martes, 26 de julio de 2016

El pibe




Charles Chaplin nos regaló, en 1921, uno de los primeros largos de la historia del cine. “El Pibe” dura unos 65 minutos de pura emoción y humanidad.El cine mudo encontró su mejor versión en las obras de Chaplin. Sin lugar a dudas su pasado circense y teatral, le dio las bases para poder expresar emociones sin sonido alguno. “El Pibe” es justamente eso, es una hora donde Chaplin nos enseña cómo expresar todos los posibles sentimientos, y estados del ser humano, sin decir una sola palabra. Logra que nos olvidemos del poder del discurso y que nos centremos en darnos cuenta que la famosa frase: “Una imagen vale más que mil palabras” es autentica, verdadera y tan humana como respirar. La expresión corporal es el idioma internacional, y el único idioma humano. Aprendimos a expresar nuestros sentimientos y nuestros reclamos con actos, miradas y actitudes,  antes que con palabras o símbolos escritos. Chaplin se va a dar cuenta de eso y lo va a explotar en el cine en su estado máximo.EL argumento es otra perlita en esta gran película. Una frustrada actriz (Edna Purviance), desesperada ante su infortunio económico, decide abandonar a su hijo (Jackie Coogan) para que lo encuentre una familia rica. Pero por esos cambios de la vida, el niño no cae en manos de esa familia rica, sino que es adquirido, por accidente, por unos ladrones. Los mismos, al darse cuenta de la situación, abandonan al bebé en un barrio muy humilde. Aquí aparece el vagabundo (Charles Chaplin) que, casi sin buscarlo, se hace cargo de él y lo cría como su hijo a pesar de la pobreza en la cual vive.La ironía es que la madre  decide abandonarlo porque cree que sin dinero no puede criar a un hijo. El vagabundo, le va a demostrar que un niño se puede criar sin dinero, pero nunca sin amor.Ambos hacen un equipo que enfrenta día a día, los obstáculos de una sociedad que parece no tener lugar para los marginados. El vagabundo le enseña a trabajar en equipo donde él romper vidrios y el vagabundo los arregla. Le enseña a defenderse, cuando el pibe se pelea con un brabucón. Le enseña a defender su relación a pesar de que el estado y la policía lo vean como algo ilegal. Esto se representa en la secuencia cuando el policía y el empleado municipal le quitan el niño al vagabundo. La imagen del niño llorando y con gestos de desesperación es tan fuerte y tan emocional que llega a todos los humanos y culturas del mundo. Por este motivo, el vagabundo decide, a pesar de todo, ir a buscarlo y quedarse con él (La pelea que la madre no se animó a librar). Básicamente, el vagabundo hizo de un bebé abandonado sin futuro, un niño formidable, bien educado y con ganas de vivir; y todo sin dinero.Finalmente, la madre se convirtió en una actriz famosa y adinerada, pero infeliz, porque sentía la culpa de haber abandonado a su hijo. La vida le había dado una gran lección, ya que abandonó a su hijo por la falta de dinero, y ahora, era lo que ahora le sobraba. Pero de nada servía ser famosa y millonaria sin su hijo. ¿Qué es ser rico en esta vida?La madre termina encontrando a su hijo, y este, para no dejar al vagabundo sólo, lo adopta. Una manera de devolverle su acción. Al final, será el niño quien salve al vagabundo.Muchas técnicas nuevas se usaron para filmar el film. Efectos especiales, escenografía y luces. Planos fijos donde abundan los planos cortos. Las actuaciones son formidables, y el niño, se roba la película con su picardía y ternura.“El Pibe” es una película que logra exponer todos nuestros sentimientos en cada una de sus escenas. Por momentos Chaplin apela a la conmoción, al amor, a la desesperación, al odio, a la tristeza…a la empatía. ¡Eso es! Chaplin apunta a la empatía del ser humano: “Un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra”. Chaplin logra que nos sintamos humanos y lo experimentemos a través del cine. Quizás su cine sea una reivindicación al efecto de catarsis que lograba el teatro griego en sus espectadores. Un homenaje al teatro clásico; o un homenaje a su teatro querido, ese que le dio una esperanza de vida en una infancia difícil, y que gracias a su talento, le permitió, a él también, volver a nacer.

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