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jueves, 16 de diciembre de 2021

"Get Back" (2021) de Peter Jackson





Siendo sincero, pensé que este documental no iba a mostrar más cosas que la película “Let it be” de 1970. Sin embargo, Peter Jackson, me demostró que una edición diferente es una película diferente. “Get Back” es algo completamente distinto a “Let it be”, y claramente, algo mejor.

Es sumamente gratificante ver la evolución de una canción. Como nace, desde una melodía sin letra, acordes incompletos, ideas en el aire, hasta llegar a esas canciones que todos nos sabemos de memoria y que son parte de la banda sonora de nuestras vidas. La perfección existe, pero se crea. Lleva días, semanas, correcciones. Y sobre todo, lleva ensayar y volver a ensayar hasta que salga bien. 
Verlos componer esos clásicos desde cero los hace ver humanos. Dejan de ser “Los Beatles” y pasan a ser cuatro amigos músicos haciendo canciones. Como cuatro pintores pintando un mismo cuadro.

Se reflejan cuatro personalidades, cuatro formas de trabar y cuatro posturas ante una banda que ya llevaba 6 años desde que entró Ringo (los demás ya iban 11 juntos).

Paul se destaca por ser el mayor compositor, por las interminables indicaciones a los demás y por su seguridad de hacia dónde deben ir las canciones y la película. Quizás esta postura lo transforma en un líder impuesto. Es verdad, muchas veces puede quedar como un soberbio músico y un jefe auto declarado con poca paciencia. Pero también, es el que más en serio se toma el proyecto y es un guía necesario ante la pasividad de sus compañeros. Pasividad, que también puede ser producto de su postura de querer abarcar todo.

Y la situación más notable, es cuando Paul deja de ser Paul. Sólo se da por momentos, cuando John propone sus payasadas y sus arreglos psicodélicos. Paul, con cara de admiración total, no puede resistir sumarse al humor y al talento su gran amigo.

John, es claramente el líder emocional de la banda. Si Lennon llega de buen humor, todos están de buen humor. Si Lennon, hace chistes entre canciones, todos lo siguen (y en especial Paul). Si Lennon decide hacer un cover improvisado, todos lo siguen. Es un líder, pero no impuesto, es un líder natural. No busca conflictos. Escucha las correcciones y sugerencias de Paul sin reclamos. Busca integrar a George y hasta pide que se ensayen más sus temas. Sólo le interesa “Don’t let me down” y todo lo demás lo hace con agrado para aportar el grupo. Claramente, ya está pensando en sus proyectos musicales. Quizás por eso, cierta pasividad y muy buen humor. Lennon, ya estaba armando un futuro solista, activista y acompañado de Yoko.

Y la situación más notable es la presencia de su pareja, siempre a centímetros de él, entre los demás Beatles. Todo el tiempo. Hay conversaciones sobre arreglos musicales que se hablan con Yoko Ono en el medio de los dos y Paul estirando el cuello para poder ver a John.

George, luego de 11 años a las sombras de la dupla Lennon-McCartney, se nota su mal humor y su necesidad de expandir sus canciones. La nota color del documental la da él cuando renuncia a la banda a los pocos días de empezar el proyecto.

El descontento de Harrison viene de larga data. Los contratos iniciales con EMI lo dejaron a un margen de los derechos de las canciones de los Beatles porque en ese momento sólo componían Paul y John. Por lo tanto, toda canción que grabara la banda, la haya compuesto quien la haya compuesto, iba a ser acreditada como Lennon/ McCartney. George era el guitarrista tímido de apenas 19 años. Pero, al pasar los años, el nivel de las composiciones de George llegaron a ser excelentes. Por lo tanto, empezó a exigir su lugar ante los demás miembros de la banda y ante EMI.

Hay un detalle en el documental que grafica esto mismo. En una escena, los Beatles piden al ingeniero de sonido que grabe, pero en vez de hacer las canciones del disco, terminan improvisando, a lo que se escucha un reclamo: “Muchachos, cada cinta cuesta dinero” a lo que George responde: “Somos empleados de EMI, entonces que lo pague EMI”.

Sin embargo, su salida del grupo, nace en medio de la grabación ante la postura caprichosa de Paul por lo que tenía que tocar con su guitarra. Esta situación, quizás no fue tan grave, pero Harrison ya venía acumulando.

Finalmente, vuelve, pero con condiciones. Entre ellas, no grabar más en el estudio de televisión e ir a su propio estudio en las oficinas de Apple donde terminan tocando en la terraza.

