1.000 muertos y heridos. Se llevaron a más de 1.500 prisioneros. Se perdió toda la artillería, todo el parque de municiones, las banderas, bagajes y la caja militar del ejército. Un desastre total. De las peores derrotas de la guerra de independencia junto a la de Huaqui.




·  General José Rondeau (Comandante en Jefe): Tras la derrota, su prestigio político y militar quedó destruido. Tuvo que replegar lo que quedaba del Ejército del Norte hacia Salta y más tarde asumir como Director Supremo de las Provincias Unidas en un periodo de profunda guerra civil.

·  General Martín Rodríguez: Comandó una de las divisiones de infantería patriotas en la batalla. Tras el desastre de Venta y Media y Sipe Sipe, logró salvar la vida y reorientó su carrera política hasta ser Gobernador de Buenos Aires.

·  General Mariano Necochea: Tuvo una actuación legendaria al mando del Regimiento de Granaderos a Caballo. Ejecutó repetidas e intensas cargas de caballería contra el ala derecha realista, logrando sostener el frente el tiempo suficiente para evitar que el ejército patriota fuera masacrado por completo.

·  Capitán José María Paz ("El Manco Paz"): A pesar de tener el brazo derecho destrozado e inservible por el balazo recibido apenas un mes antes en Venta y Media, peleó a caballo en la batalla dirigiendo un escuadrón de caballería de la retaguardia.

·  General Gregorio Aráoz de Lamadrid: En ese momento joven oficial de caballería, combatió en la vanguardia. Más tarde se convirtió en uno de los más temidos y audaces jefes de la facción Unitaria junto a Paz.

·  Coronel Francisco Fernández de la Cruz: Desempeñó el rol de Jefe de Estado Mayor del Ejército del Norte durante la batalla, intentando reorganizar las líneas de infantería bajo el fuego de la artillería enemiga.


El derrota de Sipe-Sipe género:

-La pérdida definitiva del Alto Perú para las Provincias Unidas.

-El aislamiento de las Republiquetas, que no pudieron recibir más apoyo y fueron duramente castigadas por los realistas.

-Confirmó las tesis de José de San Martín, en donde era imposible avanzar por el Alto Perú; Güemes era el único que podía defender la frontera y que debían cruzar la Cordillera de los Andes para luego ir por mar a Lima.

 

 

«Todo anunciaba el triunfo más completo, cuando una maniobra imprevista del enemigo sobre nuestra izquierda y el terreno escabroso en que tuvimos que empeñar la acción mudaron el aspecto de las cosas... La tropa combatió con valor, pero el desorden se apoderó de nuestras filas al verse cortadas.»

José Rondeau (General en Jefe del Ejército del Norte)

«Sipe Sipe nos ha dado el último golpe en el Norte. Ya no hay que pensar en esa vía para llegar a Lima; la puerta del Alto Perú está definitivamente cerrada para nosotros y solo por el mar y por Chile podremos hacer algo valioso.»

José de San Martín (Gobernador de Cuyo)

«Sipe Sipe lo ha desorganizado todo. No encuentro en las tropas ni el espíritu ni los recursos de antes; la disciplina se ha roto con la retirada y la desconfianza reina en los oficiales. Todo está por hacerse de nuevo en este ejército que ha quedado reducido a un fantasma.»

Manuel Belgrano (Diputado en la Misión Diplomática en Europa / Futuro Jefe del Ejército del Norte)

 

«Un revés funesto en las armas de la patria en los campos de Viluma nos impone los mayores sacrificios. El Ejército del Norte ha sufrido un golpe que exige la unión de todos los pueblos para sostener el sagrado depósito de nuestra libertad. Es momento de constancia, no de abatimiento.»

Ignacio Álvarez Thomas (Director Supremo Interino de las Provincias Unidas)


lunes, 14 de septiembre de 2026

La resistencia a la revolución: El Alto Perú 4: La Guerra Gaucha - Güemes (1814-1822)

 


Cuando San Martín reemplazó a Belgrano en el ejército del norte, llevó a cabo su plan entre enero y abril de 1814:

-Nombró a Martín Miguel de Güemes jefe de su vanguardia, remplazando a Manuel Dorrego por problemas de conducta. Además, en el norte no se veían con bueno ojos a los porteños y Güemes era un salteño muy respetado en la zona, tanto por los hacendados como por los gauchos.

