martes, 26 de julio de 2016

"Victoria alada de Samotracia"


La bella escultura fue descubierta en 1863, en la isla griega de Samotracia, por un arqueólogo francés amateur. Inmediatamente se dieron cuenta, que por su género, postura y alas, se trataba de una representación de la diosa Niké que databa de 109 a.C.
Niké era la diosa de la Victoria. Algunas de sus cualidades eran la de poder correr y volar velozmente (por eso sus alas). Pero su principal aporte, era el de poder generarle el triunfo y la buena suerte a los que le rindan culto (por eso muchas veces se la representa con una corona de laureles en su mano).
En esta escultura en particular, Niké estaba esculpida para posar sobre la proa de un barco de guerra.
Vestida con un fino chitón, dejando ver toda su sensualidad, Niké era una hermosa figura femenina, que sobre un pedestal, recibía las fuertes olas llevando el barco hacia la gloria.

"Calisto y Artemisa (Zeus)" de Federico Cervelli




Calisto era una ninfa del cortejo de Artemisa, pero no era cualquiera, era su preferida.
Artemisa (Diosa de la cacería, la virginidad, los nacimientos y la luna) era el emblema del poder, la independencia y el reconocimiento de las mujeres. Las ninfas que la seguían, renunciaban a la vida de esposas que le proponía la sociedad machista griega. Por lo tanto, eran un grupo de mujeres, vírgenes, hermosas, que se alimentaban de la naturaleza, cazando y viviendo sin hombres.
Sin embargo, eso no significaba que no iban a ser deseadas por los mismos, hasta quizás eran las más deseadas por su condición. Eran un verdadero desafío. Un gran desafío que se animó a llevar a cabo, un Dios (que no le iba nada mal con las mujeres) y que es un experto en estrategias de conquista: Zeus.
Calisto, era muy bella, Y el Dios del Olimpo iba a idear cualquier maniobra para poder tenerla. Ante todo, tenía en cuenta, que si se presentaba como hombre, no iba a tener chances, entonces decide transformarse en una mujer para poder acercarse a ella. Pero no se transformaría en cualquier mujer, porque el objetivo era seducirla. Tenía que ser una mujer a la cual Calisto no pudiera resistirse a sus encantos. Zeus, muy inteligentemente, decidió transformarse en Artemisa.
Una tarde, Zeus (transformado en Artemisa) la engaña, la aparta del grupo y la seduce. Calisto se entrega, pensando que es artemisa. La ninfa no duda, hasta que es penetrada y sale a luz el cuerpo masculino de Zeus. 
Asustada y avergonzada, Calisto vuelve al grupo con las demás ninfas, pero sin saber, que había quedado embarazada. 
Pasado el tiempo, mientras todas se bañaban desnudas en un rio luego de una ardua cacería, la panza de Calisto evidenció su embarazo. Artemisa la acusó de no cumplir con el pacto de castidad. No era más una virgen y debió abandonar el grupo. 
Calisto, se internó sola en el bosque a sufrir su castigo por un hecho que no buscó, sin embargo, le faltaría sufrir más.
Hera, la esposa de Zeus, se entera (una vez más) de las aventuras de su marido y decide descargar su ira contra Calisto. Una noche, mientras la ninfa dormía, la transforma en una osa para que el grupo de Artemisa la cace como a un animal más. Efectivamente, Calisto se despierta, sin saber que era una osa, y sus ex compañeras la matan. La matan sin saber que era ella.
Pero Zeus, no iba a dejarla morir a su amante y a su futuro hijo. La rescata del mundo de los mortales y la lleva al cielo convirtiéndola en una constelación (La osa mayor) para que viva por siempre. 
Finalmente, el hijo de ambos nace y fue el famoso rey Arcas (Que luego Zeus también lo llevara al cielo y será convertido en la osa menor, así madre e hijo podrán estar juntos para siempre).

"La dama de Shalott" de John William Waterhouse.