Y la situación, más notable, es cuando le cuenta a John que necesita mostrar sus canciones pero en un álbum solista. No se lo dice a Paul, se lo dice a John, los dos solos (bueno, solos no, estaba Yoko). Acá ya se nota la necesidad vital de George de una carrera solista y de que su confianza no llegaba a todos los miembros de la banda.

Ringo, es Ringo. Siempre de excelente humor, excelente predisposición. Hace lo que le piden todos. Se banca todas las correcciones de Paul. Llega siempre temprano, no molesta, juega con los hijos de los demás, es el que más mira a la cámara y hace muecas. Es el miembro más importante de la banda a la hora de la unión. Ringo, es el que sólo con su presencia, baja las tensiones del ambiente ante 3 personalidades bastante ásperas por momentos.

Richard Starkey, es el ciudadano común que logró ser baterista de la mayor banda de la historia. Cobra fortunas, acata las órdenes de los demás sin molestia, no tiene presiones compositivas, no se hace mala sangre por nada y llega a su casa a cenar sin ningún estrés. Además, es el beatle más querido y con más fans. Para Ringo, es todo ganancia.

La razón de que la película se tenía que filmar con cierto apuro, era porque tenía que filmar una película con Peter Sellers. No sólo los demás tenían proyectos solistas. La carrera de actor de Ringo estaba en su pico máximo y con buenas críticas.

Y la situación más notable, es cuando compone junto a George “Octopus Garden”. Una mezcla de ternura y talento de ambos. Una canción que figura como de Starkey pero debería ser un 50% de Harrison (o más).


La sensibilidad y la edición de Peter Jackson nos muestra la intimidad de cualquier banda de rock. El esfuerzo, los enojos, el trabajo, la amistad. Es desocultar el lado humano detrás de cada disco.



viernes, 28 de mayo de 2021

"La metamorfosis"​ de Franz Kafka

 


“Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.”

No existe un mejor comienzo. Kafka utiliza un gancho de carnicero para obligar a nuestra atención a leer y leer con tan sólo una oración inicial. Queremos saber cómo se transformó en un insecto. Pero lo más interesante, es que esto nunca se revela. Porque no importa el “¿Cómo?”, importa el “¿Por qué?”. Que claro, tampoco se revela. Será nuestra propia interpretación y el verdadero protagonista de esta historia.

Kafka narra los últimos días de la vida de Gregorio. Su vida era quizás, la más normal para un joven en esa época, pero eso no impedía que pudiera criticarla.

Cuando Gregorio, se despierta y se ve transformado en un insecto, lo primero que piensa es en que no va a poder ir al trabajo. No le preocupa se aspecto, no le preocupa que sea un insecto, no le preocupa por lo que le está pasando a él, sino por lo que pueda pensar su jefe si falta. La familia, también se ve preocupada por lo mismo y lo apresuran a salir del cuarto para que no falte.  Esta situación llega a su clímax cuando el mismo jefe de Gregorio se presenta en su casa. Se para en la puesta de su habitación y lo interroga sobre su falta de responsabilidad laboral.

Gregorio se angustia cada vez más, pero no por ser un insecto, sino porque ese día faltó al trabajo.

Kafka critica, mediante esta escena casi humorística, la deshumanización que crea el capitalismo.

Gregorio era el único que trabajaba en esa casa. Mantenía a su padre, madre y hermana. Y todos ellos lo presionaban para que trabaje duro, se esfuerce, no falte nunca y traiga la plata para ellos. Esta presión también se traslada al trabajo mismo, donde el Jefe lo va a buscar hasta su habitación porque faltó. Tanto la familia como el trabajo, lo explotan al máximo.

Pero él, no ve esa presión, no ve lo injusto de la situación. Es una situación normal todo lo que está pasando. De hecho se siente culpable. No importan los sentimientos, no importa que sea un insecto, no importa Gregorio, importa el trabajo y el dinero. El capitalismo terminó por deshumanizar a Gregorio.

No es un dato menor el año en dónde Kafka escribe “La metamorfosis”. 1915 representa un contexto histórico exquisito para analizar al capitalismo y sus efectos secundarios.

Estamos hablando de que fue escrita en plena primera guerra mundial (1914-1918), en el país que la inició (de alguna manera directa) conocido en esos tiempos como “El Imperio Astro-Húngaro”. De hecho, Franz Kafka, recibió su nombre de pila en honor al emperador Francisco José I.