-Los infernales de Güemes deberían detener al invasor español con tácticas de guerrilla en Jujuy y Salta.

-El ejército regular del Norte, estaría en Tucumán defendiendo la retaguardia al mando de Rondeau.

Güemes

Güemes se llamaba: Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero de Goyechea y la Corte, con ese nombre, claramente, pertenecía a las familias aristocráticas de Salta.

Su padre, Gabriel de Güemes Montero, era un español funcionario de la Corona española que trabajaba como Tesorero de las Cajas Reales de la Intendencia de Salta del Tucumán, un cargo de altísima confianza e importancia económica.

De muy chico, transitaba las tierras de su padre hablando y compartiendo tiempo con los gauchos e indígenas. Aprendió a interactuar con ellos y a ser “uno más” a pesar de ser el dueño de todo. Una especie de Rosas del Norte. Lo que le valió luego del carisma para liderar a los infernales.

En esa época los jóvenes aristócratas podían elegir entre el clero, las leyes o las armas. Güemes no dudó y se incorporó como cadete a la Compañía del Regimiento Fijo de Buenos Aires que estaba apostada en Salta. Durante las Invasiones inglesas su compañía fue llamada a defender Buenos Aires y fue dónde capturó el barco inglés “Justina” a caballo.

Luego, en 1810, se incorpora al ejército del norte, donde lideró los jinetes salteños logrando una destacada participación en la batalla de Suipacha.

Güemes mantenía una relación amorosa con Juana Iguanazo, una mujer casada con un oficial del mismo ejército. Belgrano decidió castigarlo y lo desterró a Buenos Aires. Por eso no participó del éxodo jujeño, la batalla de Tucumán y la de Salta.

Sin embargo, ese destierro, le trajo suerte, porque en Buenos Aires, conoció personalmente a San Martín ganando su aprecio, y cuando este reemplazó Belgrano en el ejército del norte, se lo llevó con él.

 

Güemes

 

Tácticas y armamentos de los infernales

 

  • Ataques sorpresa y dispersión: Golpeaban de noche o al amanecer en grupos pequeños y se desvanecían rápido en el monte, dejando al enemigo sin capacidad de contraataque.
  • Asfixia y tierra arrasada: Sitiaban las ciudades tomadas para cortar el ingreso de comida y quemaban campos o bloqueaban pozos de agua para desgastar físicamente a los invasores.
  • Versatilidad y armas adaptadas: Combatían a caballo o a pie con sables y fusiles. Ante la falta de armas de fuego, usaban lanzas caseras (con tijeras de esquilar o cuchillos atados a cañas de tacuara), facones, lazos y boleadoras.
  • Guerra psicológica: Ejecutaban falsas alarmas nocturnas para impedir el descanso realista y alteraban los toques de clarín para confundir al enemigo sobre sus movimientos reales.
  • Aprovechamiento de la recarga enemiga: Atacaban velozmente durante los lentos intervalos que le tomaba a la infantería española recargar o destrabar sus armas de fuego, protegidos por sus guardamontes.
  • Red de espionaje popular: Toda la población participaba; las mujeres lideraban el contrabando de información y los sacerdotes usaban los campanarios como puestos de vigilancia.
Infernal de Güemes


1.ª Invasión (Junio de 1811-febrero de 1813) Manuel de Goyeneche / Pío Tristán 3.000 – 3.500

Tras la victoria de Huaqui, el ejército avanzó hasta Tucumán donde pierden contra Belgrano.

2.ª Invasión (Enero de 1814-Julio de 1814) Joaquín de la Pezuela 3.500 – 4.000

Tras la victoria de Ayohúma, Pezuela avanzó con 4.000 veteranos, ocupó Jujuy y Salta.