Elena, la dama de Shalott, que fue encerrada en una torre donde tejía noche y día. Un susurro le anunció que le aguardaba una horrible maldición si miraba en dirección a Camelot: aunque desconocía en qué consistía la maldición, seguía tejiendo sin parar. Nadie la conocía, ya que vivía encerrada; algunos campesinos creían oírla cantar por las mañanas, al amanecer, y se referían a ella como a un hada. Su contacto con el mundo era a través de un espejo, que reflejaba la ventana, que le mostraba Camelot. En las telas que tejía se reflejaba lo que ella veía a través de ese espejo, como las aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda. Un día, a través del espejo, Elena vio a Lancelot y se enamoró de él. Dejó de coser y, sin poder evitarlo, miró hacia Camelot. En ese momento, el espejo se quebró, las telas salieron volando por la ventana y la maldición cayó sobre ella. Bajó de la torre, cogió una barca, pero navegando a Camelot muere. Sin embargo, Lancetot vio el cuerpo y dijo: “Tiene un rostro hermoso;
Dios, en su bondad, la llenó de gracia,
a la Dama de Shallot”.

"Las Náyades" de Gioacchino Pagliei



Las ninfas son seres mágicos procedentes de las fuerzas de la naturaleza.
Su creación es simple; la esencia natural de ninfa crea un cuerpo y lo “habita”. Este cuerpo es siempre el de una mujer de enorme atractivo y encanto. Además, conservan el aspecto de mujer joven durante el paso de los años.
La ninfa es un ser muy inteligente, de mente rápida e ingeniosa. Aumentan su encanto hablando en su propio lenguaje musical. Cualquier animal que esté cerca de una ninfa se acercará para ser acariciado por ella, sin importarle tener cerca incluso a su peor enemigo.
Las ninfas sólo habitan en los lugares más hermosos; palacios de hielo, grutas oceánicas, lagos y arroyos cristalinos, y los más maravillosos bosques.
Estos encantadores seres no son agresivos, al contrario, intentarán huir siempre que noten el peligro cerca. Tienen la capacidad de escapar creando una puerta dimensional. A pesar su carácter pacífico, son pocos los que se atreven a enfrentarse a una ninfa ya que el simple hecho de contemplarla produce, en la mayoría de los casos, una ceguera irreversible. Si alguien contempla a una ninfa desnuda puede morir en el acto.
A pesar de ser unas criaturas muy tranquilas y de vida ordenada, en ocasiones, suelen verse seducidas por la música del caramillo de los sátiros y los acompañan en sus ruidosas y estridentes fiestas del vino.
Las ninfas odian la fealdad y el mal. Su condición de seres mágicos de la naturaleza las convierte en defensoras de bosques, lagos, ríos y océanos. Curan animales heridos, reparan flores y árboles rotos.
Una ninfa puede vivir durante varias generaciones, por lo que suelen conocer bien su entorno y donde se encuentran la mayoría de lugares secretos y entradas ocultas.

Existe una variedad de ninfas:
Del océano: Oceánidas 
Del Mediterráneo: Nereidas 
Los ríos: Potámides 
Agua dulce, ya sea de ríos, lagos, arroyos o pozos: Náyades 
El Inframundo: Ninfas del pantano infernal y las Avernales.
Las ninfas acuáticas: Hidriades.
Las montañas y grutas: Oréades 
Bosques, arboledas y praderas: Alseides, Auloníades y Napeas 
Árboles: Dríades

"Hermafrodito y Salmacis" de François-Joseph Navez



Hermafrodito era hijo de Afrodita y Hermes (De ahí la combinación de nombres).
Afrodita estaba casada con Hefesto (el severo y malhumorado dios del fuego y la fragua) pero como era un matrimonio arreglado ella nunca fue feliz y vivía historias de amor prohibido con otros Dioses y mortales. Uno de esos amores fue con Hermes. Sin embargo, Afrodita no podía con su culpa por ser infiel, y decidió entregar al hijo que tuvieron, a las ninfas del monte Ida para que lo críen. 
Hermafrodito fue creciendo hasta convertirse en un bello joven, del cual una de las ninfas no pudo evitar enamorarse. Ella era la Náyade (Ninfa de agua dulce): Salmacis.
A pesar de sus intentos por conquistarlo, Hermafrodito no estaba muy interesado en ella y la evitaba a toda costa. Pero un día, mientras Hermafrodito se bañaba desnudo en un lago, Salmacis lo abrazó intensamente tratando, de alguna manera, convencerlo de su amor. Se inició un forcejeo entre ambos. Hermafrodito no puede ganar la batalla y la ninfa lo empezó a llevar a lo profundo del lago. Ya debajo del agua, y quedando poco tiempo para que Hermafrodito muera ahogado, Salmacis le pidió a los Dioses: “¡Dioses! Haced que nada pueda jamás separarlo de mí ni separarme de él”. Los Dioses escucharon y actuaron: La unión entre ambos fue literal. Ambos cuerpos se fusionaron para siempre en un solo ser, de doble sexo.