La primera guerra mundial fue consecuencia del capitalismo extremo que llevó a las grandes potencias a repartirse el mundo para conseguir materia prima (Para fabricar sus productos) y nuevas rutas comerciales (Para venderlos). Y es en esa repartija, donde las ambiciones generaron las asperezas que terminaron resolviéndose con una guerra en su propio continente.

Franz, no fue convocado por su debilidad física (luego le diagnosticaran tuberculosis y morirá en 1924). Pero sí fue convocado su cuñado y esto lo obligó a hacerse cargo de la empresa familiar. Esta situación generó que la hermana se termine mudando con él y sus padres en la casa familiar. La situación económica era precaria para la familia, lo que motivó a rentar una habitación.

Esta situación es idéntica a la descripta en el cuento, además de la imagen autoritaria y represiva del padre. De repente, la vida del joven Kafka se confinada a trabajar, de sol a sol, para mantener a toda su familia. Pero lo peor de todo, es que ya no tenía tiempo para escribir. Su tiempo, su vida, sus proyectos, ya no existían. Ahora era un “ser” que servía para trabajar y mantener a su familia. Esta situación angustiante se ve fielmente reflejada en el texto.

Hasta aquí, se entiende el contexto y su crítica a este nuevo modo de vida en las ciudades. Pero ¿Por qué se transforma en un insecto?

Creo que es en esta pregunta dónde está la clave del relato. Este detalle fantasioso, que era vanguardista para la época, es donde se centra todo el éxito de la obra.

En una interpretación personal, no veo que la transformación en un monstruoso insecto sea algo malo. De hecho, lo contrario.

Claro que al principio genera rechazo porque es un insecto y naturalmente estamos diseñados para no sentir empatía por ellos. Pero creo que en el fondo, es apropósito esta elección por parte del autor, para luego, poder generar una interpretación positiva de algo negativo (como herramienta poética).

Cuando era humano, Gregorio tenía una vida miserable que rechazaba contundentemente. Ese tipo de vida es la que se tendría haber representado como un monstruoso insecto, sin embargo, lo hace con la figura humana del joven ideal que el capitalismo necesita. Y luego, cuando se transforma en el monstruoso insecto que ya no puede trabajar, es rechazado por su familia, su jefe y los huéspedes.

Por lo tanto, quizás, esa mañana Gregorio se despertó con ganas de cambiar su miserable vida y comenzar a priorizarse. Y es ahí, cuando los demás empiezan a verlo como un insecto que les genera rechazo porque ya no podrían explotarlo.

Gregorio cambia y gracias que pudo cambiar. Y no creo que al final haya muerto, sino que es una manera poética de representar la muerta de su antigua vida y el nacimiento de una nueva. Puede ser también una analogía a la madurez o el paso de un adolescente a adulto. Sea lo que sea, lo importante es que transformarse en un monstruoso insecto fue lo mejor que le pudo pasar en su vida.

lunes, 10 de mayo de 2021

"El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad - “Apocalipsis Now” de Coppola





La revolución Industrial del Siglo XVIII proveyó al mundo de nueva tecnología para la producción y distribución de mercaderías. En búsqueda de materia prima y nuevas líneas de comercio, los países beneficiados por esta revolución, comenzaron a expandirse por África mediante la fuerza. Fue la famosa época del colonialismo europeo del Siglo XIX que llevó al mundo a la primera guerra mundial.

Pero antes, en 1884, se celebró en Berlín una conferencia entre las potencias europeas que tenían posiciones en el continente Africano para organizar las cosas y así evitar futuros conflictos. Las mismas fueron: Inglaterra, Francia, Bélgica, Alemania, Portugal, Italia y el Imperio otomano (Turquía). En esa conferencia se repartieron el continente en favor del comercio y dejando de lado antiguas asperezas.

En 1890, Joseph Conrad (Autor de «El corazón de las tinieblas»), trabajó en uno de estos barcos mercantes europeas que llegaban al África para adentrarse en el rio Congo y comerciar con marfil.

En esos viajes, Joseph, se dio cuenta que el imperialismo no era una acción civilizadora como lo vendía la prensa europea. Los países del viejo continente no iban a “rescatar” del salvajismo a las culturas africanas ni a comerciar dignamente con ellos.

La acción de esos países fue el saqueo sistemático de materia prima utilizando la mano de obra de los habitantes como esclavos. Además, del robo de tierras, matanzas, violaciones y todo tipo de aberraciones fundamentadas en el racismo.