Los infernales no los dejaban avanzar y los hacían los días tediosos. Pero, además, en junio de 1814, los españoles pierden Montevideo y el directorio quiso aprovechar esta ventaja y lanzó una tercera campaña auxiliadora obligando al ejército español a retroceder.

Tercer campaña Auxiliadora con Rondeau y Güemes (Enero 1815- Noviembre 1815)

Con la victoria en Montevideo, el Directorio (Alvear) quiso aprovechar el momento y dar un golpe al último foco de guerra con España a pesar de desobedecer a la estrategia de San Martin.

Luego de un primer triunfo en Puente de Márquez, hubo conflictos de liderazgo, sin intenciones de obedecer órdenes de Rondeau, Güemes retiró sus fuerzas del frente y regresó a Salta a mediados de 1815. Esto obligó a Rondeau a continuar solo, donde pierde en la batalla de Sipe-Sipe contra Pezuela.

"El Artigas del Norte"

A pesar de tener el apoyo de San Martín, el vínculo con el Directorio fue siempre tensó. Por su poder y llegada al pueblo del norte tenían miedo de que se convierta en "El Artigas del Norte". El pueblo de salta lo nombró su gobernador en 1815 tras la pelea con Rondeau. Una decisión que dejó fuera al directorio.

Pacto de Los Cerrillos - 22 de marzo de 1816.

Luego de retirarse del Ejercito del Norte, el directorio (Balcarce) lo catalogó de Traidor y envió a Rondeau (luego de la derrota de Sipe-Sipe) a enfrentarlo a Salta para que entienda que Buenos Aires es la que manda.

Güemes lo esperó y accionó su táctica de tierra arrasada, obligando a Rondeau a negociar.

Finalmente, el directorio tuvo que reconocer a Güemes como gobernador de Salta y encargado de la defensa del Norte.

Para Buenos Aires, reconocer a un gobernador no elegido por ellos, era arriesgado, pero sabían que era el único que podía detener a los españoles y necesitaban paz cerca de Tucumán, ya que estaba por comenzar el Congreso de Tucumán (24 marzo 1816).

El norte estaba protegido, pero por un ejército en el cual Buenos Aires no tenía injerencia.

3.ª Invasión (abril de 1816-junio de 1816) Guillermo Marquiegui / Pedro A. Olañeta           1.000 – 1.200

Rechazada por Güemes

Pezuela Virrey del Perú

El 7 de julio de 1816, gracias sus logros militares en la zona, el rey Fernando VII, lo nombra Virrey del Perú y a su vez, Pezuela nombró a José de la Serna encargado del ejército.

4.ª Invasión (Noviembre de 1816-Mayo de 1817) José de la Serna 6.000 – 7.000

Rechazada por Güemes

5.ª Invasión (Agosto de 1817-Enero de 1818) Pedro Antonio Olañeta  1.000 – 1.500

Rechazada por Güemes

6.ª Invasión (Marzo de 1818-Abril de 1818) José de la Serna 2.500 – 3.000

Rechazada por Güemes

7.ª Invasión (Marzo de 1819-Abril de 1819) Pedro A. Olañeta / José M. Valdez          1.200 – 1.500

Rechazada por Güemes

El Trienio Liberal (1820-1823)

Se implementó la Monarquía Constitucional. Fernando VII jura, bajo presión, la constitución de 1812.

8.ª Invasión (Mayo de 1820-Junio de 1820) Juan Ramírez Orozco 5.500 – 6.000

Rechazada por Güemes

De la Serna Virrey del Perú

Ante el sitio de San Martín en el Callao y la perdida de territorios al norte, generó el motín de Aznapuquio el 29 de enero de 1821. De la Serna, con el apoyo del Trienio Liberal, derrocó y reemplazó a Pezuela.

De la Serna

9.ª Invasión (mayo de 1821-Julio de 1821) José M. Valdez / Pedro A. Olañeta 2.000 – 2.500

Muerte de Güemes - 17 junio 1821

Güemes tenía enemigos internos: la élite salteña los "Patria Nueva". Su odio hacia él se basaba en:

- Güemes otorgó fueros militares a los campesinos y milicianos gauchos. Esto los eximía de pagar los arriendos de las tierras a los terratenientes.