"Áyax y Casandra" por Solomon Joseph Solomon




El Mito de Casandra.


En la mitología griega, Casandra ( "la que enreda a los hombres" o "hermana de los hombres"), era hija de Hécuba y Príamo, reyes de Troya. Fue sacerdotisa de Apolo,que la amaba. Este, ansioso por poseerla, pactó con ella: a cambio de un encuentro carnal le concedería el don de la profecía. Sin embargo, Casandra, cuando recibió los arcanos de la adivinación, rechazó el amor del dios; éste, viéndose traicionado, la maldijo escupiéndole en la boca: seguiría teniendo su don, pero nadie creería jamás en sus pronósticos.
Ante la maldición del dios su don se convertiría en una fuente continua de dolor y frustración.
Aunque Casandra previó la destrucción de Troya, la muerte de Agamenón y su propia desgracia, fue incapaz de evitar estas tragedias. 
Su familia creía que estaba loca y, en algunas versiones, la mantuvieron encerrada en casa o encarcelada, lo que la hace enloquecer. 
Una vez concluida la guerra de Troya, durante el saqueo de la ciudad, Áyax, hijo de Oileo encontró a Casandra refugiada bajo un altar dedicado a Atenea. Aunque la princesa se agarró a la sagrada estatua de la diosa, en el frenesí del saqueo, Áyax la arrastró junto con la estatua. Según algunas fuentes la violó en ese preciso lugar; para otras fuentes, el sacrilegio cometido por Áyax había consistido en no respetar la sagrada estatua de la diosa. Este hecho condenó al guerrero, pues Poseidón, impelido por la humillada Atenea, hundió su barco causando una tormenta en las cercanías del promontorio de las rocas Giras, donde Áyax murió ahogado.

En 1963, la psicóloga Melanie Klein realizó una hermosa interpretación del mito de Casandra. Allí sostiene que la princesa troyana representa la moral humana, aquella porción de nosotros mismos que conoce los peligros de encarar ciertos actos, pero que rara vez es escuchada a tiempo.


"Zeus e Ío" por Antonio Allegri da Correggio.


Zeus le envió un sueño en el cual se le ordenaba a Io (Sacerdotisa de su esposa Hera) que se entregara a él en el lago de Lerna. Ella muy prudente le contó a su padre el sueño antes de tomar una decisión.
El padre preocupado consultó tanto el oráculo de Delfos. El mismo le indicó que no había forma de escapar al destino y que debía cumplirse el sueñode la joven si no querían ser fulminados todos por el rayo.
Finalmente, Zeus visitó transformado en una gran neblina y aprovechó para arrebatarle su virginidad.
Pero como siempre ocurría con los amoríos del gran dios, de alguna forma llegaban a oídos de su celosa esposa Hera. Ante el peligro que la muchacha corría, Zeus decidió protegerla y convirtió a Io en una ternera y juró a Hera que no había amado a tal animal nunca. Hera para probarlo le pidió que entonces se lo regalara.
Zeus no tuvo opción, y de esa manera Io quedó consagrada a la terrible diosa, quien la puso al cuidado de Argos, un monstruo de cien ojos que todo lo veía. Zeus la visitaba esporádicamente en forma de toro para poder amarla, hasta que comprendiendo que el sufrimiento de Io era demasiado decidió intervenir.
Le pidió a Hermes que la liberara de su custodio Argos. Hermes fue y con su varita mágica durmió al monstro y luego lo mato con su cimiarra.
Sin embargo, io no quedó libre, porque Hera convencida de la traición de su marido, al darse cuenta e que Argos ya no la cuidaba, le envió un tábano para fastidiar a la joven ternera. Io atormentada por el insecto que se pegó a sus costados se volvió muy agresiva y empezó a correr desesperadamente. Mientras corría le dio forma a las costas del golfo que se llamó Golfo Jónico, cruzó el estrecho que separaba a Asia de Europa, y dio origen al nombre de Bósforo que significa Paso de la Vaca.
Con el tiempo, llegó a Egipto donde fue bienvenida y donde tuvo al hijo de Zeus, llamado Épafo. Ahí, recuperó su forma humana y tuvo que salir de nuevo errante en busca de su hijo, a quien los Curetes habían raptado por orden de Hera. Cuando lo recuperó, regresó a Egipto donde fue reina. Cuando murió, Io fue transformada en constelación por la gracia de Zeus.
Luego, la astronomía nombró a una de las lunas de Júpiter con su nombre.