Esta dicotomía en el concepto de colonización, decepcionó a Joseph en lo más profundo de su ser. Y es lo que lo motivó a escribir «El corazón de las tinieblas», que además de ser una crítica directa al imperialismo (en una época donde estaba bien visto) también es un llamado de atención sobre la condición del ser humano en general.

Los europeos asumieron la colonización casi como un acto de caridad de un pueblo “superior” sobre uno “inferior”. Ellos consideraban al africano como un “salvaje” sin educación, sin leyes, sin estructura social, política y económica. Como un ser humano en su estado más primitivo, más cercano a un animal que a una persona. Un ser que vive según los instintos y pulsiones más básicas de toda persona. Y ellos iban a “ayudarlos” a ingresar en el mundo moderno.

Esta fue la forma de ver al colonialismo en la Europa de la “Belle Époque”. Y esta es la propaganda que se distribuyó a los países que no tienen intenciones en el continente africano. De esta manera, el mundo vio con buenos ojos la entrada de barcos ingleses, franceses, belgas a ríos africanos sin consentimiento alguno.

Sin embargo, Conrad notó, que al llegar al África, algo les pasaba a los “civilizados”. Su discurso caritativo desapareció por completo cuando al acercarse a la costa lo hicieron con un bombardeo constante desde los barcos (sin ningún motivo), cuando matar estaba prohibido por ley en su país. Y a medida que pasaban los días y avanzaban en el interior de la jungla, el comportamiento empeoraba, y cada vez más, leyes europeas se rompían en la selva.

Es como si, al alejarse de la ciudad, también se alejaban de su condición de “civilizado”. Y esto lo vivieran con cierto placer, con cierta sensación de libertad. Inconscientemente es una liberación de las normas, leyes y reglas del comportamiento civilizado en el cual fueron educados desde pequeños. Las normas reprimen los instintos y pulsiones más básicas del ser humano en pos de la convivencia de las ciudades abarrotadas de personas.

Y de repente, estos hombres se encontraron en tierras sin leyes, sin normas. Donde la única ley era la ley de la selva. Y esto generó una gran tentación para el inconsciente del hombre reprimido europeo. Tenían la oportunidad de cambiar todo lo malo de su sistema. No necesitaban dinero (que tanto les costaba conseguir) para conseguir comida o tierras. Fácilmente lo conseguían utilizando sus armas. No tenían jefes (que tanto los maltratan) podían hacerse de su propio sequito de autóctonos utilizando la fuerza y el miedo. Podían vivir como reyes de la selva si lo deseaban. El colono que representó esa idea era Kurtz.

(En la película “Apocalipsis Now”, Coppola utilizó esta dicotomía para explicar la perdida de la guerra en Vietnam. 

Lejos de su ciudad, lejos de las leyes, lejos de las normas, lejos de su formación reprimida, lejos de forma de vida, el soldado americano comenzó a entrar en este conflicto de identidad donde perdió las referencias culturales de su país natal. La jungla lo hizo conectarse con su lado más oscuro y primitivo. Lo que le permitió convertirse en una maquina de matar sin remordimiento. Muchos comenzaron a drogarse y a volverse locos. Y hasta hubo casos de soldados que mataron a sus jefes.

Los soldados y los ciudadanos de Norteamérica, sufrieron una desilusión por parte del estado al ver lo cruel que eran con los vietnamitas. Se cayó la idea de que iban a ir a "salvarlos" de los "salvajes comunistas" cuando los salvajes terminaron siendo ellos al salir a la luz, por la prensa americana, varios actos inmorales. Hay que recordar, que la guerra de Vietnam fue la primera en ser televisada en vivo y en directo. Los periodistas mostraron todas las caras de una guerra.

Esto llegó a un punto en el cual al estado se le complicó justificar sus actos en la guerra y puso fin al apoyo civil, y por lo tanto, a la participación de EEUU en el conflicto.)

Claro está, que Francia, Inglaterra o Bélgica, sabían de estos trastornos que podrían sufrir sus colonos. De hecho, es el mayor peligro para sus empresas. Por eso, intentaron instalar colonias donde la “civilización” europea no se pierda y sea constante cómo si esa tierra fuera parte de Londres. Llevaban su arquitectura, su música, sus comidas, sus bebidas, su dinero y demás rasgos culturales para que el colono no se sintiera lejos de casa. Pero no siempre lo lograban. Por eso, al hablar de Kurtz, algunos colonos lo llaman “loco, asesino, demente” y otros “un genio”. Aquí se ve esa dicotomía que ellos tenían. Kurtz, era el ejemplo vivo de “dejarse llevar para el éxito personal”. Para algunos, algo muy malo, y para otros, lo ideal (pero que no se animaban a seguirlo).