- Para financiar los víveres, uniformes y pertrechos de los Infernales y demás tropas, Güemes confiscaba ganado, cosechas y exigía empréstitos forzosos a las familias adineradas de la provincia.

- La guerra permanente cortó el comercio de mulas y mercaderías con el Alto Perú.

Esto llevó a la elite a la Revolución del Comercio en mayo de 1821: aprovechando que Güemes estaba en combate con el gobernador de Tucumán (Araoz), el Cabildo de lo declaró depuesto. Sin embargo, Güemes regresó y recuperó el control sin ningún problema y los conspiradores se fugaron al campamento realista y pactaron la entrada a la ciudad sin levantar sospechas.

Güemes, que estaba en la casa de su hermana Macacha, intentó escapar a caballo y recibió un disparo por la espalda en la zona lumbar/glútea. Logró llegar a la Cañada de la Horqueta herido dónde estaba el campamento de sus infernales.

El general español Valdez, le ofreció atención médica a cambio de la rendición. Güemes no sólo no aceptó, sino que le exigió su comandante Vidt, que nunca se rindan cuando él esté muerto.

Los infernales con Vidt a la cabeza, rechazaron a los españoles.

Algunos sectores de Buenos Aires festejaron su muerte. El periódico La Gazeta de Buenos Ayres publicó:

"Murió el abominable Güemes al huir de los realistas... Ya tenemos un tirano menos."

Cae Lima-Virreinato del Perú pasa a Cuzco

Durante esta invasión, Lima se estaba rindiendo a San Martin. Cinco días después de la muerte de Güemes, se declaró la independencia del Perú.

El virrey José de la Serna estableció su sede en Cuzco. Todo el sur del Perú y el Alto Perú siguieron bajo control español.

10.ª Invasión (Octubre de 1822-Diciembre de 1822) Pedro Antonio Olañeta 1.000 – 1.200

Rechazada por el coronel Jorge Enrique Vidt y los infernales.

Regreso del absolutismo monárquico (1823-1833)

El rey Luis XVIII de Francia (junto a la santa alianza) invadió Francia para declarar nuevamente a Fernando VII rey absoluto (“Los Cien Mil Hijos de San Luis”).

Conflicto interno en el Virreinato del Perú

Olañeta se sublevó abiertamente contra el virrey La Serna a comienzos de 1824, dividiendo al Ejército Real del Perú. Olañeta era partidario al absolutismo, y el Virrey De la Serna, era constitucional.

Esto impidió que las fuerzas españolas coordinaran un nuevo avance y también que no pudieran organizarse ante la llegada de Sucre que los venció en la batalla de Ayacucho.



 “Mi amigo amado: Hemos triunfado completamente de los godos y hemos asegurado la libertad de Chile. Sé cuánto agradará a Ud. esta noticia. Probablemente la Serna se retirará precipitadamente y las Provincias del Perú serán libres; vamos amigo a trabajar con tesón ya que la causa de la patria va ganando terreno…”

San Martín a Güemes (Santiago de Chile, 12 de abril de 1818

"Güemes defendió la República Argentina desde Salta con sus gauchos, haciendo una guerra defensiva que salvó la independencia nacional en el norte, mientras San Martín la salvaba en los Andes."

Juan Bautista Alberdi

"Hablo de don Martín Miguel de Güemes, simple comandante de milicias, colocado en la frontera [...] Poseía la elocuencia peculiar que arrastraba a sus gauchos y dominaba aquella frontera de un modo absoluto."

José María paz

"Ninguno me ha hablado en contra de V. y aun cuando me hablaran jamás doy crédito a dichos, pues sé cuántos progresos ha hecho la chismografía entre nosotros [...] Ayúdeme V... sean siempre unas nuestras ideas, que al fin, como V. bien dice, el tiempo los convencerá; lo que hay que desear es que no sea tarde."

De Manuel Belgrano a Martín Miguel de Güemes (Agosto de 1816)