En la novela, Charlie Marlow debe ir en busca de Kurtz para rescatarlo ya que estaba enfermo. Lo interesante, es que a medida que avanza por el río Congo, la concepción de Marlow sobre Kurst fue variando. Al principio, cuando llegó al África, para él, Kurst era un enfermo, salvaje y egoísta dictador pero a medida que pasaron los días, y se adentró en la selva, empezó a considerarlo un genio (una clara analogía a los efectos que generaba la distancia con la civilización en los colonos).

Finalmente, Charlie Marlow, llegó al reino de Kurst, lo subió al barco, y en el camino de regreso, murió. Pero antes de morir, sus últimas palabras fueron “el horror, el horror”. Estas palabras reflejaron el resultado de su elección. De elegir las acciones más oscuras del instinto del ser humano, sólo para el beneficio personal. Una analogía al modo de accionar que tuvo Europa sobre África.

Claramente, hay una crítica al colonialismo, pero también una analogía a lo frágil que puede ser el ser humano. Vivimos en una constante lucha entre ser un “civilizado” prisionero de las normas sociales o un “salvaje” libre de normas sociales.

Al final de “Apocalipsis Now”, el capitán Willard, a diferencia de Charlie Marlow en la novela, mata al “Dios Kurtz”. Esta es una adaptación de guion de Coppola. Luego del asesinato, el sequito de “salvajes” le hacen una reverencia como entregándose a su poder. En un segundo, Willard debe decidir, si aceptar este ofrecimiento de los indígenas y ser alabado el resto de su vida como un Dios o volver a la civilización a continuar con su vida. Este momento en la película es clave. Es el verdadero final. Finalmente, decidió volver a la lancha que lo llevará a la “civilización” en todos los sentidos posibles. Quizás, le tuvo miedo al cambio o quizás fue su verdadera elección. Lo importe es que el decidió. Uno decide qué ser humano quiere ser en cada decisión.

Los europeos decidieron ser “civilizados” a la hora de venderle al mundo sus campañas por África, pero decidieron ser “salvajes” a la hora de llevarlo a cabo.

No hay un ser humano civilizado y uno salvaje. Ambos conviven en el ser humano. Y esta convivencia se ve reflejada en la cantidad de opciones que tenemos a la hora de tomar cada decisión en nuestras vidas.

viernes, 24 de julio de 2020

Don Quijote, el héroe.




Don Quijote decidió cambiar su aburrida vida, para convertirse en un caballero y comenzar a buscar justicia social. Y aunque al principio creíamos que esa justicia era la de vencer a monstruos y villanos (inventados por él), en verdad buscaba otra justicia, la justicia de darle sentido a su vida y a la de los demás.

El viejo de la Mancha les dio la oportunidad a otros de jugar a tener otras vidas. Logró que aquella prostituta se sienta una princesa o que aquel campesino se sienta rey. Ellos se reían de él y le seguían el juego, cuando en verdad, les encantaba sentirse otras personas. Y eso es lo que lograba Don Quijote, darles la oportunidad de sentir realmente que sus vidas podían ser las que ellos quisieran.

Quizás la vida es un juego en donde uno puede elegir ser el personaje que quiere. El problema está en animarse o no. Don Quijote se animó e inspiró a los demás a hacerlo. Tal vez por este motivo nadie pudo lograr convencerlo de que el mundo no era tan bello como él lo planteaba. Nadie encontró un fuerte argumento paca hacerlo recapacitar. Porque en el fondo, ellos no querían hacerlo tampoco.

Y aquí el personaje de Sancho panza toma gran importancia porque nos representa a nosotros. Sancho es el hombre común que vive en la realidad pero que al mismo tiempo lo acompaña a Quijote porque tiene la esperanza de una vida y un mundo mejor.

El viejo flaco y alto era un buscador de justicia, y claramente, un héroe. Porque como los caballeros de sus novelas, el viejo salió a mejorar la vida de los demás y lo logró al igual que ellos. Y que Don Quijote sea un viejo, no es casualidad. Él decidió ser héroe (y cambiar su vida) en el último tramo de su vida. Un claro mensaje de que nunca es tarde.

Don Quijote se animó a empezar a vivir la vida que quería ¿y vos?


martes, 26 de julio de 2016

¿Qué es una obra de arte?



Según Heidegger en “El origen de la obra de arte”, la obra de arte debe desocultar la verdad del ser.

Vamos a tomar como ejemplo este cuadro de Van Gogh. Se ven pintados dos zapatos. ¿Pero sólo se ven dos zapatos en esa imagen?

Un zapato es un simple utensilio creado por el hombre para poder caminar más cómodo. No fue creado para ser observado, admirado, y menos, contemplado como una obra de arte. Sin embargo, si lo pintamos en una tela se transforman en arte.

Seguramente, si vemos esos zapatos viejos, sucios y gastados en nuestra vida, no nos llamarían la atención. Serían otro par de zapatos de los miles de pares de zapatos que vimos y veremos en nuestras vidas.

Todos los días usamos nuestros zapatos. Todos los días nos llevan a  todos lasos. Todos los días los vemos pero ¿los observamos?

La obra de arte tiene ese poder. Al “instalar” esos zapatos viejos, gastados y sucios en una pintura, cobran otro sentido. De repente, los ubicamos de una manera donde les damos un lugar de observación. Y ya no los vemos como dos zapatos de la vida real, ahora transmiten “un día largo de trabajo”, “el esfuerzo del hombre por conseguir su comida”, “la pobreza” (porque ambos son de pie izquierdo), “el descanso” y muchas cosas más que dependen de la experiencia de vida de cada persona.

De golpe, la función de un par de zapatos cambió. Hubo una re significación. De un mero utensilio, donde su función era hacer más cómodo el andar, a un significado filosófico. ¿El zapato tiene ese poder? Claro que no, pero la obra de arte, sí.

De esa manera la obra de arte desoculta la esencia del ser (los zapatos), nos dice la verdad de la misma: “Desocultar la verdad del ser”. A esta hermosa acción, los griegos la llamaban: “Alétheia”

La belleza de una obra radica en su cantidad de alétheia. Cuando una obra aparezca más “desocultada” mostrará más su ser y de esa manera será más bella.

LA FIGURA DEL HÉROE


Para los griegos los héroes tenían un sentido de semidiós. La palabra "héroe" deriva del término "héros"; un personaje, tanto física como moralmente, superior a los hombres. En un contexto más moderno y contemporáneo, el héroe es el hombre que posee habilidades que el común no posee, o mejor dicho, que no logra desarrollar por completo. La habilidad del héroe se focaliza en animarse a luchar, con habilidad, valores e inteligencia, por su honor, por el bien y por la justicia social ante todo lo que se le oponga (el mal-el villano- la opresión-la misma sociedad). Posee sentimientos de bondad, de solidaridad y de amor. Los demás hombres no desarrollan estas habilidades  por miedo, por eso se transforma rápidamente en un referente para ellos, un modelo a seguir a imitar. Son transgresores, porque para librar sus batallas contra lo impuesto, deben rompen con las leyes establecidas y llegar al límite de lo prohibido. Es la inspiración para sus seguidores, que les recuerda contantemente  que a pesar de la muerte, el hambre o la derrota, la justicia puede, y debe, triunfar siempre. Son buscadores de Justicia.


Mío Cid

En el poema del Mío Cid se puede ver claramente esta imagen de héroe. El Cid fue desterrado por el rey de Castilla a causa de malas lenguas que lograron convencerlo. Sin embargo, el Cid, y sabiendo que era irrazonable, se retiró sin quejarse. Era un caballero que respetaba los deseos de su rey, aunque estos fueran injustos. Y justamente se retira de Castilla en busca de esa justicia. Va a recuperar lo que le quitaron: Su honor. Es un buscador de justicia.Poseía el reconocimiento de su familia y de parte de la sociedad, que prefirieron seguirlo, aunque esto significara, vagar por terrenos del enemigo moro. (Aquí vemos su rol de Líder y referente).En cada batalla sólo buscaba que hubiese las muertes necesarias, ni más, ni menos (Aquí vemos su amor por la vida). Al rendirse un pueblo moro, dejaba libres a los vencidos. (Aquí vemos su rol de bondadoso) El botín era repartido entre sus seguidores y siempre guardaba una parte para su rey, a pesar de que este lo había desterrado. (Aquí vemos su rol de solidario) El Cid entendía que para encontrar el honor que le habían quitaron,  no había mejor manera que hacerlo honorablemente. Predicaba con lo que buscaba. Quizás, porque nunca lo había perdido. Finalmente vence en su última batalla con su cadáver, ya muerto. Aquí vemos el significado de su vida, donde llega a dar su vida ante la búsqueda de su honor y justicia. Y su desaparición física no hizo más que elevar su figura de héroe inmortalizándolo.

Lazarillo de Tormes

Como todo héroe, Lazarillo, lucha contra el hambre de manera transgresora, ya que rompe con las leyes y la “moral” de la España del Siglo XVI. Es un niño astuto y pícaro, lo que lo convierte en un gran sobreviviente en una sociedad que lo rechaza todo el tiempo.  Su vida son pruebas constantes con amos diferentes donde siempre tiene que demostrar que no lo va a vencer el hambre que la sociedad le propone. Es un buscador de justicia, la justicia social.A su vez cada amo representa un sector social y una crítica a la época.  El Ciego representa la mendicidad. El clérigo representa la incoherencia de la iglesia. El Escudero representa la falsa apariencia. El Fraile de la Merced representa la corrupción. El Buldero representa la falsedad y así.Lazarillo representa la clase baja de la época. Va de amo en amo para satisfacer su hambre pero lo interesante es que siempre termina siendo autosuficiente. Ningún amo le da de comer realmente, es él mismo quien se las rebusca para poder comer algo. Hasta termina dándole de comer a alguno de sus amos en señal de bondad y solidaridad. Sus batallas están en ganarle al hambre buscando, de manera inteligente, la manera de comer en un mundo vacio que le propone cada amo, o sea, la sociedad.

Don Quijote

Otro ejemplo de héroe se da en la novela de Don Quijote.  Luego de una incansable lectura de obras caballerescas, este viejo hidalgo busca la manera de ser caballero para poder  vivir la vida de sus referentes (como el Mío Cid).  Prefiere vivir aquella vida literaria donde se lucha por el bien, el amor, la justica social y el reconocimiento de los demás, en vez de vivir una  vida plana, sin sentido…real. En su vida no salvaba a nadie, el no luchaba contra ningún villano, no salvaba a ninguna doncella, ni ayudaba a ningún niño a no tener hambre.  Es un buscador de justicia; de justicia social, o quizás, de justicia con su vida, ya que no era tan digna como las que describían sus libros. ¿Para qué vivir si no se vive como un héroe? ¿Para qué vivir si uno no intenta salvar al mundo del mal?Don quijote transforma su realidad para que quepa en un libro de caballeros. Ve castillos donde hay casas, princesas donde hay prostituías, monstruos donde hay molinos y así… y cuando se produce una derrota, también lo transforma según el código caballeresco: “los malos encantadores le han escamoteado la realidad, envidiosos de su gloria".Otro personaje interesante, e importante dentro de esta novela, es Sancho Panza. A diferencia de Don Quijote, Sancho no ve otra realidad, no tiene problemas entre el mundo real y el imaginario, sin embargo lo acompaña al viejo hidalgo en su aventura para salvar al mundo del mal. Sancho es el que intenta hacerle recapacitar a Don Quijote con una demostración de fidelidad admirable porque nunca lo abandona, lo sigue hasta su muerte.  Sancho lo sigue porque es seducido por el hermoso mundo que le plantea Don Quijote, su rol importante como escudero y en esperanza de poder darle un mejor por venir a su mujer y a sus hijos. En un punto Sancho Panza le cree, o mejor dicho, le quiere creer. ¿Quién no desea poder mejorar su vida? ¿Quién puede vivir sin la esperanza de un mundo mejor? Sancho panza representa esa esperanza de que haya un mundo mejor, un mundo como el que plantea Don Quijote.Lo interesante de la obra es que, aunque Don Quijote sea un viejo loco antihéroe, termina siendo un héroe. Don quijote sale de su casa en busca de justicia, y aunque al principio creamos que esa justicia era una justicia social, era vencer a monstruos y villanos, en verdad Don quijote buscaba otra justicia, la justicia de darle sentido a su vida y a la de los demás. Claramente esto se ve al final, cuando aparece la duda de si realmente estaba loco cuando se presentaba como un caballero, o quizás los locos eran los demás, que  preferían seguir viviendo la vida que no querían vivir.  Don Quijote les daba la oportunidad de jugar a ser otros, a ser mejores, pero que en el fondo, ese juego era un aviso de que realmente podían cambiar su vida con el simple hecho de no aceptar lo que les impusieron o lo que les tocó por tradición familiar o geográfica.  Don Quijote logra que aquella prostituta se sienta una princesa o que aquel campesino se sienta rey. Ellos se reían de él y le seguían el juego, cuando en verdad, les encantaba sentirse mejores personas. Y eso es lo que lograba Don Quijote, darles la oportunidad de sentir realmente que sus vidas podían ser las que ellos quisieran. Quizás la vida es un juego en donde uno puede elegir ser el personaje que quiere. El problema está en animarse o no. Don Quijote se animó e inspiró a los demás a hacerlo. Tal vez por este motivo nadie podía lograr convencer a Quijote de que el mundo no era tan bello como él lo planteaba; nadie encontraba un fuerte argumento paca hacerlo recapacitar, porque en el fondo, ellos no querían hacerlo tampoco.Y aquí el personaje de Sancho panza toma gran importancia porque nos representa a nosotros. Sancho Panza es el hombre común que vive en la realidad pero que al mismo tiempo persigue el sueño y la esperanza de una vida, y un mundo, mejor; así como se lo planteaba  Don Quijote.El viejo flaco y alto era un buscador de justicia, y claramente, un héroe. Porque como los caballeros de sus novelas, el viejo salió a mejorar la vida de los demás y lo logró al igual que ellos. Y que Don Quijote sea un viejo, no es casualidad. Él decide ser héroe en el último tramo de su vida. Un claro mensaje de que nunca es tarde para ayudar a los demás.


Saber o no saber, esa es la cuestión (Edipo Rey)



Edipo rey es el título de una tragedia griega de Sófocles. Para muchos la obra cumbre de la literatura antigua.
Se basa en el destino. Edipo, su protagonista, no puede evitar su destino de matar a su padre y casarse con su madre.
Algo interesante en esta tragedia, es ver como conviven la razón y la religión en la vida del griego antiguo. Son los padres del razonamiento, la ley y la ciencia. Sin embargo, basan los acontecimientos del presente como un beneficio, o un castigo, divino.
Al comienzo, el pueblo le pide a su rey, Edipo, que los salve de sus males: “…éste es el ruego que te hacemos, suplicantes, radique en algo que le hayas oído decir a un dios o en algo que sepas por un hombre.”
La solución de Edipo descansa en los dioses y los humanos. Y si no lo resuelven los dioses, la culpa es de él:…”lo envié (a Creonte) al oráculo pítico de Febo, para que preguntara con qué obras o con qué palabras puede salvar nuestra ciudad. (…) Pero, cuando llegue, de no hacer yo todo cuanto el dios haya manifestado, entonces toda la culpa fuera mía.”
Tiresias a Edipo: “En fin, no es mi destino que caigas por mí; ya basta con Apolo que se preocupa de ello”
El pedir ayuda radica tanto en los hombres como en los dioses. Es una combinación interesante que permite reflejar esta dicotomía en el hombre griego.
Luego aparece otro tema, que puede ser perfectamente, el principal: El saber, con todo lo bueno y malo que implica.
Tiresias anuncia que la solución es desterrar al responsable de la muerte de Layo. Edipo no sabe que lo mató él y encabeza una investigación fugaz. La soberanía de la ignorancia inunda su gobierno. Esto lo mantiene intranquilo y le quita poder. El saber se metaforiza en el poder ver.
Creonte propone a Tiresias para ayudarlos, y auque sea ciego, puede ver más que lo que puede ver Edipo teniendo ojos: “Yo sé de un señor que ve hasta más que el señor Febo, y es Tiresias.”
Tiresias sabe perfectamente que el asesino de Layo fue su propio hijo, Edipo, y dijo: “¡Ay, ay, que terrible es saber algo, cuando ello no puede ayudar al que lo sabe!”
Luego a Edipo: “Será ciego aunque antes ha visto, y pobre, en vez de rico y tanteando ante sí con un bastón se encaminará a extrañas tierras.”
Edipo, hablando de la muerte de Layo: “… no he podido ver al que lo vio”.
Edipo al enterarse de la verdad: “Esta ignorancia que tú llamas mejor hace ya tiempo que me tortura.”
El destino hizo su trabajo, y auque a Edipo le duele el saberlo, se hizo cargo de ello quitándose los ojos. Una manera de no querer ver (saber) la tragedia que generó.
Es interesante como Sófocles plantea el dilema del saber. Por un lado es una necesidad casi vital, un sinónimo de poder, de libertad, el don de los curiosos. Y por otro, es algo sumamente peligroso, difícil de llevar y lidiar. Edipo estuvo toda la obra en busca de la verdad. Estaba seguro de que cuando supiera quién mató a su padre, encontraría la tranquilidad. Sin embargo, al enterarse que había sido el mismo, se dio cuenta de que estaba más tranquilo antes, cuando todavía era un ser ignorante.
El saber es un arma de doble filo, del cual solo algunos, pueden lidiar con su verdad.